49 Congreso Internacional del Americanistas (ICA)

Quito Ecuador

7-11 julio 1997

 
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Maria Constanza Ceruti

SIMPOSIO:

Clave: ARQ 16

Título:

LOS INKAS. NUEVOS AVANCES ARQUEOLÓGICOS Y ETNOHISTÓRICOS.

Coordinadoras: Laurencich Minelli, Laura; Arellano Hoffman, Carmen

Universita degli studi di Bologna. Dipartamento di Paleografía y Mediavística, Piazza San Giovanni in Monte 2, Y - 40124 Bologna, Italia. Fax 39 51 232 097.

PONENCIA:

Título: PROSPECCIONES EN SITIOS DE ALTA MONTAÑA EN EL NOROESTE ANDINO ARGENTINO: INFORME PRELIMINAR

Autor: MARIA CONSTANZA CERUTI

Licenciada en Ciencias Antropológicas.

Instituto Interdisciplinario Tilcara

(Facultad de Filosofía y Letras; Universidad de Buenos Aires).

Belgrano 445 (4624) Tilcara. Pcia. de Jujuy. Republica Argentina.

Tel/ Fax: 54-88-95-5006.

INTRODUCCIÓN

Los santuarios andinos de alta montaña constituyen evidencias muy valiosas para el estudio arqueológico del ritual prehispánico. Las ofrendas y los enterratorios realizados en sitios emplazados en altitudes superiores a los 5.000 o 6.000 m.s.n.m., quedaron, en muchos casos, al márgen de las destructoras campañas de extirpación de idolatrías de los conquistadores. Preservados por la sequedad del aire y las bajas temperaturas, los ítems artefactuales, ecofactuales, bioantropológicos y arquitectónicos permiten ahondar en la variabilidad de las estrategias implicadas en la apropiación de las cumbres andinas con fines religiosos. Detalles de la dinámica de ceremonias tales como las Capacochas efectuadas por los incas, se pueden reconstruir en base al registro presente en las localidades arqueológicas de altura, complementando la información obtenible de otras fuentes.

Pese a la oportunidad única que ofrece el registro de los santuarios de altura, de contribuir desde la Arqueología, a arrojar luz sobre múltiples aspectos poco conocidos del Imperio incaico, las cumbres andinas no han sido habitualmente, objeto de estudio por parte de los arqueólogos. A excepción de las investigaciones emprendidas por el Dr. Johan Reinhard en numerosos cerros y volcanes de los andes centro-meridionales chilenos, peruanos y bolivianos (Reinhard 1983, 1992 y 1996); y de los destacados trabajos del Dr. Juan Schobinger de la Universidad Nacional de Cuyo, en los andes argentinos (Schobinger 1966a, 1966b, 1967, 1968, 1982, 1985, 1986, 1995a y 1995b), no abundan los antecedentes de estudios arqueológicos de las montañas andinas. En la cordillera argentina, el andinista sanjuanino, Antonio Beorchia Nigris (Centro de Investigaciones Arqueológicas de alta Montaña), ha efectuado la mayor contribución a la exploración de cumbres orientada a la detección de sitios de altura (Beorchia 1987); no habiendo sido la prospección asumida como una actividad sistemática desde la Arqueología.

Si las dificultades en el acceso a los santuarios de montaña han influído en la postergación de las tareas de investigación arqueológica; no ha ocurrido lo mismo con la actividad de extracción ilegal de objetos (huaqueo). Las altitudes extremas no han sido obstáculo para la depredación intencional de artefactos y momias, episodios lamentables que han dejado su saldo de destrucción en numerosas localidades arqueológicas de altura. A esta triste realidad se suma el deterioro sufrido por las estructuras arquitectónicas de los santuarios, cuyo mampuesto ha sido reiteradamente empleado para la construcción de apachetas cúlticas actuales, hitos topográficos, lugares para la depositación de testimonios de andinistas, etc. (Ceruti, 1996a).

Considerando la necesidad y la urgencia de prospectar y relevar las montañas del Noroeste argentino, a fín de determinar presencias y ausencias de santuarios de altura, y de efectuar el relevamiento correspondiente, se llevaron a cabo sucesivas ascensiones a cerros y volcanes de la Puna salteña, jujeña y catamarqueña; del área humahuaqueña y de los Valles Calchaquíes. Dos eran, y siguen siendo, los objetivos fundamentales de este trabajo de exploración: contribuir a la documentación del registro arqueológico de altura, y consecuentemente, a la preservación de esas manifestaciones del patrimonio cultural; y ampliar la escasa información disponible acerca de la variabilidad de los santuarios de montaña, como base para la reconstrucción inferencial de la variabilidad en las estrategias de apropiación ritual de las altas cumbres en el pasado prehispánico.

METODOLOGÍA DE TRABAJO

Las prospecciones cuyos resultados se describen a continuación fueron realizadas entre los meses de Enero a Abril y de Septiembre a Diciembre del año 1996. La que suscribe tomó parte activa en la totalidad de las ascensiones, habiendo efectuado personalmente el relevamiento planimétrico y fotográfico de los hallazgos en las distintas cumbres.

En la selección de las montañas se tuvieron en cuenta las referencias previas existentes acerca de la presencia de vestigios arqueológicos, dadas por los andinistas. También se ascendieron cerros y volcanes sin antecedentes conocidos. Tratándose de las primeras etapas de una investigación exploratoria, se prefirió no delimitar las ascensiones a montañas de una región limitada, sino antes extender el área de exploración a distintos entornos paisajísticos del Noroeste argentino, comprendiendo cumbres de la Puna, Quebrada y Valles. Tampoco se establecieron restricciones en cuanto a la altitud mínima de los cerros en estudio; y si bien la mayoría de las cumbres fueron de alta montaña (más de 5.000 m.s.n.m.), también se tuvieron en cuenta algunos cerros de media montaña.

Como unidad de análisis se adoptó la localidad arqueológica de altura, definida como el conjunto de sitios presumíblemente interrelacionados, presentes en la cumbre, precumbres, laderas y/o base de una misma montaña. Por ende, la localidad de altura comprende no sólo al santuario, sino también a las estaciones de refugio que pudieran encontrarse ubicadas en la ruta de ascensión, y a los tambos que pudieran haber funcionado como campamentos-base. En consecuencia con lo antedicho, se adoptó un enfoque de tendencia distribucional en las prospecciones, por el que se procuró, toda vez que fuera posible, no limitar la exploración a la cumbre principal, sino extenderla a las cumbres secundarias y precumbres; intentando asimismo recorrer las diferentes posibles rutas de ascenso.

En el trabajo de relevamiento de los sitios, se efectuaron lecturas de altitud, latitud y longitud mediante posicionador satelital (G.P.S.), que luego fueron comparadas con los datos de la cartografía oficial. Se levantaron planos de las estructuras arquitectónicas mediante la técnica de brújula y cinta métrica; se efectuó el mapeo bidimensional de los hallazgos recuperados en superficie; se llevó a cabo un completo relevamiento fotográfico de construcciones y objetos, y se recolectaron muestras para futuros fechados radiocarbónicos. Todas estas tareas debieron realizarse en forma expeditiva, tras varias horas de ascensión, bajo condiciones adversas de extrema altitud e intenso frío.

DESCRIPCIÓN DE LAS LOCALIDADES DE ALTURA RELEVADAS

Nevado de Chañi (5.896 m.s.n.m.)

El Nevado de Chañi se encuentra ubicado a 24 03 Latitud Sur y a 65 44 Longitud Oeste, en el límite entre el Departamento Manuel Belgrano (Provincia de Jujuy) y el Departamento Rosario de Lerma (Provincia de Salta), República Argentina. Posee varias cumbres, alcanzando la principal una altitud de 5.896 m.s.n.m.. Pertenece al Sistema Orográfico de la Cordillera Oriental Andina, siendo la máxima elevación en el área humahuaqueña. Su ubicación transicional, entre la Quebrada de Humahuaca y la Puna, determina la disimilitud de paisajes existente entre sus laderas oriental y occidental. A diferencia de otros cerros de la zona, las alturas del Chañi están formadas por afloramientos de roca intrusiva, responsables de la abrupta conformación de las cumbres.

A lo largo de la ruta de ascensión practicada por el filo occidental del nevado, la autora de este trabajo logró identificar numerosos sitios arqueológicos, algunos de los cuales habían sido referidos previamente por el arqueólogo, Jorge Fernandez:

En la cumbre principal y el filo cumbrero que a ella conduce, se advirtió que por encima de los 5.800 m.s.n.m. casi no existe solución de continuidad en el aprovechamiento del espacio mediante la construcción de terrazas y plataformas con muros de contención. Las estructuras, de planta rectangular, miden entre 4 y 8 m. de lado y se orientan hacia el Norte o el Noroeste, con muros que alcanzan una altura de 0,8 a 1,5 m... Se relevaron al menos cinco construcciones con estas características, la mayoría de las cuales se encontraban asociadas, en superficie, a restos óseos de camélido, leña, madera de cardón y cerámica incaica.

Asimismo se reconocieron sitios de función aparentemente logística, tanto en los faldeos bajos de la ladera occidental, como en las inmediaciones del abra que separa ambas vertientes, y en la base del filo cumbrero. Se detectaron dos posibles estaciones de refugio, a 5.850 y a 5.790 m.s.n.m., constituídas por recintos de planta semicircular, de 3 m. de diámetro. A 5.450 m.s.n.m., se relevó un conjunto de dos recintos rectangulares, de 6,2 y 8,5 m. de longitud máxima respectiva, el cual también parece haber funcionado como un refugio. Un extenso conjunto de recintos, con cerámica incaica en superficie, se detectó a 4.900 m., pudiendo tratarse de un campamento-base o punto de partida para la ascensión.

La ruta seguida desde la base, por la vertiente Norte del filo occidental hasta el abra, para luego ascender por el filo cumbrero hasta la máxima altura, se encuentra recorrida por una senda despejada y por tramos amojonada con piedras blancas o puntiagudas, junto a la cual se disponen todos los sitios anteriormente mencionados.

La localidad fue interpretada como un posible centro de peregrinaje, en razón de la infraestructura logística existente en la base y laderas, y de la enorme inversión energética destinada al acondicionamiento de espacios planos mediante la construcción de plataformas y terrazas en el abrupto filo cumbrero. La evidencia artefactual y ecofactual sugiere que la actividad ritual habría tenido como escenario, no sólo a la reducida superficie de la cumbre, sino a casi todo el filo que a ella conduce. Existen referencias acerca de la extracción de una momia infantil de las alturas de este nevado en el año 1905.

Nevado de Collaguaima: Cumbre Niño (5.635 m.s.n.m.)

El Nevado de Collaguaima se encuentra ubicado a aproximadamente 22 50 Latitud Sur y 66 36 Longitud Oeste, en el Departamento Rinconada, Provincia de Jujuy, República Argentina. Pertenece al Sistema Orográfico de la Cordillera Occidental Andina, y se encuentra ubicado en el medio de la puna occidental jujeña. Está conformado por varias cumbres, alcanzando la nororiental, llamada Niño, los 5.635 m.s.n.m. de altitud. En su flanco nororiental presenta una extensísima área precumbrera, que se extiende, como una altiplanicie, a una altura promedio de 5.250 m.

En la abruptísima cumbre Niño, ascendida en solitario por la que suscribe, se identificó un depósito de leña con dos grandes troncos de queñoa con sus extremos carbonizados. En la planicie precumbrera, a unos 5.260 m., se encontró un recinto de planta semicircular, de 2,3 m. de diámetro, orientado al Este, que podría haber sido construído para ofrecer protección contra el viento.

Volcán Granada (5.697 m.s.n.m.)

El volcán Granada se encuentra ubicado a 22 33 Latitud Sur y 66 32 Longitud Oeste, en el Departamento Rinconada, Provincia de Jujuy, República Argentina. Pertenece al Sistema Orográfico de la Cordillera Occidental Andina, y tiene una altitud de 5.697 m.s.n.m.

Se encuentra ubicado en medio de la puna occidental jujeña, tratándose de una geoforma de gran visibilidad.

En la prospección realizada por la que suscribe, se ubicó un pequeño depósito de leña asociado a una apacheta, en una cumbre secundaria del filo occidental, a 5.670 m.s.n.m.. En la cumbre principal se encontró asimismo otra apacheta, de 1,5 m. de altura y planta cuadrangular, asociada con pequeños fragmentos de leña y carbonilla. A 5 m. al sudeste de la apacheta cimera, se relevó un recinto de muros bajos de planta subcuadrangular, de 3,6 por 4 m. de superficie. En la cumbre se detectaron también indicios de reutilización subactual con fines rituales, en fragmentos de vidrio, hojas de coca y restos de latas de conservas, que suelen encontrarse como ofrendas en las montañas del área altiplánico-puneña.

Cerro Macón (5.611 m.s.n.m.)

El Cerro Macón o Icomán se encuentra ubicado a 24 27 Latitud Sur y a 67 15 Longitud Oeste, en el Departamento Los Andes, Provincia de Salta, República Argentina. Pertenece al Sistema Orográfico de la Cordillera Occidental Andina, y forma parte del encadenamiento de las Cumbres del Macón, alcanzando una altura máxima de 5.611 m.s.n.m.

Se encuentra ubicado en la puna salteña, en medio de los salares de Pocitos y Arizaro, emplazamiento que otorga a su cumbre un campo visual excepcionalmente amplio.

En la cumbre principal, la autora de este trabajo identificó una gran apacheta, de 1,4 m. de altura, asociada a ofrendas subactuales de cigarrillos y hojas de coca. Pocos metros al sur de la misma, se relevó una plataforma de planta cuadrangular, de 5,4 por 5,6 m. de lado, sobreelevada 0,8 m. sobre la superficie de la cumbre, y asociada a pequeños fragmentos de leña. A 18 m. al noreste del conjunto, se identificó una terraza de planta subrectangular, de 6,3 m. de lado, por 2,4 a 3,7 m. de ancho, con muros de contención que alcanzan entre 0,5 y 0,9 m. de altura.

Se detectaron indicios de huaqueo en la plataforma, y evidencias de utilización ritual reciente (cigarrillos, hojas de coca). Existen referencias de andinistas acerca de la presencia de textiles y de la abundancia de leña observable años atrás.

Cerro Morado (5.130 m.s.n.m.)

El cerro Morado de Iruya se encuentra ubicado a 22 55 Latitud Sur y 65 11 Longitud Oeste, en el Departamento Iruya, Provincia de Salta, República Argentina. Pertenece al Sistema Orográfico de la Cordillera Oriental Andina, y alcanza una altitud estimable en 5.130 m.s.n.m.. Se encuentra situado al norte de la Quebrada de Humahuaca, y presenta cinco cumbres, siendo aquella ubicada más al norte la principal.

En dicha cumbre norte del cerro, la que suscribe relevó un santuario constituído por un explazo de planta rectangular, un recinto de planta ovoidal, y dos recintos de muros bajos contiguos, de planta subcircular. Los lados del explazo miden 12 m. y 6,7 m.; el recinto de planta ovoidal, situado a pocos metros al oeste, tiene un diámetro máximo de 6,7 m. y muros de 0,5 m. de alto. A más de 15 m. al sudoeste, se encuentran dos recintos de muros bajos, de planta ovoidal, con diámetros mayores de 3,1 y 3,5 m., dispuestos en forma contigua. Se constató la parcial destrucción de los muros de las estructuras para la construcción de tres apachetas subactuales, erigidas en las cercanías de los recintos de muros bajos.

Este sitio de altura fue excavado por E. Casanova en 1930 (Casanova 1930), habiéndose recuperado en aquella oportunidad, numerosos objetos de cerámica, cuentas de collar y láminas de metal.

Cerro Sisilera (4.742 m.s.n.m.)

El cerro Sisilera se encuentra ubicado a 23 31 Latitud Sur y 65 16 Longitud Oeste, en el Departamento Tilcara, Provincia de Jujuy, República Argentina. Pertenece al Sistema Orográfico de la Cordillera Oriental Andina, ubicándose al este de la Quebrada de Humahuaca, y alcanzando una altitud de 4.742 m.s.n.m.

Como resultado de la exploración realizada por la que suscribe, se observaron estructuras arquitectonicas atípicas en la cima de este cerro, la cual continúa siendo ascendida con fines rituales en la actualidad. Circundando la superficie de la cumbre, se registró un gran muro, de 1,8 m. de alto y 0,9 m. de ancho, que se extiende sucesivamente en tramos de 10 m., 14,5 m., 2,8 m., 6,7 m. y 8 m., formando un polígono de planta irregular. En el interior del espacio delimitado por el muro, se relevó una estructura rectangular con hastiales, de 4,1 por 2,5 m. de superficie, con muros que alcanzan una altura interna de 1,5 m..

La cumbre presentaba notable densidad de material óseo, tiestos ordinarios y marlos de maíz, como también ítems subactuales tales como latas de conservas o botellas de plástico vacías. Tentativamente, cabe suponer reutilización religiosa actual de un santuario de altura prehispánico, aunque se necesitarán ulteriores investigaciones para confirmar esta hipótesis.

Nevado de Acay (5.716 m.s.n.m.)

El Nevado del Acay se encuentra ubicado a 24º 23 Latitud Sur y 66º 10 Longitud Oeste, en el Departamento Los Andes, Provincia de Salta, República Argentina. Pertenece al Sistema Orográfico de la Cordillera Oriental Andina, ubicándose en el borde oriental de la puna salteña, en las nacientes de la Quebrada del Toro y del Valle Calchaquí. Su altitud es de 5.716 m.s.n.m. Se trata de un cerro formado por una sola cumbre principal que se eleva como un pequeño morro sobre una precumbre llana y extensa. La cima es una superficie plana, de considerable extensión, formada por bloques rocosos de regular tamaño.

En el Nevado de Acay, el sitio arqueológico de altura que fuera relevado por la que suscribe y el Prof. Christian Vitry (Universidad Nacional de Salta), se encuentra localizado sobre la planicie del morro cumbrero, a 5.716 m.s.n.m. Consta de un conjunto de estructuras sobreelevadas localizadas en el punto más alto de la cumbre, y de dos conjuntos subsidiarios de estructuras, ubicados, respectivamente, a unos 10 m. al Noreste y a unos 30 m. al Noroeste del conjunto principal.

El conjunto principal está formado por dos plataformas sobreelevadas, sin relleno artificial, construídas con bloques rocosos procedentes de la misma cumbre. Una de las plataformas, de planta trapezoidal, tiene una longitud de 6,7 m. y alcanza una altura máxima de 1,3 m.. La otra plataforma, que se encuentra contigua a la primera, tiene una planta más rectangular, de 6,1 m. de longitud por 6,6 m. de ancho. Ambas se encuentran orientadas al Este, y presentan indicios de perturbación por huaqueo.

El conjunto ubicado al noreste, está constituído por dos recintos de muros bajos, de planta semicircular, orientados al noreste, de 3,5 y 4,4 m. de diámetro, con muros de 0,6 m. de alto. El tercer conjunto, situado al noroeste de las plataformas, está formado por dos recintos, de muros esquinados formando un ángulo, cuya abertura se orienta hacia el Norte.

En las cercanías de las plataformas sobreelevadas, así como en su parte superior, se encontraron escasos fragmentos de leña de pequeño tamaño y un minúsculo fragmento óseo, no detectándose otros ítems artefactuales ni ecofactuales en el sitio. Dicho santuario fue visitado por el Dr. Johan Reinhard en 1985.

Nevado de Quehuar (6.130 m.s.n.m.)

El Nevado del Quehuar se encuentra ubicado a 24º 20 Latitud Sur y 66º 44 Longitud Oeste, en el Departamento Los Andes, Provincia de Salta, República Argentina. Aislada en medio de la altiplanicie puneña salteña, en las cercanías de los salares de Pastos Grandes y de Pocitos, esta montaña alcanza una altitud de 6.130 m.s.n.m. Se trata de un nevado volcánico, en el que se destacan dos cumbres, que forman parte del borde del crater extinto. La cumbre norte es la principal, y en ella se encuentran las evidencias arqueológicas que fueran oportunamente relevadas por la que suscribe y el Prof. Christian Vitry (Universidad Nacional de Salta).

En la explanada precumbrera, a 6.100 m.s.n.m. de altitud, se detectó un imponente conjunto arquitectónico constituído por dos grandes estructuras, siendo éstas una gran plataforma sobreelevada a varios niveles, con una rampa de acceso adosada, y un recinto de muros altos contiguo a la misma. La plataforma sobreelevada tiene planta rectangular, y se encuentra orientada al Este. Los lados mayores miden 9,4 m. de longitud; y los menores, entre 3,4 y 3,2 m. aproximadamente. Los muros alcanzan una altura máxima de 1,7 m. (en el ángulo sudoriental), y una altura mínima de 0,45 m. (en la esquina sudoccidental), variando según la inclinación del terreno, en función de la nivelación de la superficie superior de la plataforma. La rampa de acceso mide 3,2 m. de longitud y 2,5 m. de ancho, y se encuentra adosada al lado mayor que forma la cara sur de la plataforma. La plataforma presenta signos de alteración por dinamitación en su extremo nororiental. En el sector contiguo a la zona afectada por derrumbe, se encontraron un tiesto de estilo incaico y algunos fragmentos de leña. El recinto de muros altos es de planta circular o levemente subcuadrangular. Se encuentra adosado al norte de la plataforma, siendo su diámetro externo de 7,2 m. Los muros alcanzan en ciertos sectores, 1,2 m. de ancho, y 2,2 m. de alto. Este recinto de muros altos presenta también signos de dinamitción.

En la cumbre del nevado, a 20 m. de distancia del promontorio de máxima altitud, se encuentra un recinto de planta ovoidal, de 4 m. de diámetro, sin hallazos asociados.

En la ruta de ascenso a la cumbre, se identificó un conjunto de muros bajos alineados, de aproximadamente 15 m. de longitud, dispuestos en forma paralela y escalonada, a modo de pequeñas terrazas, a unos 5.000 m.s.n.m., que podría haber constituído un campamento base.

El Nevado del Quehuar fue ascendido por Antonio Beorchia Nigris (Centro de Investigaciones Arqueológicas de Alta Montaña de San Juan) en Diciembre de 1974, ocasión en la que se descubriera una momia incrustada en el hielo, en el interior del recinto de muros altos. En 1981, con la compañía del Dr. Johan Reinhard, se intentó el rescate de la misma, el cual no pudo realizarse por haber sido el cuerpo dinamitado durante un evento de huaqueo.

Nevado de Chuscha (5.512 m.s.n.m.)

El Nevado del Chuscha o del Cajón se encuentra ubicado a 26º 09 Latitud Sur y 66º 12 Longitud Oeste, en el Departamento Cafayate, Provincia de Salta, República Argentina. Pertenece al Sistema Orográfico de la Cordillera Oriental Andina, formando parte del extremo septentrional de la Serranía del Cajón, que se extiende de Norte a Sur, al oeste del Valle del Río Santa María. Su altitud es de 5.512 m.s.n.m., tratándose de un nevado formado por una cumbre principal, de la cual se desprende un filo occidental y uno oriental, los que presentan a su vez, cumbres secundarias de menor altitud.

Durante la exhaustiva prospección de las cumbres del nevado efectuada por la que suscribe y el Prof. Christian Vitry, se identificaron tres sitios; dos sobre el filo oriental, y uno sobre el filo occidental, encontrándose la cumbre principal libre de hallazgos.

El primer sitio, ubicado sobre el filo oriental, a 5.165 m.s.n.m., en una explanada precumbrera llana y extensa, consta de dos estructuras, un recinto de planta circular de 2,9 m. de diámetro, y un posible rectángulo ceremonial o explazo, de unos 6 por 4 m. de superficie, ambas orientadas al Este.

También sobre el filo oriental, a 5.185 m.s.n.m., se relevó un segundo sitio, constituído por dos estructuras, un recinto de muros bajos, de planta ovoidal, de 2,6 m. de diámetro, con muro anexo, y otro recinto de muros bajos, de características semejantes. Acompañando a las estructuras se encontró leña.

En una precumbre del filo occidental, a 5.300 m.s.n.m., se detectaron indicios de una excavación previa, junto a abundantes fragmentos de leña.

Existen referencias acerca de la extracción de una momia adulta femenina en las alturas de este nevado, en 1927. La montaña fue ascendida reiteradamente por Antonio Beorchia Nigris (Centro de Investigaciones Arqueológicas de Alta Montaña de San Juan), quien ha referido la recuperación de restos de cérvido y una pequeña laminilla de metal en el sitio ubicado sobre el filo occidental de este cerro.

Cerro Bayo (4.612 m.s.n.m.)

El cerro Bayo u Overo se encuentra ubicado a 26º 03 Latitud Sur y 66º 06 Longitud Oeste, en el Departamento Cafayate, Provincia de Salta, República Argentina. Pertenece al Sistema Orográfico de la Cordillera Oriental Andina, ubicándose al Norte de la Serranía del Cajón, y al Oeste del Valle del Río Santa María. Su altitud es de 4.612 m.s.n.m., siendo su única cumbre una explanada sumamente extensa y fácilmente accesible.

Durante la prospección realizada por la que suscribe, junto a Antonio Beorchia Nigris (Centro de Investigaciones Arqueológicas de Alta Montaña) y Christian Vitry (Universidad Nacional de Salta), bajo la dirección del Dr. Juan Schobinger (Universidad Nacional de Cuyo) se relevó un conjunto de dos estructuras, situado a escasos 30 m. del promontorio de mayor altura.

El sitio consta de una estructura central de piedras apiladas, circundada por un muro semicircular, de 8,8 m. de longitud, que en uno de sus extremos se adosa a un recinto de muros bajos de planta circular, de 3,3 m. de diámetro. La abertura del muro semicircular orienta al conjunto hacia el Este. Dentro del ámbito del sitio y en sus proximidades, se efectuaron hallazgos de fragmentos óseos, y de tiestos cerámicos, la mayoría de indudable filiación incaica. El remontaje de los mismos permitió advertir que se trataba originalmente de un mismo aribaloide.

Volcán Bertrand (5.207 m.s.n.m.)

El volcán Bertrand se encuentra ubicado a 26 45 Latitud Sur y a 68 07 Longitud Oeste, en el Departamento Tinogasta, Provincia de Catamarca, República Argentina. Pertenece al Sistema Ortográfico de la Cordillera Occidental Andina, y forma parte de la Cordillera de San Buenaventura, que se extiende en dirección Oeste-Este, señalando el límite meridional de la Puna. La altitud del volcán es de 5.207 m.s.n.m. Se trata de un extensísimo cráter volcánico, de bordes muy abruptos, cuya máxima elevación presenta vestigios arqueológicos que fueran identificados por la autora de este trabajo.

El sitio arqueológico estudiado se encuentra localizado a unos 10 m. de distancia, y a unos 3 m. de desnivel con respecto al promontorio rocoso que señala la cumbre principal del Bertrand. Consta de un conjunto de fragmentos de leña, almacenados en la base de una gran roca que aflora, y prensados junto a la misma por dos o tres piedras alineadas, de regular tamaño. No se detectaron otras estructuras en el sitio; como tampoco artefactos ni ecofactos en superficie.

DISCUSIÓN

La variabilidad detectada en las localidades arqueológicas de altura relevadas, permite inferir que la utilización prehispánica de las cumbres no fue homogénea, habiendo existido diferencias en las estrategias de apropiación ritual de los espacios sacralizados en las distintas montañas.

Si bien no se dispone aún de dataciones radiocarbónicas para las localidades prospectadas, puede inferirse que el Nevado de Quehuar, el Nevado de Acay, el Nevado de Chañi, el Cerro Macón, el Cerro Bayo y el Cerro Morado, funcionaron como santuarios de altura durante el Período Incaico. La presencia de plataformas en el Quehuar, Chañi, Acay y Macón, es interpretable como indicador de la influencia cuzqueña, siendo esta clase de estructuras sobreelevadas consideradas un tipo característico de la arquitectura incaica de altura (Raffino 1981, 1982, 1993). En los cerros Bayo y Morado, los hallazgos de cerámica de estilo incaico constituyen un indicador que permite vincular la depositación de esas ofrendas con rituales relacionados, en forma más o menos directa, con el incanato. Además de los indicadores arquitectónicos y cerámicos, es evidente que la construcción de imponentes complejos como los del Chañi, Acay y Quehuar, en emplazamientos de tan baja accesibilidad, y en condiciones de trabajo tan adversas, debió necesariamente requerir una organización estatal que coordinara y controlara la asignación de mano de obra y demás recursos.

No ocurre lo mismo en los casos en que la evidencia arquitectónica es pobre o nula, y no se han podido efectuar hallazgos de ítems artefactuales diagnósticos. Resulta casi imposible, por el momento, realizar aseveraciones acerca de la antiguedad o la filiación cultural de las prácticas que dieran orígen a los depósitos de leña en los volcanes Betrand y Granada, y en el Nevado de Collaguaima. Podría tratarse de eventos de depositación realizados en el marco de ceremonias incaicas como la Capacocha , en la que ninguna Huaca debía quedar sin su ofrenda, dependiendo la calidad e importancia de la misma de la jerarquía del santuario en cuestión (Duviols, 1979).

Llama la atención la variabilidad de sistemas orográficos, ecosistemas y paisajes en los que se encuentran localidades arqueológicas de altura. La muestra relevada permite advertir que se han escogido volcanes y cerros de la Puna (Granada, Collaguaima, Quehuar, Macón y Bertrand, en la Cordillera Occidental; Chañi, Acay y Chuscha, en la Cordillera Oriental), de la Quebrada de Humahuaca (Chañi, Morado, Sisilera), y de los Valles Calchaquíes (Chuscha, Bayo, Acay). Dicha variabilidad en el emplazamiento de los santuarios puede ser interpretada como indicadora de una estrategia de apropiación exhaustiva y sistemática de cumbres, que daría cuenta de la enorme extensión de la red de santuarios de altura, desde Perú hasta el Centro de Chile. Esta evidencia apoyaría lo anteriormente citado en relación a las Capacochas , y a la necesidad de no dejar de ofrendar a ninguna Huaca , dentro del territorio del imperio.

En lo que respecta a la variabilidad intralocal, se advierten inmediatamente las diferencias existentes entre distintas montañas. Algunas localidades, tales como el Quehuar o el Chañi, presentan imponentes complejos arquitectónicos en sus cumbres y precumbres cercanas a los 6.000 m.s.n.m.; ofrecen estaciones de refugio a lo largo de la ruta de ascensión, y campamentos-base a unos 5.000 m.s.n.m. En montañas de menor altitud, que pueden ser ascendidas en una sola jornada, no se observa la presencia de instalaciones logísticas en la base y en las laderas. Tal es el caso de los santuarios del Acay, Macón, Chuscha, Bayo y Morado. Por último se encuentran ciertas montañas, generalmente volcanes con cráteres de bordes abruptos, que carecen de espacio suficiente para la construcción de arquitectura ceremonial, en los que el registro arqueológico se limita a fragmentos de leña. Son ejemplos característicos los depósitos del Granada, Betrand y Collaguaima.

En los santuarios del Chañi, Acay, Macón, Quehuar la preparación del escenario del ritual ha requerido de considerable inversión en trabajo humano para la construcción de plataformas sobreelevadas. Dichas estructuras no solamente habrían permitido la segregación de un espacio sacro en la planta del santuario (sensu Leach 1978), sino que también habrían contribuído a reproducir las desigualdades de rol y status entre los oficiantes del culto y los asistentes, materializando las diferencias en asimetrías visuales introducidas por el desnivel artificial. La función de la arquitectura sobreelevada como recurso para reproducir encubiertamente desigualdades sociales, ya ha sido objeto de análisis en otros casos de estudio (Nielsen 1995).

Soluciones menos costosas parecen haberse implementado alternativamente ante el requerimiento de creación de espacios segregados: los recintos de muros bajos y muros anexos, como los del Bayo, el Chuscha y el Morado; o los rectángulos ceremoniales presentes en estos dos últimos sitios, son ejemplos de esta estrategia alternativa.

La construcción de santuarios con espacios segregados y arquitectura ceremonial de considerable visibilidad, sumada a la distribución estratégica de instalaciones logísticas en las laderas y bases de algunas montañas; a la que se agrega a veces, el trazado de un camino en zig-zag hacia la cumbre, pueden ser interpretados como indicios de una participación más bien abierta en las ceremonias realizadas en altura, y de que las mismas eran ejecutadas periódicamente. Sería injustificada la enorme inversión energética en la construcción de las plataformas cumbreras, si no estaba prevista su exhibición ante un público asistente. Sería también injustificada la instalación de extensos campamentos-base y estaciones de ascenso, si no se contemplaba una utilización reiterada de los mismos. Es por todo esto que cabe inferir que algunas localidades arqueológicas de altura debieron haber funcionado como centros de peregrinaje religioso. Dentro de la muestra prospectada, el Nevado de Quehuar y el Nevado de Chañi serían los ejemplos más claros de esta forma de utilización ritual de una montaña.

Por otra parte, también se registran indicios de una estrategia completamente diferente, de participación restringida y de ascensión única, en los volcanes Granada, Bertrand y Collaguaima comprendidos en la muestra. La escasez y simplicidad del registro (fragmentos de leña), sumada a los constreñimientos presentados por el reducido espacio de las cumbres, y a la ausencia de arquitectura u otros vestigios, parecen indicar que un grupo poco numeroso de personas habrían ascendido a la cumbre en una sola oportunidad, para la depositación de la leña.

Las dos formas arriba inferidas podrían situarse en los extremos de un abanico de posibles estrategias de apropiación ritual de cumbres andinas, suceptibles de análisis en cada caso particular. Las diferentes estrategias podrían haberse complementado en el marco de ceremonias estatales como la Capacocha , adecuándose su implementación según conveniencias y objetivos político-religiosos vinculados a la interacción con las etnías locales.

Hasta aquí una contribución desde la Arqueología, al estudio de los rituales prehispánicos en altura, en base al análisis de la variabilidad del registro y la inferencia de estrategias de apropiación de los espacios cumbreros. Avanzar en la dilucidación de cuestiones tales como quienes eran los oficiantes y asistentes al culto, que finalidad tenía el mismo en la regulación de la interacción del estado imperial con las etnías locales; que importancia tenían los sacrificios humanos en el control social, etc.; son cuestiones cuyo abordaje requerirá la colaboración interdisciplinaria de arqueólogos, antropólogos, etnohistoriadores y demás estudiosos del mundo andino.

RESUMEN

En este trabajo se sintetizan los resultados preliminares de las prospecciones realizadas por la que suscribe, en distintas localidades arqueológicas de montaña del Noroeste andino argentino. En base a una breve descripción del registro relevado en cerros y volcanes de la Puna (Vn. Bertrand, Vn. Granada, Nev. de Collaguaima, Co. Macón, Nev.de Quehuar, Nev. de Acay), Quebrada de Humahuaca (Nev. de Chañi, Co. Morado, Co. Sisilera) y Valles Calchaquíes (Nev. de Chuscha, Co. Bayo), se infiere variabilidad en las estrategias de apropiación ritual de las cumbres andinas en tiempos prehispánicos, como contribución desde la Arqueología, para avanzar en el conocimiento de las prácticas cúlticas incaicas en altura.

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