El
mamut, la golondrina y el profesor.
Fenómenos
de emergencia y praxis de la cyberantropología en la era del post-alfabeto.
Rainer
María Hauser, Escuela de Antropología, UAHC.
SEGUNDO
CONGRESO VIRTUAL DE ANTROPOLOGÍA. NAYA. Octubre 2000.
En
ésta ponencia, expondremos algunas reflexiones teóricas acerca de la
cybercultura y de eventuales escenarios que enfrenta la enseñanza en la
hipótesis del fin de la Galaxia Guttemberg. Explicaremos el Proyecto ARCA
(Archivos Académicos), en el cual trabajamos y mostraremos algunos materiales
de iconósfera producidos en éste reciente camino.
EL
MAMUT, LA GOLONDRINA Y EL PROFESOR.
El
siglo XXI será el tiempo de la biotecnología. La mayor parte de la gente no
comprende que estamos dentro de la revolución tecnológica. Ellos no ven que la
biotecnología está relacionada con cosas que van mucho más allá de la biología.
La biotecnología encierra potenciales dramáticos de cambio tanto en la
electrónica y los diseños computacionales a través del hardware y del software,
como en el nuevo uso y concepción de materiales multifuncionales.
Dan
Goldin, administrador en jefe de la NASA. Cima de biotecnología NASDAQ, 1999,
Seattle.
El
cambio tecnológico sólo puede ser comprendido en el contexto de la estructura
social dentro de la cuál se produce. Manuel Castells, 1995.
Preámbulo.
Mas
allá del evidente -aunque paradojal- placer del texto, expresado aquí por la
capacidad emblemática de nombrar, la metonimia se traduce grosso -y brevissimo-
modo como sigue. He querido introducir mi trabajo por un título de choque, que
enganche y exprese sentido. Así, aunque -como espero se podrá percibir a lo
largo de giros y detenciones-, el componente aleatorio juega un rol
determinante en la selección y procesamiento de los materiales, hay en el
enunciado, una primera referencia a la separación entre naturaleza y cultura,
doblada por la diacronía animal de la primera, que se refuerza en el aspecto
virtual de la oposición entre lo enorme y lo pequeño. Ciertamente, el título
trata de señalar con claridad que nuestra era está marcada por dos fenómenos
simultáneos de aplicación de las tecnologías en dos campos fundamentales: la
ingeniería genética y las comunicaciones. Por otra parte, el estilo de
divertimento que dicha fórmula inicial expresa, dá cuenta del desapego del
testimonio y de la alegría de poder decirlo, que corresponden al profesor. El
Mamut, refiere a la experiencia de clonación actualmente en curso por
científicos soviéticos a partir de material genético extraído de un Mamut
encontrado en Siberia, viejo de alrededor de treinta mil años y cuyas
cybercrías posiblemente coexistirán con nosotros en breve. La golondrina,
quiere remitir a la velocidad e imprevisibilidad de las comunicaciones y la
transmisibilidad de la información. Por cierto, la figura del profesor, dá
cuenta que la presente es una experiencia académica.
Presentación:
La
creación (en el marco del Primer Curso de Formulación de Proyectos on-line,
Clacso-Cepal, sept.-dic. 1999), de NADIR (Núcleos Antropológicos de
Investigación en Red), indica en la Escuela de Antropología de la Universidad
Academia de Humanismo Cristiano, la primera manifestación orgánica de
interesarnos por la cybercultura. Un trabajo de ya un año, jalonado por
dificultades y de logros que aunque menores tan significativos como para
minimizar las primeras (sólo una carpeta en el escritorio...), nos han
conducido a encontrarnos en la actualidad investigando la interfase entre
humanidades, técnica del cine e internet, que remite directamente a la
cybernética. Para ello, hemos creado NUMA (Núcleos Unificados de Media y
Antropología), en el marco de un programa de investigación de la universidad.
Un primer producto, germinal, pero como toda semilla, grávido de proyecciones,
consiste en la concepción y diseño del proyecto ARCA (Archivos Académicos), del
cuál emergen las breves reflexiones textuales y las extensas sensaciones
icónicas que presentamos.
1.
El Antropólogo en la era del post-alfabeto.
La
razón se convierte en sinrazón, la amabilidad en tormenta.
W.Goethe,
Fausto, parte1.
La
antropología, ciencia de la diversidad y de las comunicaciones, astronomía de
las ciencias sociales, particular confluencia de ciencias exactas, sociales y
humanas, [1]y
así ella misma una interfase de los conocimientos, pese a un temprano interés
por la cybernética, -contemporáneo
por lo demás a los inicios de ésta-, y conservadoramente orientada a formas de
desarrollo tradicional pese a su juventud, se ha demorado en tomar en cuenta
las profundas transformaciones de las que estamos siendo testigos en el
capitalismo tardío, con la irrupción de las tecnologías de información y
comunicación, aún cuando son innegables sus impactos, enormes los campos
laborales que genera y a que como ninguna, cuenta la antropología con las
herramientas teóricas y metodológicas más apropiadas para la comprensión de los
revolucionarios escenarios que plantea.
En
efecto, recién en la conferencia anual de la American Anthropological
Association de 1992, se reconocen académicamente los conceptos de cibercultura
y ciberespacio y se caracteriza a la ciberantropología como a la rama que
estudia las relaciones entre los humanos y las máquinas [2]
en un contexto histórico en que las TICs se transforman en agentes de
producción social y cultural de tal magnitud, como para que el eje mismo de los
procesos de acumulación se articule ya sobre la información y la sociedad
post-industrial se identifique con una sociedad del conocimiento.
A
partir de entonces y sobre todo en los países industrializados, pero de manera
mucho más tímida que el polisémico y avasallador avance de las nuevas
tecnologías en todos los ámbitos de la existencia, se han hecho estudios sobre
la interacción real o virtual entre diseñadores, usuarios y comunidades y
desarrollado investigaciones aplicadas de corte etnográfico, en el marco preferente
de alianzas estratégicas con la industria para comprender y orientar los
comportamientos, expectativas y consumo de los actores.[3]
De
la suerte, éste trabajo se inscribe en el doble registro de la innovación
experimental y de la búsqueda de nuevas reorientaciones de la investigación
para adecuar la comprensión frente a hechos que frecuentemente sobrepasan los
marcos de los paradigmas establecidos para su entendimiento.
Pese
a haber distintas opiniones respecto a las orientaciones de la antropología,
pocos académicos discutirían que la cultura es un fenómeno de comunicación.
El
centro de la cuestión está en encontrar las modificaciones adecuadas y viables
para producir las innovaciones que requiere el modelo académico tradicional,
enfrentado a las condiciones de la nueva sociedad de la información. Que la
sociedad global sea una sociedad de la información, no debe hacernos olvidar
que todas las sociedades humanas, han sido sociedades de la comunicación. Que
la variable relativa al aceleramiento de los tiempos sea su marca, aunque sí es
un fenómeno nuevo, ya podía predecirse a fines de los años cincuenta, tal como
se desprende de la lectura del libro que daría un nuevo rostro a la
antropología: Antropología Estructural (1958).
En
efecto, las sociedades humanas concebidas como sistemas de comunicación
(intercambio de mensajes) entre personas y grupos, supone que éstos
intercambios se den a tres niveles preferentes, dominantes e inclusivos, que
dan origen a la totalidad de las producciones físicas y mentales de la cultura.
Por otra parte, al concebir éste modelo del intercambio total, la cuestión de
los tiempos también estaba implícita. Es así que las relaciones de parentesco,
se basan sobre intercambios más largos en el tiempo que las relaciones de
producción, y que a su vez éstas tienen una duración mayor que los intercambios
de mensajes producidos en la esfera linguistica. Cuando se pasa del matrimonio
al lenguaje, se vá de una comunicación de ritmo lento a otra de ritmo muy
rápido (C.Levi-Strauss, op.cit., p.327)
Es
en ésta última área de los intercambios de mensajes, que nos proponemos situar
el eje de nuestra problemática actual. La utilización del soporte tecnológico,
ha permitido que enormes cantidades de data, sean accequibles desde cualquier
lugar y en tiempos que ya bordean la instantaneidad. La aceleración general de
los intercambios en sociedades humanas de cada vez mayor densidad poblacional,
ha hecho que los tiempos de que parecemos disponer, se hayan reducido. El
lenguaje casi onomatopéyico y con gran incorporación de elementos infraverbales
con que nos comunicamos en la actualidad, debiera ser una prueba suficiente de
ello. Sobre todo, si lo comparamos con los tiempos en que transcurren los
discursos otros, no urbanos y mucho más, aquellos de las sociedades
precapitalistas. A.Metraux, cuenta por ejemplo, que según el capitán Cook, en
Polinesia, en el siglo XVIII, cuando dos personas se encontraban, se pasaban
tres días hablando y se comunicaban series familiares de cuarenta generaciones,
que comprendían unas mil quinientas personas y las respectivas toponimias en
que habitaron. Aún en la actualidad los Mapuches nos dicen que cuando dos
viejos se encontraban, se hablaban el uno al otro durante días. Existiendo
relaciones de homología entre los tres órdenes del intercambio citados, no
sería extraordinario, por cierto, que en el ámbito del lenguaje, se hubiera
producido una transformación coincidente con la que vemos se produce en el
dominio de la producción, dónde como nos dijo Marx, la clase dominante, sólo
puede sobrevivir, a costa de revolucionar incesantemente sus medios de
producción. Estos cambios cada vez más acelerados, se ven en los tres órdenes
de relaciones: la bioingeniería se ocupa de transformar las constantes
genéticas, así como los flujos internacionales de dinero virtual pueden cambiar
la economía de continentes enteros en un par de horas.
El
modelo temporal que soporta internet, es más rápido que el texto, se trata de
la imágen en sucesión, el video es el nuevo texto. Pero al mismo tiempo, la
imágen es el alfabeto más antiguo que ha utilizado el ser humano. Esta es la
era post-alfabeto. Nosotros hemos sido socializados en la galaxia Gutenberg, no
somos como nuestros hijos, productos de la cybercultura que recien se instala.
Nosotros no sabemos como entender las imágenes, porque hemos sido educados en
descifrar las letras. Este es el escenario de nuestra representación y el
contexto de la exploración que iniciamos.
2.
Las termitas de las comunicaciones en red, en la mesa del modelo lógico.
El
nacimiento de la escritura según Levi-Strauss, tuvo más un sentido de control
social, que acompañó la emergencia de jerarquías y clases sociales, que el
dulce y buen contenido de transmisión del conocimieno que después -como
resultado ideológico de lo anterior- se le fué otorgando y que en principio nos
parece necesario reconocerle. Al mismo tiempo, las características
histórico-sociales de la escritura, impactaron profundamente sobre las formas
de comunicación y transmisión oral de los conocimientos. Esta constatación
bastaría para señalar que el ámbito en el cuál nos situamos es el del
saber-poder de Foucault y que la escritura -y sus cambios-, está
intrínsecamente relacionada con el modelo lógico alrededor del cuál las
sociedades construyen sus instancias de
poder. Las notas que siguen, tratan de dar cuenta de como estaríamos en
presencia de un cambio tan fundamental
en ése modelo lógico o Mind-Set contemporáneo, como para que estuviéramos
pasando de la muerte a la vida.
La
sociedad industrial, disciplinaria, que fue construída alrededor del si mismo y
sus encierros institucionales (prisiones, fábricas, asilos, clínicas,
colegios), se preocupó por el movimiento de los sólidos, y aunque en buena
medida obnubilada por la materia, ella
también se expresó por la constancia de energía y sus irreversibles
procesos de acumulación y descarga. El cuerpo disciplinario (social e
individual) es el organismo termodinámico, la organización jerárquica de
órganos atados al yo, cruzado por corrientes de energía que tendían
irremisiblemente hacia la entropía y la muerte, la segunda ley de la termodinámica,
se transformó así en el imperativo escatológico que dominó toda la producción
científica hasta el presente.
El
siglo XX, y sus desarrollos científicos, culturales y sociales, ha producido -y
ha fundado-, la teoría del caos, la biología molecular, la ingeniería genética
y la vida artificial. Estos procesos implican una transformación esencial y
acompañan un giro desde las cuestiones acerca del fin (muerte y entropía),
hacia los problema planteados por el comienzo (origen y turbulencia). Viviríamos
así, en un momento marcado por la transición entre los sólidos y los fluídos:
la turbulencia un vórtice en remolino que crece sin cesar.
Si
recordamos que el capitalismo tardío (sociedad post industrial), se identifica
con la circulación de flujos (de dinero, cultura, gente), nos será evidente que
la cuestión de los fluídos y la turbulencia, son centrales en la redefinición
de los problemas de control. La disolución de los sólidos muros de la sociedad
disciplinaria (de acuerdo con G.Deleuze), no ha tanto desmantelado el poder
disciplinario, como lo ha diseminado a
través del campo social, donde cada uno se debe a reproducirlo, pero dónde no
menos, su regularidad se hace también impredecible . El poder post-disciplinario
opera en un espacio de flujos, líquidos -circula- y es un espacio turbulento
que se regula por medio de modulación y optimización.
La
muerte está ahora reducida y no marca el punto final: clonación, mentes
programadas, agentes digitales, órganos transplantados... la teoría del caos y
la biología molecular llegan a los límites de la muerte y se instauran en el
infinito. En la vida artificial y la ingeniería genética, somos testigos de un
acceso tecnocientífico a la naturaleza molecular y de su inmersión en flujos de
turbulencia. Estos son movimientos múltiples que no están determinados por un
sólo aparato explicativo (tecnología, economía, sociología), sino que por la
retroalimentación de todos los posibles que se reproducen a diferentes niveles
de significación macro y micro. La turbulencia es un proceso de
producción.impredecible e incalculable...por lo cuál los fenómenos de control,
deben modularse sobre la turbulencia.
Al
cambiar del cuerpo termodinámico al cuerpo turbulento, asumimos que el
cuerpo (social-individual) no es una entidad pre-existente en ciertos límites
fijos, sino que siempre emerge de un complejo conjunto de relaciones, que
definen su singularidad constantemente. La concepción de éste cuerpo, se
diferencia de aquella que reposaba sobre
dualismos que lo consideraban parte y resultado de una lucha de fuerzas
- proceso cartesiano- que lo opone a la
mente, para adquirir las dimensiones de un proceso que junta, sintetiza y complejifica las fuerzas físicas, biológicas
y sociales que construyen la representatio mundi, el mind set contemporáneo,
nuestra cosmovisión.
Las
células autónomas y disciplinadas de la fábrica, la prisión y la escuela, los
grandes modelos de la sociedad disciplinaria, están cada vez más abiertos y
orientados hacia el exterior. Ha ocurrido una crisis del confinamiento. Cuando
los muros caen, las funciones disciplinarias de comando no son desmanteladas,
sino más bien desatadas. Ellas se diseminan y varían llegando a ser aún más
finamente distribuídas y multiplicadas, canalizando la vida por más íntimos
abrazos. La representación del cuerpo cambia, ya no es percibido como un ente
fisiológico, sino que está a su vez abierto a las relaciones de partículas,
ondas y atractores que lo constituyen como un sistema en equilibrio. El
desequilibrio se instaura como condición de vida y la consciencia de la
turbulencia como los fenómenos de emergencia.[4]
3.
Las tres olas del timonel borracho.
Cybernético,
deriva etimológicamente del griego Kybernés, que quiere decir timonel, es por
ello que naturalmente se asocian por extensión los desarrollos de su ciencia a
los fenómenos de control.
La
cybernética, ha sido el gran campo de desarrollo de los últimos cincuenta años.
La irrupción masiva de la comunicación tecnológica ha terminado por gatillar
transformaciones profundas, de enorme velocidad de realización y que afectan
todos los campos de la actividad humana, sería impensable que no afectaran la vida
académica. De la suerte, ya es reconocido, vivimos en la cybercultura y también
de alguna manera ya somos aunque no nos demos cuenta cyborgs es decir, seres
que han incorporado las máquinas y sus producciones a sus organismos. De alguna
manera, por otra parte, el ser humano siempre ha sido un cyborg, por cuanto
desde que poseemos el lenguaje (sin el cual difícilmente podríamos
considerarnos como humanos), hemos introducido formas particulares de
modulación de nuestras relaciones de parentesco y modificado así nuestro
aparato biológico.
Lo
que identifica a los humanos, es su absoluta dependencia de los factores
culturales. Que es al mismo tiempo, la probabilidad abierta de su libertad
absoluta. No hay determinación biológica en el ser humano, por cuanto ella está
a su vez determinada por la cultura.Como llegaron los hombres a establecer
esta dependencia social del orden natural, lo ignoraremos probablemente
siempre. (C.Levi-Strauss, Le Regard Eloigne, p.83).
Esa
cultura -expresión de la totalidad de las relaciones sociales existentes-, es
hoy cybernética, produce, articula, difunde y confunde, nuestros cuerpos
perceptores, las estructuras sociales de las sociedades en que realizamos sus
intercambios y las máquinas con que convivimos. Al cabo ¿cuánto del arroz que
comí, no estaba ya genéticamente manipulado?, y ¿cuántas generaciones serán
necesarias para que se constaten sus efectos?, o ¿al usar anteojos, no soy ya
también un cyborg?..
El
impacto de la ingeniería genética siendo enorme, y segunda área de interfase
entre tecnologías de la información y bioingeniería, sus alcances se presentarían como absolutos,
sino fuera que sus productos, habitarán (al menos por un tiempo...) un espacio
humano, vale decir, culturalmente constituído.
La
cybernética, alimentada por la teoría del caos y la complejidad, es central en
éstos procesos de reabsorción de la entropía por la turbulencia. Centrada en
una primera etapa, en la estabilización del ser, como medio de defensa de un
sistema contra las fuerzas de la entropía que enfrenta (N.Wiener, 50s, los
sistemas cybernéticos son concebidos como islas en un mar de entropía), es el
principio de la homeostásis quien identifica su primera ola.
La
segunda ola de la cybernética, considera un sistema cerrado sobre si mismo y
completamente dedicado a la producción y reproducción de la organización que lo
define como sistema y así: el único fin de las unidades autopoiéticas es
continuar en la producción de su autopoiesis. La segunda ola de la cibernética
encuentra en la autopoiesis su identidad. Los flujos sociales contemporáneos,
basados en circuitos de impulsos electrónicos y nódulos de sistemas
tecnológicos interconectados que soportan relaciones humanas, son ya un
producto de la cultura cibernética, que asume la turbulencia como campo de
acción, a la vez que han generado la tercera ola de la cibernética,
caracterizada por los fenómenos de emergencia. Son los llamados problemas de
la paradoja del control sin control. Su principio básico es que es una
propiedad de la organización de la materia, más que un propiedad de la materia
que así se organiza. Estos fenómenos emergentes se caracterizan porque, se
implica que las propiedades y programas aparecen por si mismos, a menudo
desarrollándose por caminos que no podía anticipar la persona que crea la
simulación. En todo caso, ésta nueva fase de la cybernética ha identificado la
tendencia a la auto-organización de manera impredecible, pero sin embargo
coherente, de acuerdo a la tendencia señalada de niveles cada vez mayores de
complejidad a partir de la combinación sucesiva de elementos discretos y reglas
simples
Esta
aproximación teórica que sintetiza en la cybernética un campo que integra aportes de la teoría del caos, la biología
de la evolución y la ecología de las poblaciones, pero que por definición no se
aleja de su propósito de estudiar las relaciones entre organismos vivientes,
estructuras sociales y máquinas o productos artificiales, tiene la propiedad de
atravesar la totalidad de la producción social, tecnológica y natural,
independientemente del contexto. En todas ellas, la vida no tiende hacia la
entropía sino hacia la desviación, la mutación y la variación que lleva a
niveles crecientes de complejidad. Esta complejidad, no es perseguida como un
fin, sino que se constata como un paso al segundo nivel de la emergencia, que
es aquel que agrega funcionalidad al sistema. La auto-organización, de ésta
manera aparece como una cualidad exportable y la mejor manera de gestionar
sistemas complejos y producir innovación. Esta fase de emergencia de la
cybernética, no es así como la autopoiesis, en el sentido que no es cerrada
sobre si misma, sino que abierta a establecer relaciones con un espacio de
poder que no está determinado por la entropía, sino por la turbulencia. Los
fenómenos de emergencia, o tercera ola de la cybernética, están históricamente
determinados por el nacimiento y desarrollo de las redes humanas con soporte
tecnológico, es decir, por las nuevas tecnologías de información y comunicación.
La entropía ha sido superada y no es la muerte inevitable de todo sistema el
fin del camino, sino la complejidad creciente de infinitas formas de vida.
4. Por
NUMA (Nucleos Unificados de Media y Antropologia).
La
cybernética es una ciencia de la comunicación. Nuestro proyecto es cybernética.
El encuentro de organismos, culturas y máquinas en el vórtice dónde razón y
sentido cobran cuerpo al tiempo que lo pierden, cuando el texto se transforma
en multitud de imagenes que se suceden a mayor velocidad que la que el ojo
puede percibir y en un soporte que se postula como el máximi significante,
impone considerar los marcos temporales de su mínimo formato.
Difícilmente
podríamos sorprendernos de considerar que las modificaciones espaciales que
implica la comunicación a distancia, encontraran una correspondencia en
transformaciones de los parametros temporales que vehiculan. En efecto, aunque
podríamos remontar la conciencia de la complementareidad de ambas dimensiones
hasta los presocráticos, nuestra época ha estado marcada por la conciencia de
la indisolubilidad de las dimensiones espacial y temporal en las cuales
transcurre nuestra actividad humana. De hecho, a partir de Einstein (Theorie de
la relativite generale:1921) se ha hecho frecuente considerar ambas dimensiones
como una sola y hablar así de la dimensión espacio-temporal. La comunicación a
distancia teniendo un claro sustento en la dimensión espacial y siendo ésta
precisamente el ámbito de su definición, no ha incorporado de la misma manera
una reflexion sobre el factor temporal que conlleva. Estas líneas se abocarán a
considerar la modificación de la dimensión temporal en el ámbito específico de
la educación, o -como preferimos llamarla-, de la transmisión del conocimiento.
A su vez, la transmisión del conocimiento, nos ocupa en tanto ella se realiza
con soporte de las nuevas tecnologías de la información, particularmente
internet.
La
utilización del soporte tecnológico se constituye en un imperativo de impactos
profundos en las diversas áreas de la actividad humana. La educación superior
no sólo es un ámbito preferencial, sino que constituye un laboratorio
privilegiado, tanto para la aplicación como para la reflexión acerca de los
efectos de las TICs en el proceso de transmisión de conocimientos.
Por
cierto, el soporte tecnológico tiene mucho del concepto de praxis con que
Marx-Gramsci, definieron la fusión alterna de teoría y práctica. Sin duda que
para poder entender lo que internet significa (puede significar), es necesario
tener acceso a internet. El crecimiento exponencial del número de usuarios, en
Chile y en el mundo, así como la consciencia planificada de introducir este
media cada vez más en todos los niveles educativos (así por ejemplo, el presidente
Lagos, de Chile, ha dicho que al
término de su mandato no habrá sala de clases en el país que no esté conectada
a internet), no permite ya argumentar -con mayor criterio que el que permitiría
considerar la electricidad como producto de y para una determinada clase
social-, que su uso esté restringido a una clase o sección de la sociedad.
Hasta
aquí, la imágen en el mundo académico ha sido concebida como un apoyo al texto,
estamos postulando, que ésa relación se invierte en la transición de lo
inmediato y que la tendencia sea a que el texto desaparezca. ¿Sabemos leer
imágenes? Sin duda resulta notable que los hombres del paleolítico hayan tenido
ésa capacidad. A.Leroi-Gourham, ha propuesto, en efecto, una lectura de las
pinturas parietales del período, como un texto simbólico, dónde las figuras no
están distribuídas al azar, sino de acuerdo a una rigurosa lógica que opone
primero los símbolos relacionados con lo masculino y aquellos que representan
lo femenino y después, de acuerdo a una determinada distribución espacial
dentro de las grutas y cavernas, jerarquías de animales que son desarrollo de
la relación binaria inicial[5].
Esta transformación de la palabra en imágen, tiene por cierto la proyección
histórica que consideramos, por cuanto la escritura aparece sólo en un momento
muy posterior de la plena existencia del ser humano sobre la tierra, sin
embargo también sobre el eje del inconsciente pareciera tener más importancia,
ya que no soñamos con palabras, sino con imágenes.
5.
La imagen cero de la imagen. Kineikon
Por
lo tanto trabajamos en base a dos hipotesis centrales: Primera hipotesis: el soporte tecnológico de internet, es el
soporte de la imágen y ya no vehicula el texto como elemento central de la
construcción del discurso.
Segunda
hipótesis: los tiempos de atencion con que se consideran los materiales presentados en internet, son
menores que los que otorgamos a otros media, el usuario siempre está pendiente
de obtener la mayor información posible en el menor lapso de tiempo.
Las
clases en internet, presentan el desafío de reducir la hora durante la cual el
profesor se expresa a espacios temporales de un minuto[6].
Cuestión imposible en principio, no lo es tanto si su expresión se produce en
la imágen. Una foto, dos segundos, puede dar un conocimiento acabado, mayor que
el que quince minutos de palabras podrían lograr. Cierto que en el límite puede
hablarse de dos lenguajes distintos. Precisamente de éso es que estamos
hablando. Sin embargo, todo discurso se organiza alrededor de unidades minimas
significantes, que entre ellas se van
repitiendo y combinando alternadamente. Como los fonemas en el lenguaje.
Como los aminoácidos en la síntesis de proteínas. Por lo tanto, los 45 minutos
de habla, son en rigor 45 unidades de un minuto cada una, que
inconscientemente, proferimos. El tiempo concentrado, implica por cierto un
poder de síntesis y definición que se requiere el mayor.
Por
lo tanto, nos debemos a encontrar las Unidades Mínimas Significantes (UMS), que
permitan constituír más que un apoyo a la actividad docente, el momento central
de su nueva dimensión. Una cantidad de ums por profesor (y por curso), permite
objetivar la visión de varias personas, tanto sobre un mismo tema, como sobre
ejes temáticos distintos.
De
ésta manera, el nuestro es un programa: producción de videos para la red, que
ha dado origen a un primer proyecto experimental: ARCA. Esto es Archivos
académicos. Arca responde a las dos grandes áreas en que se desarrolla la red:
intranet e internet. Arca tiene una parte destinada a la creación de diseño y
contenidos para uso académico: aca., que es en principio concebida para
intranet y otra, que refiere a la producción de videos en general con contenido
artístico, que es para internet: art. Así, ARCA = aca.art.
Es
necesario estudiar el formato de los materiales. Cierto que todos están sujetos
al imperativo categórico de la red: la duración restringida a su mínima
expresión de 30´´ o 1´, pero no menos cierto es que las Unidades Mínimas
Significantes (UMS), se pueden articular entre sí, dando origen a cuerpos
agregados de información. Esta dimensión, que en principio dá origen a un
trabajo temático de un profesor, puede ampliarse a su vez a la articulación
temática de varios. Por ejemplo: en un curso de Sistemas de Creencias, yo tengo
cinco UMS referidos a la revolución neolítica y uno de ellos, concretamente a
Catal Hüyuk. Los profesores A y/o B,
quienes en una asignatura de Antropología económica y/o política, tratan el
asunto desde otra perspectiva, también han elaborado UMS que pueden ser
completadas con las mías y viceversa, originando de la suerte un trabajo en
equipo (groupware) que se traduce en excelencia académica.
Sobre
los modelos de UMS: a) El profesor es filmado, hablando sobre un tema. b) El
profesor habla en off sobre un video (el video puede ser de producción propia o
no. Ver e). c) En el video hay sólo imágen y no hay voz (puede haber música).
d) El video es sobre un texto, que se lee o sólo se muestra, en cuyo caso
también puede tener música o sonido. e) El video se hace filmando exteriores
fijos, como soporte al profesor o a su voz. f) Se filma de un libro.
De ésta manera, las UMS, funcionan como las
letras del nuevo alfabeto del texto del la imágen, el veloz texto de la
cybercultura, la eficacia simbólica de la iconósfera, una nueva modulación
sobre el conocimiento y la transcedencia.
Lo
que antecede, es una introduccion (o un complemento) a los trabajos de UMS que
presentamos. En todo caso es el contexto del sintexto. El mapa no es el
territorio (Troubetzkoy), el video de una fotografia no es una fotografia, sino
un video (Colon).
Santiago
de Chile, Septiembre del 2000.
[1]. Definiciones
tomadas de distintos lugares de la obra de C.Levi-Strauss.
[2]. M.J.Buxó,
Antropología, prospectiva y nuevas tecnologías. Barcelona, 1998.
[3].
M.Rivas, La téledirection dans
l´automobile, CNAM-ITT, Paris, 2000.
[4]. Visitar: www.ctheory.com
[5]. A.Leroi-Gourham, L´art
paleolithique dans l´Europe occidentale. 1975.
[6] Esta es una unidad temporal
arbitraria que indica el promedio de duración de los videos en internet y el
orden aproximado de magnitud al cual nos enfrentamos.
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