ARTE Y RELIGIÓN PREHISTÓRICA
SIGNIFICADO DE ALGUNAS OBRAS DE ARTE CON VÍCTIMAS: REFLEJO
DE MITOS Y DE RITOS DE RELIGIONES MISTÉRICAS AGRÍCOLAS
Francisca Martín-Cano Abreu
RESUMEN
En el presente trabajo exponemos nuestra investigación sobre
el significado de algunas obras de arte encontradas en diferentes
continentes, con víctimas humanas. Defendemos reflejarían
mitos de las religiones agrícolas y no asesinatos reales.
Servirían de modelos simbólicos para las ceremonias
sagradas de siembra, en las que se hacían representaciones
dramáticas y se conmemoraba el sacrificio arquetípico
Divino.
La reactualización simbólica de los sucesos míticos,
hacían que por transportabilidad mágica, se produjera
la Fertilidad del grano. En Mesoamérica, en principio, el
sacrificio de las cabezas escultóricas, que se enterraban
en campos de cultivo, bastaba para hacer germinar el grano. Más
tarde surgieron rituales reales de sacrificios humanos. Unos mágicos
de finalidad agraria que extendían la metáfora de
identificación entre el sacrificado y la semilla. Y otros
rituales no mágicos para otros fines, en donde el sacrificio
humano pagaba a la Divinidad el favor que se le solicitaba.
SIMILITUD DE TEMAS EN OBRAS DE ARTE ARCAICAS EN DIFERENTES REGIONES
Cualquier investigador del arte prehistórico es consciente
de las amplias similitudes existentes en los motivos hallados en
restos arqueológicos de todos los continentes, así
como en obras de arte de diferentes circunstancias históricas.
Y así se encuentran con que un mismo tema ha sido tratado
en manifestaciones artísticas con diferentes estilos y en
diferentes medios: pinturas, esculturas, grabados, relieves, glifos,
geoglifos,...
En algunos casos es fácil descubrir la causa de las similitudes,
ya que las culturas que las realizaron, emplazadas en un mismo territorio,
aunque bajo distintas administraciones, nos indican que las tradiciones
de la cultura autora de las representación artística,
sería heredera, en principio, de las creencias de las que
les precedieron. Y al plasmarlas en obras de arte religiosas, las
adaptaron a los rasgos estilísticos de la cultura evolucionada
o a los nuevos materiales.
Mientras que las similitudes encontradas en obras de arte, de culturas
y regiones muy alejadas entre sí, podrían deberse
a que las ideas que les dieron origen, serían llevadas por
pueblos emigrantes o de conquistadores, que llevaron consigo sus
tradiciones. O se podrían deber al flujo de ideas debido
a los contactos comerciales. Ideas que se fusionarían con
las creencias religiosas de la cultura autóctona y cuyos
habitantes terminaron por compartir las de la región origen
de las influencias.
Pero en otros casos, no existen ninguna evidencia de esos supuestos.
Y no se pueden interpretar las semejanzas de motivos o de temáticas
artísticas a la interacción, influencia, contacto,
conquista, evolución, comercio o el control de una cultura
origen, sobre un ámbito geográfico alejadísimo,
en el espacio o en el tiempo.
Y para estos casos, nuestra hipótesis parte de la premisa
de que, la generalización de semejanzas artísticas
y míticas existentes en muchas civilizaciones, incluso en
las alejadísimas entre sí, sin que hayan existido
contactos entre las mismas, pondría de manifiesto que tienen
su origen en el Paleolítico.
Pensamos que las tradiciones religiosas de todo el universo, parten
de la creencia en la analogía fundamental establecida entre
la Naturaleza y la mujer. Simplemente al observar la Naturaleza
desde la premisa de que es un organismo vivo femenino, surgieron
todas las metáforas. Éstas partían de la identificación
de la madre-bebé con la Madre Naturaleza-planta alimenticia:
al igual que crece el feto dentro del vientre femenino lleno de
líquido y tras nueve meses de embarazo la mujer da a luz
un nuevo "fruto", nuestros ancestros creían que crecía
la vegetación en las profundidades del suelo húmedo
donde hundía sus raíces / en el Útero del cuerpo
de la Madre Tierra / de la Madre Naturaleza, y tras algunos meses
la planta daba frutos.
Sólo con que en principio un movimiento migratorio colonizador
transportase consigo tal saber metafórico, heredero de la
más remota Prehistoria, llegaron a similares representaciones
colectivas, acorde a las tradiciones míticas del resto del
mundo.
Defiende nuestro mismo punto de vista Ortega, que declara en (2002):
"No creemos que haya habido una religión universal, pero
sí una visión y explicación primitiva del mundo
relativamente uniforme y, por tanto, símbolos mágico-religiosos
universales. Muchos especialistas se han ocupado de ellos. Así,
Mircea Eliade, V. Propp o, en España, José María
Blázquez. Símbolos como las aguas, las piedras o los
árboles, parecen haber sido elaborados y tratados de forma
semejante en distintas culturas, y tener en todas ellas el mismo
significado y funciones, y por ello merecen el título de
universales."
Y aporta su cita de E. Hartland: "En consecuencia, por diversos
que puedan parecer a primera vista los resultados que se encuentran
entre los cultos europeos y los salvajes hotentotes, los filosóficos
hindúes y los indios norteamericanos, examinados de cerca
presentan unos rasgos absolutamente idénticos".
Por lo que es muy probable que las semejanzas encontradas en temas
míticos y motivos religiosos, tratados de manera reiterativa
y coincidente en áreas externas muy alejadas entre sí
y con diferentes sistemas, se deba a que las creencias religiosas
de muchos pueblos, se fundamentan en los conocimientos enraizadas
en sus conciencias desde el Paleolítico. Luego como resultado
de la evolución humana y dado que la transformación
de las estructuras económicas y sociales, pasa en muchas
culturas por las mismas fases y acorde con las mismas, se fue desarrollando
de manera similar la mitología y el arte.
Así que no tiene nada de extraño que culturas alejadas
y sin contactos entre sí, pudieron haber desarrollado e inventado,
de forma independiente, motivos y temas religiosos similares, por
renovación de las creencias heredadas de la Prehistoria.
ESCENAS ARTÍSTICAS DIRIGIDOS A LA DIVINIDAD, REPRESENTAN
MITOS
Manifiesta Westhein (1988, 101-102): "... la Tierra, el Sol
y todas las demás creaciones de la naturaleza, montañas,
ríos, nubes, etc., son manifestaciones de ciertos seres,
espíritus o dioses, que moran en ellos..." Y dado que
nuestros ancestros creían (y al igual hoy se sigue creyendo)
que mediante ciertas experiencias mágicas, se podría
intervenir para que esos Espíritus o Dioses satisfacieran
sus necesidades, inventaron diferentes medios para reclutar la ayuda
Divina: las ceremonias mágicas a manera de happening: danzas,
sacrificios, ofrendas y otros ritos, y las representaciones artísticas
simbólicas, para indicar a la Divinidad sus peticiones: fue
la primera estrategia inventada del animismo con las que se creía
obligarían a actuar a la Divinidad.
Freud comenta a este propósito en (1977, 106): "La necesidad
práctica de someter al mundo debió de participar indudablemente,
en estos esfuerzos. Así, pues, no nos sorprende averiguar
que el sistema animista aparece acompañado de una serie de
indicaciones sobre la forma en que debemos comportarnos para dominar
a los hombres, a los animales y las cosas, o mejor dicho, a los
espíritus de los hombres, de los animales y de las cosas.
Este sistema de indicaciones, conocido con el nombre de hechicería
y magia, es considerado por S. Reinach como la estrategia del animismo."
De ahí las similitudes entre mitos, rituales y temas artísticos
en diferentes regiones, como declara Büler de pueblos de Oceanía
(1963, 77): "... presentan mitos que derivan de ciertas bases
comunes como las que se encuentran en el mundo entero, en todas
las concepciones mitológicas llevadas a la plástica:
al principio hubo una época prehumana con poderes sobrenaturales,
es decir, figuras personificadas de la fuerza creadora."
Y al principio del nacimiento de la agricultura, nuestras antepasadas
inventoras de la agricultura [lo ratifica Girard en (1978, 730):
"Los antropólogos atribuyen, generalmente, el cultivo
de las raíces alimentarias a la mujer, que, de recolectora
pasó a ser cultivadora."], explicaron cada fenómeno
causante de la germinación de las semillas alojadas en el
suelo / Matriz del cuerpo de la Diosa Tierra, mediante el Espíritu
/ la Fuerza Inteligente / la Divinidad que animaba el elemento celeste,
responsable de la aparición coincidente de los fenómenos
naturales que intervenían en el proceso cíclico, desde
que germinaba la semilla hasta que se producía la cosecha
de frutos.
Lo confirma Westhein cuando dice en (1988- 100): "Lo que el
Cielo estrellado descubría al hombre precortesiano eran indicios,
presagios, revelaciones de los planes divinos. Y si la posición
de los astros le anunciaba malas cosechas, sequía, hambre,
tenía que hacer esfuerzos supremos por reconciliar al dios
de la lluvia, a las deidades de la fecundidad o a cualquier otro
numen competente en el caso respectivo, para evitar que dejaran
de ejercer sus funciones."
De manera que las manifestaciones artísticas a partir de
cierto momento evolutivo, representan a las Divinidades de un panteón
politeísta, y a cada uno se le adjudicaba el elemento celeste,
responsable de la aparición coincidente de diferente función
o fenómeno.
Divinidades que podían tener otros representantes vicarios
terrenales, como confirma Graulich en (1996, 31): "Los dioses
resultaban entidades, pero podían a su vez estar representados
sobre la tierra por otras semejanzas, como imágenes, estatuas
o personificaciones humanas (reyes, sacerdotes o víctimas
de sacrificio)."
Y es verdad, que las más arcaicas representaciones artísticas
de "imágenes, estatuas..." tanto en pinturas, como
en esculturas, grabados,... representan a las Divinidades. El arte
desde el principio de los tiempos ha ido dirigido a la Divinidad.
Ha tenido contenido religioso.
De ahí que los mensajes artísticos desde la Prehistoria,
hayan sido grabados o pintados en lugares ocultos a la contemplación
general: en las paredes oscuras de profundas cuevas, o en la base
de apoyo de piedras monumentales, o en el suelo de altas cumbres,
o han sido enterradas en campos de cultivo, o acompañan a
humanos en sus tumbas, o se encuentran en cualquier otro lugar inaccesible
a los humanos.
Ello patentiza que las obras de arte arcaicas, no se realizaban
para ser vistas por ojos humanos (ni tampoco para los extraterrestres),
sino para ser vista exclusivamente por las Divinidades, que (se
creía) se hallaban al frente del mundo y sus complejos fenómenos.
Afirma Alcina refiriéndose a los glifos de la Pampa Colorada
de Nazca, Perú, en (1982, 182): "... la única deducción
lógica puede ser la de que tales glifos se construían
para que los contemplasen los mismos dioses o seres sobrenaturales
de su mitología."
Es decir, que las obras de arte, portaban mensajes a las Divinidades,
con capacidad sobrenatural de verlo todo.
Y dado que en regiones agrícolas los alimentos vegetales
dependían de los fenómenos atmosféricos, como
las lluvias que fertilizasen las semillas alojadas en los campos,
sintieron de vital importancia asegurar su satisfacción.
Y era a través de sus ceremonias y obras de arte mágicas,
cómo pedían a las Divinidades los fenómenos
favorecedores de la agricultura, ya que era lo más importante
para los pueblos agrarios.
(En los rituales mágicos arcaicos se realizaban actos análogos,
con los que se quería propiciar, por magia imitativa, diferentes
fenómenos: por ej. se podía llorar o modelar una esculturilla
humana con una vasija de agua para que la Divinidad la volcara desde
el cielo, para hacer llover. Se podía dejar el cabello suelto
para que las mieses crecieran a su altura. Se podía realizar
actos orgiásticos para propiciar la Fertilidad de la Naturaleza.
O se hacían actos o manifestaciones artísticas más
complejas que encerraban mensajes de gran complejidad metafórica
por sustitución o identificación, para propiciar la
magia imitativa).
Como dice Westhein, comparando la religiosidad precolombina de
México de carácter agrícola, con la de la religión
cristiana en (1987- 81): "El magno esfuerzo del mundo cristiano
va encaminado a la salvación del alma. El magno esfuerzo
del México antiguo se dirige al mantenimiento del orden cósmico.
El maíz es el factor principal con que cuenta para lograr
su fin;...
Alrededor de la germinación del maíz, fenómeno
de alcance cósmico, gira el pensamiento, también el
pensamiento religioso, de aquellos pueblos.
Después de los dioses creadores y organizadores del cosmos,
el hombre del México antiguo adoraba en primer lugar a las
deidades agrarias. Las deificadas fuerzas naturales -el Sol, la
Luna, la Tierra, la lluvia, el viento-, casi todas las innumerables
divinidades que pueblan su panteón, están en alguna
forma relacionadas con el cultivo del maíz."
Así que es normal que los pueblos agrícolas, representasen
a sus Divinidades agrarias en sus manifestaciones artísticas
y que protagonizasen diversas leyendas, ya que era a su través
como se asegurarían la abundante cosecha.
De una escena pintada en un recién descubierto mural maya
en las ruinas de San Bartolo de Guatemala, datada en el año
100 dne Dibujo 1, leemos en una noticia publicada por la CNN (2002):
"En lo que se puede ver de la pintura, Saturno (arqueólogo
William Saturno) dijo que había una figura central masculina
que parecía ser el dios maya del maíz, que lleva un
taparrabos y un fabuloso pendiente. Detrás de él hay
dos mujeres con el pecho al descubierto.

Saturno dijo que parecía describir una narración
mitológica bien documentada en la que el dios resucita y
es revestido por las doncellas."
Y es lógico que al igual que en este mural maya, en regiones
con religiones mistéricas agrícolas, expresasen en
sus manifestaciones artísticas las aventuras de sus Divinidades
que codificaban las etapas por las que pasaba la agricultura, desde
que se enterraba la semilla (paredro,-a moría), germinaba
la vegetación y florecía gracias a las lluvias (paredro,-a
resucitaba tras ser llorado,-a por la Madre Divina) y nacía
como fruto (la Diosa Madre daba a luz a su bebé) de los mitos
agrícolas de su mitología agrícola.
VÍCTIMA HUMANA O DIVINA EN OBRAS DE ARTE DE RELIGIONES
AGRÍCOLAS: SE ASIMILA EL SER DECAPITADO / CORTADO A PEDAZOS
/ MUERTO, CON LA SEMILLA, MODELO PARA REPRESENTACIONES DRAMÁTICAS
Al igual que se representaba en el anterior mural maya al Dios
resucitado, en otras obras de arte se representaba cuando moría
simbólicamente. La muerte de la Divinidad, metafóricamente
rememoraban su sacrificio arquetípico, que aseguraba el proceso
cíclico de la Fertilidad de las semillas, en plantas alimenticias.
Muchos estudiosos interpretan algunas de las escenas artísticas
arcaicas en las que un ser humano moría a manos de otro ser
humano, como reflejo de "asesinatos" u actos violentos, interpretación
a nuestro entender estereotipada e inexacta.
Nosotros defendemos que las más arcaicas representaciones
artísticas en las que aparecen víctimas del sacrificio
de seres antropomorfos: con flechas clavadas o caídos en
el suelo muertos, o decapitadas por otros seres humanos, tendrían
carácter metafórico y no serían representación
de un asesinato real.
En las escenas simbólicas que ilustramos en Dibujo 2, 3,
4, 5 y 6, legadas por culturas de América del Norte, del
Sur y de la cuenca del Mediterráneo, el ser humano que muere,
se identificaría con la personificación Divina de
la semilla que se entierra y muere antes de germinar / antes de
resucitar. Y estarían reflejando mitos de la mitología
agraria y con las que tratarían de propiciar mágicamente
los fenómenos benéficos para la agricultura, en relación
a la plantación de las semillas.
En el grabado en disco de concha de la cultura de Mississippi,
América del norte del año 1200 al 1500 dne, Dibujo
2, se observa un decapitador con cuchillo ritual y cabeza de una
víctima, asociada a la semilla que se entierra para germinar.
Fue usado como pectoral por los habitantes de la zona de los Grandes
Bosques, en la fase la cultura matriarcal de Mississippi / Misisipí.
Se considera que la influencia mexicana es notoria (Barbier: 1997,
18).

Y efectivamente debe ser así, puesto que se conoce una cerámica
anterior, de América central, del período Mochica
Temprano (desarrollada entre los años 200 adne y 1000 dne)
encontrada es Dos Cabezas, México con idéntico tema.
Es descrita por Castillo y Donovan (2002): "Una pieza de la que
se presume procede de estos entierros esta modelada en forma de
un decapitador llevando en una mano un tumi (cuchillo ceremonial)
y en la otra la cabeza decapitada de un ser humano".
Grabado en una estela de piedra de la cultura azteca (1325 -1519
dne) de México, Dibujo 3, se ilustra un decapitador con cuchillo
ritual y cabeza decapitada de una víctima, asociada a la
semilla que se entierra para germinar. Aunque según Westheim
es: "... el numen de la fecundidad tallando la efigie del joven
dios del maíz, representación simbólica de
la resurrección de este último."

En este caso no sabríamos decir si el intérprete
es el que ha forzado el lenguaje metafórico, al decir que
el protagonista está esculpiendo una cabeza, y modifica el
sentido que pensamos sería que decapita a un humano. O es
el autor el que plasmó el mito con sentido cambiado. O somos
nosotros los que no vemos la identificación exacta de: esculpir
una cabeza, com una metáfora o ritual agrícola (aunque
más adelante damos otra interpretación admisible).
Pero una cosa dice claramente Westheim: la cabeza que tiene en sus
manos el protagonista del relieve, se asocia con el maíz
y el Dios que lo personifica.
Otro decapitador con cuchillo ritual y cabeza decapitada de una
víctima, asociada a la semilla que se entierra para germinar,
se puede contemplar en la escultura de piedra volcánica de
la región de Guapiles de Costa Rica, del año 800 al
1200 dne Dibujo 4.

En los dibujos 5 y 6 se representa la figura de la Diosa Sena,
pasando con su carro encima de una víctima muerta, su Hija
la Diosa Galia, asociada a la semilla que se entierra para germinar.
Están grabadas en monedas galas: una de los Vénetos
y otra de los Redones de Aulerques, fechadas en el I milenio adne.
Dramatizan metafóricamente la historia de la agricultura:
la Diosa Sena recorre los campos llorando (lluvias) tras la muerte
de Galia (semilla enterrada y muerta), ambas figuras simbólicas
de la religión agraria.
 
La simbología exacta de estas obras de arte en la que aparecen
víctimas humanas, según nuestra concepción,
sería: una Divinidad decapita o mata a otra Divinidad, asociándose
el Ser Divino que se decapita / que se muere, a la semilla (de maíz
o de otro fruto) o a la mazorca de maíz (o a la espiga del
cereal) que se desgrana / se desmembra, antes de enterrarse para
promover su germinación.
Y que se concretizaba en el mito metafórico que narraba
la muerte del Ser Divino (que podía ser de cualquier género:
masculino o femenino), que personificaba la semilla y que tras morir
resucitaba.
En principio, estas escenas servirían de modelos para las
ceremonias mágicas a realizar, en relación con la
plantación de la semilla, en donde se representaba de forma
teatral el mito religioso, para propiciar mágicamente la
lluvia causante de la germinación, tras la siembra de la
semilla.
En las ceremonias dramáticas de las religiones mistéricas
agrícolas, se conmemoraba el duelo por la muerte del paredro
Divino. En ellas se escenificaba de forma simbólica la muerte
de la imagen vegetal o humana. Su entierro con lamentaciones de
plañideras. La posterior resurrección gracias a los
lloros y los bailes y cantes de himnos religiosos. Y todo al son
de instrumentos musicales, que producían mágicamente
las tormentas que acompañaban a la lluvia. Además
realizaban otros rituales orgiásticos. Y bastaba la representación
plástica alegórica o la dramatización ritual
del mito en la fiesta de Misterio -con la muerte de la imagen vegetal
o de la imagen artística humana-, para que ellos creyeran
en la eficacia de su poder mágico: gracias a ello las semillas
germinarían. Por ejemplo en alguna región: "...
sólo se sacrificaba la efigie de Adonis o se lo mataba con
la forma de «jardines de Adonis»: tiestos con plantas
que dejaban secar y arrojaban al mar." (Husain: 1997, 81).
En el caso de las escenas reflejadas en monedas galas, sabemos
que existían ceremonias sagradas mágicas que las reproducían:
se recorrían en procesión los campos recién
sembrados en équidos y en carros, llevando varas enramadas
que se mojaban en agua con el que rociaban las praderas, para propiciar
la lluvia que haría germinar a las semillas enterradas.
En el caso americano no sabemos exactamente para qué ceremonia
estaban sirviendo de modelos estas escenas de decapitación.
Pero una explicación plausible podría ser la de servir
de modelos para las ceremonias en las que se enterraban en campos
de cultivo cabezas de esculturitas tras la siembra, para propiciar
mágicamente la germinación de los campos. Siendo las
cabezas escultóricas, imágenes simbólicas representativas
de la Divinidad que personificaba la semilla y de la que el mito
narraba que moría decapitada / cortada a trozos, antes de
resucitar.
Daría respaldo histórico a nuestra deducción
el hecho de que en América aparezcan muchas cabezas escultóricas
en los campos de cultivo, en donde los expertos afirman que se enterraban
para propiciar la cosecha. Como señala Spranz (1986, 30):
"Innumerables cabecitas de figurillas de barro, utilizadas posiblemente
como ofrendas mortuorias o como símbolos de fertilidad, fueron
descubiertas durante las excavaciones efectuadas por obras públicas
o bien al remover los campesinos actuales la tierra con la reja
del arado."
Así que en Mesoamérica, la decapitación de
esculturas sería el acto simbólico de la decapitación
de la Divinidad que personificaba la semilla, para reclamar la intervención
Divina y propiciar mágicamente la germinación de la
semilla y la abundancia de cosecha.
Tal hecho confirmaría que bastaba la decapitación
simbólica de la escultura o de la representación artística
de la Divinidad que personificaba la semilla, para propiciar la
resurrección / germinación de las otras semillas.
No hacía falta ningún asesinato de un ser humano real,
para conseguir el fin de propiciar la Fertilidad de los campos de
cultivo.
Y esta explicación daría sentido al hecho de que
el protagonista del relieve azteca de nuestro Dibujo 3, esté
tallando una escultura simbólica de una cabeza humana (no
que esté decapitando a nadie), para conseguir igual fin.
Y que además corroboraría toda nuestra argumentación.
Bastaba con el sacrificio simbólico (mediante la decapitación
de una escultura, o la representación artística de
una decapitación, o la representación de la talla
de una cabeza decapitada) de una víctima, para asegurar la
eternidad del proceso de la vida. O como Moyers expone, citando
a Campbell, en (1991, 20): "La planta moría, y era enterrada,
y su semilla volvía a nacer. A Campbell le fascinaba el modo
en que este símbolo era retomado por las grandes religiones
del mundo como la revelación de la verdad eterna: que la
vida proviene de la muerte o, en sus palabras, «del sacrificio,
la bienaventuranza»."
Y congruentemente con este ritual de decapitación de esculturas
de culturas de Mesoamérica, se sabe que en regiones del Mediterráneo
se practicaba similar rito de sacrifico simbólico en ritos
de Fertilidad de cosecha. Lo confirman los hallazgos arqueológicos,
que constatan que decapitaban deliberadamente las esculturas. Posiblemente
la cabeza sería enterrada en campos de cultivos al igual
que en América, para propiciar la germinación de las
semillas, aunque dada la penuria de datos arqueológicos al
respecto, no nos sea posible confirmarlo.
Y de ahí las abundantes esculturitas con un agujero donde
se insertaba la cabeza, que era retirada en ciertas ceremonias agrícolas
(existen en Yugoslavia, Bulgaria, Hungría, Rumania, Grecia,
Francia, Anatolia,...), además de cabezas de esculturas sueltas
y los cuerpos de esculturitas decapitados voluntariamente.
Son ejemplos varias esculturas de figuras decapitadas Dibujo 7,
fabricadas con un agujero donde se insertaba la cabeza mediante
clavija, que eran retirados en ciertas ceremonias agrícolas
y sustituidos por espigas, halladas en el Templo de Hagiar Kim,
Malta (isla en Mediterráneo) del IIIer milenio adne: "En
la parte superior pueden observarse unos orificios que permitían
sujetar la cabeza, que, según Gómez-Tabanera, sería
sustituida por un simulacro de espigas o mieses, convirtiéndola
en una imagen agraria en una fertility's goddess, en concretas fiestas
estacionales." Delporte en (1982, 234).

VÍCTIMAS HUMANAS O DIVINAS EN MITOS DE RELIGIONES AGRÍCOLAS
Asimismo existen sorprendentes coincidencias en mitos religiosos
de muerte y resurrección de Seres Divinos de regiones muy
alejadas entre sí, como saben los estudiosos de mitologías
y religiones de todo el universo. Al respecto manifiesta Campbell
en (1993, 31): "... los temas fundamentales de la mitología
han sido constantes y universales..." Por tanto no extraña
encontrar obras de arte similares que los reflejan.
Así que podría deducirse que estas figuras de decapitadores,
tanto de Norteamérica como de Mesoamérica, que le
cortan la cabeza a otro Ser Divino, podría estar representando
un mito similar al de la cultura azteca, que narra que el Dios Huitzilopochtli
decapitó, a causa de sus infidelidades, a su hermana-esposa
la Diosa Coyolxauhqui "Adornada de Frutos de Palma" [del náhuatl
coyolli = determinada fruta de palma, según Cela (1969, 156)].
Es decir que Huitzilopochtli decapitó a Coyolxauhqui / desmembró
el fruto para sembrar las semillas (personificadas por la Diosa.
Y ese mito estaría reflejado en la gran piedra circular hallada
enterrada bajo la pirámide gemela de Tenochtitlán,
donde está en relieve la Diosa desmembrada).
E igual asociación metafórica con la semilla existirían
en diversos mitos de muerte y resurrección de otras regiones
con religiones agrícolas, a pesar de las variaciones. En
estos mitos se narra la muerte de ciertos protagonistas, asimilados
a la semilla en tiempo de siembra, cuya muerte y resurrección
dramatizaba la historia de la agricultura. Posteriormente una Diosa
Salvadora lloraba o bajaba al averno donde el Ser era retenido y
lo resucitaba. En las diferentes variaciones del mito, las lágrimas
o la bajada de la Diosa al mundo subterráneo, equivalían
a las lluvias que fertilizaban la tierra / las lluvias penetraba
en el suelo, producían la resurrección del paredro
/ hacía a la semilla germinar en vegetación.
Confirma el paralelismo metafórico las palabras de Hawkes
y Woolley (1977, 286): "El ritmo estacional fue relacionado con
el enterramiento de la muerta semilla y su renacimiento en el verde
tallo..."... "Al desarrollarse esto, la antigua diosa-madre vio
su importancia disputada por un hijo, una divinidad masculina, cuya
pérdida tenía ella que llorar, pero que podía
obtener en ella su propia resurrección."
Existe un mito de decapitación de un Ser Divino en Oceanía,
que incluso explicita que de la cabeza decapitada surge un árbol
frutal, lo que corrobora nuestra deducción. Así un
mito polinésico narra que el compañero / paredro de
la Diosa Hina, fue muerto a manos de los seres humanos (semilla
muere), y la Diosa plantó la cabeza de su amante, que se
convirtió en cocotero (paredro resucita / vegetación
florece). Es similar al mito de aborígenes de la isla Mangaia
/ Mangeia, para quienes fue la cabeza decapitada y enterrada de
la Diosa Anguila, la que dio origen al primer cocotero. En otro
mito de Hawai, la Diosa Hi'iaka es la Salvadora que descendió
al averno para salvar a su amante / paredro Lohiau asesinado y retenido
por su Hermana la Diosa Pelé .
En el mito de la religión Mistérica agrícola
egipcia, es Osiris el que muere cortado en catorce pedazos (espiga
es desmembrada), por los celos de Seth, esposo de la infiel Neftis.
Y es Isis, esposa-hermana de Osiris la que lo llora desconsoladamente
y lo devuelve a la vida con sus lágrimas, que hace aumentar
el caudal del Nilo y producir la inundación, que riega las
tierras de labor (paredro resucita / vegetación florece).
Los intérpretes del mito egipcio saben que la muerte y resurrección
de Osiris, cuenta metafóricamente la historia de la agricultura,
al igual que la muerte de Coyolxauhqui cuenta similar alegoría
(aunque los intérpretes americanos no hayan visto la relación,
o al menos nosotros no hayamos accedido a la fuente que la explicita).
De las fiestas en honor de Isis y Osiris, leemos en la Enciclopedia
U., Tomo 40 (1991, 860): "A pesar de la pompa con que en los
tiempos posteriores los sacerdotes rodearon la adoración
de Osiris, la concepción del dios como el grano de trigo
aparece clara en la festividad de su muerte y resurrección
celebrada primero en el mes de Khoiak y después en el mes
de Athyr. Tal festividad estaba esencialmente dedicada a la siembra,É"
Y añaden: "Isis, suponían, lloraba á (sic)
su esposo-hermano que acababa de morir como mueren las espigas,
y fué (sic) una de sus lágrimas, caída
del cielo, la que hizo desbordar el Nilo y ocasionaba la inundación
anual. Algunos meses después los campesinos enterraban el
grano con los mismos ritos observados al enterrar los muertos. ¿Colocar
la semilla en la tierra es algo diferente que enterrar á
(sic) Osiris, el alma de los granos?"
En la mitología de la religión Mistérica de
Siria, es Baal el que muere (como semilla) a manos de EL / Elkunirsa
a causa de su esposa infiel Asertu y es devuelto a la vida por la
esposa-hermana del asesinado: Isthar.
En otra región se narra que Mot es el que asesina a Baal
(semilla muere) porque obstaculizaba sus relaciones con su Hermana
Anat. La Diosa Anat descuartizó a Mot (desmembró la
espiga de cereal) sobre un terreno de cultivo y tras derramar abundantes
lágrimas como Madre Llorona (lluvias) resucitó a Baal
y a Mot.
En otra versión se considera que la Diosa Anat descendió
valientemente al interior de la Tierra / a los infiernos (de interior)
para rescatar el cadáver de su esposo-hermano Baal de la
muerte. Y gracias a su poder lo resucitó.
En otro mito asiático era la Diosa Ishtar la que bajó
al inframundo en busca del cazador Dumuzi-Tammuz muerto, su "paredro
o compañero masculino" y diversos intérpretes que
los han analizado, saben perfectamente que está narrando
la historia de la agricultura. En palabras de Mayr en (1986, 66):
"Su mítica bajada al inframundo y el lamento de Ishtar
por el dios muriente, simboliza en la mitología matriarcal-naturalista
la muerte de la vegetación. Pero liberada (sic) por Ishtar,
Tammuz resucita con el renacer de la vegetación, deviniendo
así el precursor de los dioses resucitados en el Oriente
próximo: así del sirio-fenicio Adonis (amante de Afrodita
en Grecia) y del dios de la primavera frigio Atis, amante de la
diosa Cibeles. Tammuz encuentra paralelos en el egipcio Osiris y
en el germánico Baldur." La Diosa Ishtar con su poder
consigue liberarse y con el envío de las Aguas Fuente de
la Vida, resucita a su esposo Tammuz (germina la semillas) y vuelve
de nuevo la normalidad. Continúa Donovan (1988, 18): "Entonces
las plantas germinaron y florecieron de nuevo, y los animales y
los hombres empezaron a reproducirse. Esta es la versión
más antigua de que se tiene constancia de la leyenda de la
muerte y del renacer de la tierra y de la época de apareamiento
de los animales."...
"Muchas religiones antiguas poseen alguna leyenda sobre la resurrección,
en la que se vence a la muerte por el amor..."
Otros mitos que narran la misma historia agrícola es la
de Hipólito que muere (como semilla), tras ser acusado por
la infiel Diosa Fedra. Posteriormente la Diosa Artemisa lo resucitó.
E igual historia agrícola narra el mito tártaro:
"el personaje femenino llamado Kubaiko descendió a los
infiernos, donde estaba la cabeza decapitada de su hermano (semilla
muere), y volvió a la tierra con ella y también con
el agua de la vida que el dios del infierno le dio para resucitarlo."
En palabras de Ortega (2002).
EVOLUCIÓN DE LOS RITOS MÁGICOS: SACRIFICIO DE PERSONAS
ELEGIDAS O DE PRISIONEROS DE GUERRA PARA PROPICIAR LA COSECHA O
PARA OTROS FINES
A partir de cierto momento, en los ritos de cosecha de las religiones
mistéricas agrarias, ya no bastaba el sacrificio ritual y
simbólico de la representación artística de
la Divinidad del Maíz (o que personificaba la semilla de
otro cereal o de otro fruto) o la dramatización ritual del
mito. Y empezaron a realizarse sacrificios reales de humanos.
Y sabemos que fue una evolución, porque se levantaron voces
contra las prácticas sangrientas religiosas, por parte de
antiguas sacerdotisas, en cuyas manos habías estado la religión.
Lo corrobora el hecho de que mientras estuvo en manos femeninas,
los ritos arcaicos femeninos fueron calificados de orgiásticos,
pero no de cruentos. Como dice Husain (1997, 139): "En ocasiones
se afirma que los sacerdotes inventaron los sacrificios y los tabúes
menstruales para evitar el empleo de sangre femenina en rituales
que en otra época recaían en las sacerdotisas."
Y también evidencia la crítica a los sacrificios humanos
el hecho de que se produjeron muchas excisiones religiosas por parte
de rebeldes sacerdotisas, cuando sus regiones fueron invadidas por
otros pueblos que les impusieron cultos más sangrientos.
Al intentar doblegarlas para que participasen en los cultos, algunas
prefirieron emigrar junto a sus partidarios. De ahí que en
la época de las grandes invasiones patriarcales, se produjera
a la par emigraciones femeninas en busca de otros territorios en
los que practicar sus antiguas creencias pacíficas.
Y a partir de la revolución patriarcal, que tuvo lugar en
todo el universo y en cada región se produjo en diferente
fecha, al pasar el dominio del ejercicio del sacerdocio de manos
femeninas a manos masculinas, surgieron nuevas versiones deformadas,
deducidas de las obras de artes con víctimas simbólicas;
nuevas historias reinventadas de los originales mitos; así
como nuevos ritos basados en interpretaciones reales de sacrificios
humanos.
Las nuevas versiones se deberían bien a que los intérpretes
varones, al apropiarse de la religión con doctrina secreta
en manos de sacerdotisas, que informaban sólo a sus iniciadas,
no accedieron al patrimonio cultural de su saber milenario. O bien
porque los nuevos intérpretes obviaran el valor metafórico
de los mitos y de las obras de artes con víctimas simbólicas
y decidieran construir una religión violenta, de acuerdo
a sus intereses.
De ahí que a medida que las civilizaciones patriarcales
fueron aumentando su poder, extendieran sus postulados y sistemas
religiosos sobre otros pueblos de forma violenta. A la par que se
modificaba la sociedad, se dejaba de disfrutar de libertades individuales
y aparecía la esclavitud y subordinación humanas y
la guerra.
Y como otra manera más de legitimar su autoridad, recurrieron
y se apoyaron cada vez más en sus cultos de víctimas
humanas en las ceremonias agrícolas, dando valor real a los
sacrificios para asegurar la Fertilidad del grano. Como dice Westheim
de culturas americanas (1987, 85 - 86): "El pensamiento mágico
de los pueblos mesoamericanos no puede representarse la germinación
del grano de maíz, el crecimiento de la planta y la formación
de la mazorca como un proceso natural que, para llevarse a cabo,
únicamente requiere que el grano se introduzca en el suelo....
La doncella que representa a Tlazoltéoltl es sacrificada.
Gracias a este acto simbólico no faltará el maíz
en el año siguiente."
Los sacrificios humanos realizados por muchas culturas fueron de
dos tipos: de personas elegidas pertenecientes a la cultura que
realizaba el sacrificio, y de prisioneros de guerra, cuyos cuerpos
además eran cortados a pedazos y repartidos entre los fieles
para ser comidos, que muestran además otros fines. Al respecto
dice Potts y Ruiz (2002): "Tanto el canibalismo de individuos
(puede que de tribus enemigas) como los sacrificios constituían
hechos cruciales en todas las sociedades megalíticas y dan
que pensar en que la agresión era considerada necesaria para
poder garantizar la continuidad de la existencia, y que en todo
ello formaban parte las ceremonias religiosas."
a - Sacrificio de personas elegidas para propiciar la cosecha
Algunos rituales con sacrificios de humanos con finalidad agrícola,
eran de personas elegidas de la misma cultura que celebraba los
sacrificios. En estos rituales se evidencia que en principio era
una ofrenda que se realizaba en honor de una Divinidad agrícola
para propiciarla. Y para ello se elegían las personas más
selectas de su sociedad, siendo el sacrificio humano una metáfora
que extendía la analogía de la semilla que se enterraba,
al ser humano de la élite que se sacrificaba. Con el sacrifico
humano, se intentaba asegurar mágicamente la eternidad del
proceso de la vida agrícola: que de la muerte, surgiera la
vida.
Por ejemplo en Sumeria, en la obra de teatro que se montaba en
la festividad anual en honor de la Diosa Inanna y su paredro Dumuzi
(semilla), que según el mito moría antes de la primanera:
"... el rey o un sustituto era sacrificado en la representación
de este mito." Husain (1997, 40) (el rey era el representante
del paredro de la Diosa).
También en Hampshire, Irlanda se han encontrado cuerpos
decapitados de varones enterrados en hoyos de almacenajes de granos,
víctimas sacrificales en honor de la Diosa Danann / Dana
/ Danu / Donu / Don / Dôn / Ana / Anu / Annan / Anna de la
Fertilidad.
En América se sacrificaban 200 niños para implorar
buena cosecha a la Diosa Madre de los nahoas y aztecas: Centeotl
/ Cinteotl / Tsinteotl / Tzinteotl "Diosa del Maíz" [de centli
/ zentli = grano, maíz (Enciclopedia U., Tomo 62, 1988, 245)],
(algunos autores la presenta de sexo masculino pero Robelo afirma
en 1982, 72 que es Diosa), Diosa de la Agricultura, de la Fertilidad,
"Diosa de los Orígenes" (Fontán, 1998, 371). Era llamada
también Tonacayohea "La Madre que Sustenta" (de Tona = Madre,
Enciclopedia U., Tomo 12, 1988, 1086).
Y esa nueva orientación es la que debió dar nacimiento
al ritual del juego de pelota como ceremonia religiosa agrícola
en Mesoamérica: los perdedores eran sacrificados por los
ganadores con la decapitación para propiciar la cosecha.
Se evidencia que tenían la finalidad de propiciar la Fertilidad
de la cosecha, porque así se explicita en una escena esculpida
en el relieve de la Gran Cancha en Chichén Itzá Dibujo
8: del cuerpo decapitado de un perdedor surge un árbol lleno
de flores y frutos. Junto a él, el vencedor del juego de
pelota con el cuchillo ritual en una mano y la cabeza que acaba
de cortarle en la otra.

Otra obra de arte que refleja el mismo ritual sagrado de decapitación
se ilustra en la estela de piedra hallada en el yacimiento de Santa
Lucía Dibujo 9, de la civilización de Cotzumalhuapa,
Guatemala, datada en el Clásico medio (período comprendido
entre los años: 0 - 650 dne). Según Coe, Snow y Benson
(1992,132) se halla grabada: "un sacerdote vestido de jugador
de pelota, sostiene una cabeza humana en una mano y en la otra el
cuchillo sacrificial".

b - Sacrificio de prisioneros de guerra: de la comida simbólica
del cuerpo de la Divinidad al canibalismo
En otras ocasiones se realizaba el sacrificio de guerreros y de
prisioneros de guerra. Así en México, en honor del
Dios Huitzilopochtli se inmolaban centenares de víctimas
en ciertas fiestas, dado que: "... se creía que requería
sangre y corazones humanos para alimentarse. Las víctimas
de los sacrificios que se le ofrecían incluían prisioneros
de guerra y guerreros que hubieran muerto en batalla" según
Gutiérrez (1998).
También en otras regiones se sacrificaban prisioneros, que
posteriormente eran comidos. Dice Quintana de los habitantes de
la isla de Santo Domingo de Las Antillas (2002): "... lo cierto
es que tanto taínos como caribes practicaban el sacrificio
de seres humanos, los descuartizaban y los comían... La mayoría,
si no todos, de los descuartizamientos de guerreros españoles
por parte de los indios taínos y caribes, así como
los descuartizamientos de guerreros caribes por parte de lo indios
caribes hay que interpretarlos en el contexto religioso y no militar."
Nosotros pensamos que en principio el mito del sacrificio humano,
estaría fundamentado en los ritos para propiciar la cosecha,
pero el hecho de que se inmolasen prisioneros de guerra, además
de guerreros propios muertos en batalla y que encima se comiesen
(canibalismo), está evidenciando además que el ritual
surgió por cuestiones económicas e intereses de Estado
de origen nutritivo, una instrumentalización ideológica
del poder para justificar la guerra y el afán expansionista,
que la religión favorecía.
Cuando las políticas de los Estados consideraron conveniente
hacer uso de las guerras para lograr los objetivos expansionistas
y así obtener campos fértiles para prever la escasez
de alimentos vegetales en tiempos futuros, los dirigentes usaron
la justificación religiosa para adoctrinar al pueblo de que
era legítimo la guerra continua con otros pueblos, ya que
no debieron encontrar otra justificación (enemigos de los
que defenderse), para imponerlos, ni otra solución menos
costosa. A la vez convencieron a sus súbditos de que la captura
de prisioneros era imprescindible, bajo el amparo de justificaciones
religiosas por un lado: asegurar la cosecha como víctimas
de sacrificio a la Divinidad, y por otro: para comerlos porque así
iban a adquirir sus "características excepcionales."
Comida además que aportaba proteínas en regiones con
carencias proteicas de animales herbívoros.
Lo que pondría de manifiesto que el ritual sagrado de sacrificio
y canibalismo de prisioneros, surgió por intereses de Estado
cuando disminuyeron los recursos alimenticios a causas de calamidades
y/o aumentaron las necesiadades de la población. Por supuesto
que podrían pervivir tales prácticas por inercia,
después de desaparecer los problemas nutritivos del momento
en que fueron implementadas, y que habría creado resistentes
argumentos explicativos para no erradicarlos.
Entre los argumentos en los que se podrían basar para justificar
el canibalismo humano, están los rituales que les dieron
origen, existentes en las mitologías anteriores. Por un lado
los rituales en los que 1) se comía de forma simbólica
el cuerpo de la Divinidad. Esta práctica tenía lugar
en fiestas tras la recolección, en las que se comía
las primicias de los frutos llegados a la madurez, con el que se
daba las gracias a la Divinidad responsable de los frutos de la
recolección, para que asegurase de forma mágica la
prosperidad futura y 2) la interpretación literal del rito
que conmemoraba el sacrificio arquetípico de la Divinidad
que personificaba la semilla y que se conmemoraba en fiestas de
siembra.
1) Sabemos que en los rituales de recolección, en fiestas
de cosechas de "Acción de Gracias" de numerosas religiones
de todos los continentes, se comía pan como cuerpo de una
Divinidad que se cortaba a trozos y se repartía entre los
fieles.
Así se sabe del ritual realizado por los aztecas dos veces
al año, en mayo y en diciembre, que comían solemnemente
la imagen realizada con masa de harina, que representaba a Huitzilopochtli.
[Aunque en diversas fuentes se considere que es un Dios solar, su
representación "en haces sagrados" (Miller: 1999, 206) y
con masa de harina, evidencia que era una Divinidad vegetal de cuyo
fruto cereal se elaboraba la harina con el que se hacía el
pan: su cuerpo Divino. Al igual que su Hermana Coyolxauhqui, considerada
Diosa de la luna, también era una Diosa que personificaba
otra fruta]. Otros americanos comían la figura realizada
con la planta amaranto y harina de maíz que representaba
a la Diosa Iztaccihuatl. De forma similar los griegos comían
en ritos sagrados, panes o tortas de cereales, como cuerpo Divino:
los "maniae" panes de Aricia en honor de la Diosa Mania, el pan
talisio en honor de la Diosa Talía, la torta selena en honor
de la Diosa Selene, la galaxia, torta de cebada cocida con leche,
en honor de Galatea "Diosa de Leche". Y en Roma se comía
algo similar en la fiesta Nefrason en honor de Mithra.
Y tales ritos de comer pan como cuerpo de la Divinidad, es similar
al rito de la Eucaristía cristiana, en la que Jesús
se come como pan de cereal, una metáfora heredera de la Prehistoria
que Divinizó el alimento (Zimmermann, 2001). Está
de acuerdo con nuestra deducción, Quintana, que añade:
"Los taínos y caribes pensaban que al comer la carne de
un héroe o un semidios acquirirían (sic) las
características excepcionales del sacrificado. Su intención
era la de comulgar (como hacen los cristianos actualmente) y no
la de linchar."
Y la comida simbólica del cuerpo de la Divinidad en forma
de pan de cereal que se cortaba a trozos, que se practicaba en fiestas
tras la recolección, se convierte en religiones practicadas
en circunstancias nutritivas escasas -lo que hace a sus dirigentes
ser más prácticos y cínicos-, en comida de
prisioneros de guerra u otras víctimas humanas cortada a
trozos.
2) Respecto al sacrificio en diversas religiones leemos en Quintana:
"El sacrificio humano ha sido práctica en la mayoría
de las religiones, sobre todo en las religones (sic) indioamericanas.
Incluso la religión cristiana se fundamenta en el sacrificio
de un ser especial, el hijo de Dios."
Pero idéntico fundamento de la muerte de un Ser Divino tienen
todas las religiones agrícolas paganas, que se fundamentan
en la muerte de sus Divinidades (femeninas o masculinas) (como semilla)
y resucitan (como vegetación) para dar de comer a la humanidad:
Acavister, Atis, Adonis, Amanus, Aranrhod, Ariadna, Axiokersa, Auxesia,
Bhavani / Kali, Basa Grande, Baal, Britomartis, Combabo, Cora, Diarmaid,
Dumuzi, Dusura, Earles de Desmond, Eshmund, Europa, Ferefata, Galia,
Gugalanna, Hipólito, Ixquic, Libera, Lohiau, Lugna, Lúufri,
Melqart, Melcario, Milcrato, Misa, Nigola, Onatag, Orión,
Osiris, Pelles, Perséfona, Proserpina, Pwyll, Rod, Robigo,
Sabacio, Sandón, Shamin, Tammuz, Telepino, Virbius, Xaratanga,...
Aunque la variante de que el sacrificio de Jesús tuviera
existencia real no es compartida por los otros Seres Divinos, cuyos
sacrificios fundamentan otras religiones paganas "agrícolas".
Los creyentes de los diferentes mitos interpretan que los sacrificios
de estos seres sobrenaturales tuvieron lugar en tiempos fabulosos
y que se repiten al representarse ritualmente. ¿Algún
intérprete actual o del pasado piensa que el Dios del Maíz
maya, representado en el Dibujo 1 fue un ser humano real? ¿Alguien
se plantea si existió Osiris? ¿O Proserpina? ¿O
Tammuz?,...
De forma que el sacrificio simbólico del Ser que personificaba
la semilla, se conmemora en fiestas de siembra para que se reactualice
la Fertilidad vegetal. En algunos casos el sacrificio Divino consiste
en dejar secar los tiestos vegetales que lo representan y en religiones
con rituales más crueles, toman la metáfora de que
el Ser que muere para dar de comer a la humanidad (asociado a la
semilla que se convierte en planta alimenticia), en sentido literal
y matan a un ser humano que lo representa para que germine el grano
y para que su muerte dé de comer a la humanidad (aporte proteínas).
c - Sacrificios humanos no mágicos para otros fines: pago
a la Divinidad por el favor que se le solicita
Cuando se sacrificaba un ser humano para que germinara el grano,
aún se conservaba la metáfora mágica: la muerte
del humano imitaba la muerte de la semilla. Existía una metáfora
animista o biológica. En los actos mágicos de muchos
rituales de religiones de tiempos históricos, también
conservaban la analogía que vinculaba lo biológico
con un elemento del proceso natural que imitaba y pretendía
propiciar.
Por ejemplo, existía una vinculación biológica
y mágica, entre los cabellos femeninos con el proceso agrícola,
en ciertos rituales mexicanos. Al respecto afirma Westheim (1987,
170): "El crecimiento de los cabellos se identificaba con el
de la caña del maíz. Durante la fiesta de la siembra
del maíz en honor de Xipe Tótec las mujeres bailaban
con los cabellos sueltos, para que la planta creciera hasta el tamaño
de ellos." Y por ello en la época de siembra del maíz
se les prohibía cortarse el pelo, para que por transportabilidad
mágica, no dañaran el maíz.
Sin embargo no existe identificación metafórica cuando
se sacrificaba un ser humano para otros fines: para que hiciera
viento, profetizar, adquirir valentía, o para que la tormenta
cesase. Es decir, que el sacrificio humano con finalidad agrícola
era "mágico", ya que imitaba el proceso natural, existía
metáfora biológica entre el sacrificado que sustituía
a la semilla que moría y el proceso que se quería
obtener. Y el sacrificado se vinculaba mágicamente con la
semilla. Es decir que el sacrifico no pagaba el favor solicitado
a la Divinidad, sino que rememoraba el proceso para que se produjese
mágicamente.
Mientras que en los rituales con sacrificios humanos para conseguir
otros fines, no existe analogía de identificación
entre el sacrificado y el proceso que se quiere propiciar. Ya no
existe pensamiento mágico que por transportabilidad mágica
haga que el fenómeno se realice. Ahora sí que se convierte
el sacrifico humano en honor de la Divinidad, en un pago por el
favor que se le solicita.
Algunos ejemplos de sacrificios no mágicos: los de Cartago,
en donde en cierto momento de su desarrollo histórico, se
sacrificaban niños en honor del Dios Ba'al Hammon, para aplacar
la tempestad (Carretero, 2000). En Germanía había
sacrificadoras teutónicas que acompañaban al ejército
y sacrificaban a los prisioneros para profetizar, tras beberse su
sangre. En culturas celtas, las sacerdotisas sacrificaban a varones
para solicitar a la Divinidad vencer en batalla, como ilustra una
escena en relieve del vaso del caldero de plata de Gundestrup, Dibujo
10.

En regiones griegas se sacrificaban doncellas para procurar la
salud de los ciudadanos, como lo ejemplifica el sacrificio de la
princesa Colofonia, hija de Erecteo y Prasidea de Atenas. (Aunque
quizás el sacrificio esté aludiendo a una proceso
metafórico de sustitución, ya que la colofonia se
extraía por medio del proceso de transformación por
el calor / destilación de la trementina o bien se refiere
a una de las finalidades del producto: ser quemado). También
en Grecia se sacrificaban doncellas para que vinieran los vientos,
como muestra el sacrificio de la princesa Ifigenia, hija de Clitemnestra
y Agamenón, porque el día que las naves de vela iban
a zarpar a Troya desde Aulis en Beocia, había calma absoluta.
En regiones de África, como en Benín, ex-Dahomey,
las Hacedoras de lluvia del imperio monomotapa (desapareció
en el siglo XIX) sacrificaban a varones para hacer llover. Otros
humanos eran sacrificados para acompañar a un difunto de
alto estatus en la otra vida, de la que son ejemplo los sacrificados
hallados en enterramientos de Sumeria (que se hacían en honor
tanto de varones como de mujeres poderosas). A la muerte de la reina
Puabi / Shub-Ad (alrededor del año 3700 adne / 2350 adn)
fueron sacrificados setenta y cuatro personas y el que se supone
su esposo: "... el mismo A-bar-gi también parece haber
sido muerto ritualmente." según CampbelL en (1994, 31).
También en Iberia se realizaban sacrificios a la muerte de
un personaje importante (tanto de varones como de mujeres poderosas):
ejemplo las doce sacerdotisas asesinadas para acompañar a
la reina hallada en la Cueva de los Murciélagos de Albuñol,
cerca de Adra, Granada, datado en el año 3500 adne (Maringer:
1989, 233) y la recientemente encontrada mujer sacrificada a su
esposo, encontrada en la tumba principesca de Peal de Becerro, Jaén,
España, del siglo VI adne (según deduce Molinos tras
analizar las cenizas mezcladas de sus urnas cinerarias, hechos aportados
por Santos, 2002). Mientras en La India sólo eran sacrificadas
las viudas a la muerte del esposo. Otros sacrificios tenía
finalidad desconocida, como los varones de alto estatus sacrificados
ritualmente en turberas de Tollund Fen, Dinamarca hace poco más
de 2000 años.
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