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Adscripción Religiosa e Identidad de Género: La "Iglesia
de la Comunidad Metropolitana"
Por Lic. Ana María Spadafora
spadafor@tropos.filo.uba.ar
Ciencias Antropológicas, CONICET - UBA.l |
* INTRODUCCION
En este trabajo --que forma parte de una investigación mayor que
venimos desarrollando desde 1991-- nuestro objetivo es ofrecer una
aproximación a la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM), se
trata de una iglesia de reciente inserción en la Argentina. Su conformación
arranca con los movimientos políticos sociales de la década del
`60. En lo religioso, sus integrantes provienen de las iglesias
protestantes históricas y se autodenominan "comunidad cristiana
lesbico-gay" de modo que esta iglesia conjuga ls fé religiosa
con la identidad de género. Aquí, en principio presentamos parte
de la historia y conformación de la iglesia y su inserción en el
país. Seguidamente abordamos el desfasaje entre el discurso que
enfatiza una noción de comunidad religiosa "inclusiva"
--signado por el `ecumenismo' y la tolerancia-- y una identidad
de género "exclusiva" que, en la práctica, limita la pertenencia
a la iglesia.
Los datos fueron recabados durante una investigación exploratoria
a lo largo de dos meses del a¤o `94. En cuanto a los métodos empleados,
privilegiamos las entrevistas abiertas a directivos y seguidores
de la iglesia, conjuntamente con la observación participante.
* APROXIMACIONES A LA I.C.M.
La I.C.M. o "Iglesia de la Fraternidad de la Comunidad Metropolitana"
se reconoce como heredera de la tradición protestante y sus miembros
provienen de iglesias históricas (como luteranos y metodistas) y
pentecostales. Surge en los EE.UU. en la década del `60 y se hace
eco de los movimientos políticos y sociales de la época. Su pionero
es el Reverendo F. Perry que es expulsado de la "Iglesia del
Dios de la Profecía" en la ciudad de Los Angeles a causa del
reconocimiento público de su homosexualidad. Mas tarde se integra
como capellán en la Guerra de Vietnam y a su regreso a los EE.UU.
forma la ICM en el contexto de una fuerte represión policial y discriminación
de los homosexuales.
Esta experiencia fundadora aparece con fuerza en el discurso de
los actores quiénes reivindican a Perry y los primeros integrantes
de la I.C.M. como "los valientes de la primera hora",
resaltando las difíciles circunstancias que, debido a su orientación
sexual, debieron atravesar. La fuerte discriminación revierte sobre
los homosexuales pero también sobre otras minorías. Ello explica
el hecho de que se incentive la participación de diversas minorías
como ser gente de color, feministas, grupos étnicos y colectividades
aún cuando desde un principio existe un vínculo entre la iglesia
y la identidad de género de sus concurrentes. Situándose en el contexto
político-social de la época, los actores se¤alan que por aquellos
a¤os, "la única iglesia que podía llegar a nombrar un pastor
de color, y no sin reservas, era la Iglesia Metodista" (N.
pastor).
De hecho, es recién a partir de la década del `60 cuando comienzan
a perfilarse cambios vinculados al reconocimiento de las minorías
étnicas, de las colectividades y en particular a los derechos de
género. Estos cambios se vinculan con la organización y movilización
política de diversos grupos, por ejemplo la comunidad de latinos
que recién comienza a formarse y las reivindicaciones en torno al
género, tanto de grupos feministas como de grupos homosexuales.
En este último caso, los actores reconocen como hito fundamental
la "Revuelta de Stonewell" (1979) que origina lo que sería
posteriormente el "Día del orgullo gay" --celebrado mundialmente
el 28 de junio-- y que torna a las ciudades de Los Angeles, California
y Nueva York en enclaves avanzados en relación a derechos de los
homosexuales.
El contexto convulsionado de la época lleva a que la ICM sea víctima
de una persecución sostenida desde el comienzo: en 1961 es incendiada
en Los Angeles la primera iglesia de la Fraternidad, lo mismo ocurre
con el lugar de culto en Dallas donde mueren 24 personas, incluyendo
el pastor. Ya en tiempos recientes durante la celebración de la
XV Asamblea General realizada en Arizona en 1991, varios manifestantes
expresan con violencia su repudio a la iglesia.
En cuanto a la expansión de la ICM, aún cuando se trata de una
iglesia peque¤a --con congregaciones que oscilan entre las 10 y
1000 personas-- su extensión alcanza a diversos continentes y paises.
Por ejemplo, en América del Norte posee congregaciones en Canadá,
y en EE.UU. con las ciudades de Dallas (Texas), Washington, Nueva
York y Los Angeles a la cabeza. Se extiende también en paises de
Africa (Kenia), Europa (Polonia, Alemania, Francia, Dinamarca, Escocia,
Gales) y Australia. Las congregaciones surgen con el apoyo de la
sede central de la Fraternidad, con la cual mantienen una asidua
comunicación. Cada congregación reporta a una sede regional, por
ejemplo, la congregación de Argentina reporta al Departamento de
I.C.M. para América Latina que comprende tres áreas: América Central,
el Caribe y Sudamérica.
En cuanto a su estructura la ICM, se divide en tres niveles de
menor a mayor jerarquía. En primer lugar, el "Concilio General"
compuesto por los "obispos" y que tiene una responsabilidad
administrativa sobre las diferentes congregaciones. En segundo lugar,
la "Asamblea General" y, por último, "La Mesa de
Ancianos". En todos los casos la iglesia cuida que entre sus
directivos exista las misma cantidad de hombres y mujeres y que,
además, estén representadas las diferentes minorías. Por ejemplo,
se afanan en se¤alar que "La Mesa de Ancianos" está compuesta
por gente de color, transexual, de diferentes grupos étnicos y colectividades
(chinos, un latinos, indígenas). Esta inclusión de la "diversidad"
parece sin embargo, ajustarse mejor a la situación de paises como
EE.UU. --donde la inclusión por "cuotas" forma parte de
la legislación vigente-- que al contexto latinoamericano donde se
desdibuja la participación de las mujeres y de las minorías étnicas,
tanto entre los roles directivos como entre la feligresía.
Es importante se¤alar que aún cuando la I.C.M. tiene un fuerte
vínculo con la sede norteamericana --lo que no es llamativo en una
iglesia de inserción reciente-- adquiere características particulares
en el medio local. La mas importante se relaciona con la situación
política diferencial de las minorías en Argentina y en EE.UU. Esta
situación implica (entre otras cosas) un mejor posicionamiento de
las minorías en el ámbito norteamericano para dirimir problemáticas
comunes en la arena política. Ello contrasta con el estado actual
en materia de leyes y derechos de las minorías en la Argentina,
lo que dificulta la participación y lucha en común de tales grupos.
Estos factores que podríamos llamar "externos" (políticos,
sociales y legales) conjuntamente con factores "internos"
(el discurso y la práctica efectiva de los miembros de la iglesia)
repercuten en la expansión y consolidación de la ICM en el país
que, en los hechos, queda restringida a los grupos homosexuales.
* CARACTERISTICAS DE LA I.C.M. EN ARGENTINA
La "Congregación Argentina de la I.C.M." surge durante
el a¤o 1987 por iniciativa del Pastor R. Este pastor de nacionalidad
argentina, emigra hacia los EE.UU. donde realiza el pastorado dentro
de la Iglesia Metodista en Los Angeles. Al igual que Perry es expulsado
luego de reconocer públicamente su identidad sexual y migra hacia
la Argentina donde participa en diversas actividades sobre los derechos
de los grupos homosexuales y el SIDA. En 1987 solicita a la sede
mexicana de la I.C.M formar la congregación en Argentina, obteniendo
su aval. Con sede en la Capital Federal (donde actualmente concentra
su actividad administrativa y un lugar de culto), el pastor R. trabaja
difundiendo el mensaje religioso en lugares de reunión de grupos
homosexuales. Junto al Secretario Ecuménico de la iglesia, el Asesor
Teológico y algunos participantes, realiza toda la labor relativa
al culto y la administración de la iglesia.
A pesar de que en cifras generales la I.C.M concentra una mayoría
de mujeres, en Argentina como en el resto de América Latina, predomina
la participación de hombres, tanto en los roles directivos como
en la feligresía. La composición etaria es principalmente de adultos
que oscilan entre los 40 y 60 a¤os y la iglesia apunta a incorporar
gente mas joven que se interese por trabajar en el marco de una
comunidad religiosa por los derechos de los grupos homosexuales
y la problemática del SIDA. En cuanto a la procedencia religiosa
de los fieles --no así de sus directivos-- la mayoría proviene del
catolicismo.
La integrantes de la ICM en Argentina no llegan a superar los 100
miembros , con un grado de participación oscilante y una membrecía
desdibujada. Las formas de participación comprenden tres instancias
de diferente frecuencia. En primer lugar, los cultos realizados
todos los domingos a los que concurren entre 30 y 40 personas. En
segundo lugar, grupos de reflexión llamados "reuniones de oración"
o "Reuniones Fraternas" cuyo fin es fomentar los lazos
grupales y elaborar propuestas de trabajo. Estas se realizan cada
15 días y convocan alrededor de 10 personas. Por último, la realización
de matrimonios religiosos de parejas homosexuales --los únicos registrados
al menos en el período comprendido entre 1987/94-- y lesbianas.
Estos suelen realizarse en ámbitos privados (por lo general en el
domicilio de los contrayentes) y muestran --a pesar del afluente
pentecostal de algunos de los miembros de la iglesia-- un profundo
acercamiento con el protestantismo histórico que el pastor reconoce
como "rito anglicano del siglo XVI".
Es de resaltar la relación de la I.C.M. con la Comunidad Homosexual
Argentina (C.H.A.) respecto a la cual los integrantes se quejan
por "la tibieza con que la C.H.A. encara el problema de la
discriminación de los homosexuales". Se¤alan que la CHA se
limita a "transar" con el Ministerio del Interior y se
niegan a establecer relaciones con organismos oficiales argumentando
que, las instituciones oficiales realizan una política discriminatoria
que imposibilita el reconocimiento de la sexualidad alternativa
y favorece leyes --como la Ley del Aborto-- que apuntan a mantener
las reglas del juego imperantes.
Respecto a las instituciones religiosas cristianas, tanto protestantes
históricas y católicas, los actores consideran que son iglesias
excluyentes y discriminatorias, tanto en lo que hace a la sexualidad
alternativa, como en relación a los derechos de las minorías. Argumentan
que el protestantismo histórico y el catolicismo se preocupan por
construir una "iglesia de heterosexuales", excluyendo
deliberadamente formas de sexualidad alternativa. Las reiteradas
y polémicas declaraciones del cardenal Quarracino respecto a la
homosexualidad y la negativa a reconocer la I.C.M. como iglesia
cristiana por parte de las instituciones protestantes, son referencias
reiteradas de descalificación.
Así, los actores se¤alan que las instituciones religiosas protestantes
se niegan a reconocer el aval que la I.C.M. otorga a uno de sus
miembros para realizar sus estudios teológicos en dichas instituciones.
A su vez, el Consejo Mundial de Iglesias permite la participación
de la I.C.M., pero en calidad de "observadora", lo cual
representa el status de participación mas bajo con voz pero sin
voto.
Otras de las acusaciones reiteradas a las iglesias protestantes
históricas y católica, sobrepasan el marco de la sexualidad insertándose
en lo especificamente religioso. En particular, los entrevistados
hacen referencia a la exclusión, magra participación y poco reconocimiento
que tienen las religiones no-cristianas (judíos, musulmanes, etc.)
como algunas variantes del cristianismo, en particular, la corriente
pentecostal.
Si en el caso de las religiones no-cristianas las acusaciones remiten
a un "falso criterio ecuménico" o "pseudoecumenismo"
que está lejos de incluir "todos los pareceres", en el
caso del cristianismo se enfatiza el lugar marginal que ocupan los
grupos carismáticos pentecostales con respecto al protestantismo
histórico y al catolicismo. Se¤alan que: "los protestantes
históricos y los católicos no quieren a los carismáticos pentecostales
porque no son jerárquicos como ellos y además son mas populares"
(A.).
Aún cuando el pentecostalismo es reivindicado por su carácter "igualitario"
y "popular" en contraposición a los sectores cristianos
hegemónicos (protestantes históricos y catolicismo), los actores
rechazan con fuerte énfasis el neopentecostalismo. Una vez mas el
posicionamiento valorativo varía en torno a las estrategias de construcción
de la propia identidad, ya que la condena al neopentecostalismo
remite a criterios compartidos con los sectores históricos del protestantismo
quiénes (al igual que los miembros de la I.C.M.) también lo valoran
negativamente: "pastores con falta de preparación teológica",
"pseudoreligiones que tienden a enga¤ar a la gente y lucrar
económicamente", "faltos de criterios de trabajo social"
y "apoliticismo" son algunas de estas críticas compartidas.
En resumen, tanto la identificación con el pentecostalismo "tradicional"
--que se reconoce heredera de la tradición de las iglesias protestantes
históricas-- como las valoraciones negativas hacia el neopentecostalismo,
muestran el fuerte interés de la I.C.M. en legitimarse de acuerdo
a los parámetros del protestantismo histórico. Los posicionamientos
valorativos varían en torno al lugar de poder que ocupan las distintas
iglesias, recortando los límites de la construcción grupal por sus
diferencias y semejanzas con el "otro religioso". De esta
forma, la adscripción al grupo se legitima a partir de la "exclusión"
de los grupos homosexuales por parte de las iglesias históricas
y el catolicismo se¤alando que, "si bien nadie parece querer
una iglesia de homosexuales, cabría que esa misma gente se pregunte
por qué quiere una iglesia de heterosexuales". Paralelamente,
se enfatiza la exclusión de las iglesias pentecostales y de las
religiones no-cristianas acentuando el lugar subordinado de poder
que ocupan unas y otras junto a la I.C.M. Ello no invalida que el
discurso de la I.C.M. se traslape con el de las iglesias históricas
(y también del catolicismo) en su condena al neopentecostalismo.
Esta condena --aún cuando responde a la fuerte oposición de los
grupos neopentecostales hacia las prácticas homosexuales-- se emparenta,
como dijimos, con la búsqueda de legitimación de la I.C.M. dentro
del protestantismo histórico.
* LOS "NACIDOS EN EL DESIERTO"
La autoadscripción religiosa se da en torno a dos ejes complementarios.
Por un lado, la valoración del grupo en tanto grupo de la "comunidad
lesbico-gay". Por el otro, la valoración de la iglesia en tanto
iglesia del compromiso político. Como vimos, tanto una como la otra
apuntan a se¤alar fundamentalmente la diferencia entre la I.C.M
por un lado, y el catolicismo y protestantismo histórico por el
otro. Estas iglesias son acusadas de favorecer un "pseudoecumenismo"
que está lejos de incluir a las minorías religiosas (pentecostales
tradicionales, I.C.M y religiones no-cristianas) y, de favorecer
la exclusión de la sexualidad alternativa fomentando la construcción
de una iglesia para heterosexuales, desvirtuando la homosexualidad
a la categoría de "enfermedad".
Mas negativa es la valoración del neopentecostalismo, tanto por
la insistencia de estos últimos en considerar la homosexualidad
como el producto de la introducción de Satanás en las personas como
por fomentar un modelo de iglesia polémico (pastores sin preparación
teológica, faltos de criterio de trabajo social, apoliticismo, etc.)
y poco apegado a la "tradición".
La valoración negativa de los grupos neopentecostales se¤ala una
búsqueda de legitimación por parte de la I.C.M. que aparece reiteradamente
en el discurso al se¤alar las dificultades y necesidad de construir
un "presente legitimado" desde la "tradición"
religiosa protestante.
Si el protestantismo histórico aporta las bases para la identificación
religiosa, el compromiso político hacia las minorías apuntará a
se¤alar la especificidad de la iglesia. Esta se sintetiza en el
deseo de construir un espacio para los que no encuentran espacio,
"la voz de los que no tienen voz". Parafraseando la Biblia
se¤alan que, la gente que integra la I.C.M.: "no nació en Egipto,
nació en el Desierto...en el exilio" La gente gay, lesbiana,
travesti, transexual, de color, de los grupos indígenas...nació
en el Desierto" (N. secretario de relaciones ecuménicas).
Este posicionamiento valorativo plantea algunos interrogantes en
torno a los desfasajes entre el discurso y la realidad. Uno de ellos
es qué posibilidades de expansión tiene una iglesia que convoca
desde la diversidad y al mismo tiempo circunscribe sus propios límites
al género. De hecho, no solo los se¤alados condicionamientos políticos
diferenciales de las minorías en Argentina (por ejemplo en relación
a los derechos homosexuales o incluso en torno a los derechos de
los grupos étnicos) sino también la evangelización restringida a
lugares de concurrencia de grupos homosexuales, parecen no contribuir
--al menos en las condiciones actuales-- a articular el discurso
de la I.C.M con la realidad del medio local.
* NOTAS Y BIBLIOGRAFIA
Esta investigación gira en torno a los grupos neopentecostales
y es parte de una beca de iniciación, perfeccionamiento y, actualmente,
de doctorado financiada por el CONICET.
Esta se realizó en dos oportunidades: asistencia a un casamiento
y a un espectáculo de travestismo para recaudar fondos a beneficio
de la iglesia.
Estas Asambleas se realizan cada dos a¤os a nivel internacional
en diversos paises.
Existe un amplio material bibliográfico que apoya las diferencias
respecto a los posicionamientos políticos de las minorías y grupos
étnicos en el medio local y en los EE.UU. Sugerimos que estos dificultan
la elaboración de estrategias y toma de decisiones dentro de los
grupos así como sus posibilidades y limitaciones para el accionar
político conjunto. Para consultar sobre situación de minorías étnicas
en EE.UU y Canadá pueden consultarse: Cornell, S: "The Transformation
of tribe: organization and self concept in Native American ethnicities."
Ethnic and Racial Studies, 11(1): 27-47, 1988. Para el caso canadiense,
Roosens, E.: Creating Ethnicity. The Process of Ethnogenesis. California:
Sage Pub. Inc. cap.I, II y X, 1989. Para establecer una comparativa
con el caso latinoamericano puede consultarse Cordeu, E: Los chamacoco
o Ishir del Chaco Boreal: algunos aspectos de un proceso de desestructuración
étnica". América Indígena XLIX, (3): 345-79, 1990.
El "neopentecostalismo" también llamado "pentecostalismo
autónomo" o "pentecostalismo de masas" remite a las
iglesias formadas durante la década del `50 en los EE.UU. que se
caracterizan por una utilización importante de los medios de comunicación
masiva y líderes fuertemente carismáticos. En la Argentina estos
grupos, con el Pastor Gimenez de "Ondas de Amor y Paz"
vienen ganando un fuerte espacio desde los a¤os `80 y son mirados
con recelo por parte del catolicismo y del protestantismo histórico,
incluido el pentecostalismo "tradicional" que, en términos
generales, puede decirse que apunta mas a legitimarse dentro del
parámetro de las iglesias históricas. Para un mayor acercamiento
al tema puede consultarse "Neo-pentecostalismo" de Ari
P. Oro en Cadernos de Antropología, N. 9, Universidad Federal do
Rio Grande do Sul, Brasil, , 1992. Para el caso de las iglesias
neopentecostales argentinas: El Pentecostalismo en la Argentina
compilado por el Dr. Alejandro Frigerio. Centro Editor de América
Latina, Bs. As., 1994.
Entendemos "identidad" en términos de valoraciones subjetivas
de los actores que, a manera especular, remiten a sus diferencias
y semejanzas con otros grupos.
Por ejemplo, el "Ministerio Ondas de Amor y Paz" tiene
un mensaje condenatorio muy fuerte hacia prácticas homosexuales
y suele presentar "testimonios" de fieles que, "nacieron
a la nueva vida" gracias a la conversión religiosa. La sede
de la I.C.M. --a solo dos cuadras del Templo Central de "Ondas
de Amor y Paz"-- es reiteradamente visitada por grupos evangelizadores
que llevan la Palabra. Durante 1992 fue incendiada la sede de la
I.C.M. cuyas autoridades acusaron --aunque informalmente-- a los
integrantes de "Ondas de Amor y Paz".
Una de las características mas importantes del neopentecostalismo
es la fuerte oposición --al menos desde el discurso-- hacia las
otras minorías religiosas y hacia conductas consideradas como pecaminosas
y valoradas en tanto introducción de Satanás en las personas. Un
buen ejemplo sobre esto puede verse en el artículo de Wynarczk,
H.: "la Guerra Espiritual. Un tópico pentecostal". Trabajo
presentado a las IV Jornadas sobre Alternativas Religiosas en Latinoamérica.
Montevideo, Uruguay, 1994.
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