V Congreso de Antropologia Social

La Plata - Argentina

Julio-Agosto 1997

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LUIS IGLESIAS Y LA ESCUELA RURAL UNITARIA: UNA VISIÓN ANTROPOLÓGICA SOBRE LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE PROPUESTAS PEDAGÓGICAS ALTERNATIVAS ( PONENCIA)

ANA PADAWER.

Instituto de Ciencias. Antropológicas. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires.

INTRODUCCION: PROBLEMA DE INVESTIGACION Y METODOLOGIA

Con esta ponencia me gustaría dar cuenta de algunos resultados de un proyecto de investigación que llevo a cabo en la Universidad de Buenos Aires y se denomina: La desigualdad social y la escuela elemental, una perspectiva antropológica sobre propuestas pedagógicas alternativas.

En mi primer año de trabajo analizo de la experiencia de un docente: Luis Fortunato Iglesias, quien entre 1938 y 1957 se desempeñó en una escuela rural de Esteban Echeverría, Provincia de Buenos Aires, donde formuló una propuesta pedagógica inédita para trabajar en una escuela unitaria, es decir, una escuela con un único maestro. Iglesias se propuso lograr que la escolarización de los niños campesinos se adecuara a sus condiciones de vida, fundamentalmente su alternancia con el trabajo rural. Su propuesta pedagógica fue crear una escuela atractiva, donde la ayuda mutua, y la autoconducción mediante guiones permitieran un trabajo sin la intervención constante del maestro, y donde la expresión de vivencias personales fuera el puntode partida para la enseñanza.

Con la experiencia de Luis Iglesias me propongo analizar la construcción social de las propuestas pedagógicas alternativas, entendiendo a esta como las sucesivas recreaciones de la producción original de un individuo o grupo docente que se desarrollan en distintas coyunturas sociales y políticas, formuladas con el interés de transformar la pedagogía y con ella la sociedad en la que la experiencia se inscribe. Las recreaciones incluyen un proceso de identificación donde las propuestas originales, objetivadas en documentos de circulación pública o restringida, se articulan con aspectos no documentados de la propuesta que circulan oralmente o en prácticas recurrentes, muchas veces extraescolares.

La hipótesis que sostengo es que en la recreación escolar de propuestas pedagógicas alternativas es decisiva la intervención de funcionarios intermedios de la administración educativa - en el caso de la provincia de Buenos Aires, mi referente empírico, estos son los inspectores de distrito -. El cuerpo de inspectores realiza un trabajo cotidiano de control de las actividades en las escuelas, y las propuestas caracterizadas como técnicas circulan junto a un fondo de información sobre la identidad política de quienes la formulan; los avales o reprobaciones se otorgan de acuerdo a la distancia ideológica con las autoridades del sistema educativo del momento y a la vez con respecto a los autores de la propuesta. Intento explorar las acciones de estos funcionarios como los maestros más cercanos a las prácticas políticas y a la vez como los políticos más próximos a la tarea docente; podrían definirse como procesos de construcción de identidades político-pedagógicas, allí me interesa ver como se elabora el antagonismo, que analizo en términos de hegemonía: me interesan las alianzas estrategicas y confrontaciones en las distintas coyunturas que tienen al magisterio como protagonista.

Iglesias fue docente durante más de dos décadas, inspector durante casi 10 años e inspector jefe durante un año, luego de lo que se retira, ya hace casi tres décadas. Las etapas biográficas de su carrera docente sirven como referencia, en tanto el período de su trabajo como maestro corresponde a una etapa de producción de la experiencia pedagógica, mientras sus años como inspector se refieren al comienzo de una etapa de circulación de sus ideas. Es allí donde comienzan las recreaciones, que se desarrollan en distintas escuelas primarias del país, en diferentes momentos históricos, con o sin contacto personal o epistolar con Iglesias. Los libros, las misiones pedagógicas, las conferencias, las entrevistas y los actos de reconocimiento hacen que su experiencia circule por más de 60 años de historia política y educativa de la provincia de Buenos Aires, del país y también América Latina, ya que su experiencia fue conocida mediante publicaciones y visitas a México, Cuba, Nicaragua, Costa Rica, Brasil y Uruguay.

En el primer año de trabajo metodológicamente utilice la historia de vida para conocer al creador de la experiencia original, Luis Iglesias, así como al mundo sobre el que esta iniciativa pedagógica se construye y los sujetos que la protagonizaron. En una segunda etapa prevista para el período marzo de 1997-marzo de 1998 realizaré un relevamiento de las recreaciones de la experiencia pedagógica original, a través de un rastreo documental de proyectos presentados ante las autoridades educativas, un seguimiento de la edición de sus libros, y entrevistas con docentes y funcionarios con los que este maestro tuvo y tiene actualmente relaciones importantes. Estas tareas permitirán ampliar la información sobre el contenido de las propuestas, los vínculos informales establecidos en el momento de su realización, las asociaciones pedagógicas, ideológicas y políticas que se establecieron hasta llegar al presente.

La historia de vida fue realizada mediante entrevistas, publicaciones con las que Iglesias ha reflexionado sobre su trabajo, así como cronologías que ubican su trayectoria dentro de la historia educativa y política de la Provincia de Buenos Aires, y materiales diversos provenientes de medios graficos y audiovisuales. Con esos materiales formulo una primera versión de la historia, que reviso y discuto en una conversación con Iglesias, destinada a conseguir interpretaciones consensuadas del relato de su vida; además de elegir términos más precisos para ciertas ideas, allí discutimos el exceso de textualidad de la primera versión, que me permitió reconsiderar ciertas cuestiones metodológicas.

LUIS IGLESIAS Y LA ESCUELA RURAL UNITARIA

La historia de vida me permitió conocer la perspectiva de Iglesias sobre su experiencia pedagógica de una manera distinta que accediendo exclusivamente a sus libros publicados o a las entrevistas que concede a los medios masivos de comunicación. Creo que uno de los aportes de este trabajo es la idea de que este maestro, nacido en Tristán Suárez en 1915, egresado de la Normal de Lomas de Zamora en 1935, de padres inmigrantes, construye retrospectivamente un antagonista político-pedagógico que atraviesa su vida que es la reacción.

Esta reacción la constituyen en la escuela normal los positivistas, teóricos y rutinarios; contra ella está su maestra Isolina Maffía: socialista, pacifista, humanista a la que le dedica su primer libro, un alegato antibélico llamado El Tamborcillo. En esos momentos se produce lo que Iglesias llama sugerentemente una división del mundo: la iglesia católica apoyada por los conservadores se reorienta hacia un fuerte nacionalismo tras el Congreso Eucarístico de 1934, y adquiere fuerza la formación de maestros confesionales, así como la enseñanza de los principios de moral cristiana en las escuelas comunes, esto último bajo el gobierno de Fresco en la Provincia de Buenos Aires (1936-1940).

Su primer nombramiento como docente incorpora una oposición que se articula con la anterior: la gente del pueblo peticiona a las autoridades conservadoras su ubicación en 1935. Enseguida Iglesias es secretario de la asociación de ayuda a los niños de la guerra civil española, la iglesia católica lo señala como un rojo e inmediatamente un hito; un discurso en el que alude al papel de los industriales financiando la guerra europea que comenzaba, lo ubicó definitivamente a la izquierda. Entre anonimatos y personajes Iglesias construye en este primer período a su antagonista: la reacción incluye a los católicos liberales y nacionalistas, hacendados, políticos conservadores, empresarios, y a los inspectores que por su discurso le inician un sumario y apoyados por el consejo escolar lo destinan a la escuela rural N. 11 de Esteban Echeverría, la peor escuela en tanto es la más alejada del distrito.

En la reacción ocupa un lugar central el fascismo y su vinculación con los gobiernos argentinos, que la historiografía ubica como polémica pública central en las elecciones que colocan al General Perón como presidente en 1945. Iglesias describe el peronismo desde el antifascismo europeo y sus argumentos se emparentan con la literatura sociológica y sociopolítica de nuestro país iniciada por G. Germani donde el apoyo obrero al peronismo proviene de la adhesión de nuevos trabajadores, migrantes del interior que satisfacen una necesidad de participación emotiva y de soluciones a problemas inmediatos e individuales, que los alejará de las tradiciones de autonomía sostenidas por los viejos obreros anarquistas, socialistas y comunistas.

De ese campo discursivo antifascista participa Iglesias junto a maestros y pedagogos socialistas, comunistas, del liberalismo conservador tradicional, la democracia progresista y el radicalismo. Algunos historiadores le atribuyen una mayor involucración, pero en las entrevistas Iglesias distingue la participación política en partidos organicos de una afinidad ideológica que sostiene como posición personal; tensionando ambas perspectivas es importante considerar que la persecusión política define hitos en la narración de Iglesias y es a la vez constitutiva de la historia reciente del país.

En la escuela de Esteban Echeverría, Iglesias edita: Viento de Estrellas, Antología de creaciones infantiles, en 1942. Con este libro tiene un primer testimonio de su trabajo experimental que comienza en la escuela rural N. 11, cuyo origen atribuye a un hito que transforma sus ideas respecto a la educación. Refiere recurrentemente una anécdota en la que un padre campesino lo visita en la escuela y manifiesta su disconformidad respecto a la enseñanza de tareas agrícolas en la escuela primaria, reclamando mayor atención a las tareas típicamente escolares como la lectura y el cálculo. La visita del campesino hizo que Iglesias pensara en la enseñanza rural como la construcción de un espacio con multiples materiales, atractivos visuales, actividades e intereses para los niños; fundamenta su propuesta en un ideario de igualdad y solidaridad que refiere a las dificultades de los niños campesinos para concurrir a la escuela por las grandes distancias propias del medio rural y por su alternancia con largas jornadas de trabajo, en contraste con la riqueza de la zona tambera.

La gente del campo es para Iglesias un otro conocido, vecinos de su infancia que no han podido acceder a la cultura que brinda la lectura y la educación formal, dedicados totalmente al trabajo rural. El vínculo de Iglesias con los campesinos participa de la forma histórica de sentido conformada por la antítesis barbarie-civilización, que se encuentra en distintas configuraciones ideológico-políticas y se sintetiza en la oposición interior-capital. Esta oposición caracteriza a la identidad argentina constituída por un polo indigena-mestizo, bárbaro, inculto, leal a sus caudillos, rural; por otro, el polo civilizado, progresista, moderno, culto, ciudadano. Los padres concurren a la escuela N. 11 a reuniones de cooperadora y algunos festejos, son recurrentemente una muestra del rigor del trabajo, la rusticidad, y la monotonía que les depara a sus alumnos el futuro como medieros, y por lo tanto trabajadores del campo con una economía doméstica de subsistencia que están excluídos de la cultura.

El libro Viento de Estrellas combina atractivos visuales con una didáctica del lenguaje escrito donde la libre expresión es el eje central; y en el trabajo cotidiano de la escuela recurre con este fin a los Cuadernillos de Pensamientos Propios. En este aspecto su pedagogía se vincula con la técnica Freinet, con la experiencia de Jesualdo y Olga Cossettini, entre otros. Estas experiencias, iniciadas en nuestro país durante el radicalismo y hasta el final de la década infame como enunciados pedagogicos disidentes y alternativos al discurso normalizador, tuvieron en la educacion primaria expresiones como el movimiento de escuela activa, experiencias de anarquistas, socialistas y comunistas dentro de las escuelas, y en las sociedades populares de educacion y sindicatos, así como el movimiento sindical docente.

La trayectoria personal del relato de Iglesias no reproduce la periodización de la historiografía, sino que la recrea casi dos décadas más tarde: se vincula con la escuela activa y el espiritualismo de la decada del 20 en sus comienzos como maestro, cuando promedia la década del 30, y publica un ensayo denominado La Escuela Emotiva en 1945; Se describe en una segunda etapa más cientificista y crítica desde el punto de vista social, laicista, que se vincula con la segunda etapa de la escuela nueva en nuestro país, cuando promediaba la década del 30, allí su posición se aproxima por ejemplo a la que sostuviera Anibal Ponce. Cuando restrospectivamente reconstruye su producción pedagógica, esta evoluciona en un tiempo propio que se articula pero no se reduce al tiempo social: creo que esto será decisivo para entender las recreaciones de las propuestas pedagogicas, donde quienes retoman una orientación décadas después lo hacen en su propia configuración de antagonismos pedagógicos y políticos.

En tanto confronta con la orientación dominante en los establecimientos de formación docente y la estructura burocrática del sistema educativo, la circulación de sus ideas pedagógicas se da mediante conferencias en clubes y asociaciones vecinales en las décadas del 40 y 50, así como mediante el mantenimiento de correspondencia y otros medios más informales. Estos contactos difunden pero a la vez disipan la autoría de las propuestas pedagógicas; lo que no parece suceder con los libros, donde existen disposiciones legales que garantizan el mantenimiento de la propiedad intelectual. Sin embargo para Iglesias como autor esto constituye una preservación o una restricción, de acuerdo al contexto.

Iglesias integra activamente un grupo de intelectuales y artistas, que tomando su nombre de una obra de Romain Rolland editan los Cuadernos Lilulí. Eran un grupo de discusión, escribían en periódicos, participaban en movilizaciones estudiantiles. Con este grupo realiza Iglesias la 1era edición de su libro La Escuela Rural Unitaria en 1958, año en que es ascendido a inspector. La Escuela Rural Unitaria es el libro que distingue a Luis Iglesias, aquel que tuvo más trascendencia pública y al que le concede singular importancia; no en vano dedica este libro a su esposa e hijos.

DE INSPECTOR A EDUCADOR

Iglesias se desempeña como inspector por casi diez años, sin embargo describe al cuerpo de inspectores como un otro, enfatizando el aspecto burocrático y remitiendo al sumario en los comienzos de su carrera, a encuentros aplastantes y agresivos posteriormente.

Su experiencia es distinta a la del cuerpo porque los inspectores autoritarios, reaccionarios, oficialistas transmiten las circulares de la administración central y limitan a los maestros; Iglesias en cambio ha sido independiente, y rebelde. Retrospectivamente considera que posiciones independientes como la suya no son posibles en la función pública cuando existe una importante exposición personal: en este sentido la inspección distrital permite cierta autonomía política y pedagógica que es dificil de sostener cuando se llega a posiciones de poder más elevadas.

Durante la inspección Iglesias pudo difundir su experiencia en las escuelas bajo su jurisdicción: se dedicó a la creación de establecimientos y la organización de talleres. Pero además fue el comienzo de su vinculo con organismos internacionales como Unesco, realizo viajes, publicó libros (el primero de su etapa como inspector fue en 1959: una 2da edición de La Escuela Rural Unitaria), y ubica fundamentalmente allí su divulgación de la experiencia en la escuela rural N.11.

En 1960 comienza a editarse el periódico Educación Popular, bajo la dirección de Luis Iglesias y Ricardo Nervi: se vincula con pedagogos universitarios y durante 16 años, simultaneamente con su trabajo de inspector desarrolla allí lo que considera su expresión política, social, ideológica. El periódico, los congresos, encuentros, exposiciones, jornadas serán de aquí en adelante escenario para la expresión de sus alianzas y enfrentamientos en el ambito docente. Estos vínculos introducen a Iglesias en otros espacios educativos como aquí en la Universidad de la Plata, a la que lo convoca Nassif para iniciar una cátedra de organización y didáctica de la enseñanza primaria en 1960. El golpe militar de marzo de 1962 y el enfrentamiento de azules y colorados bajo el gobierno del anteriormente vicepresidente Guido, lo encuentran en estas actividades: en abril de 1962, Iglesias es detenido en Caseros.

Libros publicados en Argentina y México, congresos en varios países de América Latina y Europa, cátedras en escuelas normales mexicanas, nicaraguenses y cubanas, bibliotecas con su nombre y otros reconocimientos transforman a Iglesias en educador, un maestro cuyos interlocutores son predominantemente miembros de organismos nacionales e internacionales. A fines del gobierno de Illia (1963-1966) será ascendido a inspector jefe.

Esta responsabilidad sólo durará un año: el general Onganía derroca al presidente Illia e Iglesias decide retirarse de la docencia. Toma esta decisión en una nueva confrontación con la reacción: es destituído del cargo de inspector jefe, tiene perspectivas de ser separado de la docencia y decide retirarse. Sus adversarios se encuentran en el gobierno y la educación provincial: son la derecha reaccionaria y las autoridades católicas fervientes, hispanistas y franquistas; entre ellas es protagonista un compañero suyo de la escuela normal, quien incluso firma su destitución.

A partir de su retiro Iglesias se dedicará a publicaciones, viajes y talleres; recibe un último y quizás más fuerte impacto cuando en 1976 cierra el periódico Educación Popular: en la reacción adquiere protagonismo la dictadura militar, mientras la iglesia y el CONSUDEC tienen una incidencia mucho más mediatizada: se vinculan con el cierre en tanto editan otro periódico contra el que no pueden competir los maestros progresistas.

La vuelta a la democracia lo encuentra enfrentado con la reacción en sus contenidos laicistas, y con el agregado de una presencia fuerte de la confrontación gremial; estas se expresan en el Congreso Pedagógico Nacional, espacio público donde los enfrentamientos históricos se actualizan y los pedagogos se reubican en una nueva coyuntura económica, política y social del país: de un lado de la mesa toda una larga fila de las autoridades eclesiásticas de las mayores, y del otro los progresistas, la izquierda, muy desorganizada.

La democracia recien instalada incluye posibilidades de difusión masiva de la experiencia de Iglesias: se implementa la distribución, por primera vez en el país, de uno de sus libros: Didáctica de la Libre Expresión, a los docentes de la provincia de Buenos Aires.

CONCLUSIONES

Ciertos momentos biograficos relatados por Iglesias me permiten complejizar la hipótesis inicial, respecto a la intervención de los inspectores en las recreaciones pedagógicas de propuestas alternativas: creo que es necesario trabajar de aquí en mas sobre cómo en los niveles intermedios de la administración educativa, se realiza el cotidiano ejercicio del poder; no ya considerado en tanto aparato de Estado, sino también debajo de él, de manera cotidiana y, microscópica: en los individuos, sus gestos, actitudes, sus discursos, su vida cotidiana.

Considerar la omnipresencia de poder y resistencia permite entender procesos como el de la elaboración misma de la experiencia de la escuela rural unitaria: si bien Iglesias fue ubicado por funcionarios del sistema educativo en una escuela rural como castigo, él lo reformula entendiendolo como un lugar de experiencia, donde puede articular pedagógicamente ideas como la autocorrección y la ayuda mutua, vinculadas con el propósito de lograr una sociedad democrática.

La difusión de su experiencia es parte de una contienda que Iglesias tiene que ganar, venciendo resistencias personales e institucionales del magisterio. Pero los docentes o inspectores que retoman el trabajo de Iglesias recreando su experiencia o dando su nombre a aulas, bibliotecas, periódicos educativos, se inscriben en la construccción histórica de los antagonismos que los tienen como protagonistas desde su particular inserción.

Para Iglesias han existido varias oposiciones en el transcurso de su vida: los republicanos frente a los nacionalistas españoles, los intelectuales de izquierda antiperonistas, la escuela activa y sus críticas al positivismo, la escuela laica y común frente a la educación privada y confesional. Difundió explícitamente sus posiciones político pedagógicas en el periódico Educación Popular, y estas lo llevaron a la carcel.

Retrospectivamente atribuye un sentido global a esas distintas confrontaciones en una trayectoria personal de vida en lucha contra la reacción. Esta podría ser el antagonista de los maestros democráticos, sarmientinos, laicos, de izquierda. Con ese sentido político e ideológico Iglesias produce su experiencia, desde un imaginario de igualdad que supone la educación común, y que asume la forma de una articulación de liberalismo pedagogico, espiritualismo, escuela activa y marxismo. En estas claves Iglesias elabora el resto de su trayectoria personal, previa y posterior.

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