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Los Indígenas y el Congreso de la nación Argentina: 1880-1976.
Por Diana I. Lenton (1) |
En trabajos anteriores (Lenton 1993; 1994) intentamos destacar
la relación entre la imagen del indígena construida desde el Poder
Legislativo Nacional, y las representaciones hegemónicas del entorno
social, político y económico. En otras palabras, a través del discurso
legislativo quisimos comprender como se construye al sujeto social
"indigena" por referencia a la construcción simultanea
de un colectivo de identificacion, que engloba a la unidad política
donde se situan discursivamente los hablantes y que funciona como
el "nosotros" de referencia.
El "colectivo de identificacion" va asumiendo diferentes
caracteristicas a medida que se desarrollan las instancias historicas
que ocupan la atención de los legisladores, y repercute en la construcción
ideologica de los sujetos sociales que lo componen, tanto de sus
miembros aceptados como de aquellos cuya participación es cuestionada
o negada.
El trabajo que presentamos (partes I a VI) es una sintesis muy
concisa de los resultados de nuestra investigación pasada y presente
(2). La ultima parte (VII), en cambio, proyecta la continuación
de estas lineas en un periodo historico (1955-1976) a cuyo analisis
sistematico aun no hemos accedido sino en un nivel exploratorio,
por lo que nos basamos mayoritariamente para su redacción en la
lectura de trabajos de otros investigadores. Por esta razon, tambien,
se nota cierta discordancia entre las primeras partes, que enfatizan
los aspectos de construcción discursiva del indigena, y esta ultima,
que reseña mas bien los principales aspectos de las políticas indigenistas
de este periodo, ya que esta ha sido la elección de los investigadores
consultados.
El objetivo de esta presentación es que la misma sirva de guia
a aquellos interesados en rastrear las multiples formas asumidas
por las políticas indigenistas nacionales, en relación con la identidad
nacional y a través del tiempo.
I- Durante la decada que transcurre entre 1880 y 1890, la construcción
del colectivo de identificación se caracteriza por la conciencia
compartida por la clase gobernante de que se esta construyendo la
Nación, la "organización nacional" y "el pueblo mismo"
que la compone. El concepto de Nación se corresponde con un criterio
de soberania absoluta sobre un territorio bien delimitado, al interior
del cual todo debe estar centralizado: el gobierno, la representación
internacional, el mercado interno, los transportes y comunicaciones,
el ejercito, y fundamentalmente, las políticas de poblacion. El
conflicto latente con Chile exacerba para la zona sur del pais el
factor relacionado con la soberania, dentro de este concepto de
Nación.
La clase gobernante expresa el convencimiento de constituir un
grupo con una "mision" determinada: "crear el pueblo",
es decir, seleccionar a aquellos grupos sociales y etnicos que pasaran
a formar parte del colectivo de identificación ("nosotros-argentinos").
Las formas en que se llevara a cabo esta mision se expresan reiteradamente:
intentar por todos los medios posibles el ingreso de inmigrantes
europeos; forzar la sedentarización y transformación en agricultores-colonos
de la "población nativa" no indígena de las zonas rurales;
extender el area de influencia de las zonas urbanas; y limpiar el
territorio de población indigena.
Definitivamente la población indígena esta excluida, por estos
años, del colectivo de identificacion. Esto se relaciona con un
segundo elemento de la construcción del colectivo, que es la identificación
de la nacion-como-estado con un modelo unico de civilizacion, comun
con el paradigma de republica capitalista liberal. Todas aquellas
entidades sociales que no adscriban a este modelo, sean indígenas
o no, deben desaparecer. Y deben hacerlo porque una de las caracteristicas
principales de la nacion-como-estado por estos años es su pretendida
homogeneidad cultural. El punto de referencia que se tome para esta
homogeneización divide al grupo gobernante en dos sectores antagonicos,
que coinciden con la polarización de la sociedad política entre
liberales y conservadores.
Las campañas militares contra los indígenas de la Patagonia y del
Chaco, ya en 1880 permiten prever un desenlace definitivo, y en
consecuencia la clase gobernante se permite especular que destino
le dara a los indios que aun quedan en el territorio, sin necesidad
de tener en cuenta otras voluntades que no sean las del estado,
corporizado en las elites gobernantes. A su vez, se justifican las
campañas realizadas por la necesidad, presentada como imperiosa,
de extender los territorios de la "civilizacion" (es decir,
de la Nacion), sobre la "barbarie" (es decir, lo que no
se ajuste al modelo de Nación buscado).
La exclusion de los indígenas del colectivo nacional encuentra
su justificación en las caracteristicas atribuidas en el mismo periodo
al sujeto indigena.
En esta decada, lo principal a tener en cuenta del discurso sobre
el indígena es la clasificación precisa y omnipresente de la figura
simbolica del indigena, segun una tipologia construida no en función
de divisiones etnograficas mas o menos respetuosas de autoadscripciones
indígenas, sino en función de su grado de asimilación a la sociedad
occidentalizada.
La categoria "indios" (ya que se utilizan escasamente
en el ambito parlamentario los etnonimos hoy ampliamente utilizados),
se divide en sub-categorias tales como "amigos", "nomades",
"de antes", o "sometidos". La sub-categoria
"amigos" se ubica en un polo opuesto a la de "nomades",
sobre una variable basada en el grado de asimilación al proyecto
social del sector hegemonico; la sub-categoria "de antes"
se opondria a "sometidos" segun una variable basada en
su contemporaneidad o su presencia fisica, y por ende la mayor o
menor posibilidad de manipular su realidad para reforzar determinada
posición en el momento del debate.
Estas subcategorias se superponen a la clasificación de los indios
en "argentinos" o "extranjeros" segun una variable
de adscripción a la nacionalidad "comun" de los argentinos,
operada desde los legisladores, sin que se tengan en cuenta las
autoidentificaciones indígenas. Esta tipologia no es explicita;
tampoco es rigida ni exhaustiva; no obstante, organiza todos los
enunciados sobre el indígena en estos años. Respecto de cada una
de estas subcategorias, señalemos que los indios "amigos"
son una presencia ante la que el P.E.N. y los legisladores tienen
una actitud ambigua. Se discute si conviene mantenerlos como grupo
estrategico frente a los "nomades", o, por el contrario,
"quebrar su organización tribal" como parte del proyecto
mas general de homogeneización en un solo tipo de "civilizacion".
La "destribalizacion" no implica una política de integracion,
entendida, en el sentido comun, como anulación de las políticas
etnicas discriminatorias, sino solamente la eliminación de la autoorganización
indigena.
La categoria opuesta a la de "indios amigos", aunque
rara vez se explicita, es la de los indios "nomades".
Aparentemente, en esta sub-categoria, que abarca a todos los "indios
no-incorporados al modelo productivo", son mas frecuentes los
intentos de "clasificarlos" a través de diferentes
variables. Se da una primera comparación entre indios sureños y
chaqueños, segun la cual la "indole" de los primeros no
se presta a su sometimiento pacifico, como se supone respecto de
los ultimos. La variable fundamental utilizada generalmente para
clasificar es el nomadismo / sedentarismo, que determinan su gobernabilidad
por parte del P.E.N.
Las referencias a los indios del pasado se expresan generalmente
como un "problema superado"; tambien hay algunas escasas
referencias a "grandes civilizaciones" extinguidas, y
asociadas o comparadas siempre con lo incaico. Por lo general, estas
referencias suelen constituir armas retoricas para enfatizar ciertas
posturas frente a otras cuestiones, no relacionadas aparentemente
con el tema indigena.
El nacimiento de la antropologia y la arqueologia argentinas coincide
con la culminación de las guerras de frontera. La determinación
de lo que integra y lo que se excluye del patrimonio cultural de
la Nación deja percibir cierto interes por demostrar la superación
de los estadios de la "barbarie" y por buscar la raiz
de la "población nativa" nacional en las "altas culturas
americanas", como la incaica.
En cuanto a los "indios sometidos", los defensores de
las campañas militares suelen justificarlas especificando el destino
dado a los indios prisioneros (trabajo en las estancias e ingenios,
destinamiento a los cuerpos de linea, repartimiento en casas de
familia como servicio domestico, o prision en Martin Garcia). La
utilización "racional" de los prisioneros seria entonces
una de las condiciones que equiparan la campaña militar a cualquier
otra empresa productiva y legitimada en el marco ideologico del
capitalismo.
Precisamente el destino mas discutido para los indios sometidos
es su establecimiento en colonias agricolas, teñido de interrogantes
sobre el mejor aprovechamiento de las tierras que ocupan, y la capacidad
de los indios para desempeñarse en la agricultura. Se cree tambien
que el agrupamiento en colonias contribuye a reproducir la etnicidad,
por lo que la acción gubernamental, fuera de unos pocos ensayos,
tiende a evitar las colonias indígenas aunque fomenta las de inmigrantes.
Esta evitación explicaria ademas la ausencia de una política sistematica
de radicacion.
La radicación o localización es una solución escasamente implementada,
al menos desde el Congreso Nacional. En nuestro pais se proponen
como preferibles otra clase de "soluciones", que van desde
la division de las familias nucleares y el destinamiento de los
varones adultos al ejercito y de las mujeres y niños al servicio
domestico urbano, hasta la concentración de todos los individuos
indígenas que se encuentren en cierta region, sin importar su origen,
en una mision religiosa o establecimiento rural. La política argentina
hacia los indios sometidos no solo carecio de sistematicidad, sino
que profundizo los aspectos "extractivos", dirigidos a
la explotación de las utilidades que el indígena podia brindar como
individuo-objeto.
II- Despues de la Revolución del Parque, en 1890, si bien la mayoria
de los legisladores parece no querer admitir los cambios estructurales
que se van produciendo en el pais, se generalizan las criticas a
la "mala inmigracion", a la que se culpa de haber traido
las "ideas foraneas" que estarian produciendo esta clase
de "cuestiones sociales", y de la que se teme sea capaz
de producir cambios en la composición social urbana, que no sean
los deseados por sus patrocinadores. La vision idealizada del inmigrante
como el sujeto que con su simple presencia solucionaria todos los
problemas sociales, empieza a dejar lugar al temor.
Se profundiza en el discurso la tendencia a valorar positivamente
aquellos elementos a los que se atribuye la virtud de "conservar"
la nacionalidad frente a la "amenaza cosmopolita". Entre
estos elementos se suele mencionar a la religion catolica y, especialmente,
al idioma español o "lengua nacional". El colectivo de
identificación nacional comienza a construirse en oposición a los
extranjeros, a los que se corporiza explicitamente en los inmigrantes
llegados en los ultimos años. Si bien en la decada de 1880 ya era
sostenida esta modalidad de construcción del colectivo nacional
por las fracciones mas conservadoras, a partir de 1890 se extiende
tambien a los sectores liberales el discurso que enfatiza el "peligro"
que los inmigrantes representan en cuanto portadores de rasgos identitarios
"ajenos a la nacionalidad", por sobre las virtudes civilizatorias
que se les atribuyen.
En consecuencia, surge una nueva tendencia en los sectores dominantes
a idealizar al habitante nativo, que esta seguramente relacionado
con el temor de aquellos a "la cuestion social".
Comienzan a aparecer expresiones de reconocimiento al "aporte"
de los antiguos pueblos indígenas a la conformación de la Nación,
si bien este aporte se deja limitado, por lo general, a ciertos
elementos heredados por los "sectores bajos" de la poblacion.
Aquel esquema que adoptamos para ordenar la información respectiva
a la decada 1880-1890, en base a categorias implicitas en el discurso
político de la epoca (indios amigos/ nomades/ de antes/ sometidos),
no tiene validez para el periodo siguiente.
Los indios "amigos" fueron confundiendose durante los
años siguientes a las expediciones militares, con los sometidos
por la fuerza. La categoria "indios nomades" es utilizada
cada vez con mayor vacilación por los legisladores, que perciben
su desconocimiento real del numero y la condición de aquellos. Ademas,
la creencia sustentada por los evolucionistas de que a los indígenas
les espera una pronta extincion, los hace hablar de los indios "nomades",
tanto como de los "sometidos" como si ya fuesen pasado.
Asi, la categoria "indios de antes" sale en realidad
reforzada, tanto por el convencimiento de que los indígenas pertenecen
a un estadio de civilización ya superado por la Argentina, como
por la tendencia, impulsada por el conflicto social, a utilizar
la imagen del indígena como instrumento retorico o estetico. Al
referirse al indígena del pasado, descontextualizandolo y convirtiendolo
en un "buen salvaje", se lo transforma en un simbolo ambiguo,
susceptible de ser utilizado con significaciones diversas.
A partir de 1890 se advierte mas claramente en las fuentes que
analizamos, la influencia del darwinismo como paradigma que penetra
-con las variaciones requeridas para su extrapolacion- todo el pensamiento
sobre la sociedad. Esto refuerza las posturas que apoyan la construcción
de la Nación sobre la exclusion de la población indigena, ya que
se apela a la "inferioridad racial" de los indios para
justificar políticas de exclusion, por el bien del conjunto "civilizado",
o se argumenta su proxima e inevitable extinción para negar la necesidad
de políticas de integracion. La unica forma de integración que se
admite como posible es el mestizaje biologico, del que se espera
que de como resultado, en realidad, no una compensación equilibrada
de los elementos indígenas y no indígenas, sino la "absorcion"
de la "raza inferior" por los elementos beneficos de la
"superior".
Desde el Poder Ejecutivo se admite que los indios sobrevivientes
no son contados en los censos nacionales. Si bien no se brindan
explicaciones de ello, este seria apenas un hecho mas en la misma
linea de pensamiento y accion, que tiende a excluir a los indígenas
del colectivo nacional.
Un tema que por estos años se evidencia con mayor fuerza en los
debates parlamentarios es el conflicto entre el Estado y la Iglesia
en todos los ordenes de la vida politica; los puntos de vista opuestos
entre liberales y catolicos-conservadores se manifiestan en practicamente
todos los temas que se debaten, y ambos sectores se atribuyen (y
niegan al otro) la mision de señalar la forma que debe asumir el
colectivo para alcanzar la "civilizacion" buscada. Como
ya señalamos, la ideologia vigente no permite ninguna clase de heterogeneidad
social ni cultural en el seno de la Nacion; por lo tanto, se excluye
tambien la tolerancia.
Los debates sobre los indios "sometidos", por estos años,
no se centralizan en su propia condicion, sino en las atribuciones
del Estado o de la Iglesia para efectuar su reduccion.
Sin embargo, a pesar de la mortandad -por epidemias-denunciada
en las misiones religiosas, la política preferida por el P.E.N.
durante esta decada es el envio a aquellas de los indígenas sometidos,
en lugar de las colonias agropastoriles estatales que se ensayaron
en la decada anterior. Esto se deduce de los debates parlamentarios
y tambien del texto de las leyes de Presupuesto Nacional.
En sintesis, podemos caracterizar este periodo que se inicia con
la decada de 1890, por la presencia de una imagen ambigua del indigena;
ambigedad que se corresponde, en realidad, con una epoca de redefiniciones
sociales y políticas a nivel del colectivo nacional.
III- Entre 1904 y 1916, la imagen del indígena se inserta en una
reflexion sobre lo nacional, impulsada por la conmemoración del
Centenario, que une a la fe en el progreso sin limites del '80,
la necesidad de marcar diferencias con el extranjero, surgida despues
del '90.
El debate político esta absorbido por la "cuestion social"
y los reclamos obreros, temas a los que se relaciona explicitamente
con el ingreso al Parlamento de los primeros legisladores socialistas.
Se reconoce la gran difusion del socialismo y el anarquismo, y se
comienzan a implementar políticas que favorecen a la clase obrera,
si bien al mismo tiempo se refuerzan las posiciones que postulan
la expulsion de los anarquistas, y el control ideologico y racial
de la inmigracion. El radicalismo en formacion, a su vez, muestra
su influencia en cierta clase de discurso en que las elites comienzan
a incluir la tolerancia política entre las condiciones requeridas
para la legitimidad de los representantes y para la convivencia
al interior de la comunidad.
Comienzan a escribirse ensayos de "Sociologia Argentina",
en los que se reconoce la "raiz indigena" como una base
exclusivamente biologica de la población argentina, que solo dejo
huellas culturales en sus "clases incultas", y se enfatiza
ademas el caracter de poblaciones "en vias de extincion"
de las comunidades indígenas contemporaneas. Se producen tambien
los primeros intentos de legislar sobre la protección del "patrimonio
arqueologico" nacional.
Los legisladores empiezan a expresar su sentimiento de que el llamado
"atraso" de los indígenas compromete al resto de la sociedad
y constituye parte importante del "atraso" general de
la Nación, confirmandose asi la extension progresiva del colectivo
nacional hacia los sectores indígenas.
Por estos años las referencias al indígena se basan con cada vez
mayor frecuencia en "experiencias personales" o en los
dichos de "personas autorizadas". La orientación positivista
en las ciencias sociales influye para que los legisladores sientan
la necesidad de "viajar al lugar de los hechos", o pedir
asesoramiento a los "especialistas" (quienes generalmente
son academicos, pero a veces tambien son funcionarios que se ven
impelidos a profundizar en el tema), cuya influencia se hace entonces
explicita.
Pero seguramente lo mas fundamental del discurso sobre el indígena
que se produce en estos años en el ambito legislativo, es el cambio
de orientación en la atención de los legisladores, desde el indígena
de Pampa y Patagonia, para centrarse en el del Chaco o el Alto Parana
(Misiones).
Esto obedece a que la mayoria de los debates se centran en la condición
del indio como trabajador, generalmente a proposito de las reformas
laborales impulsadas por los legisladores socialistas. De todas
las modalidades posibles de asimilación del indio a la sociedad
"nacional", se enfatiza marcadamente en este periodo la
"integracion" a través del mercado laboral. Este
concepto del indígena como "trabajador-indigena" se ha
ido incorporando en el discurso de tal manera que muchos legisladores
se refieren a los indios llamandolos directamente "obreros"
o "trabajadores" de tal o cual region o establecimiento,
y enfatizan su condición de clase explotada, por sobre otras cualidades
tradicionalmente atribuidas a la raza.
Algo semejante ocurre con las misiones religiosas. Ademas del conflicto
entre la Iglesia y el Estado, que se hacia tan explicito en el ambito
parlamentario desde los ultimos años del siglo XIX, se evidencia
ahora la calificación diferencial que reciben las distintas ordenes
religiosas, en cuanto a su aptitud para hacerse cargo de la evangelización
y/o "sedentarizacion" de los indios. La orden salesiana,
que recibia aparentemente la mayor atención oficial entre 1880 y
1900, es reemplazada en los debates por los franciscanos, que empiezan
a acaparar los subsidios en las leyes de presupuesto y las concesiones
de tierras. Esto esta relacionado con el viraje del foco de interes
gubernamental del que hablabamos, desde los territorios del Sur
argentino, "ocupados" por los salesianos, hacia los del
norte, donde los franciscanos tienen su centro de accion.
A partir de 1904, ademas, comienzan a presentarse diferentes proyectos
de reforma de la Constitucion, que apuntan especialmente a reformar
aquellos articulos referentes a las relaciones entre el Estado y
la Iglesia, entre los que se encuentra el art. 67§ inc. 15.
IV- El periodo abarcado por los tres gobiernos radicales (1916-1930)
se caracteriza por la apelación a valores tales como la "justicia
social", la "moral politica" y la "reparación
historica y cultural"; bajo todos ellos subyace un nuevo concepto
de ciudadania, que se extiende hasta incluir a las clases menos
favorecidas y a todos aquellos sectores tradicionalmente privados
de representación politica. La fuente de la legitimación del poder
y la soberania ya no se encuentra en las "clases ilustradas"
que "por derecho propio" gobiernan a las demas, sino en
el "pueblo" como ciudadania, y en consecuencia se pretende
lograr una division mas equilibrada de los derechos y obligaciones,
asi como de los bienes. Los derechos politicos y civiles ya no derivan
de la tradición y la ilustracion, sino de la misma condición de
ciudadano, y este concepto de ciudadano, al abarcar a todos aquellos
nacidos en el territorio, comprende sin discusion a los indígenas
reconocidos como "argentinos", aun a los que viven en
comunidades con cierto nivel de auto-organizacion.
Las relaciones entre el Estado y la Iglesia, la "cuestion
obrera", y la lucha contra la oligarquia azucarera y el latifundio
pampeano, monopolizan los debates parlamentarios de este periodo.
Se presentan innumerables proyectos de reforma constitucional, de
beneficios laborales y de colonización de los latifundios (mediante
subdivisiones de tierras, impuestos al ausentismo, expropiación
de tierras improductivas, etc.), muy pocos de los cuales, no obstante,
llegan a feliz termino.
Las expresiones sobre el indígena que se emiten en este periodo
comparten con las de la decada pasada el enfasis en el aspecto laboral
de las relaciones interetnicas, y la preferencia por el indio de
la region chaqueña como estereotipo que luego se extrapola al analisis
de la realidad indígena en todo el pais.
Una novedad es el redescubrimiento de los indígenas de las provincias
del noroeste, cuya existencia contemporanea se negaba anteriormente.
Otra novedad fundamental es el reconocimiento del deber que la sociedad
nacional tiene para con las minorias indígenas, que se expresa como
una "deuda" (resultado generalmente de su aporte a las
luchas por la Independencia) y se propone superar por medio de la
"reparación historica" y la "reparación cultural".
La "reparación historica" se plantea esencialmente como
la realización de la "justicia" para con los indígenas,
y se propone sobre todo a través de la lucha contra el latifundio
y de la aplicación igualitaria de las garantias constitucionales
y las conquistas laborales.
La "reparación cultural" consiste especialmente en la
extension de los servicios educativos estatales a aquellos grupos
que estaban tradicionalmente privados de ellos.
Tambien la represion del alcoholismo en este periodo es encarada
por algunos legisladores como una defensa de la salud de la misma
población indigena, en lugar del aspecto meramente preventivo de
rebeliones y alzamientos, o del calculo de los perjuicios para su
productividad laboral, que se esgrimian en el periodo anterior.
Se generaliza la convicción de que la unica manera de "civilizar"
a los indígenas es a través de un "regimen tutorial"
ejercido por el Poder Ejecutivo, ya sea a través de "comisiones
de notables" o de instituciones mas impersonales, al estilo
de los "patronatos". Pero la mayoria de los numerosos
proyectos, generalmente originados en el P.E.N., que apuntan a coordinar
las políticas hacia el indígena en una sola institución estatal
con poderes de fiscalización sobre las entidades privadas y religiosas,
se extinguen antes de ser implementados. En 1927 comienza a funcionar
la Comision Honoraria de Reducciones de Indios, que en la practica
reducira su campo de acción a sus dos colonias en Chaco y Formosa:
Napalpi y B. de Las Casas.
Comienzan a presentarse, tambien, algunos registros que sugieren
cierta recepción de los reclamos indígenas. Los indios logran hacerse
escuchar por los politicos de la Capital a través de la huelga
o la protesta violenta: algunos proyectos para mejorar las condiciones
laborales de los indígenas son motivados por hechos de este tenor.
Esta nueva manera de encarar los reclamos indígenas se relaciona
con la extension que, como ya mencionamos, se produce en el concepto
de "pueblo soberano", que ahora los incluye, y quizas
(a modo de hipotesis) con una nueva modalidad del interjuego entre
los sectores politicos de la sociedad "nacional" y las
comunidades indígenas, modalidad que se caracteriza por acciones
y respuestas mas activas, asi como mayores exigencias, por parte
de las ultimas.
Una caracteristica fundamental de este nuevo estilo discursivo
es el reconocimiento de que existe en los indígenas una posibilidad
de progreso personal y comunal, que incluye la adquisición de derechos
politicos.
La ampliación de los derechos politicos para nuevos sectores de
la poblacion, la acuñación de conceptos como el de "justicia
social", la critica al latifundio y a las economias de plantación
en nombre de los derechos de los grupos desplazados, son otras tantas
formas en que se intenta construir una nueva clase de hegemonia
cultural y politica. Esta nueva clase de hegemonia, que esta directamente
relacionada con la ampliación de la base política a nivel nacional,
como consecuencia de los hechos politicos que desembocaron en una
reformulación del colectivo de identificacion, se corresponde a
su vez con una nueva forma de construir al sujeto indigena.
V- En este clima sobreviene el golpe militar de 1930, que interrumpe
la actividad legislativa e inaugura una manera inedita de pensar
la politica. El fraude electoral, el militarismo filofascista, las
tentativas corporativistas de reformar la Constitución nacional,
la vigencia periodica del estado de sitio, la persecución del comunismo,
la proscripción del radicalismo y la division de la población desde
el discurso hegemonico entre "patriotas" y "traidores"
caracterizan el espectro político durante la decada del '30. Este
clima se combina con una grave crisis economica -profundizada por
la quiebra de Wall Street-, expansion de los latifundios, altas
tasas de desocupación en el campo y las ciudades, migraciones masivas
de pobladores rurales a la periferia de los centros urbanos, desconfianza
de la clase gobernante hacia los inmigrantes extranjeros y hacia
los migrantes internos a la vez, difusion de las posiciones nacionalistas,
etc. La construcción hegemonica del "colectivo de identificacion"
acusa por estos años un fuerte giro hacia la [extrema] derecha.
Lo primero que se destaca de esta decada es la gran escasez de
menciones en las fuentes hacia los indígenas o su problematica.
La atención de los legisladores parece absorbida por unos pocos
temas (el presupuesto militar, la deuda externa, el sufragio femenino).
Sin embargo, a veces, durante la discusion sobre estos otros temas,
aparecen referencias mas o menos directas hacia la cuestion indigena.
Lo que caracteriza el discurso político en este periodo son fuertes
practicas de desmarcación de lo indigena. Se reiteran situaciones
en las que no se especifica una filiación etnica para las poblaciones
que son objeto del debate, pero se presentan descripciones de ellas
en las que abundan los simbolos de pertenencia cultural.
En cambio, si hay referencias a "monumentos al Indio"
y otras clases de homenaje al indígena como sujeto historico, generalmente
en su caracter de defensor de su territorio, (eso si) contra los
conquistadores españoles. Por el contrario, el indígena es impedido
de compartir el "presente" nacional.
No se producen reacciones en el ambito parlamentario, por ejemplo,
ante los movimientos registrados en Pampa del Indio y El Zapallar,
entre 1933 y 1937.
Los mensajes presidenciales al P.L.N. solo hacen referencia a la
marcha (en terminos de rentabilidad y niveles de produccion) de
las colonias controladas por la Comision Honoraria de Reducciones
de Indios, a saber, Napalpi y Las Casas. En varios de estos mensajes
se reconoce la capacidad y el buen desempeño de los indígenas de
estas colonias para la agricultura. Sin embargo, en ningun caso,
se los llama "agricultores", categoria que por estos años
condensa la "reserva de argentinidad", el nucleo de la
comunidad imaginada. Los indios continuaran siendo "otros internos",
a pesar de su sedentarización forzada y de su conversion a la agricultura.
Uno de los problemas que merece repetidos comentarios es el del
"estado civil" de los indígenas, es decir, su situación
de "indocumentados". Al carecer de documentos que probaran
su existencia "reconocida" por algun organismo nacional,
no son incluidos en los censos y, lo que es mas grave, carecen tambien
del caracter efectivo de "ciudadanos". Esta situacion,
entre cuyos efectos esta la perdida casi total de los derechos y
garantias reconocidos para los habitantes del pais, lograba, esporadicamente,
alguna propuesta de solución para enmendar algunas situaciones particulares
-solución expresada siempre como "darles/otorgarles estado
civil"-, pero sin afrontar el problema en su verdadera dimension
social, que es la de la categorización del indígena como miembro
integrante, o no, del colectivo nacional.
Numerosos pedidos de informes, resoluciones, etc., emitidos por
el Congreso Nacional, tienden a reconocer las contradicciones de
hecho entre las expresiones de los funcionarios y reparticiones
gubernamentales, y las políticas concretamente efectivizadas en
relación a los indígenas. Pero estos momentos de movilización discursiva,
aun los pocos que obtienen una respuesta del P.E.N., se extinguen
antes de tener efectos concretos sobre las situaciones criticadas
en la Camara (desde la explotación laboral y las condiciones de
vida en colonias estatales, misiones religiosas y empresas privadas,
hasta los desalojos intempestivos de tierras previamente otorgadas
a las comunidades). La defensa, por parte de algunos legisladores
interpelantes, de los derechos de los indígenas, asi como la justificacion,
por parte del P.E.N., de las medidas adoptadas, suelen girar en
torno a especulaciones acerca de la "argentinidad" de
estos habitantes del territorio, de su contribución a la formación
de la "patria", y de su mayor o menor necesidad de "proteccion"
oficial.
Por estos años el P.L.N. aprueba tardiamente el Pacto de la Liga
de las Naciones, que contiene algunas disposiciones en cuanto a
las poblaciones indígenas habitantes de los territorios de las naciones
suscriptas, y mas tardiamente aun, se aprueba el convenio No. 50
de la Conferencia Internacional del Trabajo, sobre reclutamiento
de trabajadores indígenas.
Las políticas gubernamentales orientadas a encarar en forma concreta
el problema indigena, siguen dos vias fundamentales: la creacion,
disolucion, transformacion, etc., de organismos especificos, y la
asignación de tierras con diferentes modalidades de propiedad. Por
ambas vias, tanto el P.E.N. como el P.L.N. comienzan a encarar la
tarea recien a finales de la decada del '30. Los primeros años de
esta decada se caracterizan, en realidad, por la reducción de las
tierras asignadas desde fines del siglo XIX a determinadas comunidades,
o el desalojo directo de estas. Esto debe relacionarse con la reanudacion,
durante la presidencia del general Justo, de la venta sistematica
de tierras fiscales, que estaba interrumpida desde el periodo radical,
y con la creación de los primeros Parques Nacionales. Lo mas notable,
sin embargo, es la evidente inconsistencia en la política de tierras.
A comienzos de la decada del '40 comienza a notarse un cambio importante
en la forma en que se describe la población indígena en los mensajes
presidenciales -que siguen ciñendose a los indígenas concentrados
en las colonias chaqueñas. Por ejemplo, el presidente Castillo discrimina,
dentro de estas explotaciones, a los indios "colonos"
de los no "colonos". Tambien se produce un aumento sustancial
de las cifras estimadas de población indigena: de los 25.000 indígenas
declarados en los mensajes del presidente Justo, Castillo los eleva
a 130.000.
Si bien no contamos aun con una explicación cierta para este ultimo
fenomeno, podemos aventurar diferentes hipotesis. Una de ellas es
la posibilidad de que se hayan volcado datos recogidos en censos
pasados, o que se haya efectuado un nuevo censo, del que no tenemos
conocimiento, en alguno/s de los territorios nacionales. Pero tambien
es posible que se haya ampliado el campo de aplicación de la categoria
"indigena", y asi ciertos habitantes a los que anteriormente
no se contenia en esta categoria hayan pasado ahora a engrosar la
misma.
En 1940 se crea el Consejo Agrario Nacional, que si bien no es
una ley dirigida especificamente a solucionar la problematica indigena,
preve en uno de sus articulos la organización de colonias que se
daran "en propiedad a los indígenas del pais". Entre otras
funciones, este organismo impulsara la inscripción de los indígenas
en los registros civiles, y editara una publicación llamada "El
problema indígena en la Argentina".
A partir de 1943 el Departamento Nacional del Trabajo delega parte
de sus funciones en los territorios nacionales a la Comision Honoraria
de Reducciones de Indios. Esto es significativo porque sugiere el
reconocimiento de que una alta proporción de los trabajadores afectados,
en los territorios nacionales, serian indígenas.
Ese mismo año la Comision Honoraria de Reducciones de Indios es
incorporada a la recientemente creada Secretaria de Trabajo y Prevision,
ocupada por el coronel J.D.Peron. A partir de principios de 1946,
esta Comision Honoraria es reemplazada por la "Dirección de
Protección del Aborigen", dependiente de la misma Secretaria.
Estas son iniciativas importantes en terminos de la institucionalización
del "problema indigena", a la vez que completa la amalgama
que venia anunciandose entre "problema indigena" y "problema
laboral". Es inevitable, por otra parte, intentar establecer
una relación entre las políticas conducidas desde esta Secretaria,
y las que se llevaran a cabo durante la decada peronista.
VI- Durante el periodo peronista (1946-1955) (sobre el cual nos
encontramos realizando nuestra investigación presente) los mensajes
del P.E.N. contienen escasas referencias en relación al tema indigena,
aunque pueden inferirse algunas señales a partir de enunciados que
refieren a la formación de un colectivo mas amplio -el "pueblo",
la "Nación organizada"-, que legitima las políticas gubernamentales.
En esta dirección tiende la creación y sostenimiento del Instituto
Etnico Nacional, enmarcado en la política demografica que Peron
venia diseñando en su discurso desde 1943. Entre sus objetivos se
enunciaban: crear un "nacionalismo consciente", despertar
el "arraigo a la tierra", arraigar la "cultura propia"
y "crear el hombre argentino".
La preocupación principal de los legisladores de este periodo,
en referencia a la cuestion aborigen, se expresa en torno a las
modalidades de su "incorporación a la vida activa nacional".
La "vida activa", en estos años, puede entenderse en dos
sentidos: en el economico, como grado de proletarizacion; y en el
civico, como grado de participación en la actividad politica.
Se proyectan numerosos censos indígenas, y tambien instituciones,
comisiones, etc., que tendrian entre sus funciones la de realizar
relevamientos de la población indígena bajo su orbita, pero no llegan
a concretarse.
Quizas el factor que otorga distintividad al periodo peronista,
en relación a la problematica indigena, se halle especialmente en
las nuevas formas de participacion, expresion y sobre todo apelación
al Estado, por parte de las poblaciones aborígenes. Entre estas
formas , una de las mas recordadas es el "Malon de la Paz",
o "Caravana de la Paz", en 1946, cuando miembros de comunidades
salteñas y jujeñas se trasladaron hasta la Capital Federal con el
objetivo de reclamar por sus tierras y exigir la intervención de
la Dirección de Protección al Aborigen. El resultado inmediato de
esta "Caravana" fue, por una parte, la repercusion en
todos los ambitos, incluido el Congreso Nacional, donde se aprobaron
proyectos de resolución relacionados con ella y con los motivos
que la movian. Por otra parte, su expulsion violenta de la Capital.
Pero a largo plazo, es indudable que la "Caravana" repercutio
en las futuras políticas indigenistas: le dio visibilidad a la cuestion
indígena en el noroeste del pais, e influyo sobre varios decretos
de expropiación de tierras en las zonas afectadas y entrega a los
aborígenes, eximición de canones, apoyo economico y tecnico, y otros.
La nueva forma de posicionamiento frente a la población indigena,
que venia insinuandose, se condensa en la reforma de la Constitución
Nacional, en 1949, superando algunas ambigedades del texto original.
Tambien en el texto de los Planes Quinquenales se declara la urgencia
de que el indígena llegue a ser dueño de su tierra, se propone una
nueva reforma educativa y se justifica la intervención directa del
estado en las relaciones entre los indígenas y el resto de la comunidad.
La ley de Colonias-granja de 1953 funda la "integracion"
de los indígenas en el respeto de sus derechos sociales.
Comienzan a proyectarse leyes que se fundamentan en la necesidad,
de conveniencia general, de que los indígenas devengan "agricultores"
y/o "propietarios".
Se presentan en el P.L.N. numerosas iniciativas a favor de la inscripción
de los indígenas en los registros civiles, que no obtienen respuesta.
Sin embargo, dentro de este mismo periodo, el P.E.N. procede progresivamente
a otorgar documentación a los indígenas.
En general, este periodo se caracteriza por el enfasis en los "deberes"
del estado para con los indígenas, y por la apelación a la intervención
estatal directa en la solución de los problemas derivados del relacionamiento
indígenas-Nación. Tambien es importante la inclusion del "problema
indigena" entre los "problemas sociales", y el reconocimiento
de cierto lugar para los indígenas en la caracterización de su propia
problematica.
VII- Los periodos historicos que siguen no fueron objeto de una
investigación exhaustiva de nuestra parte, sino que hemos realizado
apenas un trabajo exploratorio a los fines de este proyecto. El
golpe militar de 1955 instaura no solo un nuevo regimen de gobierno,
sino sobre todo, una nueva manera de encarar las relaciones entre
la sociedad política y el "pueblo" que deberia legitimarla.
Asi, el gobierno emprende una política de "desperonizacion"
en todos los sectores.
Entre sus primeras medidas de gobierno, el P.E.N. suprime por decreto-ley
tanto al Consejo Agrario Nacional como a la Dirección de Protección
del Aborigen y el Instituto Etnico Nacional. Los bienes (y las responsabilidades)
de la Dirección de Protección del Aborigen son transferidos a las
provincias, a pesar de que la Constitución Nacional coloca la atención
de la cuestion indígena entre las atribuciones del Congreso Nacional
(art. 67o.). Los gobiernos provinciales, en casi todos los casos,
paralizaran las iniciativas a favor de los indígenas y respaldaran
la ocupación ilegal de sus tierras y el abuso laboral.
La Convención Nacional Constituyente anulo en 1958 las reformas
a la Constitución Nacional realizadas en 1949.
El gobierno de Frondizi (1958-1962) reestructura la política indigenista
nacional al crear la Dirección General [luego Nacional] de Asuntos
Indígenas, un organismo de orientación cristiana. Durante este periodo
las representaciones hegemonicas del indígena coinciden con la de
un productor potencial que solo mediante su trabajo "util"
lograra elevar su nivel de vida y ser incorporado definitivamente
a la civilización y por ende a la comunidad política nacional. El
indigenismo desarrollista estuvo asi connotado por la idea del desenvolvimiento
economico programado y posible de aquellos grupos deficientemente
integrados a la Nación. La Dirección Nacional de Asuntos Indígenas,
en consonancia, respondia a la Dirección Nacional del Servicio de
Empleo, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Su trabajo
estuvo apoyado por el "Consejo Asesor de Asuntos Indígenas",
creado en 1961, e inspirado en la experiencia indigenista mexicana.
El Congreso Nacional aprueba en 1959 nuevos convenios adoptados
por la Conferencia Internacional del Trabajo, entre ellos el No.
107, "de protección e integración de las poblaciones indígenas
tribales y semitribales en los paises independientes".
El gobierno de Illia (1963-1966), promovio la entrega de titulos
de tierras y derechos de usufructo a algunas comunidades indígenas.
Tambien desde el Congreso Nacional se promovieron estudios sobre
la situación de los indígenas en las colonias preexistentes, ademas
de impulsarse la creación de otras nuevas y la restitución de tierras
usurpadas. Estas políticas se vieron interferidas por los crecientes
conflictos jurisdiccionales entre la Nación y las provincias.
Los valores a los que se apela para estas acciones son, por un
lado, los derechos sociales de los indígenas, y por otro, la solidaridad
del resto de la comunidad. En este sentido se proyecta en 1964 un
impuesto de aplicación nacional, llamado "de Protección al
Aborigen". Tambien se implementa en 1966 el primer Censo indígena
Nacional, para el que se define una categoria de "indigena"
que entraña vivir en un "nivel de subsistencia", convivir
"en comunidad o grupo", mantener "elementos de cultura
prehispanica, especialmente la lengua", expresar "una
conciencia de pertenencia a un grupo etnico", y "encontrarse
su habitat actual en la misma zona o muy proxima a su habitat prehispanico".
Si bien hay acuerdo en que la realización del Censo estuvo viciada
desde sus comienzos y ademas no pudo concluirse con el relevamiento
de los datos, el mismo significo la afirmación política de la existencia
de poblaciones culturalmente marcadas respecto de la hegemonica
("otros internos"), dentro del territorio, a la vez que
evidencio que la magnitud de estas agrupaciones era mayor de lo
que se afirmaba hasta el momento.
Durante los gobiernos militares de Ongania, Levingston y Lanusse
(1966-1973), y bajo el modelo de desarrollo comunitario propugnado
por la política modernizante, se implementaron los "Programas
Integrados de Desarrollo Comunitario Aborigen". Estos planes
unian un perfil tecnocratico con los intereses puestos en juego
por cuestiones de "seguridad interior" en las fronteras,
en una sociedad que cada vez mas se volcaba hacia la violencia institucional.
Las comunidades indígenas, ubicadas mayoritariamente en areas de
frontera, fueron objeto asi de una enorme manipulación politica.
Desde 1966 hasta 1973 no sesiona el Congreso Nacional.
La Dirección Nacional de Asuntos Indígenas pasa en 1967 a depender
de la Secretaria de Estado de Promoción y Asistencia de la Comunidad,
dependiente del Ministerio de Bienestar Social. Al año siguiente
pasa a llamarse "Servicio Nacional de Asuntos Indígenas",
dependiente ahora de la Secretaria de Estado de "Proteccion"
y Asistencia a la Comunidad. En 1969 se convierte en el Departamento
de Asuntos Indígenas, dependiente de la misma Secretaria. Y en 1970
pasa a depender de la recien creada Dirección General de Protección
Comunitaria. Esta incongruencia en la localización organizativa
de las políticas hacia los indígenas manifiesta, ante todo, una
gran indefinición acerca del lugar que ocupan estos dentro de la
comunidad.
El tercer gobierno peronista se abre en un marco de movilización
indígena que crecia junto con otras formas de movilización desde
finales de la decada del '60 y especificaba demandas propias. Se
"politizaron" progresivamente aquellos reclamos otrora
enmarcados en un discurso "culturalista".
Comienza a hacerse realidad el acceso de algunos indígenas a ciertos
cargos -limitados- de gobierno (Luis Sosa, director de Asuntos Indígenas
de Formosa; Abelardo Coifin, diputado por Neuquen).
El Plan Trienal de Reconstrucción Nacional incluye a los indígenas
como destinatarios de tierras expropiadas y de políticas de "reparación
historica". Estos objetivos comenzaron a implementarse en 1974
a través de convenios entre la Nación y las provincias para
la creación de 504 "Centros de Justicia Social" en areas
marginales.
Tambien se crea el Grupo de Trabajo de Asuntos Indígenas, dependiente
del Ministerio de Bienestar Social.
En 1973 el senador De la Rua presenta su proyecto de Ley "de
protección y apoyo a los indígenas", que no prospera en este
periodo, pero que no obstante constituira el antecedente directo
de la Ley 23.302 "de política indígena y apoyo a las comunidades
aborígenes", que se sancionara en 1985.
La muerte de Peron en 1974 acelero la marcha de las corrientes
que abortarian las innovaciones proyectadas, y el giro hacia la
derecha del gobierno suspende las políticas iniciadas. Este giro
culmina en 1976 con los acontecimientos consabidos.
DIANA I. LENTON
D.N.I. 17.901.607
(1) Investigadora becaria del I.C.A. / F.F. y L. / U.B.A.
(2) "La imagen del indígena de Pampa y Patagonia y sus transformaciones
a lo largo del proceso historico de relacionamiento: 1880-1930".
Beca de Investigación U.B.A. (cat. estudiante). 1990 a 1993. "Transformaciones
en el discurso parlamentario sobre el indigena: Argentina, 1930-1955".
Beca de Investigación U.B.A. (cat. iniciacion). 1996 a 1998.
Diana Lenton dilenton@ethnik.filo.uba.ar
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