Consideraciones biologicas
y sociales en torno a la calidad y condiciones de vida como determinantes
de la salud enfermedad
Presenta:
Benítez Ampudia José Carlos
RESUMEN
En este trabajo se examina el abordaje teórico sobre la calidad
y condición de vida y sus equivalentes como determinantes de la
salud-enfermedad colectiva; además cómo se interpretan desde la
perspectiva de otras ciencias como la epidemiología médica, la epidemiología
social, la salud pública y la medicina social. Esta última, establece
la relación con las categorías de reproducción social, clase social,
desigualdad y pobreza por considerarlas como los conceptos que apoyan
las explicaciones del fenómeno de salud-enfermedad desde otra perspectiva
en estrecha relación con la novel ciencia médica.
Abordar el proceso de salud-enfermedad colectivo requiere de una
visión que va más allá de la visión médica que plantea el esquema
etiopatogénico de causa-efecto, y que pretende explicar a través
de la salud pública y la epidemiología clásicas que determinadas
condiciones y calidad de vida tienen por si mismas un peso sobre
la salud o la enfermedad de las sociedades. El describir las investigaciones
realizadas sobre los conceptos de condición y calidad de vida y
sus equivalentes en cuanto determinantes del proceso de salud enfermedad
colectiva, permite precisar sus alcances, limitaciones teóricas
y metodológicas y sus relaciones con otros conceptos o categorías.
I. Algunas consideraciones generales en torno al proceso de
salud-enfermedad.
Iniciamos esta exposición desde la óptica de la epidemiología
que como rama técnica auxiliar de la medicina, permite proponer
hipótesis acerca de la ocurrencia de las enfermedades en grupos
poblacionales.
La epidemiología, según Ahlbom y Norell (1993), se define como
``la ciencia que estudia la frecuencia de las enfermedades en las
poblaciones humanas´´(p.1). De esta forma los epidemiólogos no contemplan
la enfermedad integralmente, sino que describen tan sólo la ocurrencia
de ésta, su clasificación, sus factores de riesgo y su descripción
por métodos estadísticos, así como su relación que tiene con otras
ramas; de la medicina como la medicina preventiva o la salud pública.
Es decir, que establece cómo se genera y distribuye la enfermedad
(morbilidad), la muerte (mortalidad) y el estar sano (sanidad) de
los individuos a través del esquema causal. Para subsanar el problema
de que la epidemiología médica ``clásica´´ o tradicional no ha abordado
el proceso de salud-enfermedad colectivo desde la perspectiva de
las ciencias sociales, Laurell (1977), incursionó en este terreno
a través de las propuestas de la epidemiología social. Al respecto,
Laurell comentó: ``mi proposición de considerar la enfermedad como
un fenómeno colectivo significa, entonces, que es un hecho social
y que debe ser manejado como tal tanto en términos teóricos como
metodológicos. Esto sugiere que el concepto de la salud-enfermedad
colectiva no es reductible al fenómeno biológico individual, aunque
es la expresión concreta del primero´´ (pág. 80). Esta visión nos
ha permitido considerar a la enfermedad como un fenómeno social
y por lo tanto colectivo, sin embargo, la intención no es conocer
si a cada fenómeno social le corresponde una enfermedad, sino determinar
los procesos históricos de las sociedades, particularmente los sociales
lleven a la generación de enfermedades.
Desde una perspectiva similar, López y Blanco (1994), partiendo
de la tesis de modelos de salud-enfermedad (SE) desde lo social,
identifican el doble componente social-biológico que conforma las
condiciones de SE de las poblaciones. El papel fundamental que los
procesos sociales juegan en la determinación y la multicausalidad
jerarquizada que opera en su generación del proceso de salud-enfermedad
colectivo es abordado en sus recientes trabajos donde se especifican
las diferencias entre un modelo y otro, y se ubican en el reconocimiento
de la especifidad en lo social, en la interpretación sobre las formas
de operación y en los mecanismos de la determinación de lo social.
Se especifica que los componentes sociales tienen la misma importancia
en la generación de la enfermedad (inclusive que los etiopatogénicos)
y, por ello, proponen en el estudio, que la determinación de la
enfermedad no sólo sea a través de la identificación de factores
causales naturales, ecológicos y sociales, sino que haya una reflexión
complemetaria de lo biológico y lo social.
Dentro de la misma corriente de pensamiento de la epidemiología
social, Brehil y Granda (1985:45-64), consideran que el ``objeto
de estudio de la epidemiología es la salud-enfermedad como proceso
particular de una sociedad´´, lo que significa que contrariamente
a la corriente de la epidemiología clásica que considera a la enfermedad
desde lo individual a lo social; los autores presentan a la epidemiología
social como un proceso más incluyente que permite estudiar a los
grupos sociales determinados y su relación con el proceso colectivo
de salud, enfermedad y muerte. Breilh, un año después (1986), aborda
la epidemiología con la construcción de una tesis bajo el método
de análisis científico del materialismo histórico, considerando
que ``el proceso de salud-enfermedad constituye una expresión particular
del proceso general de la vida social´´. En su análisis utiliza
la categoría de reproducción social, que se configura en un sistema
de contradicciones dialécticas según cada clase se desenvuelve.
Bajo el mismo tema, Possas (1989), aborda el problema del proceso
de salud-enfermedad desde la epidemiología social jerarquizando
las determinaciones de forma coherente partiendo de los niveles
de amplitud y subordinación entre las causas más generales y las
más específicas, especificando que ``el complejo causal que incide
en la determinación del proceso salud-enfermedad requiere del establecimiento
de nexos jerarquizados de causalidad según los niveles de generalidad
y especifidad de las causas identificadas y según su importancia
relativa en la determinación de los fenómenos observados´´ (pág.190-191).
IL. Los conceptos analíticos de calidad y condición de vida
vistos desde diferentes ciencias.
En este apartado, se da una visión general de algunas consideraciones
que al respecto de la calidad y condición de vida se tienen desde
diferentes ciencias. Con el fin de tener una idea de estos conceptos,
planteamos la pregunta de ¿Cuáles son los conceptos analíticos para
determinar la salud-enfermedad colectiva que sean más adecuados
para que, desde una perspectiva teórica nos permita construir un
puente entre los procesos sociales y los procesos biológicos?
Resulta un reto definir los conceptos analíticos más útiles que
correspondan a la especifidad del objeto de estudio, que es en este
caso son los determinantes de la salud-enfermedad. Cabe señalar
que en el nivel más teórico general, los conceptos de calidad y
condición de vida permiten derivar otros conceptos y categorías
para explicar el proceso de salud-enfermedad colectiva. En la sociología,
la psicología, la medicina y sus ciencias auxiliares como la epidemiología
y la salud pública, o desde otras ciencias como la antropología,
así como, la medicina social; existe la diferencia conceptual entre
calidad y condición de vida, inclusive, cómo evaluar cada una.
Las acepciones de: término, noción, concepto y categoría de calidad
de vida, se mencionan indistintamente por varios autores desde 1960
aproximadamente, durante este periodo los científicos sociales han
recolectado datos sobre los aspectos socioeconómicos, la educación
y la vivienda como una alternativa para evaluar la calidad de vida.
Algunos investigadores han sugerido que se debe realizar una diferenciación
respecto a la calidad de vida relacionada con la salud, que tiene
que ver con el valor de los aspectos mismos de la vida y que no
son considerados habitualmente tales como: el ingreso, la libertad
y la calidad del medio ambiente, entendiendo que éste concepto es
una preocupación encaminada de los individuos por su enfermedad
que padecen más que por la ausencia de su salud, es decir, se relaciona
con un sentimiento de valor. Algunos autores que han abordado el
tema se citan a manera de ejemplo: los psicólogos Day y Jankey (1996),
han sugerido mediciones subjetivas para evaluar de forma individual
la calidad de vida, a través de indicadores como la satisfacción
individual respecto de la vida. Meeberg (1993), considera que generalmente
la calidad de vida se ha relacionado con la interpretación subjetiva
donde intervienen factores psíquicos y somáticos de los individuos,
utiliza al menos cuatro conceptos para el análisis de la calidad
de vida:
a) sentimiento de satisfacción
de la vida en general,
b) capacidad mental para evaluar
cada uno de nuestras satisfacciones,
c) un estado ``aceptable´´
físico, mental, social y emocional como determinante de la salud
del individuo y,
d) una evaluación objetiva de otra persona que ha vivido condiciones
similares.
El Dr. Leidy (1994), ha sugerido que el estado funcional óptimo,
consiste en el entero dominio de las funciones vitales y lo define
``como un concepto multidimensional caracterizado por la capacidad
de proveerse de las necesidades para la vida, esto es, lo que la
gente reúne para sus necesidades básicas en el curso normal de su
vida, que cumple con sus funciones y mantiene su salud y bienestar´´.
El dominio de las funciones a las que Leidy hace referencia, no
está solamente confinado al funcionamiento físico, incluye también
el funcionamiento psicológico, social y espiritual. Sin embargo,
la tendencia ha sido considerar el valor relativo de las funciones
solamente en el plano físico. Evidencia de ello, es la utilización
de la escala de Karnofsky diseñada en 1947, que evalúa o mide la
habilidad personal para cumplir con las actividades de la vida diaria
(AVD), como sería bañarse o alimentarse uno mismo. Esta escala contempla
una gradación de 0 a 100. Para Leidy el estado funcional no es coincidente
con el concepto de calidad de vida por dos razones. La primera,
es que para evaluar tan sólo se utiliza la escala funcional de Karnofsky
y segundo, porque siendo medido el estado funcional de forma objetiva
no se consideran los aspectos subjetivos para su interpretación.
Por otro lado, Ebrahim (1995) ha relacionado la salud con la calidad
de vida. Definiendo la calidad de vida como: ``el valor asignado
a la duración de la vida como modificación del estado funcional,
percepciones y oportunidades sociales que han sido influenciadas
por la enfermedad, daño, tratamiento o las políticas´´.
El estado de salud como ya es conocido, no solo es la ausencia
de enfermedad, de hecho como Brown (1996) lo señala: ``la salud
es con frecuencia citada como uno de los componentes más importantes
que determina la calidad de vida de los individuos, pero también
la calidad de vida determina la salud de estos´´. Así mismo, Kaplan
y Anderson (1996) definen ``la salud como la ausencia de enfermedad
y síntomas, y además relacionan la salud con la calidad de vida
como el efecto de las condiciones de salud/enfermedad sobre las
funciones´´. Padilla (1996), relaciona la salud con calidad de vida
``como determinante de la forma en la cual se dan los cambios en
la salud, particularmente por enfermedades severas o crónicas, condiciones
de co-morbilidad y tratamientos relacionados con afectación a las
dimensiones de bienestar´´. Vista de esta manera, la concepción
que se tiene de salud, no se puede reducir a la simple ausencia
de la enfermedad y síntomas, siendo que para los individuos la salud/enfermedad
es más que eso. Bowling (1995), observa esto y apunta además que
depende inclusive de la cultura, la edad, el género, el nivel de
educación y el estatus socioeconómico. Mount y Cohen (1995), definen
a la salud como ``una sensación de la integridad personal o entereza,
comprendida así como el dominio físico, mental-emocional y espiritual-existencial´´.
En este sentido, no queda claro si la salud se subsume a la calidad
de vida; o si ésta es determinante de la salud/enfermedad o más
aún, si todas ellas son sinónimos. Lo que si queda claro es que
cada investigador ha desarrollado su propia concepción de lo que
es la calidad de vida relacionada con el fenómeno del proceso de
salud-enfermedad.
Los organismos internacionales para la salud como la Organización
Panamericana de la Salud (OPS,1994), ha propuesto que para evaluar
las condiciones de vida, por ejemplo, tan sólo se requiere de dos
factores: los recursos económicos disponibles y el grado de acceso
al desarrollo social. Este último, construido a partir del indicador
global de accesibilidad al desarrollo social acumulado (IGADSA),
y que no incluye la mortalidad y morbilidad.
El IGADSA considera cinco variables: el acceso a servicios básicos
de salud; el acceso a recursos económicos (representado en México
por el salario mínimo); el acceso al sistema educativo (educación
básica); el acceso a nutrientes (fundamentalmente para la
subsistencia) y, el acceso a saneamiento básico elemental.
Así el IGADSA pretende reflejar el grado de accesibilidad de
la población a componentes básicos de mínimo nivel, para asegurar
las condiciones de vida mínimas de subsistencia relacionados con
la situación de salud. Así mismo, al realizar una comparación entre
los países Latinoamericanos señala la OPS que las condiciones de
vida de las poblaciones de cada país están correlacionadas con el
nivel de desarrollo económico alcanzado, el cual se traduce en la
magnitud de los recursos disponibles y establece también la correlación
con el modelo de desarrollo que ha predominado en la región; el
cual corresponde a una mayor o menor accesibilidad de la población
a los recursos básicos para su salud y el bienestar. Con esto se
infiere que las condiciones de vida están relacionadas con el nivel
de desarrollo económico y con la accesibilidad al desarrollo social
acumulado en el respectivo país (además de sus variables).
Ill. Del modelo biomédico y el determinismo biológico hacia
la Medicina Social, una breve consideración histórica
Históricamente, después de Descartes, el modelo conocido como
mecanicista, ha considerado al cuerpo humano como una máquina, la
enfermedad como consecuencia de la avería de la máquina, y a la
tarea del médico como la actividad reparadora de ésta máquina. La
biología y la medicina han desarrollado íntimos vínculos científicos.
Los avances científicos han permitido comprender cada día más el
proceso de salud-enfermedad sobre todo en el aspecto biológico,
sin embargo, ha persistido el enfoque reduccionista y mecanicista.
Los científicos que han contribuido al desarrollo de la medicina
como Pasteur, Koch, Bernard entre otros más introdujeron nuevos
conceptos, ideas y descubrimientos que dieron mayor énfasis a las
teorías biológicas en la medicina, partiendo desde los niveles de
la microbiología; la invención de los instrumentos de diagnóstico
como el estetoscopio y el esfigmanómetro.
El avance de la cirugía ha favorecido por otro lado el desplazamiento
del médico del paciente, es decir, lo ha alejado de éste concentrándose
en la enfermedad, en lugar de prestar mayor atención al proceso
del mantenimiento de la salud. Amén de ésta situación, fue necesario
considerar que la enfermedad no sólo tiene bases biológicas, sino
que en ella influyen los factores del medio ambiente, así como los
psicológicos y sociales para potenciarla o disminuirla. El surgimiento
de la salud pública, ha permitido la disminución (hasta cierto punto)
de las enfermedades infecciosas causantes de muchas muertes. Durante
el siglo XIX se creía en la teoría de los gérmenes, ya que aceptaban
que la enfermedad tenía su origen en la pobreza, la desnutrición
y la falta de higiene; en realidad los científicos no estaban tan
alejados de la verdad, pues en la actualidad se consideran estos
factores como propiciatorios de la enfermedad o por lo menos como
condicionantes para que ésta se presente, al respecto sabemos que
además de éstos, que los factores sociales, económicos, políticos
y culturales en general inciden en la salud de los pueblos.
Muy recientemente, Lewontin (1991), haciendo referencia a la ideología
de la nueva derecha, el determinismo biológico manifiesta lo siguiente:
"la ideología de la nueva derecha se ha desarrollado en Europa
y Norteamérica en respuesta a las crisis social y económica de la
década pasada". Sin embargo, la ideología de la nueva derecha
hace hincapié en el individualismo, que es la prioridad del individuo
sobre la colectividad, tiene sus raíces en una visión de la naturaleza
humana. Según Hobbes la condición humana se deriva de la comprensión
de la biología humana, que se enmarca en las posturas filosóficas
siguientes: el reduccionismo, que es el conjunto de métodos
y modos de explicación general del mundo de los objetos y del sociedades
humanas. En este sentido los reduccionistas intentan explicar las
propiedades de conjuntos complejos en los términos de las unidades
de que están compuestas estas moléculas o sociedades. El determinismo
biológico, afirma que la naturaleza humana está determinada
por nuestros genes, implicando que las causas de los fenómenos
sociales se hallan en la biología como los actores individuales
en una escena social, es más, la herencia genética, es siempre invocada
como expresión de la inevitabilidad; lo que es biológico lo es por
naturaleza y por lo tanto es demostrado por la ciencia como inmodificable.
Un enunciado básico reduccionista y determinista biológico es que
los fenómenos sociales son la suma de los comportamientos de los
individuos. El determinismo biológico o biologisismo ha sido un
poderoso medio para explicar las desigualdades de estatus, riqueza
y poder que ahondan aún más la desigualdad en salud.
Por su parte, Rosen (1986), refiere que en el siglo XIX los médicos
alemanes ligados a las luchas populares, hicieron muchas propuestas
para la explicación de la distribución y determinación de la enfermedad;
la Medicina Social en ésa época planteaba que la salud del pueblo
concierne a la sociedad entera, y que las condiciones económicas
y sociales tienen un importante efecto sobre la salud y la enfermedad,
por lo que esas relaciones deben ser investigadas. Las ideas de
Virchow, por ejemplo, fueron retomadas por la Medicina Social Latinoamericana
considerando y reconociendo que existe una estrecha relación entre
los problemas de pobreza y la enfermedad; así nació un movimiento
político social que propone modificar las condiciones de salud de
los individuos resolviendo los fenómenos de la desigualdad social.
Hoy día la Medicina Social (MS) se presenta como una corriente
de pensamiento alternativa que estructura un método distinto al
de las ciencias biológicas o del modelo biomédico para el estudio
del proceso de salud-enfermedad colectivo, ya que se plantean teorías
diferentes a la salud pública o a la epidemiología. El carácter
especifico de la MS radica en el reconocimiento de que la salud-enfermedad
para su estudio, utiliza marcos analíticos de las ciencias sociales,
interpretando a la sociedad y a su historia, es decir, deja claro
que el enfoque interpretativo histórico-social es indispensable.
La MS generalmente, pero no necesariamente, parte de los conceptos
centrales del materialismo histórico para explicar el carácter social
de la realidad sanitaria, reflexionando sobre los retos necesarios
para la construcción de una sociedad más equitativa en materia de
salud. Sin embargo, la MS no representa una contradicción absoluta
ante las ciencias médicas; ya que la crítica, por ejemplo a la
Salud Pública ha permitido a la Medicina Social definir claramente
algunos objetos de estudio como los determinates de la salud-enfermedad,
el saber médico y la práctica médica; por lo que existe entonces,
planteamientos alternativos o complementarios que explican el proceso
de salud-enfermedad, sus determinantes y su distribución. Por otro
lado, desde la epidemiología se ha consolidado la idea de la determinación
social del proceso salud-enfermedad y se ha mostrado la desigualdad
de su distribución.
Para (Blanco,1994), la definición de calidad y la condición de
vida de los grupos, colectividades o sociedades humanas y su relación
con el estado de salud y enfermedad no son hechos recientes. El
reconocimiento de esta relación desde la perspectiva de la Medicina
Social explica Blanco, ``surge simultáneamente en varios países
europeos a mediados del siglo XIX con un grupo de reformadores sociales,
entre los que destacan los higienistas y promotores del movimiento
de reforma médica´´. Por lo que, la MS ha jugado un papel hasta
ahora incomprendido por los científicos biomédicos de "línea
dura".
lV. Los conceptos analíticos de calidad y condición de vida
y su relación con algunas categorías empleadas en la Medicina Social.
Es menester resaltar que la calidad y la condición de vida de
los individuos son conceptos que por sí mismos no definen o determinan
con precisión el proceso de salud-enfermedad colectivo. Como se
verá en los siguientes apartados, es necesario articularlos con
otras categorías como la reproducción social, la clase social, la
desigualdad y la pobreza que ayudan a entenderlos, y que permiten
abordar los procesos de salud-enfermedad desde una visión que va
más allá de la medicina positivista o biologisista. En el caso de
la salud pública y la epidemiología, éstas pretenden explicar que
determinadas condiciones y calidad de vida tienen por si mismas
un peso sobre la salud o la enfermedad de las sociedades, así como,
prestan apoyo para analizar algunas de las investigaciones realizadas
en el campo de las ciencias sociales concretamente de la Medicina
Social.
El problema de la satisfacción de las necesidades humanas, en
último término lleva a una determinada calidad de vida. Blanco
(1997), como define a la calidad de vida como: "el grado de
satisfacción de necesidades básicas, bienestar o privación en un
periodo de observación"; entendiéndose que el nivel de satisfacción
de éstas necesidades va a permitir la estimación de la calidad de
vida de la sociedad. La satisfacción de éstas necesidades, desde
la perspectiva del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), incluye el grado de nivel económico alcanzado por los países
como factor preponderante. Sin embargo, la relación entre crecimiento
económico y satisfacción de necesidades humanas es necesaria pero
no suficiente. Se requiere de medidas adicionales y en consecuencia
no es automático el impacto del desarrollo económico en la calidad
de vida de toda la población (CELATS,1991). Estas medidas adicionales
frecuentemente se usan para expresar las condiciones de vida
definidas por la OPS (1994) como: ``las relaciones con el nivel
de desarrollo económico y accesibilidad al desarrollo social acumulado
en el respectivo país". Se incluyen además otras variables
como el empleo, desempleo, subempleo, salario, gasto público, precios
en los alimentos, accesos a los servicios básicos, tasas de natalidad
y mortalidad, fecundidad, analfabetismo, ingreso per cápita, educación,
salud, etc., y que en el presente trabajo no serán revisados. Lo
anterior nos habla de que es condición necesaria que la magnitud
de los recursos disponibles, sobre todo económicos, sean suficientes
para la satisfacción de las necesidades de los individuos de una
sociedad y que estas actúen como determinantes para un mayor acceso
a los servicios de salud, de educación, de alimentación, de vivienda
y desde luego a salarios o sueldos "decorosos".
En materia de la calidad y condición de vida es conveniente hacer
referencia, a Brehil y Granda (1985), que abordan el proceso de
salud-enfermedad visto bajo el criterio de la epidemiología al describirlo
como: "la síntesis de un conjunto de determinaciones que operan
en una sociedad concreta y que producen en los diferentes grupos
la aparición de riesgos o petencialidades características, las cuales
a su vez se manifiestan en la forma de perfiles o patrones de enfermedad
o de salud". En segundo término, lo relacionan con la exposición
de los procesos de riesgos: "que provocan la aparición de enfermedades
y forma de muerte específicas". Para la condición de vida,
la relacionan con el perfil de salud-enfermedad en tres dimensiones
a saber:
a) La dimensión estructural formada por los procesos de desarrollo
de la capacidad productiva y las relaciones sociales que operan
en el contexto donde ha aparecido un cierto problema epidemiológico.
b) La dimensión particular formada por los procesos llamados de
reproducción social y,
d) La dimensión individual
formada por los procesos que en última instancia llevan a enfermar
o morir, o que por el contrario, sostienen la normalidad y desarrollo
somáticos y psíquicos.
Es decir, por un lado dependiendo de la calidad de vida
de los individuos serán los riesgos que lo lleven a la enfermedad
e incluso a la muerte y, por otro lado, que la condición de vida
se relaciona con las dimensiones de las capacidades desarrolladas
por los individuos dentro de las relaciones sociales y productivas,
determinando así un perfil específico de salud-enfermedad.
Citando a Nunes (1986), propone que el análisis epidemiológico
se analice en conjunto con "el proceso de salud-enfermedad
y la sociedad, o sea que aborda el problema de las condiciones sociales
bajo las que se produce, desarrolla y difunde el fenómeno salud-enfermedad".
Esto lo lleva a cabo a través de dos categorías que expresan las
formas de inserción socio-económica: condiciones de trabajo y condiciones
de vida, que explican según la autora, la distribución de los
diferentes riesgos de morbimortalidad de la población. Possas (1989),
en este mismo sentido, precisa que las condiciones de vida están
"relacionadas a la dimensión espacial de la ocupación del espacio
urbano y rural, a la densidad poblacional en las periferias urbanas,
a las condiciones de alimentación, habitación saneamiento, transporte
y medio ambiente, entre otros". Así mismo hace referencia a
la diferencia entre condiciones de vida que como se aprecia son
relativas a las condiciones materiales para la subsistencia, y los
estilos de vida son referidos a las formas sociales y culturalmente
determinadas de vida. Ambas dimensiones son condiciones de existencia
que caracterizan el modo de vida que es la categoría
más general que abarca las condiciones básicas de subsistencia y
aspectos de comportamiento de la naturaleza socio-cultural de los
individuos. En este sentido resulta interesante que los autores
citados, articulan las condiciones de vida, estilos de vida, modo
de vida y condiciones de existencia como un todo, pero no delimitan
o precisan cómo cada una de ellas influye en el proceso de salud-enfermedad
colectivo dentro del análisis epidemiológico que hacen referencia.
Pasamos en los siguientes apartados a describir las categorías
más empleadas en Medicina Social para el análisis de las condiciones
y calidad de vida.
lV.1. La reproducción social
La categoría de reproducción social es una de las más utilizadas
para explicar la calidad y la condición de vida de los individuos
dentro de una sociedad. Blanco (1997), partiendo desde un nivel
teórico general, menciona que "la calidad de vida se
refiere a las condiciones objetivas y subjetivas en que se realiza
la reproducción social de los grupos humanos". Esto significa
que la categoría de reproducción social explican y hasta cierto
punto la calidad de vida; profundizando hasta niveles muy complejos
de la operacionalización. La categoría de reproducción social la
considera como la base fundamental para explicar el proceso de salud-enfermedad
colectivo, desdoblándola para su análisis a través del proceso de
consumo, producción y el territorio. Este último como el concepto
mediador para la aproximación de la generación de salud-enfermedad
y muerte en las poblaciones. Según la clase social de pertenencia
determina las condiciones de existencia (equivalente de
condición de vida) dentro de un territorio en específico, -en éste
sentido apuntaría que el asentamiento en ``X´´ territorio también
expresa la cultura de determinada población- contribuyendo a establecer
la calidad de vida de ésa colectividad o grupo social.
Por su parte Breilh (1986), aportó desde la epidemiología social,
una teoría donde el hecho epidemiológico se analiza a través de
la categoría de la reproducción social, de la determinación y distribución
del proceso de salud-enfermedad, entendiendo como: "el perfil
epidemiológico el conjunto integrado por el sistema de contradicciones
(reproducción social) que modela la calidad de vida y los patrones
de salud-enfermedad resultantes". Años más tarde, recapituló
Breilh (1989), que "el proceso de salud-enfermedad constituye
una expresión particular del proceso general de la vida social".
Utilizando para su análisis la categoría de reproducción social
que se configura en un sistema de contradicciones en que cada clase
se desenvuelve. Bajo ésta teoría las condiciones materiales juegan
un papel determinante para evaluar la calidad de vida sobre todo
de los que se refieren al consumo y posesión de bienes en calidad
y cantidad, acceso a los servicios y a la satisfacción de las necesidades
básicas no sólo para vivir, sino para acumularlos aa través del
tiempo. Continuando con Breilh (1992), anotó que la condición de
vida "es mejor mientras más adecuadas sean las condiciones
para la reproducción social, para los procesos vitales y
para la acumulación genética de ventajas biológicas". Como
un ejemplo complementario a Breilh, citamos a Goldenberg (1991),
que haciendo referencia a la rerpoducción social citó que: "la
producción material de los individuos, las condiciones de vida
, en torno de las cuales se estructuran las condiciones de
salud de las poblaciones, deben ser remitidas al movimiento
de reproducción social". Se infiere que hace alusión a la
producción de elementos materiales necesarios para la reproducción
de los individuos, así como a la reproducción social para la mejora
de las condiciones de salud.
IV.2. La clase social
Sin lugar a dudas, al hablar de la salud-enfermedad como fenómeno
colectivo y como una expresión general de la vida social de los
individuos, no se puede dejar a un lado la clase social que permite
a través del análisis diferencial de los distintos grupos sociales,
encontrar como la calidad y condición de vida determinan la salud-enfermedad
colectiva. Blanco (1994), refiere que "la clase social de pertenencia
determina, en un sentido general, las condiciones de existencia,
la salud-enfermedad se expresa según la clase social a la que pertenecen
los individuos y depende en gran medida de sus particulares condiciones
de vida y de trabajo". Esta categoría tiene que ser abordada
desde el materialismo histórico que permite dar un marco conceptual
definido a un nivel de alta abstracción del modo de producción;
donde los individuos se diferencian entre sí por el lugar que ocupan
en un sistema de producción.
Vásquez (1995), explica desde la perspectiva de la salud pública
que ésta "extiende su visión de lo individual-biológico a lo
colectivo-social, su objeto de estudio es la salud-enfermedad con
sus determinantes sociales, económicos, políticos, culturales y
epidemiológicos". El autor comenta que dentro del espacio de
lo colectivo, para entender la dinámica de las poblaciones respecto
del proceso de salud-enfermedad es a partir del análisis de "sus
clases y sectores de clase con sus diferentes condiciones de
vida y de trabajo que se van a expresar en unas condiciones
de salud o enfermedad, cuya apreciación científica nos hablará en
el lenguaje de los números y de los atributos, de la calidad
de vida". Para entender como la calidad de vida queda
inserta en el proceso de salud-enfermedad colectivo, la categoría
general de reproducción social es de mucho mayor utilidad, ya que
se propone como una categoría que permite sistematizar el estudio
de los condicionantes directos de la calidad de vida de los miembros
de una cierta colectividad o de sus clases sociales. Lo anterior
nos lo confirma Breilh (1987) -citado por Blanco (1994)-, que recurrió
a la categoría de clase social "como instrumento teórico-metodológico
fundamental". Breilh consideró que "en cada una de las
clases sociales se resume la historia de sus condiciones de trabajo
y de consumo que modulan la calidad de vida y el aparecimiento
de deterioros de los elementos integrantes de la misma". Cuestión
que ya ha sido revisada en párrafos anteriores, y que en síntesis
permite enunciar que, la salud o enfermedad de las clases (sociales)
es el resultado de las condiciones de trabajo, sus condiciones de
vida y que se reflejan necesariamente en su calidad de vida. En
este sentido la investigación-acción aporta a la salud pública,
nos permite conocer-haciendo avances, para las interrogantes que
surgen acerca de la integración de lo biológico y lo social en los
procesos de salud-enfermedad colectivos.
Otro punto de vista, es el de Bronfman y Tuirán (1984), que emplean
la categoría de clase social como mediadora de un "complejo
conjunto de factores" que perfilan las condiciones materiales
de existencia (o condiciones de vida). A través del trabajo realizado
por ellos acerca de la mortalidad infantil, pretendeniendo establecer
la relación que existe entre clase social y ésta, con el objetivo
de construir una base empírica que dé cuenta del PSE partiendo del
funcionamiento del todo social y ubicando a la clase social como
categoría central para la explicación de la mortalidad como fenómeno
social. Contrariamente, Possas (1989), pone en duda la utilidad
de la categoría de clase social para la destribución diferencial
de la salud-enfermedad ya que "acaba implicando la reducción
del fenómeno epidemiológico a la naturaleza de las relaciones de
producción". Lo anterior explica que la distribución de los
riesgos de enfermar, según las distintas formas de inserción socio-económica,
no pueden estar limitada a la actividad productiva sino a dos condiciones
implícitas que son las de trabajo y las de vida, que ya se revisaron
en párrafos anteriores.
Desde el punto de vista de los autores que se han citado, nos
explican que para analizar el proceso de salud-enfermedad colectivo
y, dado que las clases sociales necesariamente participan en las
relaciones de producción y que éstas tienen que ver con la propia
dinámica del capitalismo; no se pueden quedar al margen las condiciones
de vida de los grupos, clases o agregados sociales, ya que los cambios
que se operan en las formas de acumulación de capital van transformando
las condiciones laborales y éstas a su vez las condiciones de vida
de las poblaciones.
lV.3. La desigualdad
social
El hablar de desigualdad
remite necesariamente al criterio de las necesidades insatisfechas.
Definidas éstas últimas por el Centro Latinoamericano de Trabajo
Social CELATS (1991), como "el conjunto de condiciones de carencia
claramente identificadas y de validez universal, inherentes a la
naturaleza del hombre y para cuya resolución éste tiene potencialidades".
La privación de éstas
necesidades o la carencia de alguna de ellas como la alimentación,
pueden llevar (y de hecho conducen) a determinadas patologías, y
que no necesariamente están entre la línea de la pobreza y la riqueza.
Es decir, la distribución desigual o diferencial de las condiciones
materiales para la satisfacción de necesidades para la vida se da
en diferentes niveles de las clases sociales. Dicho de una manera
muy coloquial, nadie está satisfecho con lo que posee aún dentro
de su misma clase social pues siempre habrá argumentos para alegar
alguna desigualdad. La desigualdad no sólo se aprecia a través
de los factores económicos, también se puede apreciar en el acceso
a los servicios como agua potable, salud, vivienda y alimentación
dentro de una misma población sea ésta rural o urbana. La desigualdad
que se ha estudiado tradicionalmente, ha sido la distribución diferencial
de los riesgos (causas de enfermedad y muerte) y los daños (determinantes)
a la salud de acuerdo con ciertas variables como edad, sexo, grupos
social (estratificado por ocupación, escolaridad, ingreso, etc.),
y la distribución diferencial de los recursos para la salud; por
lo tanto, el análisis tradicional de las dimensiones de la desigualdad
social consiste básicamente en la descripción, cuantificación y
explicación de las diferencias entre riesgos y daños.
Por lo anterior, se
hace necesario que el análisis de la desigualdad social no sólo
sea descriptiva (positivista), sino que se relacione con otras categorías
para su análisis como las clases sociales que también nos hablan
de la desigualdad sociall. Berlinguer (1989:23), nos refiere
a la desigualdad social como "un hecho evidente (cuando se
estudia) que la desigualdad, la explotación y la opresión
concurren para producir o agravar las enfermedades". También
se refleja en las condiciones de vida de los individuos y que en
este caso se relaciona con las desigualdades de desarrollo económico,
político e ideológico en una sociedad.
Continuando con Breilh (1984), reconoce que "las condiciones
de vida y salud-enfermedad, constituyen una expresión del desarrollo
económico, político e ideológico de una sociedad", y las
desigualdades en estos "desarrollos" que han sido
"heredadas de las formaciones pre-capitalistas... se desarrollan
con las ``miserias´´modernas que acompañan al capitalismo monopólico....
así se producen formas de vida constrastantes. El efecto de todas
aquellas miserias heredadas y modernas, detienen el progreso en
la salud y aún producen efectos devastadores en algunos grupos....lo
que enferma y mata no es el progreso sino el modo capitalista de
progresar".
Po lo anterior, se expresa claramente que el modo de producción
capitalista es un determinante de la enfermedad en grandes
núcleos de población, sobre todo en aquellas donde el trabajo no
es lo suficientemente remunerado o que repercute en un salario mínimo
de subsistencia y por lo tanto, para el trabajador como para su
familia provee escasos recursos en la alimentación, en la vivienda
y en general para llevar condiciones de vida óptimas. En otras palabras
significa que existen privaciones en el consumo básico, por ejemplo
de nutrientes, lo que repercute en conformar perfiles de salud-enfermedad
de las clases sociales determinadas por la privación o deterioro
en el consumo básico. Relacionándolo con lo dicho por Berlinguer
las desigualdades son condicionantes como productoras o agravantes
de la salud o propiciatorias de la enfermedad.
lV.4. La pobreza
La pobreza está asociada, según Boltvinik (1990), a un estado
de necesidad, a carencia, y ésta se relaciona con lo necesario para
la vida. Es decir, volvemos al tema de la satisfacción de las necesidades
por lo que el concepto de pobreza según Blanco (1997), "incorpora
la insatisfacción obsoluta y relativa de necesidades, podría ser
entendida como la expresión extrema de la desigual distribución
de recursos con que cuenta una sociedad". La desigualdad según
el Banco Mundial, -citado por Blanco (1997)- hace alusión a las
"condiciones de vida relativas a una sociedad". Blanco
(1997), comenta al respecto, que calidad de vida es el "grado
de satisfacción de necesidades básicas, bienestar o privación en
un período de observación". En este sentido se forma un círculo;
la satisfacción de necesidades lleva a cierta calidad de vida, ésta
podrá ser apreciada de una forma desigual por los individuos según
el grado de satisfacción de sus necesidades hasta que de alguna
manera alcancen el nivel inferior donde la carencia los conduce
(en casos extremos) a la pobreza. Esta, repercutirá en la calidad
de vida que se expresa en la desigualdad de la satisfacción de las
necesidades. Es por lo tanto según Salles (1994), que "el modo
de satisfacción" es lo que da a la "necesidad el carácter
social", por lo tanto, el "grado de pobreza" dependerá
en el modo en que las necesidades se satisfacen.
Lo característico de los países pobres en general, es que se
destacan por los bajos ingresos económicos, la escasa o nula educación
escolar, los altos índices de enfermedades físicas, de desempleo,
de delincuencia, de vicios como la drogadicción y el alcoholismo,
así como de las condiciones pésimas de higiene en general y los
altos índices de desnutrición asociados con otras patologías generalmente
crónico-degenerativas. México está considerado como país en vías
de desarrollo, los cinturones de miseria en las zonas urbanas aumenta
cada día, el sub y desempleo aún de profesionistas son indicadores
de los efectos de las políticas sociales, donde no se puede hablar
de democracia e igualdad para los ciudadanos, sobre todo en aquellos
grupos indígenas, donde el etnocidio cobra auge por las políticas
de concentración de capital en un reducido número de la población
mundial. Estas políticas indudablemente disminuyen -si es que no
imposibilitan- tener acceso a la satisfacción de las necesidades
humanas para el sostenimiento de las condiciones materiales indispensables
para la vida. Sin la satisfacción de éstas el hombre y la mujer
son incapaces de preservarse; la satisfacción de las necesidades
básicas constituye la condición sine qua non para la sobrevivencia
de la especie humana.
V. Consideración final
Es preciso señalar que las investigaciones en torno a los problemas
colectivos relativos a la calidad y condición de vida, como determinantes
de la salud-enfermedad colectiva vistos desde las ciencias sociales
sigue en construcción tanto teórica como metodológica. Estamos convencidos
de que por ésta línea de investigación se pueden hacer aportes para
la comprensión de los procesos de salud-enfermedad colectivos indispensables
para la obtención de un estado de salud universal. Por todo esto
consideramos que el planteamiento del proceso de salud-enfermedad
como un problema, no está en la construcción teórica-metodológica
que los autores plantean. Sino que para analizar el objeto de estudio
-la determinación de la salud-enfermedad a través de la calidad
y condiciones de vida se viaja a través de una red interminable
de teorías, de conceptos y categorías sociales; tomando de otras
ciencias como la epidemiología, la salud pública, la antropología,
la psicología, la biología, etc.
La dificultad no está en explicar la determinación de la salud-enfermedad
de manera teórica a través del paso de lo biológico a lo social,
sino como operacionalizarlas, es decir, como llevar dichas teorías
a la realidad y con resultados factibles. Toda la teorización y
sus variables para diagnosticar y determinar los procesos de salud-enfermedad
colectivos en un mundo donde la injusticia social es preminente,
el desarrollo de la Medicina Social como parte de las ciencias médicas,
podrá contribuir a definir mejor los marcos referenciales sobre
los cuales la sociedad moderna conquistará mejores niveles, condiciones,
calidad y estilos de vida y, por ende de salud.
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