Los Actos Conmemorativos como un reflejo de las transfromaciones en las identidades
políticas
Santiago Bachiller
Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras.
Departamento de Antropología Social
Este trabajo forma parte de un proyecto de investigación llevado a cabo en
la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Al comenzar tal investigación me preguntaba por los cambios operados en el
peronismo durante la década de 1990 en la cual Carlos Menem, representando al
partido justicialista, goberno Argentina.
Las presidencias de Menem se caracterizaron por la implementación de un plan
económico neoliberal, apoyandose en grupos económicos y sectores políticos que
tradicionalmente habian sido antagonistas del peronismo. Me interesaba analizar
la manera en que los militantes Menemistas explican la continuidad y los quiebres
históricos, en una genealogía que iniciara Juan D. Perón y que en aquel entonces
concluyera en la figura de C. Menem. Fue así como comence a relizar mi trabajo
de campo con una Juventud Peronista autodenominada “Libertadores de América”,
la cual brindo su apoyo a Carlos Menem.
Entendi que la originalidad de mi trabajo radicaba en dos aspectos. 1) Quienes
hasta entonces habian investigado al menemismo se preocuparon por remarcar los
quiebres que el mismo habría implicado en la tradición peronista, sin preguntarse
por la manera en que los mismos menemistas explican tal situación; 2) El pasado
de la Juventud Peronista continua siendo asociado con un estereotipo que remite
a la década de 1970, cuando la Juventud Peronista sostuvo a la lucha armada
como medio para lograr su objetivo político, es decir “la patria socialista”.
De esta manera, me preguntaba por los marcos interpretativos disponibles en
la narrativa histórica peronista a través de los cuales fuese posible conciliar
determinados pasados con el presente menemista.
La teoría antropológica sobre la manera en que los grupos sociales recuerdan
su pasado paso a ser el marco teórico sobre la base del cual comence a diseñar
mi investigación.
El 15 de noviembre de 2000 la Juventud Peronista Libertadores realizo un acto
conmemorativo en el centro histórico de Buenos Aires. Durante el acto los militantes
colocaron una plaqueta en recuerdo de un mensaje escrito en 1948 por el entonces
presidente Juan D. Perón, el cual fue supuestamente destruído en 1955 por representantes
del golpe militar que derrocara al gobierno peronista.
El acto conmemorativo de noviembre de 2000 paso a ser el eje desde el cual
organice mi investigación. En tal acto, a través de una interpretación del mensaje,
los militantes pantearon en que consiste ser peronista. El mensaje fue el objeto
que les permitio trazar una continuidad histórica, legitimar la propia militancia
en el presente.
Por otra parte el derrotero del mensaje paso a ser el hilo conductor de mi
trabajo. Si bien el mensaje fue incluido en libros y revistas peronistas durante
diferentes contextos históricos, en este trabajo centro mi antención en los
actos conmemorativos en los cuales el mismo fue utilizado. Tales actos conforman
un dispositivo de memoria muy particular; suponen una manera de narrar el pasado
buscando la revalidación de una determinada cultura y sus valores a través de
una representación, de una dramatización. Connerton (1989).
De esta manera decidi analizar la reconfiguración histórica de la identidad
peronista a partir del estudio de los actos conmemorativos en los cuales se
utilizo e interpretó al mensaje escrito por Perón.
El argumento de mi trabajo surgio a partir del análisis de tales actos conmemorativos.
Sostengo que ciertos procesos históricos generaron una nueva forma de narrar
el pasado nacional y peronista, lo cual a su vez implico la transformación de
las identidades políticas. Mas específicamente, el análisis de los actos conmemorativos
me llevo a identificar dos proceso históricos como transformadores de los procesos
de historización. Me refiero a la violencia política, así como a una nueva concepción
sobre el lugar que ocupa Argentina en el mundo.
1. El derrotero de un mensaje Peronista: Memoria e Identidad
1.a) “La Marcha de la Reconquista”
El 12 de agosto de 1948 el entonces presidente de Argentina Juan D. Perón leyó
un mensaje el cual fue luego enterrado bajo la Pirámide de Mayo[i], con el objetivo de que quienes formarían parte
de la juventud en el año 2006 lo desentierren. El entierro de tal mensaje conformo
un aspecto secundario de una marcha denominada “Marcha de la Reconquista”. En
junio de 1806 una flota inglesa invadió el entonces Virreynato del Río de la
Plata; tropas al mando de Santiago Liniers expulsaron al invasor de la ciudad
de Buenos Aires el 12 de agosto del mismo año. La marcha con la cual se conmemoró
tal episodio duro tres dias, y concluyó en Plaza de Mayo donde se celebró un
acto conmemorativo.
¿Por que el gobierno peronista recordaba a través de un acto, y de manera tan
espectacular lo que había ocurrido hacía 142 años? El acto fue realizado el
mismo año en el cual los ferrocarriles, hasta entonces de propiedad inglesa,
fueron nacionalizados. Así, a través de un ritual político el peronismo se presentó
a si mismo como el nuevo movimiento revolucionario, como el movimiento patriótico
que continuaba la gesta iniciada por Liniers logrando un nuevo tipo de soberanía:
la económica. En la celebración se hicieron presentes los elementos que Connerton
entiende como característicos de los actos conmemorativos: 1) la ceremonia contada
en un presente metafísico; 2) el hecho que la historia no haya sido simplemente
contada sino que haya pasado a ser un culto re-presentado, vivido nuevamente;
3) el que haya existido un tiempo y un espacio privilegiados –el 12 de agosto
fue la fecha que conectó 1806 con 1948; a su vez, la Plaza de Mayo fue el lugar
donde Liniers expulsó a los ingleses y donde se llevó a cabo el acto, es decir,
donde las diferencias temporales fueron negadas. Connerton (1989).
Uno de los ejes en torno al cual se organizo tanto el acto como el texo del
mensaje fue la caracterización de un ’’otro”. A su vez, a medida que el “otro”
-visto como un enemigo- iba siendo definido, el “nosotros” comenzaba también
a delinearse.
Así como en 1806 se debio combatir para expulsar a un ejército invasor, Perón
entendía que en 1948 existía un “otro” a combatir para logar una nueva independencia,
ya no política sino ahora económica. Apelar al recuerdo de la gesta de 1806
en aquel 1948, a través del uso selectivo y reinterpretativo del pasado que
un acto conmemorativo permite, implicó recordar que en 1948 el “imperialismo
inlgés” continuaba siendo el enemigo, y que por lo tanto en aquel presente el
peronismo era el continuador de los movimientos patrióticos.
Sin embargo, en el acto no se señalo al “otro” únicamente en el imperialismo
inglés; en el texto que conformó el mensaje se indicó a los partidos políticos
como el “otro” a vencer en el plano interno. Esto fue posible, en gran medida,
gracias a la construcción del texto que conformó el mensaje sobre la base de
una lógica generacional-gnealógica.
La lógica generacional de organización de un discurso implica enfatizar una
reacción reinterpretativa del pasado, marcar un quiebre en el relato. Davies
(1989: 110). Utilizando tal lógica, Perón presento al peronismo como el movimiento
que marco una discontinuidad histórica entre el pasado -asociado con los partidos
políticos y sus intereses sectoriales- y un presente/futuro representado por
el peronismo –definido como el movimiento nacional-. Por el contrario, la lógica
genealógica implica la identificación de grupos de edades diferentes con un
antepasado común. Davies (1989: 110). Tal lógica fue remarcada como una forma
de mostrar la equivalencia entre el peronismo y la gesta patriótica de 1806.
Además dicha lógica le permitia a Perón plantear una visión evolutiva del tiempo:
el peronismo se encontraba en el poder y ya ninguna fuerza podía evitar el progreso
de los pueblos.
1.b) Los actos de restitución de 1986 y 1987
El mensaje escrito por Perón en 1948 no fue utilizado en rituales políticos
hasta 1986 y 1987, cuando los jóvenes peronistas integrantes de un Club denominado
“Libertadores de América” organizaron dos actos conmemorativos en torno al mismo.
Tales actos fueron nombrados como “actos de restitución”. La palabra “restitución”
fue utilizada por los militantes con relación a la supuesta destrucción que
sufrió el mensaje en 1955. El golpe de 1955 tuvo como objetivo la “desperonización
de la sociedad”. Neiburg (1988). Desperonificar equivalía a descalificar todo
aquello relacionado con el peronismo, acabar con la propia memoria peronista.
En base al recuerdo de lo que fuera la violencia antiperonista los militantes
peronistas dieron por obvia la destrucción del mensaje, así como incluyeron
al mismo dentro de un amplio repertorio de objetos que pasaron a ser considerados
dignos de culto.
La restitución estuvo, así, definida sobre la base de una relación muy particular
entre el espacio y el tiempo.
En cuanto al espacio, la restitución supuso el ubicar a la copia del mensaje
escrito por el líder en Plaza de Mayo. Fue allí donde el mensaje fue enterrado
por Perón, fue de allí donde supuestamente la “Revolución Libertadora” lo desenterró
y destruyó.
Por otra parte, es notable como en todos los “actos de restitución” se señalo
en forma errónea al tiempo que dio comienzo al derrotero del mensaje. Esto implica
que para los militantes que organizaron los actos de restitución la importancia
del mensaje residió en un tiempo diferente al de su origen. Fue el tiempo de
la destrucción el privilegiado en los actos de restitución. La restitución implicó
reestablecer una continuidad interrumpida por una violencia política, aquella
desatada en 1955 por las fuerzas antiperonistas.
Sostengo que la violencia política transformó la lógica temporal con la cual
el peronismo concibe la historia, generando una reconfiguración en las identidades
políticas. El golpe militar de 1955 inauguró un período que los justicialistas
denominan “Resistencia Peronista”, el cual se caracterizó por la persecución,
proscripción, y exilio de su líder durante 17 años. Entiendo a la “Resistencia
Peronista” como un modelo a partir del cual los peronistas elaboran la propia
experiencia, como una narrativa mayor. La función fundamental de la narrativa
en la vida no es la de reportar una secuencia cronológica de los eventos, sino
la de marcar una perspectiva de los eventos, crear y satisfacer patrones de
temas de una tradición social determinada. Gee (1991:20).
La violencia política genero dos formas de concebir el tiempo por parte de
los militantes de Libertadores. En los momentos en que el peronismo se encuentra
gobernando al país privilegia una lógica evolutiva, progresiva del tiempo. En
tales momento el peronismo no se imagina a si mismo como uno de los elementos
de un dualismo, sino que se presenta como un tercer elemento surgido para conciliar
los dos polos de un antagonismo. Es por ello que en tales momentos no se invocó
a un objeto de memoria que implica organizar la experiencia privilegiando una
concepción temporal pendular y no progresiva.
Por el contrario, el mensaje fue siempre invocado en momentos que el peronismo
se encontraba en la oposición política. Como modelo narrativo, la “Resistencia
Peronista” simboliza el tiempo de la oposición política, supone una visión discontinua
de la historia, una lógica binaria y pendular del pasado. Implica una cualidad
temporal ya no asociada a un pasado determinado, sino a todas las épocas en
las cuales el peronismo se encuentra en la oposición política. El tiempo pendular
implica una forma cíclica, supone una organización dominada bajo una lógica
de dos polos hacia los cuales el péndulo oscila. Leach (1961).
Esta situación muestra como el poder –en este caso aquel que persiguió al peronismo
a partir de 1955- puede afectar la forma de representar el tiempo. Rutz (1992).
La concepción temporal pendular es acorde con el otro gran motivo por el cual
fueron organizados los actos de restitución de 1986 y 1987; tal motivo consistió
en buscar una reacción ante las históricas derrotas electorales de 1983 y 1986.
Si la lógica temporal asociada con el mensaje se inscribe dentro de la narrativa
conocida como “Resistencia Peronista”, invocar en tales momentos al mensaje
suponía apelar a una lógica temporal pendular, recordar que las épocas en las
cuales el peronismo se encuentra en la oposición política alternan con las épocas
de gloria en las cuales el movimiento retorna al poder.
Así como en 1948 el mensaje habia formado parte de un acto conmemorativo en
el cual la “soberanía política” fue el eje central del mismo, en 1986 y 1987
el mensaje fue reinterpretado sobre la base del lema ”liberación o dependencia”.
El imperialismo continuaba siendo el enemigo, pero en el contexto de 1986 y
1987 fue el partido radical en el gobierno el señalado como el principal exponente
del “otro”. De esta manera los supuestos desentierros y destrucciones por parte
del gobierno radical de la copia del mensaje restituído en 1986 y 1987 fueron
entendidos por los militantes como nuevos ataques del antiperonismo.
En un artículo publicado en la revista del Club Libertadores se trató al mensaje
como un objeto de memoria, como un símbolo. Según los militantes, tales objetos
de memoria “además de encarnar la experiencia verdadera del pueblo, otorgan
identidad y expresan la representación del pueblo. Son su memoria, su presente
y su futuro (…) cuando los símbolos encarnan las experiencias verdaderas de
los pueblos, el imperio procura atacarlos”. Revista del Club Libertadores (octubre
de 1987). Una vez más fue la lógica de la “Resistencia Peronista” la que proporcionó
el marco en el cual los militantes analizaron las destrucciones de 1986 y 1987;
el derrotero del cadáver de Eva Perón fue utilizado como metáfora de aquello
que continuaba ocurriéndole al mensaje. “Por eso los mensajes, igual que a las
personas, hay que matarlos, encarcelarlos o desterrarlos. Destruirlos! (el imperialismo)
en ocasiones usa la violencia, como con el cadáver de Evita”. Revista del Club
Libertadores (octubre de 1987). La peligrosidad que tendría un objeto de memoria
como el mensaje para el gobierno radical se explicaba, según los militantes
de Libertadores, por la vigencia de tal objeto. Lowenthal plantea que los objetos
de memoria “son simultáneamente pasado y presente; sus connotaciones históricas
coinciden con sus roles modernos. El pasado tangible es un fluido constante,
que altera, envejece, renueva y siempre interactúa con el presente”. Lowenthal
(1985: 248).
Durante el acto, los militantes hicieron explícita la relación entre violencia
e identidad política al organizar al mismo en torno al recuerdo de la violencia
antiperonista desatada en 1955. Sin embargo, en los actos de 1986/7 se manifestaron
los efectos no explicitados por los militantes de la violencia política desatada
en otro período histórico. Entre 1976 y 1983 Argentina vivio la dictadura militar
mas sangrienta de su historia; el recuerdo imborrable de la desaparición/muerte
de entre 15.000 y 30.000 personas genero una transformación en la manera recordar
el pasado nacional[ii].
En 1986 el Peronismo continuaba siendo dirigido por su sector sindical. Dicho
sector era asociado por un gran número de peronistas con la historia de violencia
política desatada en la década de 1970, así como con las derrotas electorales
de 1983 y 1986. Cavarozzi y Grossi (1999). Fue así como surgio el “Peronismo
Renovador”, un sector dispuesto a reemplazar al sindicalismo ortodoxo en la
conducción del movimento asi como a darle una imagen mas democrática al justicialismo.
Los actos de 1986 y 1987 reflejaron el contexto de divisiones y transfromaciones
profundas que el peronismo por entonces estaba sufriendo. Gutierrez (1999).
c) Acto de restitución del 15 de Noviembre de 2000
El último ritual político organizado en torno al mensaje escrito por Perón
fue organizado por la JP Libertadores de América el 15 de noviembre de 2000.
Entiendo que en dicho acto se reflejaron las transformaciones operadas en el
peronismo durante la década de 1990. De hecho, el acto no solo no fue organizado
bajo lemas tales como “soberania económica” o “liberación o dependencia”, sino
que además ni siquiera se hizo mención a dichos slogans politicos hasta entonces
centrales en la tradición peronista. Entiendo tal situación como un ejemplo
de lo que Halbawchs denominó “Silencios narrativos”. Halbawchs (1992). Un silencio
narrativo señala el cambio de un período a otro respecto a los marcos sobre
los cuales se organiza la memoria; en la década de 1990 algún proceso histórcio
debió haber afectado los marcos sobre los cuales se organizaba la memoria peronista.
Los fracazos económicos protagonizados por el gobierno radical
de Raúl Alfonsín se expresaron con toda su crudeza con la hiperinflación de
fines de los años ochenta. La hiperinflación generó el inicio de una feroz crítica
por parte de la sociedad a las concepciones hasta entonces tradicionales acerca
del estado, asi como el sentimiento de apatía hacia la política por parte de
la población. Martucelli y svampa (1997).
El colapso del estado fue el punto de partida del programa de gobierno de Carlos
Menem, electo presidente en 1989. Fueron tales críticas hacia la concepción
tradicional del estado de bienestar lo que le permitió al nuevo gobierno peronista
disolver los mecanismos de intervención estatal asi como liberalizar la economia[iii]. Sidicaro (2000). Los gobiernos de C. Menem supusieron
el abandono de posturas tradicionales del peronismo en cuanto a un cierto aislacionismo
del país, así como con respecto a la visión de las potencias extranjeras como
en gran medida responsables de los males locales.
El análisis del acto conmemorativo realizado el 15 de noviembre de 2000 me
permitio plantear la existencia de un segundo proceso histórico que generó una
reelaboración en las identidades políticas. Tal proceso histórico puede ser
señalado como “los efectos” de lo que diferentes autores denominan como “globalizacion”.
La coyuntura de este concepto está relacionada con algunos acontecimientos históricos
importantes: el derrumbe de la Unión Soviética, el fin de la competencia entre
dos sistemas y la existencia de una única superpotencia determinante, los Estados
Unidos de Norteamérica. Hirsch (1998:10).
El peronismo históricamente había sido pensado según el concepto de “Tercera
Posición”, como la posibilidad de lograr un destino nacional proprio aprovechando
la competencia mundial de las dos grandes potencias imperialistas. Ciria (1983).
Sostengo que el proceso de “globalización” afectó la manera en que los militantes
de Libertadores conciben a la Argentina, así como las posibilidades de acción
del peronismo. Nuestro país es visto por estos militantes como débil, sin poder
suficiente que le permita un destino propio[iv]; entienden que Argentina
solo tiene un camino posible, el cual supone adaptarse a la realidad mundial.
Tal forma novedosa de concebir a la Argentina y el lugar que tal país ocupa
en el mundo implicó una reconfiguración en los procesos de historización, una
reelaboración de las identidades políticas. Esta visión guarda una estrecha
relación con uno de los tantos efectos de la globalización descriptos por distintos
intelectuales; me refiero a la reducción del espacio de las políticas locales
de los estados ante el avance del mercado. López (1997).
Pero ante tales cambios en la identidad peronista cabe entonces preguntarse
como estos militantes plantean una continuidad histórica, como muestran la legitimidad
de sus militancias en el presente. Según los militantes de Libertadores la continuidad
histórica esta dada por el carácter revolucionario del peronismo. Pero “lo revolucionario”
en el acto del año 2000 no estuvo asociado con la “soberania económica” como
en 1948, ni con la “liberación nacional” como en 1986 y 1987. Luego de que C.
Menem se presentase a sí mismo como aquel que reincorporó el país al mundo,
los militantes de Libertadores describieron al peronismo como “revolucionario”
por ser el único movimiento nacional que adapta al país a los grandes procesos
históricos[v]. Con respecto a tal transformación
en la forma de recordar el pasado, y por ende en plantear en qué consiste la
esencia del peronismo, es útil recordar lo que escribio Halbawchs: “los grupos
son capaces en cualquier momento de reconstruir su pasado. Frecuentemente lo
distorsionan en esa reconstrucción (…) ese es el por qué en cada período la
sociedad readapta sus recuerdos buscando ajustarlos a las condiciones cambiantes”.
Halbawchs (1992).
La manera en que se definió el “nosotros” y el “los otros” durante el último
acto de restitución conformó otro ejemplo sobre la transformaciòn de los procesos
de historización. Así como en los distintos actos conmemorativos el “otro” fue
descrito como el enemigo y asociado con el imperialismo o con los partidos políticos,
el 15 de Noviembre de 2000 el “otro” terminó siendo asociado con “los medios
económicos concentrados y los medios de comunicación”, con aquellos que le disputan
a la política el sistema de decisiones. Por otra parte así como el “nosotros”
había sido definido como “los peronistas” en las anteriores interpretaciones
del mensaje, en el acto del año 2000 la reinterpretación del mismo supuso asociar
al “nosotros” con aquellos que, como el peronismo, apuestan por la política.
¿Cómo es posible que, a través de la puesta en escena de un mismo mensaje en
distintos actos conmemorativos, los partidos políticos hayan dejado de conformar
el “otro” y pasado a integrar el “nosotros”? Como vimos anteriormente, la “Renovación
Peronista” se caracterizó por sostener la necesidad de que el peronismo comenzase
a operar como un partido político y ya no como un movimiento, que el peronismo
se aleje de la imagen que lo caracterizaba como un movimiento violento, que
el sistema de partidos políticos pasase a ser visualizado como positivo. Este
proceso se intensificó con la llegada de C. Menem al poder. En definitiva es
teniendo en cuenta el efecto del recuerdo negativo por parte de la sociedad
de lo que fuera la violencia política, que podemos comprender cómo los demás
partidos pasaron de ser visualizados por los peronistas como “enemigos”, a conformar
parte del “nosotros” en el acto de restitución.
¿Por qué motivo los medios económicos concentrados y, más específicamente,
los medios de comunicación pasaron a conformar el “otro” en el acto conmemorativo
realizado el 15 de noviembre de 2000?. Durante el acto, la oradora expreso su
preocupación ante un peligro que amenaza a la sociedad argentina. Tal peligro
consistiría en el descreimiento popular respecto a la política y a sus representates.
A su vez, la oradora señalo entonces al nuevo “otro” en aquellos que compiten
con los políticos por el sistema de decisiones; aquellos que, como los medios
económicos concentrados y mas específicamente los medios de comunicación, asocian
a los políticos con la corrupción generando la apatía popular hacia la política.
Así, la recuperación del mensaje de Perón debía ser entendido como un gesto
de recuperación de la política.
Pero entonces, ¿cómo actuar frente al desprecio hacia la política? Los militantes
encontraron tal respuesta en un ritual político, en la celebración de un nuevo
acto conmemorativo. Fue ante la percepción de la devaluación del sistema político
que los militantes organizaron el acto en coincidencia con una de las fechas
centrales del calendario peronista, el 17 de noviembre o el “Día de la Militancia”[vi]. ¿Por qué asociar al mensaje con el “Día de
la Militancia” a través de una ceremonia conmemorativa? El ritual brinda una
respuesta, pues el mismo supone el uso de un lenguaje performativo que no provee
una descripción de cierta acción, sino que él es por sí mismo una cierta conducta.
Connerton (1989). De esta manera, el ritual performativo implica darle una determinada
forma a la conducta, al discurso.
La conexión entre el antepasado que dio origen a la propia genealogía y los
jóvenes es el elemento que aporta la carta; la conmemoración de la militancia,
su valoración positiva es el elemento que aporta el 17 de noviembre –que en
si mismo condensa la militancia de todas las generaciones. Estos dos elementos
fueron unidos en un tiempo y bajo una lógica ritual, la cual posee particularidades
que la diferencia del tiempo de la vida cotidiana. El tiempo de la vida cotidiana
se caracteriza por el uso de nociones temporales de producción, contrastando
con el tiempo del ritual que se caracteriza por ser estático o cíclico –lo cual
permite la sensación, tan característica de todo ritual, de fusión del pasado
en el presente. Bloch (1989). El tiempo del ritual permitió así una fusión entre
el tiempo de la militancia con el presente. El elogio de la militancia se dio,
vale la pena recordarlo nuevamente, bajo un contexto de apatía y desprecio por
parte de la población ante todo lo relacionado con la política. En este contexto
y pensando en esa capacidad que posee el rito de incidir sobre quienes participan
en él, es útil recordar lo que escribió Connerton: “los efectos que provoca
el rito no se encuentran limitados en la ocasión ritual: los ritos poseen la
capacidad de darle valor y sentido a la vida de aquellos que forman parte del
mismo”. Connerton (1989: 45).
2. Conclusión
El pasado nacional, así como el peronismo, históricamente fueron interpretados
sobre la base de una lógica donde lo político fue el eje estructurador. Así,
el dualismo que durante años caracterizó a la manera de explicar el pasado tuvo
su base en una lectura política del mismo.
Si la “globalización” supone una primacía del Mercado Mundial sobre los Estados
Nacionales, generando así un impacto subordinador y aún impotentizador de la
política, entiendo entonces que el avance de “lo económico” sobre el terreno
de las discuciones del destino nacional supone la puesta en jaque de la forma
tradicional de interpretar el pasado nacional a través de lo político, generando
así una nueva reonfiguración en las identidades.
Bibliografía
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El Mundo 11 al 13 de agosto de 1948
NOTAS
[i] La pirámide de Mayo, por
su ubicación espacial en plena Plaza de Mayo, es un símbolo importante en la
historia Argentina. Se supone que fue allí donde Juan de Garay fundó por segunda
vez la ciudad de Buenos Aires en 1580, fue allí donde los ciudadanos se reunieron
en 1810 en lo que fuera el origen del movimiento de independencia, y fue también
allí donde las multitudes se dieron cita para manifestarse a lo largo de toda
la historia del país.
[ii] Como consecuencia del Proceso
de Reorganización Nacional existe una manera dominante de concebir “la memoria”
en la Argentina; desde 1983 “la memoria” implica un concepto de uso estrictamente
político, inexorablemente ligado a las prácticas de los organismos de Derechos
Humanos tendientes a reclamar justicia frente a los crímenes perpetados por
el terrorismo de Estado. Memoria aquí significa, pues, no olvido y justicia.
Visacovsky (2001).
[iii] La liberalización de la
economía pudo lograrse a través del plan de convertibilidad y reforma del Estado,
encarada durante la gestión del ministro de economía Domingo Cavallo desde 1991.
El plan de convertibilidad produjo una verdadera transformación en las reglas
de juego económicas. Se efectuó un importante programa de privatizaciones de
las empresas públicas que impactó por su celeridad y amplitud: se liberalizó
fuertemente la inversión extranjera, se suprimieron los principales mecanismos
de control del Estado sobre la economía en favor de las reglas del mercado.
Asismismo se puso en vigor un programa de reestructuración global del estado
a través de la reducción del gasto público, la descentralización estatal y el
traslado de competencias a los niveles provincial y municipal, y la reforma
administrativa. Sidicaro (2000).
[iv] Definir al país como débil
y por lo tanto incapaz de crear un rumbo proprio en la historia supone un quiebre
en la tradición peronista. Martucelli y Svampa remarcaron el contraste entre
esta concepción de la política con la visión que sostenían quienes militaron
en los distintos sectores de la JP en la década de 1970, para los cuales “el
horizonte de los posibles históricos pareció ampliarse: la voluntad militante
y la conducción política eran capaces de generar la historia”. Martucelli y
Svampa (1997: 141).
[v] Es así como podemos comprender
la siguiente explicación proporcionada por un militante acerca de la continuidad
histórica del justicialismo: “(el peronismo) siempre estuvo, agarra cualquier
período del peronismo, en la ola de lo que pasaba en el mundo, nunca a contramano.
En el 45 estaba la posguerra y lo que imperaba en el mundo era el Estado de
Bienestar, entonces Perón comienza a construir el Estado de Bienestar (…) en
los 70’ el mundo se corre hacia la izquierda, el peronismo esta en ese corrimiento
e incorpora a las clases medias y a los jóvenes (…) en los 90’ el mundo asiste
a cambios muy repentinos. Cae el muro como expresión más gráfica… Los 90 es
una etapa de transición hacia un mundo diferente. Y el peronismo lo que hace
es verse a tiro con esa transición, intenta cabalgar sobre la incertidumbre”
(entrevista a TI). Para estos militantes la continuidad no està dada por lo
ideológico; por el contrario, el peronismo se caracterizaría históricamente
por ser un movimiento que privilegia el pragmatismo político: “(Menem) adaptó
la doctrina, las doctrinas no son eternas, sí los grandes principios. Ya lo
había dicho Perón, las ideas no son cárceles, son instrumentos para cambiar
la realidad (entrevista a MO).
[vi] Tal fecha remite al 17 de
noviembre de 1972, cuando una multitud se movilizó para recibir a J. D. Perón
tras su regreso al país luego de 17 años de exilio. Según se recuerda en la
tradición peronista, fueron miles de militantes anónimos los que hiceron posible
el retorno del líder, es por ello que tal fecha pasó a ser recordada como el
“Día de la Militancia”
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