ASPECTOS HISTORICOS DEL PLURALISMO RELIGIOSO EN COLOMBIA.
AUTOR. CARLOS ARBOLEDA MORA
Licenciado en Ciencias Sociales (PUG Roma)
Magister en historia (UNAL Medellín)
Especialista en Sociología de la Religión (PUG Roma)
Profesor UPB Medellín.
Director del Secretariado de Ecumenismo. Medellín.
Director del Grupo Religión y Cultura.UPB Medellín
1. EL PLURALISMO RELIGIOSO
La época de la Ilustración es la que inicia la preocupación por
el pluralismo. Christian Wolff e Inmanuel Kant consideran el pluralismo
como la plenitud de posibles cosmovisiones combinadas con la invitación
a adoptar una cosmovisión universal: la del ciudadano global. Hasta
entonces predominaba la visión religiosa de una cosmovisión global,
única y verdadera, que debía regir y orientar los destinos de los
hombres. Religión y sociedad eran como las dos caras de una misma
moneda, pues la religión tenía unas características sociológicas
y políticas. Cujus regio, eius religio. Esto indicaba que el individuo
pertenecía a la religión de su sociedad y no podía separarse de
ella, ni irse contra ella. Con el avance de la Ilustración se llega
a considerar que cada individuo es libre de escoger y practicar
su religión, y que ésta se reduce al ámbito de lo privado, sin consecuencias
públicas o sociales. En la Ilustración se tiene una definición de
religión como creencia personal que se expresa en culto colectivo,
de tal manera que constituye una comunidad social, pero que no tiene
por qué controlar al Estado ni por qué ser de tipo étnico o sociológico.
Es una comunidad de la que se puede salir o a la que se puede entrar.(Cfr.
CHAMPION, F. De la diversité des pluralismes religieux. En MOST.
Journal on Multicultural societies. Vol 1 N° 2. Unesco 1999.
http://www.unesco.org/most/ )
Con base en esta definición, se plantearon todos los esfuerzos
de búsqueda de la libertad religiosa, entendida como derecho de
libertad religiosa, dentro de un Estado no confesional, que reconocía
a todos como ciudadanos pero que no daba privilegios por pertenecer
a una u otra religión, pero tampoco rechazaba o excluía por dicha
pertenencia. Esta ha sido una lucha larga, pues los problemas teóricos
y prácticos siguen presentes: cómo se entienden las culturas religiosas?
. Puede la religión separarse de la vida social? . Es la religión
una ONG en la sociedad democrática?. Se pueden separar cultura e
Islam? .Tiene la religión un papel en la sociedad civil?. Debe relegarse
lo religioso sólo a la privacidad?.
De todos modos, dentro de ese ámbito se ha venido luchando por
el pluralismo. Para mayor claridad, tomemos el modelo de Ole Riis
(Modes of religious pluralism under conditions of globalization.
En MOST. Journal on multicultural societies. Vol 1 N° 1. Unesco
1999) complementado con los aportes de Francoise Champion.
Hay varios niveles de inteligencia del pluralismo:
- Nivel Macro. La autoridad civil reconoce legalmente
la pluralidad. Esto es lo que se denomina la tolerancia religiosa
y que queda enmarcada en el campo de lo jurídico. El estado es laico
y respeta las religiones, pero no acepta el dominio de alguna de
ellas. Todas son reconocidas siempre que cumplan unos requisitos
mínimos de orden legal.
- Nivel Meso. Consiste en la aceptación de la multitud
de organizaciones religiosas o sea la denominacionalización de la
sociedad. Esto se hace por parte del Estado, de la sociedad y se
encarna en los valores culturales. La denominacionalización es el
fruto de una sociedad en la cual impera la tolerancia de los grupos
entre sí y ninguno tiene una relación de privilegio con el estado.
La cultura se hace plural en el campo religioso y las diversas creencias
coexisten, se respetan, se toleran y contribuyen a la convivencia
social.
- Nivel Micro. El individuo puede escoger sus creencias
religiosas. Es el derecho a la libertad religiosa, que también incluye
la libertad de la religión (no tener ninguna religión). Es la expresión
máxima de la libertad de cada sujeto que puede tener o no tener
creencias religiosas. Es también un punto discutido, pues el individuo
no es un ser abstracto sino un ser contextualizado y de ahí vienen
los problemas de si debe haber educación religiosa o no, si la familia
puede educar en una fe o debe respetar la libre decisión de la persona
o si , respetando las culturas, puede haber estados religiosos.
Para poderse dar verdadero pluralismo religioso es necesario que
se den los tres niveles arriba expuestos. No es sólo la libertad
legal, sino también estar esa libertad basada en el derecho humano
a la libertad religiosa. Pero además, debe existir la cultura de
la pluralidad como actitud personal o social, de lo contrario, se
cae en una tolerancia abstracta que puede llevar al indiferentismo
social. Pluralismo que supone perderle el miedo a la diversidad.
Esta no es sinónimo de obstáculo a la unidad sino que puede dar
origen a un pluralismo constructivo que , respetando las identidades
y reconociendo la diferencia, promueva la armoniosa e interactiva
colaboración entre personas, grupos y culturas. Así el pluralismo
es el reconocimiento de la multiplicidad en la sociedad como precondición
para la elección libre e individual, pero también para la enriquecedora
cooperación de cosmovisiones. (Cfr. Ole Riis. Op. Cit). Ese
reconocimiento de la multiplicidad se encarna en una estructura
social pues de lo contrario se cae en la anarquía anómica, o queda
el campo propicio para el monismo llámese teocracia, estado absoluto,
monopolio cultural, hegemonización
Así el pluralismo no es
simplemente descriptivo de la presencia de múltiples opciones, sino
positivo reconocimiento de la pluralidad como una evaluación positiva
por parte del colectivo. A la realidad empírica de la diversidad
religiosa debe corresponder el pluralismo como manera política y
cultural de tomar en cuenta la diversidad. A la pluralidad como
hecho sociológico debe corresponder el pluralismo como actitud social
y cultural. En este campo se reconoce que el pluralismo se inicia
en la diversidad, pero ésta sola no constituye el pluralismo, pues:
El pluralismo requiere el cultivo del espacio público donde
nos encontremos unos con otros
el compromiso activo de cada
uno y un nivel de conocimiento de lo religioso público y de diálogo
interreligioso (ECK, Diana. True liberty cherishes difference.
Los Angeles Times. (Domingo Julio 5 de l992; http://www.fas.harvard.edu:80/pluralism/html/article-tied.html
)
La contribución de las creencias y religiones se hace en el espacio
público civil. Este es distinto al espacio público religioso ocupado
por una sola religión que busca imponer su verdad sin importar la
diversidad. Y es también diferente a lo que quieren los modernistas
extremos de un espacio público vacío sin trazas de creencias en
la construcción de lo público.(GUINNESS, Os. Religious liberty:
Vital to democracy. Woostock Report of Conference on Courtney
Murray SJ., and religious pluralism. (Marzo l993. http://adminweb.georgetown.edu/woodstock/fea.33htm
). El espacio público civil se construye sobre la base de que
la república descansa en ideas, valores, creencias, símbolos
compartidos
por los ciudadanos y en cuya construcción las creencias religiosas
pueden aportar. Pero este espacio civil rechaza toda formulación
final, ortodoxa, sagrada y permanente de lo que fundamenta la convivencia
civilizada según los cánones de una sola o determinada confesión.
En consecuencia:
- El pluralismo es consustancial a la modernidad política.
- El pluralismo independiza ciudadanía de religión,
y etnia de religión.
- El pluralismo convoca a la religión a la construcción
de nación pero no confunde ésta con aquella.
- El pluralismo es actitud y valor socio-cultural,
además de decisión jurídica.
2. DE LA TRANSGRESION A LA DIVERSIDAD
La época del descubrimiento y de la conquista en Colombia fue
marcada por la presencia de la Iglesia Católica y su obra evangelizadora.
Esta trató de llegar a todos los rincones, no sólo de la geografía
nacional, sino de toda la vida social. Se puede decir que la catolicidad
llenó todos los intersticios de la vida creando una sociedad cristiana
regida por los principios del catolicismo y por las normas de la
monarquía española.
Sin embargo, no había total unanimidad religiosa. Los estudios
hechos sobre la inquisición, nos muestran que siempre ha habido
desviación, rechazo, diferentes puntos de vista. Siempre ha existido
la transgresión. La imagen de una edad de oro en la que todos condividían
las representaciones religiosas del catolicismo nunca ha existido.
La presencia de herejías, nuevas comunidades religiosas, sincretismos
y resistencias indígenas y negras ... siempre se ha dado en el catolicismo.
Estos sincretismos toman los símbolos cristianos y les dan otro
contenido, o llenan de contenidos cristianos los símbolos indígenas
o africanos, creando ese objeto religioso que es la religiosidad
popular, objeto triétnico por su composición, que llena la vida
de gran parte de los pueblos latinoamericanos. Lo que ocurre en
la época de la Colonia en Colombia es que hay un gran control sociorreligioso
sobre la vida y los comportamientos, además de que los valores cristianos
se van incrustando en la cultura y se puede hablar de una cultura
cristiana en términos globales. De todos modos, y para el efecto
de nuestra reflexión, se puede entender esta época como época de
homogeneidad religiosa, en cuanto el capital simbólico del catolicismo
daba sentido y seguridad a la vida de los hombres. No había otras
confesiones religiosas presentes en el territorio nacional de forma
incidente y visible. Esto se puede entender porque fue España la
que evangelizó este país. La Bula Inter Coetera del 4 de Mayo de
1493 de Alejandro VI, divide entre portugueses y españoles el trabajo
misional en las tierras recién descubiertas.
Fue un acto de arbitrariedad, de dominio, de arbitraje, de donación
de lo no propio? Se pueden dar diversar interpretaciones, pero el
hecho es que se dio y ese hecho definió la fe de estos países. (Gómez
Hoyos, Rafael. La Iglesia de América en las leyes Indias. Madrid:
Orbe, l961. P. 11). El Papa definía en esta Bula que el mandato
dado era la evangelización católica y que se debían enviar misioneros
con tal propósito. La tarea era extender la religión católica y
no ninguna otra. Los reyes de España pidieron inmediatamente los
privilegios necesarios para dicha tarea y los Pontífices accedieron,
de tal manera que se inició el Real Patronato de Indias:
(Ibidem., p. 15). Es de notar que la autorización dada era para
llevar la fe católica. Y para hacer frente a otras confesiones,
pues la fe católica se consideraba la única fe verdadera, se establecieron
posteriormente la defensa positiva (las Universidades) y la defensa
negativa (el Santo Oficio). (Ibidem. P. 215). El Santo Oficio estaba
fundamentado en dos principios: en un estado católico, el soberano
está obligado a defender la única religión verdadera y, segundo,
la unidad de las creencias es el fundamento de la unidad de la metrópoli.
(Ibidem., p. 216). La Inquisición, por tanto, debía conocer, entre
otros, de los delitos contra la fe y la religión como herejía, judaísmo,
apostasía
Pero también , ante el peligro de la cizaña
protestante sembrada por piratas o comerciantes, se debían
vigilar los libros heréticos que contienen las doctrinas luteranas.
En el siglo XVII, se establecieron en San Andrés y Providencia
los primeros inmigrantes extranjeros que trajeron la fe bautista.
(ORDOÑEZ, F. Op. Cit. P. 13). Más precisamente entre 1627
y 1629, se establecen bases comerciales y militares protestantes.
En 1792, la Corona acepta la presencia de ingleses en las islas
pero con las condiciones de aceptar la fe católica, construír un
templo y sostener un párroco católico. (EASTMAN ARANGO, J. Carlos.
El Archipiélago de San Andrés y Providencia: Formación histórica
hasta l822. En Revista Credencial Historia. Bogotá. Tomo III. Enero-Dbre´1992.
N° 25-36). Pero por la historia cultural de las islas y la
ausencia precaria del estado colombiano, no se logró establecer
un catolicismo mayoritario, sino una diversidad, aceptada de facto,
y sin mayores conflictos.
En la historia de Colombia continental, encontramos un primer indicio
de presencia protestante en el Darién en 1698, la que fue desmantelada
en 1700. Hubo algunos misioneros presbiterianos de la Iglesia de
Escocia pero no se logró un asentamiento permanente. (Sinclair,
J. El protestantismo en Colombia y Venezuela 1492-1810. En CEHILA.
Historia General de la Iglesia en América Latina. Vol VII. Salamanca:
Cehila, l981. P. 243-245. KUETHE, Allan. Un interesante caso de
tolerancia religiosa en la época colonial. En: Boletín de Historia
y Antiguedades. Bogotá. T. 53. En-Mz´66. N° 615-617. Pp. 153-159.
VAUGHAN, Edgar. La colonia escocesa en el Darién (1698-1700) y su
importancia en los anales británicos. En Boletín Cultural y Bibliográfico.
Vol IX. N° 2, l966. Pp. 189-230 )
Respecto a los judíos y musulmanes hubo gran persecución. Después
de la reconquista de Granada, algunos judíos y musulmanes emigraron
clandestinamente al Nuevo Reino de Granada, y desarrollaron un culto
religioso burdo por la ausencia de pastores o rabinos, y por la
condición social baja de sus miembros. (Tejada Fernández, Manuel.
Aspectos de la vida social en Cartagena de Indias durante el seiscientos.
Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, l954. P. 200-209).
Pero, en verdad , su presencia no fue mayoritaria aunque sí hubo
casos en que intervino la inquisición.
En cuanto a los protestantes, desde 1559, ya había legislación
contra ellos , pues:
podrá ser que como la maldad es tan grande y el demonio
tan solícito para sembrar en la cristiandad herejías, hayan pasado
o pasen a esa parte algunos luteranos, y otros de casta de moros
o judíos, que quieran vivir en su ley y ceremonias
(Severino de Santa Teresa. Historia documentada de la Iglesia en
Urabá y el Darién. Desde el descubrimiento hasta nuestros días.
Vol I. Bogotá: Biblioteca de la Presidencia de la República, 1956.
Tomo 39. P. 210).
Las doctrinas luteranas que habían de denunciarse ante el Santo
Oficio se enunciaban así:
O si sabéis o habeís oído decir que alguna o algunas personas
hayan dicho, tenido o creído que la falsa y dañada secta de Martín
Lutero y sus secuaces es buena, o haya creído o aprobado algunas
opiniones suyas, diciendo que no es necesario que se haga la confesión
al sacerdote, que basta confesarse a sólo Dios, y que el Papa ni
sacerdotes no tienen poder para absolver los pecados; y que en la
hostia consagrada no está el verdadero cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo,
y que no se ha de rogar a los santos, y que no ha de haber imágenes
en las iglesias, y que no hay purgatorio, y que no hay necesidad
de rezar por los difuntos, y que no son necesarias las obras, que
basta la fe con el bautismo para salvarse, y que cualquiera puede
confesar y comulgar, uno a otro, debajo de entrambas especies, pan
y vino, y que el Papa no tiene poder para dar indulgencias, perdones
ni bulas, y que los clérigos, frailes y monjas se pueden casar;
o que hayan dicho que no ha de haber frailes, ni monasterios, quitando
las ceremonias de la religión, o que hayan dicho que no ordenó ni
instituyó Dios las religiones, y que mejor y más perfecto estado
es el de los casados que el de la religión, ni el de los clérigos
y frailes, y que no hay fiestas más de los Domingos, y que no es
pecado comer carne en Viernes, ni en cuaresmas ni en vigilias, porque
no hay ningún día prohibido para ello; o que hayan tenido o creído
alguna o algunas otras opiniones del dicho Martín Lutero y sus secuaces,
o se hayan ido fuera destos reinos a ser luteranos (Medina,
J.T. 1978. 28)
Pero era más el temor a los luteranos que su presencia física
pues generalmente eran extranjeros de paso (holandeses, ingleses
)
que, por alguna razón coyuntural como el comercio, llegaban a estas
tierras. Los fiscales de la inquisición, sin embargo, tenían lista
la acusación: haber sido hereje, apóstata, luterano, fautor
y encubridor de herejes y haberse pasado a la maldita y perversa
secta de Lutero y sus secuaces creyendo salvarse en ella (Cartilla
para procesar del Santo Oficio de la Inquisición. Biblioteca Nacional.
Sala raros y curiosos. Manuscritos N° 98, fol 47v. Citado en Borja
G, J.H. Op. Cit. P. 265).
Anna María Splendiani corrobora diciendo que la Inquisición de
Cartagena no persiguió fuertemente a los protestantes pues representaban
un peligro pequeño. De 35 casos de juicio entre 1610 y 1680, 32
son reconciliados, a otros se les dio opción de huír o se les suspendió
el proceso. Sólo en l622 se condenó a la hoguera a Adan Edon pues
se obstinó en seguir en el anglicanismo. (Splendiani, Anna Maria.
Los protestantes y la Inquisición. En Anuario Colombiano de Historia
Social y de la Cultura. 23, 1996, p. 5-32)
De todos modos, el poder disuasorio de la Inquisición fue evidente,
pues por él:
se vió libre del peligro protestante, morisco y judaico;
por él disfrutó, durante varios siglos, de una paz religiosa y social
envidiable; él la salvó de profundas desviaciones de costumbres,
impidió que se propagasen algunos extravíos mentales
(GÓMEZ
HOYOS, Rafael. Op. Cit. P. 219)
En cuanto a los gitanos, éste ha sido un pueblo invisible
en Colombia. Los primeros gitanos que llegaron, lo hicieron para
escapar a las leyes racistas españolas y no tenían el más mínimo
derecho a ser visibles. Incluso el nombre de gitano estaba prohibido.
Luis Alfonso Fajardo nos muestra cómo desde 1499, los reyes católicos
comenzaron a atacar los aspectos más esenciales de la cultura gitana:
prohibición de sus prácticas económicas tradicionales; prohibición
de usar el traje, el nombre y el idioma gitano; prohibición de andar
libres. (Fajardo, Luis A. Las voces multiculturales de la paz
(Arrochelados, gitanos, indígenas y cimarrones). En: Monsalve, Alfonso
y Domínguez, Eduardo (eds). Colombia: democracia y paz. Medellín:
UPB,1999. Pp 397-448). Esta invisibilidad forzada es tal, que
algunos historiadores han concluído que la ausencia de fuentes documentales
sobre ellos, prueba que no ha habido gitanos en el país. (Ibidem.,
p. 443)
El protestantismo aparece propiamente en Colombia con la presencia
de soldados extranjeros que venían a apoyar la independencia y con
la aparición del liberalismo económico y social . Durante la época
de la independencia, arribaron los soldados de Inglaterra que mantuvieron
su fe como lo fue el coronel James Fraser, que establecido en Bucaramanga
, tuvo un linaje protestante que perdura hasta hoy. En estos primeros
años de la aparición del protestantismo no se da propiamente una
libertad para su acción y más bien, aparecen como seres raros
dentro de la sociedad. No hay, ni de lejos, un pluralismo religioso
ni un sentido ecumènico.
Durante las luchas de Independencia, se llama masones y luteranos
a los revolucionarios del 20 de Julio de l810, como una forma de
descalificarlos, aunque al mismo tiempo se estaba reconociendo el
influjo de esos movimientos en las ideas independentistas. (Romero,
Mario Germán. Novenas políticas en la Independencia, En Boletín
de Historia y Antiguedades. Vol XLVII, Julio-Agosto 1960. Pp. 477-487).
En esta misma época, l811, William Burke propone, desde Caracas,
una tolerancia religiosa, que fue inmediatamente rechazada. Fray
Diego Francisco Padilla, aún siendo realista, rechaza tal posibilidad
pues somos católicos. ( Citado en FELICE CARDOT, Carlos. La libertad
de cultos en Venezuela. Madrid: Guadarrama, l959. Pp. 74-76). Puede
decirse que durante la época de la independencia , unos eran realistas,
otros patriotas , pero todos católicos. Así se puede leer en la
Constitución de Cundinamarca de l811: En este estado no se
permite otro culto público ni privado distinto del católico
En los primeros meses de l825, llega a Bogotá, Diego Thomson, bautista
escocés, que, en compañía de personajes de la política y del clero
católico, establece la Sociedad Bíblica Católica, con el fin de
distribuír biblias en lengua vernácula a los ciudadanos. El 15 de
Marzo de l825 se hace la primera reunión de la Sociedad bíblica
en la capilla de la Universidad con la presencia de Pedro Gual,
ministro de relaciones exteriores; Antonio Malo, senador; Joaquín
Gómez, representante; Dr, Mariano Niño: José María Estévez, rector
del Colegio Mayor de San Bartolomé; Fray Joaquín Gálvez, rector
de la Universidad; Fray Mariano Garnica, prior del convento de predicadores
y el Señor Thompson. Inicialmente las autoridades eclesiásticas
no vieron peligro, pero luego vinieron los ataques pues se dijo
que para las biblias en lengua vernácula debían cumplirse ciertas
condiciones como son: licencia del Soberano Pontífice, que la versión
se haga por un autor católico y con notas de los Santos Padres y
autores clásicos. Como la Biblia de Thompson no cumplía esas condiciones,
se fue disolviendo la Sociedad Bíblica. (Restrepo Posada, José.
Arquidiócesis de Bogotá. Datos biográficos de sus prelados. Vol
III. Tomo II. 1823-1868. Bogotá: Lumen Christi, l963. P. 38).
Es de notar en esta época, la actitud del Padre Margallo con su
actitud intolerante:
El tolerantismo es un sistema que, despojando al hombre
del don más precioso que ha recibido del cielo, abre las puertas
a todos los crímenes; un sistema que mira con igual indiferencia
a todas las religiones, o que pone a nivel la única verdadera con
la multitud de las falsas
(La serpiente de Moisés.
Caracas: Imprenta de Devisme Hermanos, l826. Citado en Felice Cardot,
C. Op. Cit. Pp. 187-108.) Y continúa predicando que quisiera
ver todas las sectas destruídas pues la tolerancia es la más peligrosa
de todas las herejías. (Ibidem. P. 110)
El intento de la Sociedad Bíblica fracasó y su continuador , Lucas
Matthews, poco pudo hacer fuera de vender unas cuantas biblias.
(Prien, Hans-Jurgen. La historia del cristianismo en América Latina.
Salamanca: Sígueme, l985. P. 713). En 1834, se enviaron 500
ejemplares del evangelio de san Mateo, pero ya en 1835, Santander
logra el reconocimiento del estado vaticano y no se reparten más
Nuevos Testamentos, para no entrar en conflicto con la Iglesia Católica.
Cuando el gobierno, dentro de sus políticas de poblamiento, piensa
en la inmigración extranjera, una de las causas, aunque no es la
fundamental ni esencial, de su fracaso, radica en la oposición de
la Iglesia católica que veía en peligro su hegemonía religiosa.
Una migración masiva de protestantes ponía en peligro la fuerza
de la Iglesia en su forcejeo con las fuerzas liberalizantes del
Estado. Cuando en l836 se le otorgan a Tyrell Moore, cien mil hectáreas
de tierra para colonización, los vecinos de Yarumal se oponen diciendo
que:
la concesión de baldíos en el paraje Espíritu Santo compromete
altamente su tranquilidad, sus intereses, su suerte futura y aún
el culto mismo de la religión que profesamos
que profesando
los colonos la religión protestante no podrán vivir en paz con los
católicos y que nos veremos envueltos en una guerra tan desastrosa
como las que por igual motivo asolaron la tierra en siglos pasados
(Vásquez, Julián y Santa María, Teodomiro. Refutaciones del panfleto
titulado al Congreso del año 1838 suscrito por unos vecinos del
distrito de San Luis. Medellín: Imprenta de Manuel Balcázar, l838.
Citado en Uribe, María Teresa y Alvarez, Jesús María. Poderes y
regiones: problemas con la constitución de la nación colombiana
1810-1850. Medellín: Universidad de Antioquia, 1987. P.269).
De hecho, las políticas de inmigración extranjera no tuvieron mucho
éxito en el país, exceptuando, tal vez, la década de 1820 en Antioquia.(Llegaron
en esta época Carlos S. De Greiff, Tyrrel Moore, William Jervis,
Hugo Blair, Hnos White
). Además, algunos grupos se adaptaron
fácilmente. Los sirio-libaneses, como eran cristianos maronitas,
en su gran mayoría, encontraron en el catolicismo una religión afín
a sus creencias. (Fawcett, Louise y Posada, Eduardo. En la tierra
de las oportunidades: los sirio-libaneses en Colombia. En Boletín
Cultural y Bibliográfico. N° 29, 1992. Pp.14). Por su parte,
ante la presión sociorreligiosa, los alemanes y europeos se hacían
católicos para contraer matrimonio.
La misión protestante comienza posteriormente en América Latina.
A fines del siglo XIX se presenta la expansión de sus doctrinas.
El influjo de la Reforma en España y Portugal fue menor que en el
resto de Europa, por eso la evangelización de estas tierras tuvo
un substrato muy católico. La expansión protestante comienza a fines
del siglo XVIII y se continùa en el siglo XIX, cuando los Estados
Unidos empiezan a apoyar los esfuerzos misioneros de la Reforma.
(Cfr. Arboleda, C. Iglesias, sectas y pastoral. Medellìn: Secretariado
de Ecumenismo, l997; Damboriena, P. Fe católica e Iglesias y sectas
de la Reforma. Madrid: Razón y fe, l96l. pp. 255)
En l855 llega a Cartagena, un exfraile náufrago, Ramón Montsavatge,
y comienza una ardua labor evangelizadora protestante. Con el apoyo
de la sociedad bíblica americana distribuyó biblias y libros. Aprovechó
el ambiente de libertad promovido por José Hilario López y Manuel
María Mallarino para desarrollar su misión. Llegó a tanto su trabajo
que unos 6.000 fieles de Barranquilla, aprovechando un disgusto
con el obispo de Cartagena, querían establecer un templo protestante
bajo la guía del exfraile. Viendo la situación, el obispo cedió
a las peticiones de los fieles y no prosperó la idea. (Ordoñez.
Op.cit., p. 24-25).
El 8 de Marzo de l856, llega a Santa Marta, Henry Barrington Pratt,
que se había formado en el Seminario Presbiteriano de Princeton.
Luego siguió a Bogotá donde llegó el 20 de Junio del mismo año.
Esta fecha es considerada por los evangélicos como la fecha clásica
del establecimiento de las misiones evangélicas en Colombia. Es
importante porque es el primer intento formal de establecimiento
del protestantismo, aprovechando las garantías propiciadas por el
liberalismo como la libertad religiosa, el interés por la cultura
inglesa y las posibilidades económicas y de transporte que ofrecía
el país. Por los mismos días llega el Sr. A. J. Duffield y la Sociedad
Bíblica de Londres, quien se aunó a su obra. En el año l857 aparece
la primera edición del Nuevo Testamento hecha en la Tipografía de
los Hermanos Echeverry, y el 28 de Marzo de l869 se inaugura el
primer templo presbiteriano. (Ibidem. P. 31)
A partir de 1886, con la Constitución de ese año, se presenta
un gran proyecto de construcción de nación, tal vez el más grande
y fuerte que ha tenido el país, pero bajo la égida conservadora
y católica. Una fe, una lengua, unos símbolos religiosos, un sistema
educativo, un sistema político que son la expresión más pura de
la nacionalidad colombiana. Ser colombiano es ser católico y viceversa,
pues desde el principio se fue católico.
El Concilio Plenario de América Latina, en l899, plantea la
estrategia de la Iglesia Católica latinoamericana para afrontar
el
fenómeno protestante. Podemos reducir esta estrategia a tres puntos:
- El protestantismo no está en la verdad.
Por tanto yerran cuantos afirman que el protestantismo no
es más que una forma diversa de la misma verdadera religión cristiana,
en la cual se puede agradar a Dios ni más ni menos que en la Iglesia
católica. (Actas y decretos del Concilio Plenario de la
América Latina, celebrado en Roma el año del Señor de MDCCCXCIX.
Roma: tipografía Vaticana, l906. P. 78)
- El protestantismo es la causa de los errores modernos.
Del protestantismo han emanado todos los errores político-sociales
que perturban las naciones
De aquella herejía nacieron el
siglo pasado esa mentida filosofía y ese derecho que llaman nuevo,
y la soberanía popular y esa desenfrenada violencia que muchos juzgan
es únicamente libertad
De estas se pasó á las plagas colindantes
del comunismo, del socialismo y del nihilismo, negros verdugos y
casi sepulcros de la sociedad civil (Ibidem., p. 78-79).
- Los métodos de lucha contra el protestantismo.
El concilio plantea diversas formas de control del protestantismo:
El establecimiento de consejos diocesanos para analizar la diseminación
del protestantismo y tomar medidas oportunas; no entablar disputas
con los herejes; excomunión latae sententiae para los que celebren
juntamente con los herejes actos religiosos. Se prohibe
que las obstetras heterodoxas asistan a mujeres católicas y que
se mezclen en las mismas escuelas niños católicos y heterodoxos.
(Ibidem. P.95-96). Se plantea una exclusión total en lo educativo,
laboral, cúltico, relacional, cultural, (Ibidem., pp 81-82, 97)
exclusión que llegará en Colombia hasta evitar prestarles
cualquier género de apoyo (Conferencias Episcopales de
Colombia. Tomo I. 1908-1953. Bogotá : El Catolicismo , l956. P.
462)
Ya en l901, Monseñor Nicolás Casas envía pastorales a sus fieles
del Casanare sobre los peligros del liberalismo como la libertad
de cultos y la libertad de conciencia, asumiendo las condenas pontificias
sobre el liberalismo y las enseñanzas del concilio plenario. (Casas,
Nicolás. Enseñanzas de la iglesia sobre el liberalismo, l901)
La pastoral colectiva de 1924 asume las directrices del Concilio
Plenario recordando las prohibiciones de relacionarse con los protestantes
pues difunden biblias adulteradas, libros plagados de errores y
tienen escuelas donde enseñan teorías opuestas a la doctrina revelada
y a la iglesia. (Ibidem. P. 365). Y también en este mismo
año el cardenal Gasparri aprueba una interpretación del artículo
XVII del Concordato, que daba exagerado poder a la Iglesia en el
tema del derecho de familia. Esa interpretación fue establecida
como ley el 5 de Diciembre de 1924.
En 1944, se descalifica a los protestantes no sólo por no tener
la misión divina y eclesiástica para enseñar la verdad, sino sobretodo
por atentar contra la unidad nacional y su base fundamental que
es la Iglesia Católica. (Ibidem., p. 458). El argumento de
la destrucción de la unidad nacional seguirá presentándose como
el más válido para frenar el desarrollo del protestantismo. Pero
, además, se sigue insistiendo en las tesis de la Encíclica Quanta
Cura y el Syllabus, de que la libertad religiosa y la tolerancia
no eran actitudes permisibles:
Seguramente nos habríamos ahorrado todo lo que te llevo dicho
en esta respuesta, si tú no hubieras dado oídos á otra palabrota
que anda también muy en boga por el mundo, juntamente con la de
libertad de conciencia y demás de su especie que antes de ahora
te he mencionado. Esta otra palabrota es la tolerancia (Monseñor
Segur. Respuestas claras y sencillas a las objeciones que más comúnmente
suelen hacerse contra la religión. Madrid: Apostolado de la prensa.
Tomo VI. P. 160)
De ahí la exclusión de otras formas de pensamiento y de creencia,
lo que hizo que el país permaneciera cerrado a otras alternativas
y a la vivencia plena de otras religiones. El país se quería construír
sólo bajo los principios católicos, llegándose en los años cincuenta,
a proponer que su nombre fuera Cristilandia y sus normas únicamente
basadas en el Evangelio de Jesucristo.(González, Fernán. La Iglesia
católica y el estado colombiano 1930-1985-. En: Nueva Historia
de Colombia. Bogotá: Planeta, l989. P. 383). En estos mismos
años, se presenta la lucha contra los protestantes y se incrementó
en los colegios, la formación apologética que pretendía demostrar
la verdad de la religión católica y la falsedad de toda otra doctrina.
( Textos seguidos en esa época en los colegios eran: Sierra, Manuel
J. Sipnosis de religión: apologética, dogmática y moral. Medellín:
Tipografía del Externado, 1922. González Quintana, Guillermo. Cristo
Legado Divino. Apologética. Medellín: Bedout, l967. Kern, Walter.
Por qué creemos? Fundamentación y defensa de la fe en 40 tesis.
Barcelona: Herder, l967) . La apologética conllevaba, además
la formulación de la Iglesia como sociedad perfecta, que podía,
con sus medios, lograr sus fines. Esta concepción desaparece históricamente
con el Concilio Vaticano II que plantea otra eclesiología y otro
tipo de relación con los demás cristianos y/o creyentes.
Pereira Souza sugiere la presencia de un pluralismo religioso desde
el mismo momento de la conquista (Pereira Souza , Ana Mercedes.
Modernidad y religión: nuevas formas de lo sagrado en Colombia,
En Controversia. # 169. Nov´96. P. 75-97). Es difícil hacer
esta afirmación, pues el concepto de pluralismo religioso no se
refiere sólo a la presencia de diferentes movimientos religiosos
sino también a la aceptación legal y social de los mismos. En ese
sentido, sólo puede hablarse de pluralismo religioso en Colombia
a partir de la constitución de l99l, y eso en el campo legal. En
esta Constitución se reconoce la diversidad de creencias religiosas
y se protege a las personas e instituciones en la realización de
sus cultos. El Decreto 354 de 19 de Febrero de 1998, aprueba el
convenio de Derecho Público Interno entre el Estado Colombiano y
algunas entidades religiosas cristianas no católicas.
La aceptación por parte del Estado de su carácter neutral frente
a la presencia de grupos religiosos, la protección legal de ellos
y el reconocimiento que hace la sociedad de dicha diversidad, son
condiciones para poder hablar de pluralismo religioso. En Colombia
, antes de esa fecha, tenemos la presencia esporádica de movimientos
religiosos no católicos, la transgresión de normas de la moral católica
y un fenómeno de permanencia de religiones indígenas o negras en
un proceso de acomodación-sincretismo-resistencia que se manifiesta,
entre otras formas, en la religiosidad popular colombiana.
3. LA EPOCA DE 1946 A LA ACTUALIDAD.
Durante los gobiernos liberales, el protestantismo pudo vivir relativamente
en paz. No hay que pensar, sin embargo, que esto se debió a claras
políticas liberales, sino más bien a factores regionales o locales
como la presencia deficitaria de la iglesia en algunas partes, o
a la presencia protestante en veredas donde se retiraron para huír
de la presión social. (Cfr. MORENO, Pablo. Protestantismo y disidencia
política en el suroccidente colombiano. 1908-1940. Tesis de Maestría.
Bogotá: UNAL, l999.p. 106) Pero a partir de l946, comenzaron
a presentarse nuevamente dificultades. La Iglesia católica comenzó
a presionar sobre ellos de diversas maneras. En 1944, la Conferencia
episcopal pidió la conformación de Comités antiprotestantes en cada
circunscripción eclesiástica. Estos Comités tenían entre sus tareas
la elaboración de boletines y hojas volantes, el énfasis en el catecismo,
el culto del Santísimo y de la Virgen, las jornadas de oración
Pero también realizar el censo de personas protestantes en cada
población, censo que conllevaba cierta exclusión social de los pertenecientes
a otras confesiones. (Conferencias Episcopales de Colombia. Bogotá:
El Catolicismo, l956. Tomo I, 1908-1953. Pp. 161-162)
La pastoral colectiva del Episcopado Colombiano de l948 recuerda
que la libertad de cultos es en gran manera contraria a la virtud
de la religión. (Ibidem., p. 486). En este mismo año, el sínodo
de Ibagué recuerda la amenaza de excomunión para los que favorecen
de algún modo la propaganda herética o participan de las ceremonias
sagradas de los acatólicos, pues son sospechosos de herejía. (Cuarto
Sínodo de la Diócesis de Ibagué.l948. Ibagué: Tipografía Salesiana,
l949. P. 32)
El 21 de Noviembre de l951, la Conferencia Episcopal renueva la
petición de la conformación de Comités Antiprotestantes para organizar
la lucha contra ellos. (Conferencias Episcopales de Colombia.
Op. Cit.., p. 163). La organización de la defensa
comprenderá de nuevo la elaboración de boletines y propaganda, el
énfasis en el catecismo, las publicaciones apologéticas, el censo
de protestantes y el buen ejemplo de vida de los católicos. Añade
la advertencia a los fieles sobre la excomunión en que caen los
que violan el canon 2318, cuando recurren a los pastores no católicos,
cuando hacen bautizar los hijos por un ministro acatólico, o cuando
se unen en matrimonio con un pacto implícito o explícito de educar
los hijos fuera de la iglesia católica. Y, en general, se planea
la campaña intensiva contra la herejía protestante (ibidem.,
p. 163-165).
La tensión entre confesiones se sigue acentuando desde l949 por
la identificación entre protestantes y liberales. Si en la guerra
civil mueren protestantes, es por sus ideas políticas liberales
y no por su religión. Esta es una forma de ocultar el problema:
La persecución en Colombia es peor que en España porque entran
en juego problemas políticos. El protestante en Colombia es automáticamente
un liberal (El Siglo. Marzo 15 de l952. El Tiempo. Marzo
l6 de l952).
Lo anterior, que fue dicho por un asesor del Consejo Nacional de
Iglesias de Estados Unidos como una revelación de por qué se perseguía
a los protestantes, sirvió para que algunos católicos argumentaran
que no se perseguían por ser protestantes sino por ser liberales.
Esta actitud introduce un clima de desconfianza y de confusión.
Monseñor Iván Cadavid afirma que es el liberalismo el que patrocina
el protestantismo, la masonería y el comunismo,
Amparadas todas ellas por nuestro partido político liberal,
quien abiertamente les dio carta de ciudadanía en su Programa de
l947 al consignar El liberalismo proclama su solidaridad con
todas las fuerzas políticas de izquierda
(Cadavid,
Iván. Los fueros de la Iglesia ante el liberalismo y el conservatismo
en Colombia. Medellín: Bedout, l955. P. 93)
Se crea un ambiente de confusión pues ser protestante era ser liberal
y se perseguía a aquel por su partido y, aparentemente no por su
fe. El periódico El Tiempo, liberal, era atacado por su posición
tolerante. En un editorial, El Tiempo decía:
No, no podemos seguir los colombianos dando ante el mundo,
especialmente ante América, el espectáculo vergonzoso de un pueblo
del cual hemos desterrado la tolerancia, que es
la virtud esencial
sobre la cual puede asentarse la aventura de un país
Nadie
puede impedir tampoco que haya quienes quieran oír las explicaciones
evangélicas o aceptar sus enseñanzas (Citado en Ibidem.,
p. 95)
Pero El Siglo, el 14 de Marzo de l952 rechazaba dicha afirmación
pues los católicos y colombianos que acepten el protestantismo ya
no lo serán y causarán la discordia y la división con el resto del
país profundamente católico. La nacionalidad y la unidad nacional
están, en el concepto católico, fundamentadas y ligadas a la unidad
de la fe. Así Monseñor Miguel Angel Builes, en su carta pastoral
del 24 de Febrero de l953 afirma que:
El segundo mal gravísimo es el del protestantismo, que prosigue
furioso en su lucha esforzada por arrebatarnos la fe y con ella
nuestra nacionalidad, nuestra libertad, nuestra independencia
(Builes, M.A. La corrupción avanza. Febrero 24/53. En Cartas
Pastorales l949-1957. Bogotá: Empresa Nacional de Publicaciones,
l957. P. 233). En 1952, en su carta pastoral Neopaganismo,
corrupción y sangre, lo había enunciado:
El protestantismo busca arrebatarnos nuestra santa fe católica
y absorberse nuestra misma Patria, y es doloroso decirlo, de hecho
ha tenido el apoyo del liberalismo. (Ibidem., p. 196)
La concepción del catolicismo como alma de la nación, Colombia
nació católica, Primero católico que colombiano,
hizo que fuera casi imposible abrir las puertas a otras religiones
o confesiones. En el año l938, circulaba un devocionario que trataba
de inculcar y mostrar que no se podía ser colombiano si no se era
católico. (Domínguez del Río, Teodoro. Católico y colombiano.
Memorial histórico, doctrinal y práctico de piedad. Bogotá: Ediciones
Gráficas Salesianas, l938). Y se sugería levantar una estatua
a los párrocos con esta inscripción: Al párroco desconocido,
modelador de nuestra democracia (Fernández, J:M y Granados,
Rafael. Obra civilizadora de la Iglesia en Colombia. Bogotá: Voluntad,
sf. P. 7). En verdad, la Iglesia ha estado presente a través
de la educación, la beneficencia, la imprenta, la salubridad
en el desarrollo del país, pero ha sido un desarrollo controlado
o una modernidad domesticada.
De ahí que sea difícil concluír, y esto debe ser fruto de una
investigación seria posterior, cuándo se dieron muertes por motivos
religiosos y cuándo por motivos políticos. Hasta ahora, las pesquisas
realizadas han estado alinderadas de un lado o del otro, o han sido
esquivadas. El CEDEC habla de 116 personas muertas entre 1949 y
1959 por razones de credo.( Haddox, Benjamín. Sociedad y religión
en Colombia. Bogotá: Tercer Mundo, l965. ) Esto debe estudiarse
con mayor profundidad. De hecho, debido a las denuncias de iglesias
protestantes europeas , El Tiempo, periódico liberal, publicó un
editorial el 17 de Septiembre de l957, a partir del cual, comienzan
a mejorar las relaciones entre los credos y a tolerarse más a las
confesiones no católicas. La Iglesia católica, por su parte, comenzó
la reflexión ecuménica que desembocará en los documentos sobre ecumenismo
del Concilio Vaticano II: el decreto Orientalium Ecclesiarum sobre
las iglesias orientales católicas, la declaración Dignitatis Humanae
sobre libertad religiosa, y el decreto Unitatis redintegratio sobre
el ecumenismo.
Podemos decir que el tiempo del Frente Nacional, sembró las semillas
de una relativa paz religiosa, aunque la constitución seguía reconociendo
la primacía de la religión católica en el país.
Pero cuál fue la razón que agudizó el conflicto en los años previos
al Frente Nacional?. El 29 de Enero de l953 se firma la Convención
sobre Misiones entre el Nuncio Apostólico Antonio Samoré y el Ministro
de Relaciones Exteriores Juan Uribe-Holguín. Esta convención reemplazaba
a la firmada en Mayo 5 de l928. Es de notar que se firma en un ambiente
conservador y de violencia. Esta convención da un trato preferencial
a las misiones católicas (Art. 1°), le otorga un territorio de casi
¾ partes del país a dichas misiones (Art. 2°), el gobierno provee
económicamente a dichas misiones (Art. 5°), el control y la vigilancia
de la educación se hará según la visión católica (Art. 9°), se da
apoyo y protección a los misioneros católicos (Art. 10°), los misioneros
tendrán control sobre los funcionarios civiles (Art. 12°) y se tratará
de establecer la civilización cristiana bajo la óptica católica.(Art.13°).(Conferencias
Episcopales de Colombia. Op. Cit. Pp. 549-555) Este articulado
coloca en situación preferencial a la Iglesia Católica en desmedro
de otras confesiones que sólo podrán realizar sus cultos dentro
de los templos pero no establecer escuelas o realizar proselitismo
público. Pero además de esto se establecía a nivel social el control
sobre el estado matrimonial, la sepultura en cementerios católicos
sólo para éstos, la validez civil de la partida de bautismo y el
control de la educación. Todo lo anterior no puede sino crear desconcierto
y reacción negativa entre los fieles de otras confesiones. La XV
Conferencia Episcopal, sin embargo, vuelve a reaccionar contra las
sectas y el peligro protestante y pide hacer
cumplir las circulares 5106 del 3 de Septiembre de l953 y 4793 del
24 de Octubre del mismo año del Ministerio de Gobierno.
En los territorios nacionales los pastores (colombianos o
extranjeros) de religiones distintas de la católica, no pueden adelantar
labores proselitistas ni de culto público. Si los citados pastores
(colombianos o extranjeros) insisten en permanecer en dichas tierras
de Misiones, sólo pueden actuar en la forma indicada en párrafo
segundo de la Circular mencionada. (la del 3 de Septiembre).
Este párrafo segundo dice así:
De acuerdo con lo dispuesto en varios párrafos internacionales,
los extranjeros residentes en Colombia, que no profesen la religión
católica, gozan de la más perfecta y entera seguridad de conciencia,
sin que puedan ser molestados, ni inquietados, ni perturbados en
el ejercicio de su religión, que pueden hacerlo en casas o capillas
privadas o en lugares de adoración designados al efecto, con el
decoro debido a la Divinidad y el respeto a las leyes, usos y costumbres
del país (Citado en Ospina, Eduardo. Op. Cit. Pp. 161-162)
Esto hizo que los organismos protestantes internacionales protestaran
, y también generó, en los ambientes católicos, una especie de cruzada
contra los protestantes. Se rechazó a sus seguidores, se les lanzó
piedras, se les molestó en sus lugares de culto, e incluso se inventó
un canto contra ellos:
Protestantes embusteros
vuestra iglesia no es de Cristo
es de Zwinglio y de Lutero
y de Calvino su ministro
De nuevo, se insistió en el peligro protestante como disgregador
de la nación. La unidad del país la aseguraba la misma fe, fe que
había constituído el eje de su identidad.
Católico desde su amanecer como nación, ha progresado en
la religiosidad, al mismo tiempo que en la cultura, y una prueba
de esa verdad es que entre nosotros es desconocido el ateísmo como
fenómeno social (Ospina, Eduardo. Op. Cit. P. 176) .
A partir de la Convención de Misiones se defiende que la libertad
de culto no implica el derecho al ejercicio del proselitismo por
parte de religiones acatólicas o anticatólicas. Y el mismo Alfredo
Vásquez Carrizosa dice que:
El gobierno de Colombia no está obligado a otorgar una garantía
para el ejercicio de los cultos protestantes fuera de los templos
o capillas (Citado en Uribe Misas, Alfonso. Las misiones
católicas ante la legislación colombiana y el derecho internacional
público. Bogotá: Ed. Lumen Christi, 196_. Pp. 19-20).
Esto era una costumbre jurídica en Colombia pues en tratados internacionales
anteriores (Gran Bretaña 18-Abril-1825; Holanda 1-Mayo-l829 y EE.UU
12-Diciembre-1846) se estipulaba que los no católicos podían celebrar
sus cultos dentro de sus capillas, templos, casas privadas
con el decoro debido a la divinidad y con respeto a las leyes y
costumbres del país.(Ibidem. P. 21-22). Pero se rechazaba el derecho
a opinar, a la expresión pública y a la comunicación de las propias
creencias. La libertad de conciencia se separaba de la libertad
de expresión, de reunión y de comunicación. Y se llegó aún a considerar
que el protestantismo no era una religión ( y por eso no había para
él, libertad religiosa), sino un caos de sectas, pues la división
de sus doctrinas era el sello inconfundible del error. ( OSPINA,
Eduardo. Las sectas protestantes en Colombia. Bogotá: Imprenta Nacional,
l955. P. 18)
De parte protestante, también hubo actitudes de intransigencia
hacia otros protestantes y hacia la iglesia católica. Aunque solicitaban
libertad religiosa y tolerancia hacia todos los cultos, rechazaban
a los Adventistas del Séptimo Día por su énfasis en el Sábado y
en la segunda venida de Cristo, e incluso prohibían la amistad con
adventistas. Criticaban a quienes buscaban el sólo interés económico
en la distribución de Biblias y libros evangélicos, Excomulgaban
a quienes no eran de recta doctrina como en el caso de aquellos
que recibían el bautismo de Ernesto Orozco que era, según algunos
pastores, divisionista y nacionalista. (MORENO, Pablo. Op. Cit.,
p. 129). Como lo muestra el mismo Moreno, ha habido tres olas de
anticatolicismo en el movimiento protestante: la primera de corte
liberal (proclamando la libertad religiosa, dentro de la visión
de la corriente ilustrada), la segunda evangélica (contra la corrupción
del clero católico y predicando una vivencia más pura del evangelio)
y la tercera teológica (mostrando los errores doctrinales
del catolicismo que se había apartado de la recta doctrina) . (Ibidem.,
p. 133, 148-149 ). Hoy, todavía, los protestantes evangelicales
mantienen una actitud fuertemente anticatólica, pues, según ellos,
el catolicismo ha prostituído el evangelio y anda en la senda
de la perdición. De ahí sus ataques a la institución católica,
al clero y a la interpretación católica del evangelio.
A partir de l957, amainó el sentimiento antiprotestante, como decíamos
arriba, pero hay que esperar a los documentos del Concilio Vaticano
II en el ámbito eclesial y a la Constitución de l991 en el ámbito
legal, para hablarse de una nueva posición sobre la libertad religiosa
y el reconocimiento de la libertad de cultos.
La posición de la Iglesia se verá fortalecida en el pontificado
de Juan Pablo II, con su clara actitud ecuménica y su petición de
perdón el 12 de Marzo de 2000. (Cfr. Comisión Teológica Internacional.
Memoria y reconciliación, la iglesia y las culpas del pasado. www.vatican.va/congregationes.
Visitado el 13.3.00).
Por su parte, la Constitución de l991, ya no coloca ninguna confesión
como la oficial del país colombiano, da libertad de cultos y reconoce
su personería jurídica. En los últimos años, sólo se han presentado
casos particulares de irrespeto a otros credos por parte de los
católicos, aunque la actitud social de exclusión continúa. No obstante,
los grupos alzados en armas sí han tenido actitudes de rechazo a
ciertos grupos o confesiones religiosas .
La guerrilla colombiana ha ejercido presión sobre algunos grupos
religiosos tanto católicos como protestantes. Respecto a los católicos
se ha hecho por razones de tipo político. Presunción de que estas
personas estaban de acuerdo con los grupos paramilitares o que eran
de tendencia conservadora, aunque , en general, la Iglesia católica
ha entrado fuertemente en la proposición de diálogos de paz en el
país. Después de un año de existencia de la zona de distensión en
el Caguán (municipios de Vista Hermosa, Mesetas, La Macarena, La
Uribe y San Vicente del Caguán), la Conferencia Episcopal Colombiana
consigna los siguientes aspectos respecto a la libertad religiosa:
- Se percibe que Obispos y sacerdotes de la
zona son controlados en lo que dicen y no dicen, en lo que hacen
y no hacen.
- Para algunos agentes de pastoral, principalmente
para los laicos catequistas, se presentan dificultades de movilización.
-
en algunos sectores específicos de la Zona
los sacerdotes no disponen de la misma libertad que antes tenían
para programar y organizar celebraciones litúrgicas.
-
la predicación no ofrece dificultades siempre
y cuando no se pronuncien denuncias con alusiones directas.
- Algunos pastores evangélicos han sido asesinados
en la zona; a otros se les ha expulsado.
- Las dificultades concernientes con la libertad religiosa
han sido factor que ha favorecido el diálogo y la solidaridad ecuménica
en la zona. (CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA. Zona de
distensión y presencia de la Iglesia en ella. Documento 12. LXVIII
Asamblea Plenaria Extraordinaria. Santafé de Bogotá. 14 al l8 de
Febrero de 2000.)
-
En cuanto a los grupos protestantes, la guerrilla ha presentado
los siguientes argumentos:
- Presunción de las Farc de que
los militares y autodefensas se hacen pasar por ministros evangélicos
para efectuar labores de inteligencia. Esto ha sido cierto en algunos
lugares, especialmente, del Magdalena Medio.
- Las Farc estiman que los evangélicos
viven de espaldas a la realidad pues no participan en las reuniones
que hacen los guerrilleros para tratar los problemas sociales de
la región.
- Consideración de que los grupos
protestantes son un estorbo, pues sí son hábiles para explotar al
pueblo y enriquecerse con los diezmos y ofrendas que solicitan a
los fieles con carácter obligatorio.( CLAI, Boletín Rápidas,
314. Diciembre 99. P.14)
- Las Farc se oponen a las actividades
misioneras protestantes porque los evangélicos desestimulan la participación
de los campesinos en sus actividades y se oponen a su filosofía
socialista (www.persecution.org
International .Christian Concern) . Esto es corroborado por
la Conferencia Episcopal colombiana en el documento ya citado:
Acusaciones que esgrimen las FARC en
contra de los pastores son: tienen nexos estrechos con la CIA; los
diezmos que recogen no representan ningún sentido social; con sus
predicaciones y actuaciones crean perjudicial división entre la
población (CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA. Op. Cit.)
El ELN se muestra desconfiado de quienes promueven
paz, no violencia y lealtad al gobierno central. Esto estaría indicando
que la guerrilla todavía considera que el protestantismo está siendo
avalado y ayudado por los EE.UU, y que, en general, el protestantismo
está en contra de las reformas sociales y del compromiso político.
El EPL acusa a prelados y sacerdotes de la
Iglesia Católica de utilizar el púlpito para criticar la insurgencia
(El Colombiano. Mayo 5 de 2000. P. 8ª)
Los grupos guerrilleros siguen utilizando el argumento que en los
años veinte y siguientes, utilizaron los conservadores de América
Latina para atacar al protestantismo. Con el supuesto peligro de
la invasión protestante por parte de EE.UU, se presentaba al catolicismo
como el defensor de la unidad nacional y el baluarte de la identidad
católica. Como también después de l960, la derecha y la izquierda,
los nuevos sociólogos y antropólogos, para quienes el dogma
marxista sustituía a la dogmática inquisitorial, formularon
la teoría de la conspiración. Según ésta, las sectas protestantes
son la vanguardia del imperialismo norteamericano que pretende la
anexión de América Latina a los EE.UU, destruyendo la identidad
de los pueblos y sometiéndolos al sistema capitalista. (BASTIAN,
Jean Pierre. La mutación religiosa de América Latina. México: FCE,
l997. P. 23. 39. STOLL, David. Con qué derecho adoctrinan ustedes
a nuestros indígenas? La polémica en torno al Instituto Lingüístico
de Verano. En América Indígena. México, 1984. Vol XLIV. Pp. 9-24)
.
La guerrilla sigue manteniendo la teoría de la conspiración norteamericana
contra América Latina, teoría que no se compadece con las verdaderas
causas de la explosión religiosa y de la aparición de nuevos movimientos
religiosos. El crecimiento de los grupos protestantes, especialmente
del movimiento pentecostal, se debe a razones de globalización,
regionalización, modernidad, precariedad de la institución católica
y mercado, como lo han mostrado diversos estudios, y no sólo, ni
únicamente, a los dólares o intereses norteamericanos. No es de
extrañar dicha posición, pues las posturas ideológicas, morales
y conceptuales de la guerrilla, responden a una ideología de tipo
marxista-leninista de corte conservador. Este concepto considera
que la religión es una estructura de tipo ideológico al servicio
de las clases oligárquicas y que sólo cuando apoya las causas populares
se puede aceptar como instrumento transitorio.
En los últimos años, después de la Constitución de l99l, se ha
multiplicado la presencia de movimientos religiosos de diversa procedencia
y origen, hasta poderse hablar hoy de la constelación de grupos
que llenan el universo simbólico religioso de los colombianos. Clifton
Holland calcula, para 1998, la presencia de 81 grupos religiosos
en Colombia, 63 denominaciones protestantes y 18 grupos de otras
confesiones. (Holland, C. Number of religious groups by country.
Idea Prolades, 1.10.98). Entre Agosto de 1995 y el 11
de Febrero de 1999, se habían expedido 672 personerías jurídicas
a diversas entidades religiosas en el país de un total cercano a
las 1300 solicitudes pero ya había muchas personerías obtenidas
antes de 1995. Necesariamente no todas las personerías jurídicas
corresponden a confesiones o denominaciones distintas sino a iglesias
particulares. Los requisitos exigidos por el Gobierno colombiano
para obtener la personería jurídica son: Acta de constitución, estatutos
y reglamento interno, acta de designación de dignatarios, acta de
designación del representante legal, constancia de los lugares de
culto, constancia de las filiales y relación aproximada del número
de miembros.
Esta multiplicación de nuevos movimientos religiosos, al lado
de los grupos existentes, ha producido una explosión del capital
simbólico religioso ocasionando una nebulosa místico esotérica,
el supermercado de las religiones. Este supermercado donde cada
uno hace su religión recogiendo lo que le parece más adecuado para
su vida, se puede explicar desde la lógica del mercado y del consumo.
Es una afirmación de la libertad personal en la construcción de
su propia religión, desligándose de las fidelidades a una institución
monolítica, en un esfuerzo de autoconstrucción individual. Esto
es lo que conocemos con el nombre de desinstitucionalización de
las religiones para refugiarse en una nueva elaboración simbólica.
Sin embargo, se dan dos polarizaciones dignas de estudio: el fundamentalismo
que busca seguridades y que en un acto aparentemente incomprensible
hace uso de la autonomía moderna para volver a la premodernidad;
y la total desregulación religiosa que constituye el indiferentismo
cada vez más creciente y que se desliga de todo compromiso con una
organización de creyentes. (Cfr. Arboleda, C. (dir). La religiosidad
del joven universitario de Medellín. Medellín: UPB, l999)
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