EL FUTBOL, FIESTA, GUERRA SIMBOLICA Y GUERRA MATERIALIZADA
Por Juan Fernando Rivera Gómez Departamento de Antropología Universidad
de Antioquia
A Dios, a Mi Familia, a la Universidad de Antioquia, al Departamento
de Antropología, al Antropólogo Ramiro Delgado, al Club Atlético
Nacional, a Andrés Escobar y al Fútbol.
Ponencia presentada en el IX Congreso de Antropología en Colombia,
Popayán Julio 19 al 22 de 2000 Estudiante de Antropología, Universidad
de Antioquia GALEANO, Eduardo. El Fútbol a Sol y Sombra. Ed. Tercer
Mundo. Bogotá 1998. p 9.
RECASENS S., Andrés. Las Barras Bravas. Bravo y Allende Editores,
Santiago de Chile, 1999. p. 40 Definido como uno de los fenómenos
más importantes del siglo XX, el fútbol es el deporte que cuenta
con mayor número de adeptos en el mundo. Su practica y su capacidad
de despertar pasiones y sentimientos, no conoce fronteras físicas
ni imaginarias, el mundo se mueve en torno al balón, ya sea desde
los grandes estadios al rededor del mundo y los campos de la elite,
hasta las polvorientas calles barriales. Aquellos estudiantes Ingleses
del siglo XIX que elaboraron y homogeneizaron las reglas y normas
de lo que ellos consideraron un simple juego de pelota, nunca se
imaginaron las dimensiones tan altas que adquiriría su iniciativa,
hoy para bien o para mal, el fútbol es sinónimo de pasión, sentimientos,
fiesta, odio, guerra simbólica, guerra materializada, religión,
política, economía, danza, baile, música, y en algunos casos hasta
vida; como en algún momento lo planteaba el cantautor Argentino
Ignacio Copani, en su canción Simplemente Fútbol: "...y es que el
fútbol late al ritmo de la gente, simplemente fútbol, simplemente
vida..."
Sin embargo es imposible hablar de fútbol solo y únicamente como
el deporte, o el juego que se presenta en la cancha o "el terreno
de juego" como muchos lo han establecido, el fútbol debe concebirse
tanto como esa actividad que se desempeña en ese espacio, con todos
sus aspectos, hasta la relación que se establece como necesaria
y parte "fundamental del fútbol", como lo es la tribuna, y todo
lo que gira y acontece en esta, la cual dentro del fútbol, se podría
considerar como otro terreno de juego, sin embargo cabe aclarar
que la tribuna en este caso no se contextulizaría solo al espacio
del estadio predestinado para que la gente esté, aquí, la tribuna
se consideraría un espacio como tal dentro del estadio, además de
los espacios de las afueras de estos mismos, aquellos lugares donde
las personas que asisten a este espectáculo, se reúnen antes y después
del partido, para desarrollar, manifestar y hacer cierto tipo de
acciones y comportamientos que pueden ser observados, y analizados,
estos comportamientos, se podrían dividir en tres momentos específicos:
el antes, el durante y el después del partido, momentos en los cuales,
"la tribuna" nos muestra toda una dinámica social específica alrededor
del fútbol, momento y espacio preciso para que la antropología y
otras áreas sociales puedan hacer un análisis e interpretación de
este fenómeno.
Mi objetivo no es dar una explicación del fenómeno del fútbol
y sus adeptos, explicación que quizás, entraría a engrosar esa gran
cantidad de anaqueles y textos de escritores y científicos que tratan
de imponer sus pensamientos y análisis como argumentos generales,
universales y explicativos; no, aquí trataré de abrir una puerta
o entrar por la puerta que otros escritores y científicos han abierto
y han dejado abierta para que nos aventuremos a mirar, observar
y analizar, todo con el fin de tratar de dar una interpretación
dentro de un espacio y campo altamente subjetivo como el fútbol.
EL FÚTBOL COMO FIESTA
Los diferentes medios de comunicación nos han presentado siempre
al fútbol como una fiesta, fiesta en la cual se goza, se ríe, se
llora, se pierde y se gana, pero nunca debe de dejar de ser fiesta.
El juego como tal, puede considerarse como esa actividad netamente
lúdica en la cual las reglas aunque existen, también se van construyendo
a medida que el juego se va realizando, así, el fútbol como juego,
el de las calles de los barrios populares los domingos en la mañana,
el de los empleados de las fabricas al mediodía y el de los niños
que comienzan a patear un balón, puede considerarse como juego,
juego con reglas preexistentes, y algunas por construir, juego donde
algunas veces la única limitación que existe es la línea de fondo,
donde el balón muere, pero las manos, los saques de banda y las
faltas no existen o mejor dicho no se cobran; aquí el fútbol, es
una fiesta de amigos, una fiesta de integrarse en uno u otro bando,
de sudar el alcohol ingerido el día anterior, donde las faltas a
las normas del fútbol deporte, no se discuten, solo se ven y se
gozan, un fútbol juego donde la interrelación barrial, familiar
y comunitaria, encuentra la mejor excusa para subsanar conflictos,
para hacer de un momento que no tiene limite de tiempo, quizás el
mejor momento de toda la semana.
En algunos barrios populares de la ciudad de Medellín, es común
ver como en uno de los meses más festivos no solo para esta ciudad
sino para casi todo el mundo, como lo es el mes de diciembre, los
días claves como el 24 y 31 de este mes, las celebraciones comienzan
a realizarse en las horas de las mañanas con un partido de fútbol,
entre los niños de estos barrios, en la tarde son los adultos quienes
aunque barrigones y rodillones, se ponen sus cortos o pantalonetas
y salen a jugar su partido, este evento no solo convoca a los jugadores
únicamente, no, las personas de la cuadra o el barrio, sentadas
en las entradas de las casas, o montadas en los techos de estas
mismas participan activamente del juego, ya sea por el balonazo
que se ganan cuando están distraídos o por la algarabía y festividad
que hacen al ver una bonita jugada, un buen pase, un gol o la pifia
de alguno de los jugadores, el partido se desarrolla en medio de
un ambiente de fiesta, amistad y hermandad, y siempre termina con
la caja de cervezas que el equipo "perdedor" debe pagar por su derrota,
pero esta caja de cervezas solo se da en el momento que el partido
se acabe, momento este que es cuando la luz natural comienza a ser
reemplazada por el alumbrado publico; En este estado el fútbol se
presenta como una actividad netamente lúdica, festiva, de comunión
e interrelación social.
No por esto quiero decir que el fútbol como deporte, el productivo,
el utilizado por el sistema capitalista para estimular el consumo
de las personas que asisten a los estadios, el de los dividendos
para los empresarios, el de reglas, leyes y normas preestablecidas,
el de federaciones y confederaciones, el profesional y aficionado,
no tenga carácter festivo, dentro de este la fiesta es diferente,
la hermandad y amistad ya no son simplemente del barrio o la fabrica,
sino que esta ya abarca mas espacio, este fútbol deporte aglomera
cada ocho días una cantidad de personas que siempre pasa de 1000,
las cuales algunas veces ni se conocen, pero conocen una línea,
sentimiento y pasión que es igual hacia un equipo particular, el
fútbol deporte contiene una gran cantidad de representaciones tangibles
e intangibles que hacen de este una fiesta, fiesta donde la alegría
y la tristeza juegan constantemente durante todo el partido con
los once guerreros que están en la cancha, y que al final del partido
alguna de estas dos sale ganando.
El fútbol deporte, afortunada o desafortunadamente tiene limite
de tiempo, ese limite esta marcado por 90 minutos, durante los cuales
la gente se sustrae del mundo productivo o "real", el de las puertas
del estadio hacia afuera, el del estudio, el trabajo, la política,
las leyes, la norma, el juez, etc., el mundo de la producción material;
durante esos 90 minutos dentro del estadio, este tiempo podría plantearse
como un espacio de lúdica, de catarsis, de relax, y así es, el estadio
y el fútbol deporte, al manejarse en masa permite que las personas
que asisten a fútbol, encuentren 90 minutos que relacionados con
los 10080 minutos de que consta una semana, sean solo una fracción
mínima; esos 90 minutos permiten a las personas escapar por un instante
de las "complicaciones" de la vida cotidiana, para meterlo en la
fiesta del fútbol, donde el sufrimiento por un equipo, la alegría
"casi orgásmica del gol", los incontables cigarrillos fumados, los
abrazos, los gritos, las lagrimas, en si toda la simbiosis de las
personas y en su representación de la sociedad en un espacio y en
un tiempo determinado.
Durante esta fiesta las jerarquías sociales solo se ven representadas
en la división por precios y comodidad en las tribunas, pero dentro
de estas a la hora de la máxima representación del fútbol, como
lo es el gol, estas jerarquías desaparecen por completo, pero no
son solo las jerarquías políticas, también las ideologías racistas
y en algunas ocasiones el pudor se ve relegado o dejado de puertas
para afuera, es tal la simbiosis que se presenta que la gente en
determinado momento se confunde en abrazos, besos y caricias de
celebración, de celebración por haber sido un jugador mas de su
equipo, el jugador número 12 que, aunque fuera detrás de una malla
y sentado en una tribuna, ayudó a meter el gol con el que se alimenta
la fiesta del fútbol.
Sin embargo todo dentro del fútbol no es tan grato, el fútbol
hoy en día se ha convertido mas que en un deporte, en un negocio,
negocio que hace y que trata al jugador no como persona sino como
una pieza mas de una gran maquina que produce dinero cada 8 días,
ahora no importa que los jugadores que ante todo son hombres que
sienten, jueguen lesionados, solo con el afán de poder vender una
marca, un nombre, y así ganar millones de dólares, además de los
jugadores, los aficionados también se han visto afectados por estas
políticas de consumismo, producción y manipulación, donde los grandes
empresarios y dirigentes de fútbol juegan con los sentimientos y
el amor que los hinchas sienten hacia su equipo y solo les importa
que este acuda a los estadios en una medida normal o estándar, para
que con la taquilla o recaudación poder pagar impuestos, nomina
e indudablemente quedarse con su parte, esto no es nuevo, y desafortunadamente
esta ocurriendo en las narices de nosotros constantemente, sin embargo
la gente sigue acudiendo a fútbol, a su fiesta, que aunque pagana,
los hace vibrar y festejar en determinado momento, no solo como
persona, sino como hombre social, en la construcción de una sociedad
que aunque se desangra, sigue riendo, sigue festejando y celebrando
alrededor del fútbol.
EL FÚTBOL Y SU GUERRA SIMBÓLICA
"En el fútbol, ritual sublimado de la guerra, once hombres de
pantalón corto, son la espada del barrio, la ciudad o la nación.
Estos guerreros sin armas ni corazas exorcizan los demonios de la
multitud, y le confirman la fé, en cada enfrentamiento entre dos
equipos entran en combate viejos odios y amores heredados de padres
a hijos. El estadio tiene torres y estandartes, como un castillo,
y un foso hondo y ancho alrededor del campo. Al medio, una raya
blanca señala los territorios en disputa, en cada extremo aguardan
los arcos que serán bombardeados a pelotazos, y ante los arcos,
el área se llama zona de peligro. En el círculo central, los capitanes
intercambian banderines y se saludan como el rito manda..."
El hombre, en su afán de buscar y delimitar su territorio para
identificarse como tal y diferenciarse de los otros ha empleado
a lo largo de la historia diferentes tipos de manifestaciones tanto
físicas como imaginarias, desde las primeras manifestaciones de
arte rupestre en las cuevas europeas, hasta las grandes extensiones
de alambres de púas y cercas eléctricas actuales, el hombre ha buscado
marcar un territorio y buscar una identidad propia con respecto
a sus semejantes "diferentes de él".
El fútbol, no se escapa ni se aleja de este comportamiento, los
estadios se consideran como esa gran mole de cemento "sacralizada"
que cada ocho días cobra vida, esta mole se llena de una gran cantidad
de sentimientos, pasiones, alegrías y tristezas, y podría decirse
que hasta cobra vida, en el estadio del Club Atlético Boca Juniors
de Argentina hay una frase fabulística muy diciente y llena de sentimiento
la cual reza así: "La Bombonera no tiembla...Late", así pues pueden
vislumbrarse desde este punto de vista las primeras luces de la
simbología que dentro de los estadios se observa, pero esta simbología
no acontece solo con respecto al estadio como territorio sagrado,
como la casa o como el templo de oración, no, este es el espacio
propicio para el desarrollo de símbolos como el de sacralizar y
tratar de dar vida a una construcción, y aunque al mismo tiempo
el estadio es símbolo, es en quienes "le dan vida " al estadio,
en quienes se presenta esa gran diversidad de comportamientos y
representaciones que nos remiten a analizar el fútbol como una guerra
simbolizada entre "tribus" o "bandas" bien diferenciadas, entendiendo
como símbolo, aquellas representaciones materiales o inmateriales
que identifican a un grupo específico, y que igualmente remiten
un significado común para todos los individuos de dicho grupo.
Las diferentes dinámicas que se pueden observar entre las personas
que asisten a fútbol, me refieren a un análisis detallado de las
representaciones simbólicas que se presentan y el concepto que estas
pueden manejar.
Los hinchas, fanáticos y futboleros que asisten a fútbol, tienen
siempre una afición a un equipo en particular, esta afición o seguimiento
hace que estas personas se traten de diferenciar de las demás personas
que aunque pueden estar en el mismo espacio, no tienen las mismas
corrientes o no siguen al mismo equipo sino al otro en juego, esta
diferenciación actúa no solo en el pensamiento o seguimiento de
un equipo particular que en algunos casos se da por herencia, sino
que esta se debe volver tangible, empírica o comprobable, y nos
damos cuenta como no solo en el fútbol esta diferenciación se presenta
notablemente, en los diferentes aspectos de la vida cotidiana como
la economía, la política, la religión, la guerra, entre otros, se
establecen ciertos iconos, representaciones o estandartes que comienzan
a establecer dicha identidad, territorialidad y diferenciación.
En el fútbol, se puede ver como los diferentes equipos al igual
que los países, tienen ciertos estandartes que los representan como
un himno, la bandera y un escudo, estos para el hincha, el fanático
y el futbolero se convierten en sus bienes mas preciados, bienes
que hasta con la misma sangre se defienden, los colores de los equipos,
que generalmente son los de su bandera, no solo se portan en esa
tela que ondea las tardes y las noches de fútbol, estos hacen parte
del corazón y la piel del hincha, aquí puede verse como la pintura
corporal entra igualmente a jugar parte fundamental de ese mundo
de la diferenciación y establecimiento del territorio, la pintura
en la cara identifica e incluye y excluye al mismo tiempo, acepta
en un bando y rechaza al otro, la pintura, que generalmente evoca
figuras guerreras, códigos y símbolos violentos, es una de las manifestaciones
más arraigadas del carácter bélico en todas sus esferas.
Pero acompañando la pintura también están los uniformes que igualmente
establecen una marcada diferenciación entre ejércitos, el uniforme
en este caso difiere notablemente de los que en las guerras tribales,
medievales y actuales se veía, el cual era de pies a cabeza, sin
embargo su esencia sigue siendo la misma, en el fútbol, la camiseta
es la representación de ese uniforme, y para algunos radicales es
preferible perder la vida en un enfrentamiento con el rival que
perder la camiseta, la camiseta no identifica al individuo como
individuo, sino que lo compromete, lo vincula a un grupo, a una
comunidad, a una corriente, a...
La música en el fútbol esta básicamente canalizada o regulada
por instrumentos de percusión y trompetas, y aunque estas ultimas
tuvieron mucho auge, se han visto relegadas por los famosos bombos;
este, es un símbolo importante para el ambiente futbolístico y para
las barras, y en algunas ocasiones mucho mas que las banderas, este
es el que marca el paso de los barristas para saber lo que tienen
que hacer, sin este no habría ninguna coordinación pues con él se
ordenan diferentes acciones, el bombo, es igualmente un símbolo
de pertenencia y "adoración", en las barras no cualquier persona
puede tocar el bombo, y quien lo hace es porque dentro del grupo
ya maneja cierto status y reconocimiento especial dentro del grupo,
además porque dentro de estas agrupaciones algunos toques especiales
hacen referencia a acciones determinadas y no todo el mundo sabe
manejar ese "código de guerra" particular, cuando el bombo entra
al estadio la gente que lo escucha desde las afueras del estadio
ya se da cuenta que la fiesta en el estadio o mejor en la tribuna
va a comenzar, y que los hinchas del otro equipo deben prepararse
porque el bombo como digno representante de los siempre particulares
toques de guerra va a comenzar a mover la gente.
El antropólogo chileno Andrés Recasens Salvo en su texto "Las
Barras Bravas" habla del bombo así: "...Cuando el bombo va entrando
al estadio acompañado de los que lo protegen, y el que lo porta
hace llegar hacia el interior del campo los primeros sonidos, la
barra entera se pone de pie porque sabe que el bombo está haciendo
un llamado a los suyos, y cuando finaliza el partido, una numerosa
"cohorte" de "barristas" acompaña al bombo hasta la sede del club,
cuidándolo de posibles agresiones o robos. Pues el bombo es el "corazón"
de la "barra": "perder un bombo es como perder a uno de nosotros"
comenta un barrista" .
El bombo pues, entra a ser parte de esa gran parafernalia con la
que el fútbol no solo remite a la guerra simbólica dentro de este,
sino que nos remonta a analizar y comparar las funciones que estos
objetos igualmente cumplían en épocas y acontecimientos bélicos
anteriores.
La guerra simbólica dentro del fútbol, se nos muestra pues como
la forma en la que las personas que asisten y viven este deporte
adquieren cierto tipo de comportamientos que tratan de liberar de
tensiones y sublimarlas, es enfrentarse al otro y crear conflicto
pero no de una forma física, los insultos, las miradas feas, y otras
manifestaciones que se observan, desde que no traduzcan en un contacto
físico son una guerra simbolizada o sublimada, igual cuando el partido
se acabe lo ideal es que la gente salga totalmente relajada, distensionada
para que al día siguiente pueda volver a comenzar a llenarse de
tensiones en la vida cotidiana o mundo "real" para que al domingo
siguiente vuelva a canalizar su tensión y preocupaciones con una
marca facial, una camiseta, un insulto, un toque de tambor, un brinco
de euforia y todo esto deseablemente dentro del marco de un gol.
Así pues, al encontrar o tratar de establecer esa identidad buscada
en la masa y al demarcar el territorio por medio de simbolismos,
el hombre vive y disfruta de una fiesta que si no le despertara
la pasión que representa, con seguridad los estadios no serian considerados
como los templos de oración de una "religión pagana" donde lo único
que interesa es llevar siempre adentro y consigo, mucho amor, pasión,
respeto y respaldo por la camiseta.
A modo de reflexión dejó entonces las puertas abiertas a conceptualizar
esa guerra simbólica que es tan necesaria en el fútbol, y que al
final es la que le llena de tanta pasión.
EL FUTBOL Y LA GUERRA MATERIALIZADA
La guerra simbólica de la cual acabamos de hablar en el fútbol,
hace parte fundamental de la gente que gusta de este deporte, y
este enfrentamiento, desde un punto de vista idealista debería terminar
con el final del partido y la salida del estadio; Sin embargo últimamente
hemos visto como en las afueras del estadio y en ocasiones en el
interior del mismo, la violencia ha ganado mucho terreno, en muchas
ocasiones no solo los antropólogos o sociólogos han tratado de dar
una interpretación de este fenómeno, para buscar su origen y agente
detonador de esto, y aunque se han encontrado diferentes factores
posibles gatilladores del problema, no se ha podido llegar a una
conclusión final, entre estos detonadores se pueden ver la situación
política y social, las decisiones arbitrales, la fuerza pública,
la droga, el fanatismo desenfrenado, las acciones dentro de la cancha,
los dirigentes deportivos, los medios de comunicación, el lenguaje,
entre otros.
Aquí no trataré de dar una explicación del porque la guerra simbólica
de un partido de fútbol se lleva a las calles, mas bien analizaré
como estos posibles detonadores han influido para que esto esté
ocurriendo.
Aunque la violencia en el fútbol ya se presentaba antes del nacimiento
de las barras bravas, los máximos representantes de esta violencia
son los denominados "barristas", estas agrupaciones de jóvenes que
acuden a los estadios a alentar a sus equipos incondicionalmente
durante todo el partido, y que son parte fundamental no solo de
sus equipos, sino del espectáculo como tal, muchas veces no encuentran
otra forma de adquirir reconocimiento, mas que con las peleas en
las calles y en los estadios, sin embargo estas detonaciones de
violencia no siempre son iniciativa o hechos que surjan solo por
las barras bravas, además de ellas que son quienes en ultimas son
las autoras materiales de la violencia, están muchas veces incitadas
por factores futbolísticos y extra futbolísticos.
La mayoría de las veces que se ve esta violencia es en los famosos
clásicos regionales, donde los equipos de una ciudad se enfrentan
entre si, aquí, la violencia y estos actos se presentan básicamente
en el establecer la defensa de un territorio, territorio que al
fin de cuentas es de ambos, y aunque entre ellos mismo se acepte
esto, siempre uno quiere dominar sobre el otro, con el fin de adquirir
cierto prestigio e importancia para la comunidad futbolística y
local, estos problemas no se dan solo durante el partido, sino que
antes y después de este, ya se siente un fuerte ambiente de conflicto
y que se agrava más cuando se cometen actos que atentan contra la
ideología y amor por un equipo como el robo de una bandera o una
camiseta para quemarla, o el robo de una posición estratégica en
el estadio, desde este momento ya esta presentándose la confrontación.
Igualmente dentro del partido como tal, las decisiones arbitrales
que la mayoría de las veces son justas, nunca van a agradar a alguno
de los dos bandos en tensión y por esto igualmente las presiones
y tensiones entre las barras se acrecientan cada vez más; ligado
a esto, el juego sucio por parte de los jugadores en la cancha siempre
caldea los ánimos en la tribuna, lo que hace que los insultos y
ofensas se trasladen luego a las calles y se materialicen con la
violencia, pero no nos referimos sola y exclusivamente a los insultos
y agresiones de los hinchas, son los de los mismos jugadores quienes
por su estado de "calentura" en la cancha no son conscientes que
lo que ellos hagan con sus rivales no va morir al acabar el partido
sino que se trasmitirá a los hinchas, a las barras y por ende a
la calle.
Resulta también paradójico como quienes deben imponer el orden,
como la fuerza publica, son uno de los gatilladores de violencia
más notable, no es gratuito pues escuchar la posición de un barrista
que por razones de seguridad pidió no divulgar su nombre, y decía:
"...desde el ingreso a los primeros cordones de seguridad de los
estadios, la policía ya está tratando mal y violentando a quien
se les antoje, ellos no diferencian entre los barristas o las personas
del común, nosotros sabemos que algunas veces nos pasamos y nos
tienen que controlar, porque es tanta la euforia que tenemos que
actuamos como animales, pero es triste ver como los tombos hijueputas,
requisan vulgarmente a señores que han venido a fútbol desde hace
muchos mas años que nosotros y nunca se han metido en problemas,
son tan güevones y malos polochos que casi siempre en los tropeles
a los que cojen es a gente que no ha hecho nada, yo reconozco, también
nos han cogido gente, pero como a veces no cogen a ninguno de nosotros
se ensañan con el que primero vean, tanto es que en el estadio a
veces llegan repartiendo bolillo a diestra y siniestra sin importar
quien pueda estar a su lado, es que esos manes muchas veces son
los que nos calientan..." este testimonio no es extraño que lo dé
cualquier persona que vaya a fútbol, porque lastimosamente aunque
es sabido que este problema es muy difícil de manejar, la fuerza
publica debe estar ahí no para provocar sino para controlar.
Ligado a este factor, la influencia de factores políticos, también
influye notablemente en esto, ya que un país que durante 50 años
ha vivido una cruenta y vil violencia no puede pedir que de un momento
a otro esta violencia no traspase las fronteras del monte a las
ciudades y a los estadios de fútbol.
Los medios de comunicación y el lenguaje utilizado en fútbol por
estos mismos y por la gente, igualmente esta refiriendo a la violencia,
en nuestro país, los comentaristas deportivos y los narradores ávidos
por ser reconocidos no por su calidad periodística, sino más bien
por su algarabía -William Vinasco, Adolfo Pérez, Edgar Perea, Munera
Eastman, entre otros-, los mas escuchados, han sido unos de los
mas grandes incitadores de violencia, su lenguaje y términos que
trasmiten en los partidos penetran en los oídos de millones de colombianos
que siguen sus transmisiones radiales, así pues términos futbolísticos
que aunque se han adoptado de la guerra básicamente, no se están
refiriendo directamente a su función o condición, si resuenan en
los oídos de gente que durante toda la semana no escucha más que
de guerra, masacres y asesinatos. Algunos de estos términos son:
rival, ataque demoledor, invasión al territorio, flanco derecho,
la invulnerable muralla defensiva, artillero, bombardero, posición
de tiro, proyectil, disparo, cañonazo, verdugo, retaguardia, defensa,
ataque, guerreros, la pólvora mojada, pena máxima, juez, épica victoria,
entre otros que si nos pusiéramos en la tarea de mencionarlas seria
casi interminable.
Vemos pues como diferentes factores aparte de las barras bravas
son artífices o gatilladores de la violencia que se está viendo
en nuestros estadios, seria pertinente entonces recapitularnos un
poco y pensar en como la violencia de la que tanto nos quejamos
esta solo partiendo de algunas partes o es que todos la estamos
haciendo.
Esta guerra materializada lastimosamente ha alejado en gran proporción
la gente de los estadios, de ese "otro mundo", "mundo irreal y lúdico"
que es el fútbol, mundo que a su vez nos permite alejarnos por 90
minutos de nuestras preocupaciones de la semana. Hay quienes han
planteado que esta violencia subyace desde las guerras tribales
de nuestros antecesores, las guerras políticas, económicas, religiosas,
etc., y hasta cierto punto pueden tener razón, pero estas guerras
tenían un objetivo y una ideología clara y establecida, pero hoy
en día ¿Por qué nos estamos matando?, ¿Son claras nuestras ideologías?.
Detengámonos un momento, y hablo en plural porque esto es algo
que a todos nos afecta, y pensemos hacia donde vamos si no nos involucramos
mas de lleno desde las ciencias sociales, en un fenómeno que es
indudablemente del orden social y que esta moviendo fuertemente
nuestras sociedades actuales.
Ahora bien, pensemos en el deporte, y en este caso el fútbol,
como una alternativa de crear y formar identidad, apoyados en el
carácter de convocatoria, integración y socialización que el deporte
como tal nos presenta; esta sería entonces una alternativa más de
identificarnos unos con otros, la cual iría paralelamente con las
diferentes alternativas que tradicionalmente se nos han presentado,
y quizás así podamos construir no solamente identidad, sino también
estructurarnos y movernos dentro de las diferentes dinámicas sociales,
ya sea en el ámbito urbano o rural.
Quedan abiertas entonces las puertas a la reflexión acerca del
mundo del fútbol, a buscar el porque se presenta esta violencia
tan "berraca" que nos esta matando a todos, a vivir la fiesta y
a experimentar la guerra simbólica de este deporte.
El país se desangra, quizá lenta o rápidamente, y aunque es así,
encontramos como en las fiestas, en los carnavales, en el fútbol,
en el automovilismo, igual esa sangre que debía derramarse se aguanta
un poco, ya sea por tres días de carnaval, por 90 minutos de un
partido de fútbol o por 2 horas de una carrera de automovilismo,
y se detiene para correr mas rápido por las venas, pero por la euforia
de reconocernos y de vivir como país, desafortunadamente estos motivos
también nos hacen volver a derramar mas sangre, ya que vivimos en
"fiesta en tiempo y territorio de guerra".
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
· ELIAS, Norbert y DUNNING, Eric. Deporte y Ocio en el Proceso
de la Civilización. Ed. Artes Gráficas Iberoamericanas. Madrid,
1992.
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Consumidores y Ciudadanos. Ed. Grijalbo. México, 1995.
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· MEDINA PEREZ, Gonzalo. Sueños a la Redonda. Ventana Creativa
Editores. Medellín, 1998.
· RECASENS S., Andrés. Las Barras Bravas. Bravo y Allende Editores.
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· VALDANO, Jorge. Cuentos de Fútbol. Ed. Extra Alfaguara. Madrid,
1995.
· ------------------------- Los Cuadernos de Valdano. Ed. Santillana.
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· VILLORO, Juan. Los Once de la Tribu. Ed. Santillana. México,
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