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EL OTRO URBANIZADO:
INSCRIPCION DE LO INDIGENA EN EL ESPACIO-TIEMPO NACIONAL"(*)
Vivian Spoliansky
e-mail: etnogra@mail.retina.ar |
Viedma y Carmen de Patagones son dos
ciudades que se encuentran una frente a la otra en las márgenes
sur y norte del valle inferior del río Negro, en las provincias
de Río Negro y Buenos Aires, respectivamente. Desde el 22 de abril
de 1779, fecha en que fue/ron fundadas, sus historias se han ido
entrecruzando, uniendo y bifurcando de manera continua. A pesar
de la cercanía y de compartir una historia "comarcana" [1] , coexisten dos estilos hegemónicos
diferenciados en torno a la construcción de la historia local y
regional, así como también a su inserción en la historia nacional.
Además de las versiones oficiales del pasado, que como bien sabemos
seleccionan hechos que se recuerdan y otros que se olvidan (cfr.
Ana María Alonso 1994), emergen historias alternativas en ambas
ciudades, fundamentalmente en relación a la presencia indígena.
En la medida en que los indígenas se han visto transformados en
un sector social subordinado, y que dentro del discurso nacional
se han convertido en un sector de "otros internos" (cfr. Alonso
1994), la emergencia de contrahistorias es una forma de expresar
otra historia, entendida como una relación entre pasado y presente
(cfr. Popular Memory Group 1982).
Hasta aquí juega fundamentalmente
la variable TIEMPO (las historias locales, regionales, nacionales
/ hegemónicas, alternativas). Pero mi interés en este trabajo es
que el tiempo se imbrique con el ESPACIO, de modo que ambas variables
sean inseparables, pues acuerdo con Gupta y Ferguson (1992), en
que la espacialidad ha sido incluida en los estudios sociales como
variable contextual, que carece de competencia analítica. Este trabajo,
por tanto, focaliza en el doble juego de la espacialización de
la historia y la temporalización del espacio. En este sentido, espacio-tiempo
pasan al primer plano en el estudio de la inscripción de las historias
en el ámbito urbano de Viedma y Carmen de Patagones.
El proyecto original se titulaba:
"La Inscripción de lo indígena en el paisaje urbano: Viedma (Río
Negro) y Carmen de Patagones (Buenos Aires)", con lo cual
el énfasis estaba únicamente puesto en la idea de espacialización
de lo indígena. Sin embargo hoy creo que los monumentos, los nombres
de las calles, entre otros, son una forma de construcción del indígena
en tanto 'otros internos' en el espacio-tiempo nacional, y que este
tipo de inscripciones son modalidades de narrativización del pasado
paralelas a las formas convencionales de narrar la historia oficial
sólo en base a textos escritos. En este sentido el primer eje articulador
pasa por estos procesos paralelos de espacialización del tiempo
y temporalización del espacio. El segundo eje se vincula con que,
a través de estas inscripciones se disputan simultáneamente pasados
con distintas pretensiones de inclusividad: nacional, regional,
local, así como pasados 'particularizados' (cfr. Foster 1991), como
el de los indígenas.
En líneas generales, el proceso
de construcción de la nación apunta a estructurar al espacio público
social local y regional como un dominio homogéneo, es decir, nacionalizado,
"donde una historia oficial objetivada hace la presencia del estado
palpable en la vida cotidiana" (Anderson citado en Alonso 1994:
382). Teniendo esto en cuenta, analizo cuatro tipos de registros
empíricos, que encuentro paradigmáticos de la espacialización de
las historias en la estructuración de estas dos ciudades,: 1) Nombres
de calles, barrios y monumentos, 2) Información turística, 3) Museos
de historia y antropología y 4) Murales sobre temas indígenas y
un espacio privado de demarcación ritual, que buscando explícitamente
circunscribir un ámbito indígena, se torna público. Mientras que
los tres primeros se incluyen dentro de los estilos hegemónicos
de narración histórica, el último irrumpe como contrahistoria. Cada
registro constituye un capítulo dentro del cual se profundizan hilos
conductores particulares, que se entroncan con los dos ejes generales
mencionados anteriormente.
Ana María Alonso (1994), sostiene
que los patronímicos de héroes muertos y los slogans de batallas
pasadas proveen un conjunto de nombres de calles, instituciones
y comunidades que ligan el más remoto pueblo rural con la mayor
metrópoli. En el capítulo sobre Calles, barrios y monumentos el
énfasis está puesto en la creación de "tradiciones selectivas" (cfr.
Williams 1977), que no siempre implican una opción por la nacionalización
total del espacio sino que, en ciertos casos, dan una amplia cabida
a la historia local, pero que generalmente dan una cabida acotada
a historias particularizadas. Este proceso involucra una disputa
entre las identidades locales y nacionales, que pugnan por una supremacía
en la denominación del espacio. Tomando al centro geográfico de
las ciudades como centro simbólico puedo vislumbrar, a partir de
las presencias y ausencias, qué identidades sociales se privilegian
en esta apropiación del espacio.
A su vez, hay acontecimientos
históricos fundamentales en la historia local-nacional (por ejemplo,
la victoria contra los brasileños en el marco de la guerra contra
el Brasil en 1827, y la llamada 'Campaña al Desierto' en 1879),
que han dejado sus marcas en ambas ciudades. En este caso analizo
cómo en cada ciudad estas marcas implican acentos de sentido (cfr.
Voloshinov 1993) no necesariamente similares. En otras palabras,
cómo cada ciudad se apropia y destaca eventos de alcance nacional,
lo que también es una forma de diferenciar sus historias locales.
Lo mismo sucede con la inclusión de lo indígena, pues a pesar de
que según varios autores, generalmente desde los primeros contactos
los indígenas y los blancos mantuvieron una estrecha relación de
convivencia (cfr. Rey, H. y otros: 1988), sólo algunos indígenas
dejan su impronta en estos espacios urbanos. En este caso veremos
cómo dentro de la creación de tradiciones selectivas y, en esta
lucha por la denominación del espacio, se les da lugar a algunos
indígenas, de qué forma, analizando cómo en esta construcción de
la nación participan estos "otros internos".
Vayamos ahora al segundo
tipo de inscripciones. Siguiendo el recorrido por las ciudades ingresé
en los museos histórico-antropológicos, espacios por excelencia
de la construcción histórica. En tanto este tipo de instituciones
se caracteriza por organizar el tiempo, ubicando a los distintos
grupos sociales que participaron de la historia local/nacional en
distintos marcos temporales, su uso del espacio también es un elemento
importante para la exhibición de la historia y de la identidades
sociales. Estas son representadas metonímicamente por los espacios
ocupados en el museo y en los discursos verbales de las visitas
guiadas. En la medida en que esos espacios son preferentemente organizados
en función de un cierto sentido de devenir, he seleccionado la temporalización
como hilo conductor para analizar la forma en que los museos re-presentan
lo indígena y su historia, en salas de exposición, en tanto espacio
narrativizado.
Además de la temporalización,
y relacionada con ella, tomo la cuestión de la nacionalización y
la particularización del patrimonio. Los dos museos de los cuales
hago un análisis pormenorizado son el Museo Histórico Regional "Francisco
de Viedma" de Carmen de Patagones y el Museo Histórico Antropológico
"Eugenio Tello" de Viedma. Estos museos representan la cara pública
de la historia, es decir que, los objetos allí exhibidos son 'desparticularizados'
de su contexto local y encarnan la nación, incluyendo o marcando
dentro de ella sus 'otros internos' (Cfr. Foster 1991, Alonso 1994).
En este sentido, se da un proceso de nacionalización de un cierto
patrimonio, entendido como los objetos que simbolizan la comunidad
nacional. En cambio, los objetos que forman parte del Museo Salesiano,
al que me dedicaré solo brevemente, permanecen en el lugar - es
un museo in situ- y narran una historia particular, la de una orden
religiosa, que si bien está fuertemente conectada con la construcción
del estado-nación -por cuanto la evangelización fue parte de ese
proyecto- es una historia que tomando los términos de Foster (1991)
sería particularizada. A su vez, internamente a los museos autoidentificados
como: Museo Antropológico y Museo Histórico también se da este juego
entre la nacionalización y la particularización. Hay partes de la
exhibición en donde se particulariza la historia indígena, es decir
que esa historia es de un sector o grupo indígena exclusivamente;
y otras partes de la muestra en donde los indígenas forman parte
del proceso de construcción de la nación, y por ende, las historias
se nacionalizan.
En cuanto al tercer tipo de inscripciones que analizo,
las informaciones turísticas, fui descubriendo durante mi trabajo
de campo que éstas son otra instancia de narración de la historia,
diferente de la convencional. Cuando empecé a recolectar este tipo
de material conseguí varios folletos y posters interesantes porque
muestran cómo cada ciudad se autodefine frente al turista como visitante
ajeno. Pero a los efectos de este trabajo he seleccionado dos folletos
de particular interés para mí, que son los de 'La Historia Comarcana'
de Viedma y 'Nuestra Historia' de Carmen de Patagones. Esta elección
se basa en varios motivos: a) ambos son folletos exclusivamente
de historia local; b) son folletos paralelos, en el sentido de que
representan a cada una de las historias de las dos ciudades por
separado; c) si bien éstos presentan las historias independientes
de cada ciudad, muestran también su historia común; d) ellos permiten
hacer un seguimiento de la inscripción de lo indígena en el espacio
urbano, que en el resto de la información turística es más difuso,
o inexistente.
El hilo conductor que atraviesa
este capítulo es rastrear inclusiones y exclusiones selectivas de
los indígenas respecto de las identidades con distinto grado de
inclusividad: la ciudad, la región y la nación. Para poder emprender
un análisis comparativo de cómo estas inclusiones/exclusiones son
operadas en cada ciudad, enfatizo la compleja polarización nosotros/ellos
desde el plano de la enunciación. Dentro de estos nosotros/ellos,
los indígenas van cambiando su ubicación y vemos cómo desde cada
ciudad se va definiendo esta "otredad".
Por último, tanto los murales en Viedma como las rogativas
urbanas -rituales mapuches-, llevadas a cabo en el patio de
la casa de una persona autoidentificada como mapuche, aparecen como
historias alternativas o contrahistorias, las cuales de un modo
más o menos público también inscriben la presencia indígena en las
ciudades, presencia que choca con las versiones oficiales presentadas
anteriormente. El surgimiento de contra-historias populares está
definido por "una potencial disyunción entre las representaciones
de la retórica oficial y los significados empotrados en la experiencia
vivida" (Alonso 1988: 49). El pasado-presente indígena al no poder
surgir en el discurso temporal oficial, más que de una manera en
que su presencia se torna pasada y fijada (museos, nombres de calles
y folletos de turismo sobre la historia local), hace su irrupción
de modo alternativo a esos discursos temporales hegemónicos, en
espacios dinámicos y no estáticos, como son las otras espacializaciones
de lo indígena.
A partir del análisis de estos
registros, es mi interés poder hacer un aporte al estudio del espacio
como arena de lucha simbólica, poco tenida en cuenta en los estudios
culturales, que juega un rol fundamental en la vida social, en la
medida en que allí se inscribe también una forma de narrar la historia
y de tipificar identidades sociales. Me interesa también aportar
al análisis de prácticas discursivas como instancias a través de
las cuales la historia y la identidades se inscriben espacialmente,
según procesos de construcción de hegemonía, que siempre da cabida
a puntos de vistas alternativos. Por último, apunto a que este análisis
específico de cuenta de la co-construcción de Aboriginalidad y Nación.
Breve Curriculum Vitae:
Vivian Spoliansky es estudiante avanzada
de antropología social y se encuentra actualmente en la etapa final
de elaboración de la tesis de licenciatura. Forma parte del UBACyT:
"Discurso y metadiscurso como procesos de producción cultural en
el área mapuche argentino.", cuyas directoras son la Dra. Lucía
Golluscio y la Lic. Claudia Briones. Es la responsable del Archivo
Fotográfico y Documental del Museo Etnográfico (FFyL-UBA).
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