ES PATRIMONIO CULTURAL.....
Claudio Hernandez
Estudiante - E.N.A.H. México
Nosotros heredamos riqueza cultural tangible e intangible que
no ha sido valorada adecuadamente, que debe orgulleser a la memoria
colectiva en todo el país, para poder confrontar el sentimiento
de identidad en una época de inestabilidad social, en donde
esta riqueza no es renovable.
La responsabilidad de preservar esta frágil riqueza, se
ha visto reflejada principalmente en las investigaciones realizadas
para preservar los monumentos y sitios históricos. Paralelamente
se intensifico un sentido de compromiso para la construcción
de museos, así como para la protección y enriquecimiento
de colecciones. De esta forma, son los bienes materiales, los principales
aportadores de la idea de preservación del patrimonio cultural
tangible, mientras que el patrimonio cultural intangible no ha contado
con la misma suerte.
Si todos los elementos del patrimonio cultural son frágiles,
sus expresiones inmateriales aun lo son mas, ya que en este mundo
industrializado, una gran parte de esos elementos culturales intangibles
han desaparecido, como sucedió también con aquellas
formas que produjeron monumentos, sitios y objetos de arte. El hecho
de que algunas de estas riquezas hayan sobrevivido entre nosotros,
no significa que los bienes del patrimonio constituyan una evidencia
de un pasado que se valora y protege por su valor intrínseco.
Se trata de elementos que se entretejen de hecho en practicas vivas
de la sociedad.
La comprensión del patrimonio cultural obedece a una visión
única, dominada por criterios estéticos e históricos
implantados por una elite, la cual concede su apoyo a elementos
culturales tangibles. Y es por eso, que pienso que ha llegado el
momento de que se imponga una concepción antropológica
más comprometida con el rescate y la preservación,
porque tan importante es la cultura tangible, como la intangible,
ya que también forma parte de nuestro patrimonio cultural.
Si aceptamos una concepción antropológica más
comprometida con el rescate y la preservación, la noción
de diversidad cultural pasa a ser importante en las cuestiones sobre
el patrimonio, lo que nos lleva admitir que en este terreno existe
la viabilidad para la creación de museos, que pueden llegar
a contribuir en el desarrollo cultural nacional. Sin embargo, la
sociedad debe considerar la prioridad de los elementos patrimoniales
y definir los usos que de ella de sea hacer, no con una mentalidad
de nostalgia, sino con una mentalidad de conciencia.
Si bien parece que el gobierno a través de investigaciones
invierte cada vez mas en el futuro del patrimonio cultural, la distancia
ente la teoría y la practica es todavía enorme, sobre
todo en lo que respecta a cuanto y como debe preservarse realmente.
La noción de patrimonio abarca nuevas categorías de
objetos, tales como la grabación de imágenes cinematográficas
y fotográficas antiguas. En general, parece haber demasiadas
cosas que necesitan ser conservadas y carecemos de esos conocimientos.
Detrás del compromiso que tiene el gobierno en favor de la
preservación del patrimonio cultural, existe la privatización
y venta de este patrimonio, ya que la economía actual no
puede permitir una inversión en la conservación cultural,
sin tener una retribución para el bienestar de la elite nacional.
Por consiguiente, será necesario crear nuevas formas de protección
en beneficio del patrimonio cultural nacional.
En nuestro país, carecemos de los conocimientos necesarios
para poder elaborar una política global de conservación
del patrimonio cultural. Las prescripciones se basan en condiciones
existentes de otros países, que es donde se escriben y publican
casi todos los manuales sobre el tema, lo cual nos limita un conocimiento
de cómo se debe identificar e interpretar el patrimonio cultural,
ya que los elementos culturales de una sociedad son completamente
diferentes a otra. Por lo que tenemos un compromiso muy grande para
poder determinar que elementos pertenecen al patrimonio.
Por ejemplo, el hecho mismo de definir un edificio como algo que
tiene un valor histórico o cultural significa situarlo a
cierta distancia de la vida cotidiana. Ahora bien, la vida cotidiana
incluye pesados revestimientos de cultura precolonial o colonial,
supresión de valores culturales locales y patrones que se
están transformando rápidamente en un escenario provisto
por el patrimonio, aunque estén culturales y topográficamente,
muy distantes de la elite. Esta distancia conduce inevitablemente
a la decadencia del contexto físico y social en el que están
situados dichos elementos.
Por lo tanto, es necesario revaluar lo que actualmente se define
como "patrimonio" en los diferentes países y redefinirlo
en términos de su uso, protección y mantenimiento.
Pero incluso aquí, como no se dispone de un marco conceptual
único que se adapte a todas las situaciones locales, tampoco
existe un método científico que se inspire en la experiencia
actual, en el nuevo conocimiento con objeto de conservar y restaurar
diferentes patrimonios geoculturales. El resultado ha sido un trabajo
fragmentado que no permite decodificar correctamente los vestigios,
identificar adecuadamente la familia a la que pertenece su estilo
arquitectónico y manejar con delicadeza su contexto. Todos
estos elementos son esenciales, si se quiere reestablecer un vinculo
significativo entre preservación del patrimonio y vida contemporánea.
Ello implica que los conservadores recurran frecuentemente a especialistas
de otras profesiones como los arquitectos o ingenieros.
Asimismo, seria necesario, que una serie de intermediarios idóneos
entre el estado y la sociedad aporten su competencia para identificar
e interpretar el patrimonio.
Entre estos intermediarios estarían por ejemplo, las universidades
e institutos de investigación capaces de ofrecer conocimientos
científicos, para la comprensión del significado del
patrimonio, además, es importante recurrir a las autoridades
religiosas, pues ocurre frecuentemente que los monumentos históricos
forman parte de lugares de culto y no es posible lograr el apoyo
de la población sin tener conciencia de su dimensión
religiosa, sin una adecuada comprensión de los valores y
aspiraciones que impulsan el trabajo de los creadores, se saca al
objeto de su contexto y nuestra comprensión del mismo es
inevitablemente incompleta. Lo tangible solo se puede interpretar
mediante lo intangible. Esto ha sido reconocido desde hace tiempo
por algunos antropólogos. En el discurso y la practica la
noción de patrimonio sea limitado durante mucho tiempo a
lo que es tangible e intangible, descuidando el rescate del patrimonio
cultural.
Por otra parte, se asiste a una forma de ilusionismo político
mas o menos encubierto, mediante el cual las complejidades culturales
son transformadas en mensajes simplificados acerca de la identidad
cultural, que tiende a concentrarse exclusivamente sobre objetos
sumamente simbólicos a expensas de formas populares de expresión
cultural o de verdad histórica. Las más visibles de
la memoria colectiva son así monopolizadas por el hecho de
atribuirles a ciertos museos y monumentos funciones políticas
y educativas especificas. Los
Estilos de vida evocados de manera retórica pueden tener
poca relación con los documentos históricos registrados
etnográficamente y reconstruidos arqueológicamente,
aunque su poder simbólico y su fuerza política sean
innegables. Como puede observar un investigador, estos símbolos
políticos condenan y simplifican radicalmente la realidad
y están, en cierta medida, desprovistos de todo contenido:
así es como y porque funcionan. Tal vez lo único que
vale la pena saber es si dichas ideologías políticas
se utilizan para causas justas, si son instrumentos de liberación
o de opresión.
El interés creciente por el patrimonio intangible pone
de relieve cuestiones de sentido y de orden ético. La manera
en que los antropólogos pueden contribuir a que las poblaciones
Que han estudiado se beneficien delos datos que provienen de su
trabajo, ha sido una cuestión muy debatida. Este tipo de
preocupaciones se desplaza ahora hacia categorías menos especializadas,
ya que los interesados en cuestiones étnicas, en general
contribuyen a aumentar cada vez mas una demanda artificial de teatralizacion
y de representación ritual de las tradiciones culturales.
Estas se celebran frecuentemente fuera de contexto en la forma de
vestidos, música, danza y artesanías, en el momento
mismo en que las mismas tradiciones están agonizando como
fuerzas de integración y regulación social. También
se plantea la cuestión de los derechos de propiedad, de la
remuneración equitativa de los creadores de expresiones culturales
populares que, como sabemos, se comercializan en todo el país,
casi sin ningún respeto por los intereses de las comunidades
en que tuvieron su origen. Para remediar esta situación se
deben implementar normas que reconozcan los derechos de propiedad
intelectual de los creadores individuales y colectivos.
Sin embargo, estas implicaciones del reconocimiento de tales derechos
de propiedad intelectual, no serán aceptadas tan fácilmente,
ya que los dueños de las empresas que se dedican a este tipo
de negocios se opondrán rotundamente al establecimiento de
estos derechos.
Existen cuatro cuestiones relacionadas. La primera se podría
denominar "autenticidad" y se refiere a la reglamentación
aplicable a la fabricación de replicas de objetos artesanales
tradicionales, que a veces son objeto de una producción masiva
que inunda con productos a bajo precio el mercado nacional. La segunda
cuestion es "la expropiación", se refiere a la
extracción de los artefactos y documentos de valor de su
medio de origen. En tercer lugar esta el tema de "la compensación",
si bien la circulación de algunos productos folklóricos
en el plano nacional puede ser una fuente legitima de orgullo, también
existe un sentimiento de resentimiento bastante expandido debido
al hecho de que las personas o las comunidades aborígenes
no son recompensadas. El cuarto es el de "la educación",
y observa como la transformación de los objetos tradicionales
en mercancías, a ido trastocando profundamente la cultura
popular misma.
Desde un punto de vista practico, la cuestión nos retrae
a la idea de que cuando el patrimonio cultural nacional es una fuente
que pertenece a una comunidad y hay que utilizarlo para que esa
comunidad viva mejor, se deba establecer limites sobre como y hasta
que punto puede ser explotado por gentes ajenas. La preservación
y la sustentabilidad de esa fuente de riqueza dependerán
en gran medida de que se asegure que los derechos económicos
sobre ella sigan perteneciendo a sus creadores.
Por ultimo, se debe observar que nuestro país no cuenta
con un inventario de su patrimonio cultural, que permita determinar
un orden de prioridades en la organización, ya que esto beneficiaria
la protección de ese patrimonio cultural nacional que tanto
hemos descuidado.
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