CARTA INTERNACIONAL SOBRE TURISMO CULTURAL
8º Borrador, para su aprobación por la Asamblea General de ICOMOS
CARTA INTERNACIONAL SOBRE TURISMO CULTURAL
LA GESTION DEL TURISMO EN LOS SITIOS CON PATRIMONIO
SIGNIFICATIVO
INTRODUCCION
El Espiritu de la Carta
En su más amplio sentido, el Patrimonio natural y cultural pertenece a
todos los pueblos. Cada uno de nosotros tiene el derecho y la
responsabilidad de comprender, valorar y conservar sus valores
universales.
El concepto de Patrimonio es amplio e incluye sus entornos tanto
naturales como culturales. Abarca los paisajes, los sitios históricos, los
emplazamientos y entornos construidos, así como la biodiversidad, los
grupos de objetos diversos, las tradiciones pasadas y presentes, y los
conocimientos y experiencias vitales. Registra y expresa largos procesos
de evolución histórica, constituyendo la esencia de muy diversas
identidades nacionales, regionales, locales, indígenas y es parte
integrante de la vida moderna. Es un punto de referencia dinámico y un
instrumento positivo de crecimiento e intercambio. La memoria colectiva y
el peculiar Patrimonio cultural de cada comunidad o localidad es
insustituible y una importante base para el desarrollo no solo actual sino
futuro.
En estos tiempos de creciente globalización, la protección,
conservación, interpretación y presentación de la diversidad cultural y
del patrimonio cultural de cualquier sitio o región es un importante
desafío para cualquier pueblo en cualquier lugar. Sin embargo, lo normal
es que cada comunidad en concreto o grupo implicado en la conservación se
responsabilice de la gestión de este patrimonio, teniendo en cuenta las
normas internacionalmente reconocidas y aplicadas de forma adecuada.
Un objetivo fundamental de la gestión del Patrimonio consiste en
comunicar su significado y la necesidad de su conservación tanto a la
comunidad anfitriona como a los visitantes. El acceso físico, intelectual
y/o emotivo, sensato y bien gestionado a los bienes del Patrimonio, así
como el acceso al desarrollo cultural, constituyen al mismo tiempo un
derecho y un privilegio.
Esto conlleva la responsabilidad de respetar los valores del
Patrimonio Natural o Cultural, así como los intereses y patrimonios de la
actual comunidad anfitriona, de los pueblos indígenas conservadores de su
patrimonio o de los poseedores de propiedades históricas, así como la
obligación de respetar los paisajes y las culturas a partir de las cuales
se ha desarrollado el Patrimonio.
La Interacción dinámica entre el Turismo y el Patrimonio Cultural
El Turismo nacional e internacional sigue siendo uno de los medios más
importantes para el intercambio cultural, ofreciendo una experiencia
personal no sólo acerca de lo que pervive del pasado, sino de la vida
actual y de otras sociedades. El Turismo es cada vez más apreciado como
una fuerza positiva para la conservación de la Naturaleza y de la Cultura.
El Turismo puede captar los aspectos económicos del Patrimonio y
aprovecharlos para su conservación generando fondos, educando a la
comunidad e influyendo en su política. Es un factor esencial para muchas
economías nacionales y regionales y puede ser un importante factor de
desarrollo cuando se gestiona adecuadamente.
Por su propia naturaleza, el Turismo ha llegado a ser un complejo
fenómeno de dimensiones políticas, económicas, sociales, culturales,
educativas, biofísicas, ecológicas y estéticas. Se pueden descubrir
numerosas oportunidades y posibilidades conociendo la valiosa
interacción existente entre los deseos y expectativas de los
visitantes, potencialmente conflictivas, y de las aspiraciones y
deseos de las comunidades anfitrionas o locales.
El Patrimonio natural y cultural, la diversidad y las culturas vivas
constituyen los máximos atractivos del Turismo. El Turismo excesivo o mal
gestionado con cortedad de miras, así como el turismo considerado como
simple crecimiento, pueden poner en peligro la naturaleza física del
Patrimonio natural y cultural, su integridad y sus características
identificativas. El entorno ecológico, la cultura y los estilos de vida de
las comunidades anfitrionas, se pueden degradar al mismo tiempo que la
propia experiencias del visitantes.
El turismo debería aportar beneficios a la comunidad anfitriona y
proporcionar importantes medios y motivaciones para cuidar y mantener su
Patrimonio y sus tradiciones vivas. Con el compromiso y la cooperación
entre los representantes locales y/o de las comunidades indígenas, los
conservacionistas, los operadores turísticos, los propietarios, los
responsables políticos, los responsables de elaborar planes nacionales de
desarrollo y los gestores de los sitios, se puede llegar a una industria
sostenible del Turismo y aumentar la protección sobre los recursos del
Patrimonio en beneficio de las futuras generaciones.
En cuanto autor de esta Carta, ICOMOS, Consejo Internacional de
Monumentos y Sitios, se compromete con este desafío en unión con otras
organizaciones internacionales y con la industria del Turismo.
Objectivos de la Carta
Los objetivos de la Carta Internacional de Turismo Cultural, son:
a.. Facilitar y animar a cuantos están involucrados en la gestión y
conservación del Patrimonio para que transmitan su importancia tanto a
la comunidad anfitriona como a los visitantes.
b.. Facilitar y animar a la industria del Turismo para que éste se
promueva y gestione con la finalidad de respetar y acrecentar el
Patrimonio y las culturas vivas de las comunidades anfitrionas.
c.. Facilitar y animar al diálogo entre los intereses de la
conservación del Patrimonio y los intereses de la industria del
Turismo, acerca de la importancia y frágil naturaleza de los sitios con
Patrimonio, sus variados objetos y sus culturas vivas, incluyendo la
necesidad de lograr un desarrollo sostenible para ambos.
d.. Animar a las partes interesadas para formular planes y políticas
concretas de desarrollo, objetivos mensurables y estrategias para la
presentación e interpretación de los sitios con Patrimonio y sus
actividades culturales para su defensa y conservación.
Además,
a.. La Carta apoya otras iniciativas abiertas por ICOMOS, por otras
instituciones internacionales y por la industria del Turismo para
mantener la integridad del Patrimonio, su gestión y su conservación.
b.. La Carta anima al compromiso entre todos aquellos que tengan
intereses relevantes o intereses ocasionalmente en conflicto,
responsabilidades y obligaciones, para que se esfuercen en poner de
acuerdo sus objetivos.
c.. La Carta anima a que las partes interesadas formulen pautas
detalladas que faciliten la puesta en práctica de los Principios de esta
Carta, de acuerdo con las peculiares circunstancias de cada una de
ellas, o según las exigencias planteadas por las comunidades u
organizaciones pertinentes.
PRINCIPIOS DE LA CARTA DE TURISMO CULTURAL
Principio 1
Desde que el Turismo nacional e internacional se ha convertido en uno de
los más importantes vehículos para el intercambio cultural, su
conservación debería proporcionar oportunidades responsables y bien
gestionadas a los integrantes de la comunidad anfitriona así como
proporcionar a los visitantes la experimentación y comprensión inmediatas
de la cultura y patrimonio de esa comunidad.
1.1 El Patrimonio natural y cultural es al mismo tiempo un recurso
material y espiritual y ofrece una perspectiva de desarrollo
histórico. Desempeña un papel importante en la vida moderna y el
público en general debería tener acceso tanto físico como intelectual y/o
emotivo a este Patrimonio. Los programas para la protección y conservación
del patrimonio natural y cultural en sus características físicas, en sus
valores intangibles, expresiones culturales contemporáneas y sus variados
contextos, deberían facilitar a la comunidad anfitriona y al visitante, de
un modo equilibrado y agradable, la comprensión y el aprecio de los
significados de este Patrimonio.
1.2 Los aspectos individualizados del patrimonio natural y cultural
tienen diversos niveles de significación, algunos de valor universal,
otros de importancia nacional, regional o local. Los programas de
interpretación deberían presentar estos significados de manera relevante y
accesible para la comunidad anfitriona y para el visitante, usando métodos
apropiados, atractivos y actuales en materia de educación, medios
informativos, tecnología y desarrollo personal, proporcionando información
histórica, cultural, además de información sobre el entorno físico.
1.3 La interpretación y presentación de los programas debería
proporcionar un alto nivel de conciencia pública y el soporte
necesario para la supervivencia del Patrimonio natural y cultural a
largo plazo. 1.4 Los programas de interpretación deberían proporcionar el
significado de los sitios del Patrimonio y de sus tradiciones y prácticas
culturales así como ofrecer sus actividades dentro del marco tanto de la
experiencia del pasado como de la actual diversidad cultural de la
comunidad anfitriona y de su región, sin olvidar las minorías culturales o
grupos lingüísticos. El visitante debería siempre estar informado acerca
de la diversidad de los valores culturales que pueden adscribirse a los
distintos bienes patrimoniales.
Principio 2
La relación entre los sitios con Patrimonio y el Turismo, es una
relación dinámica y puede implicar valoraciones encontradas. Esta
relación debería gestionarse de modo sostenible para la actual y para las
futuras generaciones.
2.1 Los sitios con Patrimonio tienen un valor intrínseco para todo el
mundo por constituir la base de la diversidad cultural y del desarrollo
social. La protección y conservación a largo plazo de las culturas vivas,
de los sitios con Patrimonio, de sus variados objetos, de su integridad
física y ecológica y de su contexto medioambiental, debería ser un
componente esencial en el desarrollo de las políticas sociales,
económicas, políticas, culturales y turísticas.
2.2 La interacción entre los recursos o valores del Patrimonio y el
Turismo es dinámica y está en continuo cambio, generando para ambos
oportunidades y desafíos así como potenciales situaciones
conflictivas. Los proyectos turísticos, sus actividades y su
desarrollo, deberían conseguir resultados positivos y minimizar los
impactos negativos para el Patrimonio y para los modos de vida de la
comunidad anfitriona, al mismo tiempo que deberían responder a las
necesidades y expectativas del visitante.
2.3 La conservación, la interpretación y los programas de desarrollo
turístico deberían basarse en la diáfana comprensión de los aspectos
específicos y significativos del Patrimonio en cada sitio en
particular, a menudo complejos y conflictivos. Es importante la
continua investigación y el asesoramiento para lograr una permanente
comprensión y aprecio de estos significados.
2.4 Es importante conservar la autenticidad de los sitios del
Patrimonio y de la variedad de sus objetos. La autenticidad constituye un
elemento esencial del significado cultural expresado a través de los
materiales físicos, del legado de la memoria y de las tradiciones
intangibles que perduran del pasado. Los programas deberían presentar e
interpretar la autenticidad de los sitios y de sus experiencias culturales
para mejorar el aprecio y la comprensión del patrimonio cultural.
2.5 Los proyectos e infraestructuras y los proyectos para el
desarrollo turístico deberían tomar en cuenta la dimensión social,
estética y cultural, los paisajes naturales y culturales, las
características de su biodiversidad, así como los amplios contextos
visuales de los sitios con Patrimonio. Deberían utilizarse
preferentemente los materiales propios de cada localidad y tomar en
cuenta los estilos de la arquitectura local y de la tradición
vernacular.
2.6 Antes de que un creciente turismo promueva o desarrolle sitios con
Patrimonio, los planes de gestión deberían sopesar los valores naturales y
culturales de estos recursos. Los planes de desarrollo deberían establecer
límites adecuados para que el cambio sea asumible, sobre todo en relación
al impacto que un excesivo número de visitantes puede producir en las
características físicas del Patrimonio, en su integridad ecológica, en la
diversidad del Sitio, en los sistemas de transporte y acceso y en el
bienestar social, económico y cultural de la comunidad anfitriona. Si el
previsible nivel de cambio es inaceptable, deberían modificarse los planes
de desarrollo que se propongan.
2.7 Deberían elaborarse programas de evaluación continua para valorar los
impactos progresivos de las actividades turísticas y de los planes de
desarrollo en cada Sitio o comunidad.
Principio 3
La Planificación de la conservación y del turismo en los Sitios con
Patrimonio, debería garantizar que la Experiencia del Visitante le
merezca la pena y le sea satisfactoria y agradable.
3.1 Los programas de Conservación del Patrimonio y los del Turismo,
deberían ofrecer contenidos de máxima calidad para optimizar la
comprensión del visitante a cerca de las características
significativas del Patrimonio y la necesidad de su protección,
haciéndole capaz de disfrutar adecuadamente de su visita.
3.2 Los visitantes deberían poder experimentar los sitios con
Patrimonio de modo tranquilo y a su propio ritmo, si éste es su deseo. De
todos modos, pueden ser necesarios itinerarios especiales de circulación
de visitantes para minimizar los impactos sobre la integridad y
constitución física del Sitio y de sus características naturales o
culturales.
3.3 El carácter sagrado de los sitios con significación espiritual así
como sus prácticas y tradiciones, constituyen un importante punto de
reflexión para los gestores de los sitios, los visitantes, los
legisladores, los planificadores y los operadores turísticos, Se debe
animar a los visitantes para que se comporten como huéspedes bienvenidos,
respetando los valores y el estilo de vida de la comunidad anfitriona,
rechazando el producto de posibles robos o el comercio ilícito de
propiedades culturales, comportándose de manera que inciten a ser
nuevamente bienvenidos si alguna vez regresan.
3.4 La planificación de actividades turísticas debería ofrecer al
visitante posibilidades adecuadas de confort, seguridad y de sentirse a
gusto, de modo que aumente el disfrute de la visita sin impacto negativo
para las características significativas o ecológicas del sitio.
Principio 4
Las comunidades anfitrionas y los pueblos indígenas deberían
involucrarse en la planificación de la conservación del Patrimonio y
en la planificación del Turismo.
4.1. Deberían respetarse los derechos e intereses de la comunidad
anfitriona, local y regional, así como a los propietarios y a los
pueblos indígenas implicados que ejercen derechos o responsabilidades
tradicionales sobre su propio territorio y sitios significativos. Todos
ellos deberían involucrarse en el proceso de establecer objetivos,
estrategias, políticas y métodos para la identificación, conservación,
gestión, presentación e interpretación de sus propios recursos
patrimoniales, de sus prácticas culturales y de sus actuales expresiones
culturales, dentro del contexto turístico.
4.2 Cuando el Patrimonio de un Sitio o región concretos pueda tener
una dimensión universal, deberían respetarse las necesidades y los
deseos de las diversas comunidades o pueblos indígenas para restringir o
administrar la región y el acceso físico, espiritual o intelectual a
determinadas prácticas culturales, conocimientos, creencias, actividades,
objetos o lugares.
Principio 5
Las actividades del Turismo y de la conservación del Patrimonio
deberían beneficiar a la comunidad anfitriona.
5.1. Los legisladores deberían promover medidas para una equitativa
distribución de los beneficios del Turismo de modo que éstos sean
repartidos entre los diversos países o regiones, aumentando los
niveles de desarrollo económico y contribuyendo a erradicar la pobreza
cuando así sea necesario.
5.2 La gestión de la conservación del patrimonio y de las actividades
turísticas debería proporcionar beneficios equitativos de carácter
económico, social y cultural a los hombres y mujeres de la comunidad
anfitriona, a todos los niveles, a través de la educación, la formación y
la creación de oportunidades de empleo a tiempo completo.
5.3. Una parte significativa de la renta proveniente de los programas
turísticos en Sitios con Patrimonio, debería dedicarse a la protección,
conservación y presentación de los propios Sitios, incluyendo sus
contextos naturales y culturales. Cuando así sea posible, los visitantes
deberían ser informados acerca de esta distribución de la renta.
5.4 Los programas turísticos deberían alentar la formación de los
intérpretes y guías del Sitio provenientes de la propia comunidad
anfitriona, para aumentar la capacidad de la población local en la
presentación e interpretación de sus propios valores culturales.
5.5 Los programas educativos y de interpretación del Patrimonio entre las
personas de la comunidad anfitriona deberían involucrar a los interpretes
locales. Los programas deberían promover el conocimiento y el respeto de
su patrimonio, animando a los hombres y mujeres de la comunidad a
interesarse en el cuidado y la conservación del mismo.
5.6 La gestión de la conservación del Patrimonio y de los programas de
Turismo debería incluir la educación y posibilidades de formación para los
legisladores, planificadores, investigadores, diseñadores, arquitectos,
intérpretes, conservadores y operadores turísticos. Los participantes en
estos programas de formación deberían ser incitados para comprender y
ayudar a resolver los puntos de vista, a menudo conflictos, y los
problemas a los que se enfrentan el resto de sus colegas.
Principio 6
Los programas de promoción del Turismo deberían proteger y ensalzar
las características del Patrimonio natural y cultural.
6.1 Los programas de promoción del Turismo deberían producir
expectativas reales e información responsable en los visitantes
potenciales, acerca de la cultura específica y de las características
patrimoniales del Sitio o de la comunidad.
6.2 Los Sitios y las colecciones de diversos objetos de significación
patrimonial deberían promocionarse y gestionarse de modo que se proteja su
autenticidad y aumente la vivencia del visitante, diluyendo los flujos de
visita pública en las llegadas al Sitio y evitando el excesivo número de
visitantes al mismo tiempo.
6.3 Los programas de promoción del Turismo deberían proporcionar
correcta distribución de beneficios y amortiguar la presión sobre los
Sitios más visitados animando al visitante a experimentar otros diversos
aspectos del patrimonio cultural y natural de la región o localidad.
6.4 La promoción, distribución y venta de recuerdos locales y otros
productos deberían ofrecer una razonable contrapartida social y
económica a la localidad anfitriona y asegurar al mismo tiempo que no se
degrada su propia integridad cultural.
ICOMOS, Comité Científico Internacional de Turismo Cultural.
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