EDUCACION POPULAR E INVESTIGACION ACCION PARTICIPATIVA PARA UN
DESARROLLO RURAL DESDE LA PRAXIS
Lic.
Mauricio Marino Martinic
Antropólogo
Espec. En Cs. Sociales
TRELEW, Julio de 2000
OBERTURA
El debate sobre el Desarrollo
y sus distintos enfoques sigue constituyéndose en un tema de suma vigencia para
definir las políticas y estrategias del desarrollo rural en Indoamérica. Esta
discusión reviste mayor importancia a las puertas del nuevo milenio, por cuanto
nuestras sociedades aunque dependientes, cuentan en mayor o menor medida con
los medios para un desarrollo integral y sustentable en la calidad de vida de
la gente, en especial de los sectores populares de la ruralidad. Sin embargo,
la realidad y los datos nos muestran que la pobreza rural no ha disminuido en
nuestros países ni el resto del tercer mundo en las últimas dos décadas.(ALTIERI
y YURJEVIC, 1991). Por lo tanto, no se trata de profundizar en un debate con
fines puramente epistemológicos y científicos, sino principalmente en la capacidad
de propuestas que se puedan desprender y aportar desde la ciencia para replantear
y poner en la mesa de discusión (junto a los políticos, técnicos, pobladores
rurales,etc), alternativas de solución más adecuadas a las necesidades y demandas
de la vida rural.
La discusión
se hace compleja si consideramos que el concepto se desarrollo su utiliza
para problemas y tareas en distintos niveles y esferas de una realidad. Circunscrito
en el ámbito del Desarrollo Rural los planteamientos que se presentan
a continuación se sustentan en dos ejes: el epistemológico-científico y el estratégico-práctico
que proponen la EDUCACION POPULAR Y LA INVESTIGACION ACCION PARTICIPATIVA
(FREIRE: 1972, FALS BORDA: 1981, 1985; De WITT y GIANNOTTEN: 1981; DEMO:
1980; HALL: 1981, MOSER:1978,; MARINO, 1995; entre muchos otros). Se trata pues
de analizar estos aportes que construyan y hagan factible un proceso de desarrollo
generado desde los mismos sectores populares rurales quienes son los que deben
recibir (entre otros) los resultados de ese desarrollo.
A este conjunto y marco
de criterios, principios, condiciones y fundamentos los hemos acuñado bajo el
concepto de DESARROLLO RURAL DESDE LA PRAXIS, que caracterizamos y proponemos
a continuación
ACTO 1 : Cualquier proceso de Desarrollo Rural que proponga sustentabilidad depende,
en última instancia, de los involucrados en el mismo.
Entenderemos
por Desarrollo Sustentable aquel proceso que puede garantizar su perdurabilidad
en el tiempo (y en las futuras generaciones), basado en el modo en que
se utilizan los recursos naturales, materiales y humanos para la producción
de bienes de distinto orden. Entre los elementos que estructuran un proyecto
de desarrollo, debemos enfatizar en el hecho de que son las personas, los grupos,
las comunidades quienes deciden (deberían decidir) que, cómo y
para qué producir los bienes, a partir de sus conocimientos, información,
y cosmovisión. El proyecto de desarrollo, al menos desde lo discursivo pareciera
ser compartido por los distintos actores sociales : mejorar la calidad de
vida de la gente en todos sus aspectos y dimensiones. Otro tanto
puede ocurrir con los bienes materiales, sociales y simbólicos que se quieren
producir : por ejemplo: producir preservando y conservando el medio; crear
y recrear las formas de organización social a partir de la gente; respetar las
diferencias de cosmovisión e ideológicas buscando la unidad en la diversidad
y un sin fin de intencionalidades que parecieran constituir una especie de decálogo
universal para buscar la felicidad del ser humano. De hecho en dos de aspectos,
el qué y el para qué, existen serias y profundas realidades y
planteamientos diferentes y contradictorios respecto del desarrollo rural sustentable.
Pero también es el cómo planteamos e implementamos las políticas, estrategias
y prácticas para el desarrollo sustentable en donde debemos enfatizar el debate
porque es el punto y visagra que determina el camino y orientación de la utopía.
Y en este sentido la sustentabilidad de un proceso depende e incluye el desarrollo
de su gente, de sus habilidades, capacidades, potencialidades y creatividad.
Por lo tanto, la perdurabilidad de un proyecto de desarrollo rural implica una
doble relación dialéctica: la del medio ambiente con el ser humano y aquella
que se genera entre los seres humanos.
ACTO 2La
construcción de un Desarrollo Rural desde la Praxis incluye una perspectiva
y práctica superadora de la producción exclusiva de bienes materiales.
Aunque existe acuerdo en señalar
que desarrollo es más que crecimiento y producción de bienes materiales, la
práctica social en la mayoría de las realidades indoamericanas ha mostrado que
no es tan obvio. En este sentido, podemos constatar que existe una fuerte impronta
de producir para obtener más. Y esto está teniendo una fuerte penetración
en los sectores rurales de nuestro continente. Esta idea de tener más
dice estrecha relación con el patrón consumista instalado desde el actual modelo
de desarrollo. Si bien es necesario que los pobladores rurales produzcan, esta
condición tiene como finalidad un desarrollo integral de la persona, como sujeto.
Esto significa que debemos tomar en cuenta el conjunto de necesidades (fisico-biológicas,
sociales, espirituales,etc.) que reconoce la gente y no considerar solo algunas
de ellas. Y junto a esto, el desarrollo implica satisfacer las necesidades humanas
del conjunto social rural, no sólo de algunos sectores. Por lo tanto, un desarrollo
rural desde la praxis es factible si se efectiviza la equidad y solidaridad
intrageneracional (sea ésta étnica, social, de género, etc.) e intergeneracional,
asegurando una calidad de vida a las futuras generaciones. Consecuentemente,
las políticas de desarrollo rural deben plantearse seriamente los modos de responder
a está temática de forma más adecuada e integral. Así, iremos integrando desde
la acción, la separación de enfoques respecto a la realidad rural. Por ejemplo,
cuando hablamos de políticas económicas, políticas sociales y políticas culturales
para el desarrollo rural, aquellas siguen sosteniendo y pugnando por su especificidad
e importancia respecto del conjunto, lo cual conlleva a una implementación con
relativa o escasa articulación de las otras. Si bien cada una implica un recorte
conceptual, lo importante es recuperar la totalidad al momento de efectuar la
intervención y la reflexión sobre ésta.
Acto 3 La
participación total de los involucrados es el eje de consolidación de un Desarrollo
Rural desde la Praxis
En todas las
formulaciones de políticas, estrategias y planes de desarrollo rural se considera
necesario, sino imprescindible, la participación de los involucrados, en especial
de los sectores populares. Sin embargo, del dicho al hecho hay mucho
trecho, diría el paisano. Nos encontramos con dos tipos de situaciones generalizadas.
Por un lado, estas políticas participativas no superan el discurso, la
formulación. Más bien se trata de un acto declamativo que se enfrenta al hecho
de abrir el juego real de la participación, lo cual significa entre otras cosas,
distribuir poder y modificar las relaciones previas entre los actores sociales.
Por otro lado, y las más usuales, se trata condicionar y graduar el tipo de
participación de los sectores populares rurales, porque tienen y deben transitar
un proceso de toma de conciencia; tienen y deben lograr una capacidad de gestión
y autogestión responsable, etc. Así, de uno u otro modo, la participación
es un concepto vaciado de práctica que requiere de una recuperación desde la
praxis de cada realidad rural. En esta dimensión, la participación no es una
concesión gratuita de los distintos sectores rurales. La participación significa
que los sectores populares aprenden-haciendo a hacerse cargo de su propia
realidad, resolviendo sus problemas (BUNCH: 1985). Se trata ni más ni menos
que tomar parte activa en todo el proceso y no solamente en algunas
de ellas. La participación no es a medias o bien en determinados momentos o
etapas de un proceso de desarrollo que, por lo general, han sido decididas y
organizadas por otros sectores de la ruralidad. Participar activamente
no se reduce a ejecutar acciones delineadas desde agentes externos, aunque el
propósito sea mejorar las condiciones de vida de los involucrados. Participar
en forma real, efectiva, y protagónica requiere tomar parte activa en el diagnóstico
de situación, en la decisión de las alternativas de solución, en la planificación
y gestión, en la ejecución de las acciones y en la evaluación del proceso y
los resultados alcanzados.
Por otro lado,
participar hace referencia a un proceso que tiene una temporalidad y
que implica para los involucrados un aprendizaje que se inicia desde
la acción y la reflexión. Tres elementos son estructurantes de este proceso
de participación activa. El primero, que los involucrados tengan acceso a la
mayor cantidad de información sobre la problemática. La información posibilita
el intercambio y el análisis más adecuado de lo que se está enfrentando. El
segundo, el acceso directo en la mesa de discusión y análisis,
antes, durante y después del proceso, junto a otros actores políticos,
técnicos, empresariales, etc. Y el tercero, decidiendo la iniciativas,
propuestas y alternativas de solución para el desarrollo rural. Trabajar sobre
un proceso con estas características en forma simultánea conlleva a aumentar
la toma de conciencia de los involucrados respecto de sus necesidades, demandas
y capacidad de propuestas, como los intereses de los otros sectores. Asimismo,
para los pobladores rurales significa pasar de sus necesidades y problemas individuales
a aquellos que responden en forma consciente a los intereses permanentes del
sector popular rural. Si bien este proceso lleva un tiempo de consolidación
sin excepción de dificultades y contradicciones internas y externas a su sector,
no se puede obviar ni graduar los niveles de participación argumentando razones
psico-sociales y culturalistas. Este tipo de argumentaciones solo enmascaran
las razones económico-políticas del proceso que pone en juego la concertación
general propuesta, generalmente desde otros actores sociales con mayor poder
económico y/o político. Si optamos por una política de desarrollo participativa,
es necesario asegurar estrategias que apunten a una participación con las características
expuestas más arriba.
Acto 4: La capacidad y posibilidad de concertación permanente entre lo actores rurales
es condición necesaria para un desarrollo rural desde la praxis
A pesar del
reatraimiento y/o alejamiento del Estado en el protagonismo frente a los problemas
del desarrollo rural, es urgente y necesario replantear esta delegación de
roles y responsabilidades. Si bien el Estado no es el único y principal
actor del desarrollo rural, aquel no puede dejar al libre juego de la oferta
y demanda el proyecto de desarrollo que una comunidad, zona o región desea,
busca y propone. Su rol de promoción, gestión o co-gestión y control de acciones
es indelegable, si bien estamos conscientes de los errores históricos sustentados
en un centralismo, asistencialismo y paternalismo, en especial con los sectores
populares del ámbito rural. En este sentido, el Estado debe seguir creando las
condiciones para el desarrollo de los sectores más pobres y fomentar su participación
activa. Esto se traduce en un Marco de Concertación Político-Social entre
los distintos sectores involucrados en la problemática rural, como eje estructurante
de una política de desarrollo incluyente. Cuando hablamos de concertación, es
necesario hacer una distinción con la idea de consenso. Esta
última oculta y distorsiona la realidad rural, en dos sentidos: a) el consenso
se busca a partir de un proyecto que generalmente es construido por algún (o
algunos) sector, en el cual se expresan y aseguran los intereses de esos sectores,
pero promoviendo a los otros su participación en nombre del desarrollo, b) se
promueve la idea que en el consenso, todos los actores rurales que se sientan
a concertar se encuentran en igualdad de condiciones y con derecho a voz y voto
en las decisiones de ese consenso que se busca. Cuando algún actor quiere hacer
uso de ese principio, la historia rural ha mostrado que se desenmascara la diferencia
y contraposición de los intereses inmanentes y profundos que busca el consenso.
El consenso, en definitiva se postula y se busca a partir de los puntos comunes
y encuentros de visiones que tienen los distintos actores convocados, pero no
se pone en discusión la propia distribución de poder existente, en sus distintas
expresiones y dimensiones.
Para plantear
y avanzar en la perspectiva de un desarrollo rural desde la praxis, es necesario
establecer una concertación entre los involucrados, que implica re-conocer
que existen propuestas y proyectos diferentes u opuestos; con actores que se
encuentran en una relación de desigualdad económico social y cultural y que
desde ese lugar ponen en debate sus propuestas. Estas pueden tener concordancias,
pero que no sólo se decidirá y actuará sobre ellas, sino que es imprescindible
trabajar sobre las diferencias sin negar ni condicionar la concertación de algunos
aspectos, a la ruptura y disenso en otros o incluso al proyecto en su conjunto.
La diversidad de opciones no concertadas conlleva la confrontación, porque la
construcción de un proyecto de desarrollo explícita (desde la situación inicial)
la desigualdad de los involucrados y la priorización de políticas y estrategias
para mejorar las condiciones de vida de los más pobres del campo.
Acto 5 Un
Desarrollo Rural desde la Praxis es factible si los sectores populares rurales
son actores protagónicos de su realidad.
La mayoría
de las políticas, estrategias y programas de desarrollo rural (nacionales, regionales
o locales), no logran dar respuesta a una gran parte de las necesidades, demandas
y propuestas de los llamados destinatarios o beneficiarios. Esto
tiene como consecuencia y expresión la frustración, insatisfacción, descreimiento,
apatía y desmotivación de la propia gente para pensar y accionar hacia su propio
desarrollo. En muchos de ellos se utilizan los recursos conscientes de que no
es lo que requieren y reproducen el círculo vicioso del asistencialismo.
Un desarrollo
rural desde la praxis implica que el fortalecimiento y consolidación de dicho
proceso en los sectores populares se traduzca en un cambio interno y externo.
Básicamente estos sectores deben pasar de un rol de beneficiario a uno de involucrado
en el proceso. O en términos de la comunicación, pasar de receptor a emisor-actor.
Es decir, ser actor de un proyecto de desarrollo incluye la capacidad y posibilidad
de generar, decidir, negociar, planificar, ejecutar y evaluar el proyecto del
cual forma parte activamente. Y es precisamente en el tipo de relación (solidaridad,
competencia, disenso, confrontación, dependencia) con otros actores sociales
que los sectores populares rurales van construyendo su rol de emisor-actor,
comprendiendo y protagonizando su propio desarrollo.
La Educación Popular
y la Investigación Acción Participativa son guías y herramientas que orientan
y facilitan los elementos para que los pobres rurales asuman ese protagonismo
y poder social. En la medida que dichos sectores vayan construyendo en la praxis
su rol actoral desde el ámbito local, podrán concertar con mayor éxito en otros
ámbitos regionales y nacionales, canalizando su proyecto en forma más adecuada
y realista.(MARINO, 1995)
Acto 6 La organización de los sectores populares
rurales es a la vez expresión de la identidad de las personas y herramienta
y condición para la acción colectiva
Sea cual fuere
el tipo, características, amplitud y cobertura de la organización, ésta acciona
en dos dimensiones complementarias. Por un lado, ser una expresión de identidad
y, por otro lado, ser un vehículo para lograr un objetivo que está vinculado
a esa identidad. Ambas dimensiones son construcciones sociales que requieren
de un proceso de aprendizaje como condición necesaria para lograr un desarrollo
como actor social.
El fortalecimiento
intra e inter organizacional junto a una representación genuina permiten un
avance más efectivo y eficaz del sector. Las organizaciones populares rurales
van construyendo su protagonismo social en la medida que efectúen las siguientes
funciones en el ámbito local: a) Definir y elaborar un proyecto de desarrollo,
como imagen objetivo al que se quiere llegar; b) consolidarse como tal con representación
social y capacidad de inserción en la concertación a nivel regional que permita
en este contexto el reconocimiento de un proyecto propio dentro de las políticas
y programas de desarrollo rural; y c) incorporarse a las redes de organizaciones
regionales y nacionales que influyen en la definición apropiada de políticas
rurales nacionales como en la formulación o reestructuración de programas y
planes que se desprenden de las mismas.
Acto 7 La condición
y situación del género es estructurante del desarrollo rural desde la praxis.
Un desarrollo
rural con las características precedentes requiere la inclusión de todos aquellos
grupos y minorías populares que integran las realidades rurales. En este sentido,
la mujer de los sectores populares rurales (como también las del ámbito urbano)
se encuentra en una doble situación desventajosa respecto del hombre. Por un
lado, tiene mayor insatisfacción de sus necesidades como género y, por otro
lado, sus aportes se ven obstaculizados por su situación o bien son escasamente
valorados.
En el ámbito
local, son los problemas y necesidades que afectan directa o indirectamente
la vida familiar en los cuales la mujer cumple un rol socialmente reconocido.
De aquí la primera razón de una participación activa de la mujer en el proceso
de desarrollo. La segunda razón está vinculada a la creciente migración de la
mujer joven en busca de oportunidades que por lo general termina engrosando
el ejército de mano de obra barata de los centros urbanos. Por lo tanto, se
requiere de una inclusión protagónica en los procesos de desarrollo rural.
Cualquier propuesta
de desarrollo que incorpora la problemática del género, debe tener claro la
condición y posición de la mujer de los sectores populares rurales
(1), como aspectos diferenciados pero complementarios de su realidad y entorno.
En principio el mejoramiento de las condiciones de la mujer coadyuva a cimentar
el mejoramiento de su posición, a la vez que los avances en su posición es un
requisito indispensable para generar los cambios y avances en su condición.
Acto 8Una participación protagónica
para el desarrollo rural desde la praxis requiere de una tecnología apropiada
y apropiable
Por lo general cuando
se evalúan los procesos de intervención rural, su impacto y eficiencia, se está
haciendo referencia a una relación con las cosas y la cuantificación de sus
resultados, antes la relación que se establece entre la personas involucradas.
Junto a esto, los programas y proyectos de intervención no consideran los efectos
que puede producir determinada tecnología (agroecológica, económica, social,
cultural) en el resto de los aspectos de la forma de vida de la gente. Dos interrogantes
surgen en este sentido desde la cultura popular. ¿Que ocurrirá con la lógica
y racionalidad que sustentan las decisiones que toman los involucrados? ¿Qué
sucederá con su cultura, conocimientos y experiencia anterior, como sus potencialidades
de creación, recreación y adaptación ante las innovaciones? La exclusión de
los aspectos que involucran estas preguntas implican una disminución de la participación
activa que se traduce en un rechazo, indiferencia o en una adopción oportunista
y coyuntural de la propuesta a incorporar.(MARINO, 1980)
Este tipo de situaciones
es, en parte la resultante de que la tecnología no es neutra ni ascéptica en
relación a la realidad y participación de los sectores populares rurales. De
hecho, la tecnología puede facilitar o restar al protagonismo de estos sectores,
por cuanto ella es la determinante de la forma como se producen los bienes
materiales, sociales y culturales. Múltiples experiencias bien intencionadas
no logran los resultados esperados y con el agravante que no se logran conocer
las causales del rechazo o indiferencia a la propuesta, para lo cual se buscan
explicaciones culturalistas y psicologistas como la flojera, tradicionalismo
o falta de interés para querer innovar. Por lo tanto, una propuesta de intervención
desde la praxis significa trabajar con seriedad y rigurosidad científica en
el soporte de la tecnología propuesta pero igualmente importante es que el enfoque
tecnológico permita y favorezca una efectiva participación de los involucrados
durante todo el proceso del programa que se concerta implementar. Esto es
posible si se aseguran dos condiciones: Una que
__________________
(1) Se entiende por condición
de la mujer el estado material en que se encuentra la mujer (pobreza,
falta de educación y capacitación, carga excesiva de trabajo, etc) y por posición
de la mujer la ubicación social y económica de las mujeres comparada
con los hombres.
se refiere al modo en que se implementa la transferencia-adopción
tecnológica, es decir a la relación pedagógica entre las partes y, otra que
se refiere a la incorporación e intercambio de saberes y lógicas del conocimiento
sobre la realidad en la cual se quiere intervenir que tienen como resultante
las características de la tecnología.
Acto 9 : La intervención es una tarea indelegable
de los agentes externos e internos comprometidos y vinculados al ámbito rural
para facilitar el protagonismo social popular
En las últimas tres décadas la situación
de los sectores populares rurales en su mayoría está muy lejana de una actuación
protagónica en sus procesos de desarrollo.(MARINO, 1985) No es el propósito
analizar aquí las causas de esta situación, si bien ellas están vinculadas a
los procesos dictatoriales y neo-conservadores del capitalismo dependiente,
como por ejemplo: crisis económico-sociales, la modernización del sector industrial,
la migración campo-ciudad, la desestructuración de la sociedad rural y mayor
diferenciación social interna, los procesos de reforma y contrareformas, entre
otros.
Consecuencia de esto ha sido la
atomización sino eliminación de las formas de agrupación, organización y representación
de los sectores populares para definir su accionar y actuar en mejores condiciones
en un escenario diferente. Para avanzar hacia una situación de protagonismo
al menos es necesario considerar cuatro tipos de tareas en la intervención.
a) Desarrollo de la Investigación-Acción
Participativa adaptándola a las diversas situaciones y que permita un sustento
a la elaboración compartida de propuestas adecuadas.
b) Implementación de un programa
de Formación y Capacitación específica a la propuesta como también en lo social,
organizacional y en Planificación y gestión comunitaria.
c) Acompañamiento y asesoría sistemática
a las organizaciones y grupos involucrados directos para apoyar la gestión,
ejecución y evaluación de las acciones de su proyecto de desarrollo
d) Articulación interinstitucional
para no duplicar esfuerzos y reforzar las situaciones de colaboración.
Acto 10 y Final:
Un proceso de Desarrollo Rural desde la Praxis requiere de una metodología
adecuada a dicha praxis
Se trata de
definir el cómo hacer para dinamizar un proceso que conduzca a una transformación
real de los involucrados. En este sentido, la metodología debe cumplir algunos
requisitos:
a) La metodología es más adecuada
cuando tiene estrecha relación con el objetivo del proyecto o programa. Esto
implica el desarrollo de tres componentes, mencionados anteriormente: el desarrollo
de las capacidades de la gente para enfrentar sus necesidades; el desarrollo
de sus capacidades de comprensión de su situación, de su realidad social y el
desarrollo de su organización, de acción y de representación social, como herramientas
eficaces para avanzar hacia un desarrollo efectivo.
b) La metodología debe
incorporar en forma integrada y equilibrada el conjunto de la realidad rural
en sus distintas dimensiones (técnicas, sociales, culturales, ecológicas, económicas)
y su relación con la realidad externa.
c) La metodología debe interrelacionar
las acciones vinculadas al micro entorno familiar, comunitario y local o regional,
de acuerdo a la estrategia definida. En todo caso, debe considerar estos tres
niveles de intervención.
d) La metodología debe facilitar
un adecuado conocimiento y reconocimiento de las realidad rural específica donde
se interviene. Este conocimiento debe ser construido con la decisión y participación
total de los involucrados.
Finalmente este tipo
de metodología coherente con el objetivo que se pretende alcanzar implica que
la definición del mismo es la explicitación por parte de los involucrados de
su propio proyecto de desarrollo y la evolución del mismo grupo para ir realizándolo
y reformulándolo. En definitiva el objetivo de un programa de desarrollo rural
desde la praxis no consiste en que los agentes externos le solucionen los problemas
a la gente sino en lograr que ella misma aprenda a hacerlo.
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