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"La configuración de la identidad y el "otro" en textos del proyecto Mi Comunidad como Museo Viviente: el tema de LOS INDIOS"

INTRODUCCION

"Las cosas escritas se pierden. La palabra escuchada queda para siempre." (KINCHAHUALA, cultura mapuche)

La práctica de recuperación de memorias orales planteada en la organización del Proyecto MI COMUNIDAD como MUSEO VIVIENTE, desarrollado en la zona sur de Mendoza, entre los años 1988 y 1995 constituye una fuente amplia y variada de textos producidos por adultos y niños de sectores escolarizados y población rural. (ROMANI, Rubén, comp.,1992)

Sobre ellos intentaremos trabajar las representaciones de la identidad que los participantes han caracterizado en sus textos.

En uno de sus trabajos sobre la cultura mendocina, ROIG expresaba una característica de la producción intelectual regional: el desprecio acentuado por la producción literaria. Este hecho incluso resalta la indiferencia aún ante los "efectos positivos del regionalismo cultural desde 1925".

Será a la luz de los aportes de los planteos de una filosofía latinoamericana que nos ha enseñado a ver integralmente el desarrollo cultural y su vinculación con la historia de las ideas, que nos enfrentemos con textos producidos bajo la convocatoria de nuestro proyecto, restringiendo la temática a la caracterización de ese "otro", el ab-origen, sujeto desaparecido de las visiones ejemplares sobre las que se ha construido nuestra noción de "identidad mendocina", visión muchas veces reducida al mundo gutemberiano del papel y una racionalidad eurocentrista.

A través de estos textos cosechados de la oralidad de sectores populares intentaremos apreciar los matices, las co responsabilidades en los prejuicios que impiden ver al evidente ser humano que desde todos los tiempos y culturas nos impugna con un rostro silencioso, silenciado, ver a aquel habitante del museo sin paredes de la comunidad en su territorio de supervivencia.

DESARROLLO

Siempre se ha considerado como una dificultad "congénita" de nuestra cultura el considerar como escaso o breve el desarrollo de nuestra historia frente a la de las altas culturas extramericanas.

Si como dice ROIG: "La pobreza de nuestro pasado es ante todo pobreza de la visión de ese mismo pasado", nuestro esfuerzo se suma a esa voluntad de ampliar la visión al todo social que no resulta evidente en la historiografía oficial, académica y la que es puesta en escena de la identidad en nuestros museos y actos escolares.

Identificar la comunidad como Museo y deliberadamente, plantear el antagonismo de [ lo VIVIENTE= lo propio común / lo moribundo= museo oficial ] constituyó nuestro eje de partida fácilmente asumido por los participantes en la deconstrucción de la imagen del MUSEO como sitio privilegiado de la identidad colectiva.

El museo como "la sede ceremonial del patrimonio histórico", es un espacio de violencia que se ejerce sobre los bienes culturales, "por descontextualización y reordenamiento" (CANCLINI, 1990) de los componentes materiales de la cultura regional y las imágenes que se conforman en los procesos educativos al interior de la visita a la institución reproducen ese modo de relacionarse con el mundo.

La presencia/ausencia de elementos culturales tanto como la amplitud/reducción del periodo histórico aceptado como tal para una comunidad constituye un dato a constatar y confrontar con la memoria colectiva puesto que a través de la exposición del museo percibimos un "texto" donde la identidad colectiva se construye, se busca, se reconoce, se extraña.

La ciencia social, la antropología, evidentemente han ido construyendo y reelaborando esa imagen del "otro", muchas veces fetichizada, cuando no estigmatizada o exotizada ampliando la distancia entre conocimiento y realidad.

Construir imagen será un modo de construirnos como sociedad, sin situarnos en un lugar privilegiado de observación o fuera de la historia para mirar y conocer. Construcción de un imaginario social, advertidos de que

"El imaginario del que hablo yo no es imagen de. Es creación incesante y esencialmente indeterminada (social-histórica y síquica) de figuras/formas/imágenes y sólo a partir de éstas puede tratarse de "algo". (CASTORIADIS-COLOMBO, 1975)

La mirada del otro, la forma en que lo concebimos, es la parte inaugural de un reflejo de la construcción del yo y del nosotros, develamiento de las dudas que nos mantienen insomnes o extraviados en el mundo cotidiano:

"¿No son nada los gritos de los hombres?

¿No pasa nada cuando pasa el tiempo?

¿La vida, cuándo fue de veras nuestra?

¿Cuándo somos de veras lo que somos?" (PAZ, Octavio)

Se ha indicado ya el tipo de desplazamiento a modo de agnosia que el conocimiento científico ha realizado sobre los sentimientos, los juicios continuos, lo personal, lo particular, lo concreto, lo real. O lo que es parecido, el olvido del hemisferio derecho. (SACKS, Oliver)

La producción participativa de textos autoreferenciales y a modo de diagnóstico sobre el estado de saber sobre sí mismos de los participantes de MI COMUNIDAD intenta achicar esas distancias y favorecer la emergencia de discursividades a un plano en que el libro funciona como objeto ejemplar y privilegiado de la cultura

Como señala (FORD, 1994) "Estamos ante nuevos procesos. Pero también estamos ante una reclasificación de archivos cognitivos y comunicacionales, en la cual saberes muchas veces desplazados o desjerarquizados por la modernidad pasan a ser referentes de conocimientos o campos de recuperación."

Si los libros tienen la virtud de crear mundos tomemos como ejemplo la situación desde la que se vivió en Colón el encuentro con "lo nuevo":

"Colón proyectaba todas esas imágenes sobre la realidad americana. Procedían de sus lecturas o de los globos, mapamundis y cartas geográficas y náuticas del siglo XV, que incorporaron a sus representaciones los relatos de presuntos viajes medievales y el conocimiento de la Antigüedad clásica." (ROSENBLAT, 1977:149)

Esta imposibilidad de ver lo nuevo con ojos nuevos se reforzó con la imposibilidad de utilizar nombres nuevos para esa realidad, hasta la distorsión paradigmática de convertir los indios caribes en "caníbales" y echar a andar el epíteto por nuestra historia. (FERNANDEZ RETAMAR, 1974: pp.19 y sgtes.)

Necesitamos pues, reconocer y enfrentar esos modos de mundo que emergen de los discursos y analizarlos críticamente, puesto que "ateniéndonos a la conocida distinción de FREGE diremos que el "mundo", como referente del discurso, posee un modo de darse, un sentido que es precisamente el de la apertura a la futuridad" (ROIG, 1993:114) y ese sentido es el eje estructurador de los valores del individuo y de una comunidad en su lectura del pasado y en la interpretación de su presente.

La comprensión de nuestra percepción y reproducción del modo en que vemos nuestro pasado regional nos habla mucho acerca de la praxis dialógica o violenta en que se sumerge la cotidianeidad y que condicinan las posibilidades de realizar ese futuro soñado, elegido, a construir.

Para organizar las diferentes visiones de los textos que presentamos nos guiaremos por la tipología de las relaciones con el otro: (TODOROV, 1987:195)

    1. Plano axiológico, existe un juicio de valor
    2. Plano praxeológico, acciones de acercamiento/alejamiento, adscripción a los valores del otro o sumisión y dominación bajo mis valores.
    3. Plano epistémico, conozco o ignoro la identidad del otro

Sin ser taxativas las divisiones, muchos de los relatos incluyen varios de estos planos simultáneamente.

Hemos seleccionado una parte de los muchos relatos en base al tema del indio y la caracterización de lo nativo a través de las Referencias Biográficas/Testimonios, las leyendas y Relatos libres como tipos generales en que agrupamos los textos.

Debemos tener en cuenta que la conquista del territorio surmendocino sólo se completará tardíamente, a fines del S.XIX por lo que la región mantuvo una autonomía que afectará incluso los modos de relación del gobierno colonial mendocino y luego el de la época independentista, con el reconocimiento de los jefes indios locales.

Surgen diferencias también a la hora de considerar las diversidades culturales existentes entre los grupos étnicos presentes en el territorio mendocino, (CANALS FRAU, 1986) en los que sobresalen en líneas generales grupos huárpidos alrededor del eje Uspallata - Lagunas de Guanacache y los grupos puelches (luego araucanizados y muy mezclados con los pampas) del eje Río Diamante -Payunia - Río Atuel.

La consideración de la categoría "indios" se verá incluso resignificada por las confusiones con la presencia de etnias foráneas como las de los incas y los araucanos:

"Existía una aldea indígena sobre la margen derecha del río Atuel, ésta se llamaba posiblemente Malú, dependía del imperio Inca que se extendía en toda la orilla de la Cordillera de Los Andes. En esta aldea que se cree estaba en conflicto con los incas por su independencia, existía un jefe que tenía un hijo llamado Puyé."

 

a. UNA APROXIMACION A LOS JUICIOS DE VALOR

Aún resuenan las voces del debate del padre Las Casas quien afirmará "frente a la tesis del indio bárbaro -aunque sólo fuese por condicionamientos históricos-sociológicos y culturales- la tesis del buen salvaje: libre, manso y pacífico por naturaleza, trasunto de todos los dones de la creación y del Creador, salvo en lo relativo a la religión. (VIDAL ABRIL, 1984:253)

Como producto de una simplificación no alejada de transmisiones maniqueas, el indio, el otro, aparecerá como sujeto demonizado que resume todos los peligros que pueden afectar la vida propia.

" Estos indios, Huarpes según supe al tiempo, eran tan notables artesanos como feroces guerreros, muy amigos de las cacerías, como así también de arrear todo lo que encontraban a su paso en el campo, haciendas, caballos y comestibles de todo tipo cuando el hambre los acuciaba.

A decir de mi madre alguna vez vió arrear familias enteras con todas sus pertenencias y destruir todo lo que no podían llevar, incluso mercaderías como yerba, azúcar, sal.

Cuando llegaban a los puestos la gente corría despavorida, contando algún caso de puesteros que se salvaron metiéndose en el jagüel colgados del balde de cuero con que se extraía el agua.

También era su costumbre cortar la planta de los pies de los prisioneros en especial de las mujeres, para que no escaparan de la tribu."

El relato de hechos reales llega de generación en generación por vía materna y en el se ejemplifica el modo de relación entre los blancos habitantes de las márgenes de contacto con las tribus del sureste mendocino.

"Se trata de el relato de mi padre Calixto Lucero y mi madre Dominga Miranda. Estos hechos ocurrieron a fines del siglo pasado, cuando ellos vivían en el lugar denominado Pozo de los Gauchos, paraje que se ubicaba aproximadamente a la altura de las vías del ferrocarril Sarmiento, antes inexistentes y hoy totalmente abandonadas, entre lo que es hoy la localidad de Canalejas y el paraje de Los Huarpes." (ibidem)

La otra cara devuelve un grupo de seres humanos con los cuales se podía compartir el verdadero peligro de sobrevivir en las desoladas pampas cubiertas de espinos y algarrobos al noreste de San Rafael e incluso, adoptar sus estrategias de supervivencia y parte de sus elementos culturales:

" Así como feroces cuando se los provocaba, podían los indios ser muy buenos amigos y hasta cariñosos en sus relaciones.

También eran delicados artesanos, sobre todo en los tejidos que confeccionaban las indias en telares rústicos construidos sobre palos afirmados sobre piedras y atados con tientos. Como materia prima usaban lana de oveja que hilaban en usos consistentes de un palito redondo y fino como un lápiz, clavado sobre una piedra redonda que hacía las veces de contrapeso.

Una vez obtenido el hilo lo enhebraban en el telar y a golpes de un palo curvado apretaban el tejido.

Mi madre aprendió la técnica del tejido al telar de las indias, a las cuales temía mucho, lo que nunca pudo saber es cómo teñían los hilos con los cuales se obtenían unas combinaciones de colores y unos dibujos realmente admirables y unas guardas de diseños asombrosos." (ibidem)

Para muchos niños, la distinción bueno-europeo / malo-indio es resignificada e invertida, identificándose con la víctima:

"Piuquén en lengua araucana significa corazón. Soy un indio bueno, amable y compasivo con mis amigos."

 

La bondad es identificada con el sacrificio y en la leyenda del nacimiento del Río Atuel, se vincula el pasado indígena con la riqueza actual:

" Clara y Atuel ofrecieron sus vidas por amor a la aldea y allí entre dos cerros las lágrimas de Clara al morir fueron las causantes de que en ese lugar naciera un caudaloso río.

La aldea se llenó de júbilo al ver llegar las aguas abriéndose paso por el campo desierto. Y los indígenas supieron que un milagro había ocurrido, buscaron en toda la aldea a la tan querida Clara y su hijo para informarles la buena noticia pero no los encontraron y entonces comprendieron que aquel milagro ocurrido era producto de un sacrificio.

Pasó un año de todo esto y la noche en que Clara murió el río parecía el llanto de un niño al golpear en sus riberas, fue así como el nuevo jefe de la aldea reunió a toda la tribu para comunicarle lo que los Dioses le habían informado y era que debía llamarle Atuel a las aguas que lloraban como el hijo de Clara y desde ese día el agua del Río Atuel se caracteriza por su claridad, la que representa la pureza y fidelidad de Clara a su tribu y a su desafortunado esposo.

Si esta leyenda fuese real deberíamos estarle agradecidos a Clara por haber entregado su vida y la de su hijo para que naciera esta fuente natural que forma el gran oasis de riqueza en el sur mendocino."

 

En el denominado "encuentro de dos culturas" se supone una situación dialógica de igualdad, pero conocemos que la situación comunicacional básica emisor-receptor se ha alejado de su simplimo optimista dando lugar a la apreciación de la posición de poder desde donde se emite el discurso:

"Estos indígenas tenían sus costumbres y creencias al igual que ocurre actualmente pero carecían de cultura y una religión estable reflejada en algún Salvador. Ellos siguieron sin estudio durante unos años.

Más tarde hizo su apariencia real el primer hombre de cultura privilegiada. Dicho hombre inmigraba de Europa, practicando él, el idioma español."

Con el contacto con lo desconocido, los límites se desdibujan y las diferencias se atenúan, surgiendo respuestas distintas ante la misma situación:

 

VILLA 25 DE MAYO

Había una vez, un lugar muy hermoso, con una suave brisa y un cielo muy limpio. Allí, llegaron los primeros pobladores que formaron un fuerte llamado San Rafael; dicho fuerte se ubicaba en nuestra Villa 25 de Mayo. Sus habitantes lo cuidaban con tesón para que creciera y llegara a ser una ciudad, con pobladores dignos.

Con los años, algunos pobladores de la Villa se agruparon en la actual ciudad de San Rafael porque temían a los indios.

No todos temían a los indios, por eso se quedaron a defender su Villa.

 

b. UNA APROXIMACION A LOS VALORES PROPIOS/AJENOS y EL CAMBIO CULTURAL

A la negación de valor sigue la descripción desvalorizante según la posición que ocupe el relator.

"Malargüe, allá por el año 1922, era un lugar muy triste y desolado, donde el viento fuerte corría permanentemente. Solamente se escuchaban el ruido de los vientos que azotaban la zona.

Sus pobladores eran gente muy pobre de raza india, propia del lugar.

También estaban los blancos que tenían buenos modales y buenos estudios, que eran gente de alta clase como el capitán, los soldados, etc.

 

Estas posiciones varían hasta un rango opuesto en que se da una identifiación mística o romantizada con la víctima:

" Estoy cansado, ¿qué me pasa? ¿dónde estoy? ¿en una nube? no! en una roca. ¡Yo soy Piuquén! Los pequeños me dicen:

¡Piuquén, enséñame a usar el arco y la flecha! ¡Piuquén, regálame una fruta! ¡Piuquén, quiero aprender a bolear choiques como tú! "

 

Pero lo bueno es excepcional, destinado a desaparecer (como el despertar de un sueño) convertido en piedra, expresión patente de lo que no tiene voz:

" Piuquén en lengua araucana significa corazón. Soy un indio bueno, amable y compasivo con mis amigos. Sé tejer mantas y ponchos. Un día desaparecí y me encontré figurado en una piedra en Los Molles.

Job Job, despertate, tenés que ir a la escuela... Así acabó mi sueño." (ibidem)

Existe una variante de la leyenda del "Rincón del Indio" en donde el personaje indio es pacífico, llamado CAUPOLICAN (héroe de la Araucanía chilena que se ha extrapolado a este territorio), y luego de su muerte su tarea es reasumida por un blanco, en la tarea de vivir donde se emparentan las pieles diferentes:

"Todo aquel paraíso que Caupolicán había hecho con su esfuerzo quedó olvidado hasta que un día, un hombre que quería mucho a la raza indígena, comenzó a hacer averiguaciones sobre el indio que había vivido allí.

Entonces aquel hombre, con su esfuerzo que era muy parecido al esfuerzo de Caupolicán, comenzó a plantar muchos árboles a los que regaba con el agua del río Atuel que pasaba por aquel lugar, luego con la ayuda de sus amigos hicieron un puente que cruzaba el río, colocaron grandes piedras alrededor de éste para que se dividiera en dos partes.

Al quedar terminado su trabajo invitaron a mucha gente a conocer el lugar, todos ellos quedaron asombrados al ver aquella maravilla que habían construído.

Hoy día, con muchos más arreglo, aquel lugar es algo hermoso donde muchos jóvenes y gente mayor van a pasar una tarde feliz. El lugar se llama Rincón del Indio, le pusieron así en homenaje a Caupolicán que habitó y dejó para todos un lugar muy lindo y feliz, porque él, su felicidad, la había vivido allí en aquel lugar que era su hogar y un paraíso donde quedó muerto y enterrado hasta el día de hoy."

Podemos ahora mostrar el reconocimiento de lo "poblado" que estaba el "desierto" y aceptar la presencia del otro con su cultura y su derecho de posesión previo a la conquista/colonización:

MONTE COMAN.

"El territorio actualmente habitado perteneció al cacique Juan Goico que a mediados del siglo pasado se lo vendió al señor Guiñazú. "

Pero las formas del intercambio de bienes son indicadoras de la posición desde donde se negocian y cómo son leídos esos bienes desde la respectiva cultural:

"Nuestro distrito tuvo como primeros dueños a los indios Goicos, quienes la empezaron a vender a principios del siglo pasado. Hacia 1825 Vicente Goico vendió a Juan Godoy, un terreno de forma singular y adecuada a la época, recibió a cambio 40 yeguas, un par de espuelas de plata y 10 cajas de vino, con las tierras que compró Godoy a Angel Baez completó su totalidad de tierras que hoy forman los distritos de Monte Comán y Real del Padre. "

La negociación pactada no fue lo habitual, las tierras fueron requisadas una vez perseguido el indígena "alzado en armas" en "la Gran campaña del Desierto" :

EL NIHUIL.

"Según las historia, el origen del paraje y su nombre se debe a que el cacique Nihuil lograba burlar las tropas del ejército saltando con su caballo por la parte más angosta pero más peligrosa del caudaloso río Atuel.

El nombre de El Nihuil proviene de un cacique llamado «Nahuel-có» que en lengua mapuche significa «agua del corral». Que perseguido por un Regimiento al verse obligado a huir tuvo que saltar el denominado Salto del Indio.

Al comenzar a ser atacadas las tribus que ocupaban el lugar, mediante encarnizadas y sangrientas luchas entre indios y hombres blancos se fueron terminando las tribus, y en los lugares donde habían estado asentados los indios eliminados se iban instalando algunas personas más cercanas del lugar.

Tranquilos, sin temer a los indios, su estabilidad era duradera. Al no ser molestados por nadie podían hacer sus trabajos de campo con suma tranquilidad y criar animales tales como ovejas, vacas, chivos, caballos, etc., y en este lugar como en todo el sur mendocino se fueron formando pueblos."

El objetivo de la evangelización es puesto al servicio del establecimiento de un nuevo orden compartido entre la Corona/Estado y la Iglesia, si bien no con la crueldad que se manifestó en las encomiendas de 3 siglos antes:

"Es así como el virrey Sobremonte ordena a don Miguel Telles Meneses(Comandante) y al padre Fay Francisco Inalicán que se dirijan hacia el sur a fin de establecer el lugar de la fundación y se comience la catequización de los indios."

Además es necesario proveer de lengua y cultura, ya que el otro está "desnudo" como el echado del Paraíso que es rescatado por el nuevo civilizador. El relato sobre el origen del nombre de la localidad reúne varios tópicos en una síntesis develadora. No queda duda del poder de reproducción de las relaciones sociales señalado por BORDIE en la acción pedagógica, sea laica o fundada en el fin misional:

REAL DEL PADRE.

" En las costas de este río se encontraban refugios y tribus indígenas, las cuales aprovechaban el agua para fertilizar sus cultivos realizados con eficaz ahínco.

Estos indígenas tenían sus costumbres y creencias al igual que ocurre actualmente pero carecían de cultura y una religión estable reflejada en algún Salvador. Ellos siguieron sin estudio durante unos años.

Más tarde hizo su apariencia real el primer hombre de cultura privilegiada. Dicho hombre inmigraba de Europa, practicando él, el idioma español. Hacía apenas tres días que había acudido a nuestro distrito, visitó la región indígena y fue de su ayuda el estilo de vida de ellos. Pensando y pensando pasaba las horas hasta que salió de él una idea fija. La idea fue llevar a cabo una microescuela para salvajes.

Este «Real», usado como escuela, tuvo como maestro al culto europeo, el cual asignaba una carrera seminarista, el hombre era cura o simplemente llamado padre. Ese honesto padre les enseñó a los indígenas una religión y además fueron aprendiendo con el transcurso del tiempo las letras del imprescindible alfabeto."

En la Leyenda sobre el origen del lugar "Rincón del Indio" basada en una historia de amor imposible entre un indio llamado PUYE y "la hija de un colono mendocino" el conflicto entre el grupo colonizador/habitante originario se resuelve con una cuota de crueldad que levanta la indignación del adolescente que nos la relata:

"Puyé creyó estar a salvo pero pronto descubrió que había algo que estaba mal: humo, humo que lo asfixiaba.

Sí, el padre de la joven y su sobrino como unos perfectos cobardes habían incendiado aquel monte y allí entre las rocas murió aquel que sólo amaba a una mujer.

Ella, la joven, nunca olvidó su amor y todas las primaveras sus flores aparecen en aquel rincón y aunque no se encontró el cuerpo del joven nunca se supo si murió o volvió al regazo de su familia; pero el maldito odio y prejuicio, con la cruz en la mano y la bandera en otra mano, olvidaron lo que cada cosa significa y arrasaron con la aldea Malú en la tan famosa evangelización de la Patria."

Desde entonces esta parte del río se denominó «Rincón del Indio».

La actividad evangelizadora dependiente del poder militar y estatal y esa connivencia que ha perdurado en nuestra historia hasta el trágico Proceso Militar de 1976-83 ha sido fuertemente cuestionada en los últimos años y emerge reelaborada como advertencia hacia el futuro por el genodicio perpretado:

«...Quizás esta leyenda sirva para aquellos que profetizan el patriotismo y la palabra de Dios y son capaces de pasar por alto el amor de dos seres y la cultura de un pueblo...»

El mismo texto incluye una aseveración que liga el pasado legendario con la presunción de historia verdadera, al relacionar los acontecimientos con un hallazgo arqueológico en la misma zona:

"Pero es necesario saber que en agosto de 1988 fue encontrado sobre la margen derecha del Río Atuel un cementerio indígena."

Los límites se desdibujan cuando la colonización se introduce en el "bárbaro" desierto, en la relación entre una familia abandonada de la civilización, y estas tribus, surge un sincretismo obligado en el aislamiento que posibilita encontrar caminos de diálogo y convivencia:

"Mi padre, arriero de caballos, contacto con las tribus de indios que en esa época vivían al sur de esta zona, habiéndose ganado su confianza, cosa muy difícil para el hombre blanco, inició un próspero comercio, consistente en trueques e intercambios de mercaderías y caballos por tejidos que éstos realizaban con admirable maestría.

A su decir fue mi padre uno de los pocos hombres blancos que visitó sus moradas en forma frecuente y hasta que el progreso y las batidas del ejército determinaron el éxodo de los indios hasta la zona de Malargüe buscando el refugio de la Cordillera, siendo respetado porque siempre fue justo en su trato y equitativo en sus negocios.

 

c. UNA APROXIMACION DESDE EL CONOCIMIENTO

El primer contacto ha de venir de la mano y voz de la propia familia, hecho que el proyecto intentó refrescar:

"De estas anécdotas se podría contar toda la noche. Aclaro que mi padre murió cuando yo tenía 4 años y fue de la boca de mi madre en las largas sobremesas campesinas de donde recogí el relato de un sinnúmero de experiencias vividas cuando lo acompañaba en sus excursiones de negocios a los territorios dominados por los indígenas. " (ibidem)

La acción pedagógica y de entidades como el Museo Municipal de Historia Natural han proporcionado datos fidedignos al menos de los diferentes estados de actualización de la cuestión indígena en la zona, en la medida del desarrollo del trabajo de historiadores y arqueólogos:

" Hace unos meses(en 1988), en la zona de Jaime Prats, Estancia Josefina, un grupo de hombres se encontraban realizando una excavación para instalar unos corrales; de pronto estaban clavando un palo y se encuentran con huesos humanos.

Encontraron aproximadamente 200 cuerpos. Este hallazgo llevó a la gente a la duda. Luego se descubrió que estos restos óseos pertenecían a indios «Puelches» que habitaban a orillas del río Atuel.

Este fue un hecho que despertó la curiosidad de la gente de la zona y los turistas. Estos restos fueron llevados al Museo."

Se detectaron errores históricos al confundir etnias que atacaban precisamente a los pehuenches con éste grupo que es el que aparece en la documentación solicitando la instalación del fuerte en la zona de Villa 25 de Mayo (LAGIGLIA, 1991):

SAN RAFAEL QUERIDO.

"Había una vez un pequeño trozo de fértiles tierras regadas por ríos donde los primeros habitantes eran los Pehuenches.

Sus calles eran de tierra, por donde pasaban caballos, carretas y diligencias. Fue necesario construir un fuerte para que los nuevos habitantes se protegieran del ataque de los indios."

Lentamente se ha afianzado la conciencia de que esos "otros" poseían una cultura, con habilidades suficientes como para haberse constituído en los "primeros habitantes y tener historia propia:

"La señorita nos contó la historia de los indios que habitaban San Rafael.

Estos indios eran nómades, no vivían fijo, se mudaban donde encontraban pasto verde para sus animales. Trabajaban la alfarería, las piedras, haciendo puntas para sus flechas y trabajaban el cuero."

"Estos indios viajaban mucho y en su tribu tenían un gran pozo cavado para sepultar los restos de los que fallecían. Como viajaban se instalaban por mucho tiempo en un lugar, cuando fallecía alguien lo enterraban donde estaban, al año, iban, lo buscaban, le sacaban la carne, los huesos los metían en un paquete de totora o en una bolsa, lo llevaban donde estaba la tribu y lo sepultaban junto a los demás cuerpos."

Se resalta el valor de fuentes documentales ignoradas como los Libros Historiales de las escuelas nacionales y provinciales presentes desde fin del siglo pasado en las zonas colonizadas:

RINCON DEL ATUEL.

" Primeros habitantes y origen del nombre.

Los primeros habitantes fueron los indios Pehuenches, capitaneados primero por el cacique Goico y más tarde por otro llamado Roco.

Existen actualmente las ruinas de un «pucará» y una grieta natural que las gentes del lugar llaman «Cueva del Indio». Se narra en el «Libro Histórico» que los moradores más antiguos del lugar recuerdan a una familia de indios, los Nahuel, trasladando su choza de palos y cueros de uno a otro punto de la costa (Director don Pedro Velázquez, escrito alrededor de 1930).

 

La toponimia se constituye en un mapa mental que va descubriendo (a quien pregunta) la presencia ineludible de los otros, los primeros, en un territorio y tiempo reales:

"Los Pehuenches llamaban al río Atuel «Am-tuel-leufú», que significa «Río alma de la tierra». Sin embargo hay quienes hablan de «Latuel» o «Athuel», dándole la significación de lamentos o quejidos, debido a una terrible matanza de indios ocurrida en las costas. "

Esta situación es fundamental para medir el grado de eficacia de la incorporación de nuevos conocimientos del ámbito científico y su reformulación en términos de relato fundacional y de profundización de la concepción de temporalidad de la cultura regional, para que la historia definitivamente deje de "empezar" cuando llegan los europeos constituidos en motor inicial del "progreso" que realimentarán los inmigrantes durante todo el siglo XIX y XX:

VILLA ATUEL.

" Villa Atuel es tierra sufrida hecha a sacrificios y tiempo, sus habitantes transformaron la naturaleza.

Su historia es muy rica. Comienza cuando los indios que habitaban la zona envían una representación para que hable con el virrey don Rafael de Sobremonte, ante los beneficios que observaron traía la presencia de tropas. "

Conocemos sí, los beneficios traídos por las tropas del general Roca que llenaron de silencio desollado al desierto surmendocino, pampeano y patagónico, ahora sí "desierto", para la gran conquista del territorio, casi a los pies del siglo de la Modernidad.

CONCLUSION

Deberemos creer en las fuentes orales? Como expresa PORTELLI la organización de la narrativa revela mucho de las relaciones de los hablantes con su historia.

"Lo que creen los informantes es un hecho histórico." Aún cuando equívocas, las declaraciones de los informantes son psicológicamente verídicas. Va contra el monopolio de credibilidad factual de los documentos escritos. "lo realmente importante es que la memoria no es un depósito pasivo de hechos, sino un activo proceso de creación de significados."

Despertar esta creatividad, la actitud dialógica con las generaciones anteriores y reelaborar con lo vivido en el presente son los objetivos de esta propuesta de recuperación de la memoria colectiva.

La presencia de un otro marginado y discriminado no es patrimonio de una época histórica, como bien mal demuestra el fin del milenio donde "los grandes relatos" han caído y se anuncia, casi inocentemente para algunos, la emergencia posmoderna de la polifonía y el mestizaje.

Pero bien diferente son las leyendas de la vida real, en tanto las recuperaciones de tradiciones son en general una ocupación excluyente de sectores culturales regidos por los fundamentalismos.

GARCIA CANCLINI (1990) advierte contra la idealización dogmática de referentes y el hecho de que el patrimonio cultural es ajeno aún el debate por la Modernidad, la Industrialización y masificación.

La recreación de lo fundacional otorga prestigio a través de los rituales que los museos y las escuelas proveen a las políticas culturales para prestigiarse ante la sociedad. De allí la urgencia de analizar los textos ejemplares sobre las identidades latinoamericanas que en ellas se utilizan.

Para Raymond WILLIAMS existe LO ARCAICO (lo pasado), LO RESIDUAL (lo vigente), LO EMERGENTE (nuevas prácticas y símbolos). Todas estas categoría son útiles para profundizar lo que hasta aquí esbozamos. Para este autor, debemos "escapar de la relatividad posmoderna por el cinismo histórico que involucra." (citado por GARCIA CANCLINI, ibidem)

Hemos ya descubierto que los bienes culturales no les pertenecen a todos, que las aproximaciones por la familia, la escuela, el museo y los libros que puedan existir a escala regional sobre el pasado "indígena" de nuestras regiones latinoamericanas difícilmente se introducen en los cuestionamientos y las vinculaciones entre los procesos de dominación económico-culturales de unas etnias por otras, de unas naciones sobre otras.

Hemos advertido la polifonía y la hemos estimulado obteniendo acercamientos desde las historias de vida de los abuelos y sus antepasados nativos e inmigrantes.

Hemos detectado la emergencia del territorio como personaje, como dificultad y medio de vida para vencedores y vencidos, asistiendo al intercambio a veces también pacífico de percepciones diferentes ante la naturaleza y las relaciones humanas.

Si volvemos el oído a CASTORIADIS (1975:29-63) tendremos que acordar con él en que "en el imaginario social lo real histórico no es íntegra y exhaustivamente racional. Si lo fuese, jamás se plantearía el problema del HACER, porque todo estaría ya DICHO."

 

Ese mundo simbólico que evoca el imaginario social y las luchas entabladas, las traducciones y apropiaciones que generan en definitiva una cartografía más imaginada que real/racional está pleno de historicidad nutriéndose permanentemente en los sistemas naturales y la herencia cultural, en espera de ser dichas y apropiadas:

"Para HEGEL el hombre es esa noche..., ese puro En-sí del que la conciencia debe sacar las imágenes, el hecho de afirmarse a sí mismo." (ibidem)

Poder comprender el simbolismo de la sociedad, acercarnos a la tarea siempre inconclusa de su construcción y anunciar, junto a los "pájaros matinales" de una filosofía y antropología de la mañana, que

"sólo las cosas pueden superponerse, yuxtaponerse entre sí, son los hombres los que al reconocerse en otros hombres como sus iguales, como sus semejantes, los asimilan, los hacen su prolongación y se convierten en prolongación de ellos, en otra relación que no puede seguir siendo la de la reificación, cosificación, dependencia, sino una relación de solidaridad." (ZEA, 1977:46)

BIBLIOGRAFIA:

ABRIL-CASTELLO, Vidal. "La bipolarización SEPULVEDA-LAS CASAS y sus consecuencias." En: Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca. La ética de la conquista de América. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1984.

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1er Congreso Virtual de Antropología y Arqueología
Ciberespacio, Octubre de 1998
Organiza: Equipo NAyA - info@naya.org.ar
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