CRECIMIENTO TURÍSTICO Y SUSTENTABILIDAD DE POBLACIONES COSTERAS
EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, REPÚBLICA ARGENTINA
Ferraro, Lorena*, Paulides, Leonardo S.**, Vidal, Aixa **
*Administración de Parques Nacionales, Programa Manejo de
Recursos Culturales
** Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano
Autores ordenados alfabéticamente
El presente trabajo surge ante la preocupación de los autores
por el crecimiento de la afluencia turística evidenciado en pequeñas
poblaciones costeras de la Provincia de Buenos Aires, República
Argentina. La actual situación económica del país replantea las
opciones de destinos turísticos disponibles para un importante
sector de la población. Como consecuencia de las sucesivas crisis,
algunas localidades poco frecuentadas del litoral marítimo comienzan
a cobrar mayor importancia, redistribuyendo la anuencia turística
de centros recreativos más tradicionales como Mar del Plata y
Villa Gesell. Esto repercute en la construcción de infraestructura
y la modificación de pautas sociales con un impacto negativo en
el ambiente natural y cultural.
Debido a esta falta de planificación en el uso del patrimonio
se hace evidente la necesidad de una propuesta para el uso sustentable
de los recursos que redundaría en la mejora de la calidad de vida
de las poblaciones locales y el desarrollo social tanto de los
lugareños como de los visitantes.
El turismo sustentable propuesto aprovecha los distintos bienes
propios de los lugares visitados que denominamos "recursos de
amenidad" siguiendo la propuesta de Bertoncello (1989). Nuestra
discusión se centra en el tratamiento de los sitios arqueológicos,
un componente importante del patrimonio cultural.
En la siguiente discusión no nos abocamos a un caso particular
sino que proponemos un planteo teórico para la aplicación de un
plan de manejo de recursos que puede ser aplicable a localidades
en crecimiento del litoral marítimo.
El término "desarrollo sustentable" se refiere a todas las medidas
tendientes al desarrollo que son benignas o beneficiosas para
el ambiente (Burr 1995). Cabe destacar aquí que en nuestra perspectiva,
el ambiente abarca tanto los aspectos naturales como los socioculturales
y las relaciones que se establecen entre ellos. El concepto de
"uso sustentable" se refiere a la idea de que es posible un desarrollo
social y económico racional, rentable, sustentable y participativo
sin degradar o destruir los recursos para las generaciones presentes
y futuras.
El turismo se suele presentar en forma ideal como una actividad
que no contamina el ambiente y emplea una gran cantidad de mano
de obra (Burr 1995). Es cierto, como indica Burr (1995) que el
turismo es una fuerza que promueve el desarrollo y crea usos recreativos
para los recursos de amenidad naturales y antrópicos de
una comunidad y los convierte en una ganancia en todo sentido.
Pero también es innegable que una afluencia no planificada de
turistas en una región puede llevar a la depredación del medio
y la destrucción de la riqueza cultural. Muchas de estas acciones
son irreversibles debido a que una vez que las comunidades y los
lugares pierden las particularidades que las hacen distintivas
y atractivas a los turistas, también y fundamentalmente sufren
una pérdida patrimonial, de identidad y social. (McCool 1995).
El turismo sustentable permite que los visitantes disfruten
de una atracción, comunidad o región de interés de manera tal
que el ecosistema sociocultural (sensu Hurtado Mendoza
1988) local no se vea afectado negativamente. En realidad, el
uso turístico y recreativo de una región o un recurso siempre
trae aparejado algún nivel de impacto o alteración en los sistemas.
La cuestión pasa por saber hasta qué punto el cambio es aceptable
y cuáles son los efectos que produce. En palabras de Hunt (1993;
citado en McCool 1995:5) "the tourism should care both for visitors
and for the places they visit: 'the communities in which we live'".
El interés en el turismo sustentable se centra en la protección,
el uso racional y el beneficio de todos los componentes naturales
y socioculturales de una región. Además, se toma en cuenta la
calidad de la visitación definida por la información brindada
y la consideración del sitio como un recurso de amenidad y
el desarrollo social tanto de la población estable como de los
visitantes en términos de la capacidad de reflexión y evaluación
del patrimonio. Por ello, el desarrollo y la puesta en práctica
de un turismo sustentable implica un fuerte compromiso y participación
por parte de los gobiernos y las poblaciones locales.
EL RECURSO TURÍSTICO
Las comunidades humanas sufren el impacto del turismo en sus
distintas esferas, incluidas la estructura y el rol social, la
identificación, las oportunidades económicas y educativas, la
estabilidad de la comunidad, la provisión y el pago de los servicios
(protección policial, agua corriente, etc.), su forma física (en
términos arquitectónicos, de ubicación de autopistas, entre otras),
el acceso a oportunidades recreativas y la interacción con el
medio ambiente. Al respecto, es ineludible aquí tratar algunas
cuestiones que hacen a la relación entre el turismo y el patrimonio.
Siguiendo a Bertoncello (1989), podríamos decir que la actividad
turística considera al patrimonio (entendido en su sentido más
abarcativo) de dos maneras:
§ como "objeto de consumo turístico",
a través de su valorización como "recurso de amenidad" u objeto
capaz de satisfacer una necesidad de ocio y esparcimiento, y
§ como "soporte físico de la actividad
turística": el lugar donde instalar la infraestructura necesaria
para el desarrollo de la misma.
La transformación de un recurso
en objeto de consumo turístico se debe a la valorización social
-en su carácter de subjetiva, histórica y culturalmente condicionada-
que adquiere tanto de los componentes del recurso en sí mismos
como en el arreglo espacial en que se presenta, convirtiéndose
así en lo que Atkisson y Robinson (1973:193) han denominado "recurso
de amenidad". Este término es de suma utilidad para una evaluación
holística (sensu Molinari et al. 2000) del recurso
a manejar, ya que recalca la importancia de un contexto dinámico
mayor que modifica y, a su vez, valoriza el recurso al integrarlo
en la región y en la sociedad. El reconocimiento de que no sólo
la existencia de ciertos elementos sino fundamentalmente su integración
en el contexto social es lo que constituye un recurso turístico,
llevan a que su manejo deba ser particularmente cuidadoso en lo
que hace tanto a la población humana como a la preservación ambiental,
asegurando el mantenimiento de las cualidades del recurso (Bertoncello
1989).
En tanto soporte de la actividad turística, el
patrimonio sufre sucesivas transformaciones a través de la instalación
del equipamiento, la información interpretativa y la infraestructura
necesarios para el uso del recurso que es objeto de interés de
los turistas. Las modificaciones suelen alterar directamente tanto
a los elementos naturales como a los culturales, y estos últimos
también sufren indirectamente las consecuencias de la degradación
ambiental y el desarrollo urbano.
Las transformaciones tanto en el medio natural
como en el cultural son muchas y diferentes. Podemos citar, por
ejemplo, la sobreexplotación y posterior desaparición de algunas
especies animales y/o vegetales, el desmantelamiento de las casas
de los primeros tiempos históricos del lugar en cuestión, la pérdida
parcial o total de sitios arqueológicos y la consecuente pérdida
de elementos que hacen a la identidad local. Mario Lombardi (1982)
considera además algunas transformaciones que impone la adecuación
de un área para la visita de veraneantes y señala que en general
el turismo:
"1) supone la puesta en valor de un espacio ecológico,
en su doble consideración de recurso turístico propiamente dicho
y de asiento a la población veraneante, por lo que propondrá formas
específicas de planificación del mismo;
2) requiere una infraestructura material
y de servicios específica; y
3) fija población directa
o indirectamente vinculada al sector, cuyo crecimiento quedará
asociado al aumento cuantitativo de la población turística y a
las necesidades generadas por la creciente sofisticación de los
servicios requeridos."
Estas características nos dan una idea aproximada
de algunos de los efectos del impacto del turismo en la zona bajo
análisis, en especial porque esta actividad suele afectar directa
o indirectamente a una importante cantidad de la población y generalmente
constituye la mayor fuente de ingreso de los municipios que promocionan
lugares de veraneo.
En cuanto a la modificación del ambiente
nativo, podemos señalar que algunas de las medidas que suelen
tomar las municipalidades para fomentar el turismo atentan contra
la integridad del ecosistema. Estas medidas no sólo involucran
la construcción de infraestructura para los visitantes, sino también
la modificación de la vegetación autóctona (como el cambio de
las arboledas nativas por otras más vistosas) para construir recreos
para visitantes. De esta manera, se diseña un ambiente "natural"
que se acomode a las necesidades de los veraneantes pero no se
toma en cuenta el daño que se infringe al recurso.
La planificación permite determinar
permisiones o restricciones en el uso de determinados bienes en
pro de la supervivencia de los mismos. Una cuestión ineludible
ante la toma de decisiones concernientes a la introducción de
modificaciones en un recurso para su presentación al público es
el análisis del estado de conservación actual y de los agentes
y factores actuales y potenciales que tienen incidencia sobre
el recurso. Este paso es fundamental porque permite evitar un
mayor daño del medio y la destrucción del mismo recurso que se
quiere valorar.
CONSIDERACIÓN DE LOS AGENTES Y LAS VARIABLES DE DETERIORO
Al tratar los agentes y las variables de deterioro
conviene referirse a la región globalmente (Ferraro y Molinari
1999), más que a un recurso aislado, e incluir en esta totalidad
así determinada tanto los recursos naturales como los bienes culturales
que componen el patrimonio (Hurtado Mendoza 1988). Para ello es
necesario evaluar las posibilidades económicas, científicas, educativas
y recreativas de distintos lugares. Como mencionamos en la Introducción
y de acuerdo con el enfoque del manejo biorregional (Miller 1996)
proponemos que una política de acción adecuada debería ser encarada
tanto desde instituciones de niveles medio (INTA, Administración
de Parques Nacionales) como jurisdicciones locales (Secretaría
de Cultura, Medio Ambiente y Turismo de los partidos costeros)
con el objetivo de un manejo descentralizado y más eficiente del
patrimonio cultural y natural (Molinari y Ferraro 2001 b). La
elección de estos últimos ámbitos responde a que cuentan con mayores
posibilidades de llevar a cabo el manejo sustentable de los recursos
naturales y culturales debido tanto a su posición jurídico-administrativa
como económica y a que son los principales responsables tanto
de la planificación como de la evaluación de las medidas a tomar.
Agentes, procesos y consecuencias
Los agentes que intervienen en la alteración de una
región en general y de un sitio arqueológico en particular, ya
sea en forma positiva o negativa, son de distinta índole. En este
sentido, podemos clasificarlos operativamente en dos grandes grupos,
donde uno de ellos involucraría al ser humano como agente de cambio
y el otro englobaría a todos los agentes naturales. Si bien estos
últimos siempre están presentes y en ocasiones son los predominantes,
a los fines de esta discusión nos abocaremos fundamentalmente
a la acción de los agentes humanos en el paisaje del que forman
parte (para una ampliación del tema, ver Ferraro et al.
2001).
Agentes Antrópicos:
v Pobladores locales
v Turistas
v Investigadores
v Contexto institucional y administrativo
Procesos de transformación de los sitios (sensu
Ferraro y Molinari 1999):
§ Actividades de explotación económica
§ Actividades turísticas
§ Investigación científica
Agentes antrópicos
Dentro de los agentes antrópicos incluimos
tanto al turista (ya sea aislado o en grupo, accidental o frecuente),
como a los investigadores y a los pobladores locales, debido a
que todos ellos son agentes de deterioro, si bien afectan al recurso
de maneras diferentes según las actividades desarrolladas. Extendiendo
aún más este concepto, incluiríamos también aquí al contexto institucional
y administrativo que por medio de regulaciones, decretos, leyes
y otras disposiciones de carácter obligatorio y/o prohibitivo
modifican directa o indirectamente al sitio restringiendo o autorizando
el acceso al mismo, y realizando actividades en su cercanía.
Las actividades económicas realizadas en las inmediaciones
de la zona deben considerarse cuidadosamente, mediante su descripción
y la evaluación de sus efectos sobre el recurso, ya sean positivos
o negativos. Incluso aquellas actividades que a simple vista pueden
parecer inocuas, como el paso de los turistas, a largo plazo pueden
causar un daño irreversible, en especial en el caso de los sitios
arqueológicos y otros recursos no renovables. La evaluación se
torna sumamente compleja debido a que entran en juego más variables
que la simple conservación del recurso. En el caso de algunas
actividades económicas, como la explotación pesquera o agrícolo-pastoril
tradicional, si bien el daño causado por estas actividades puede
llegar a ser de importancia, creemos que es necesario considerar
seriamente la necesidad de su presencia y buscar medidas alternativas
a su erradicación debido a que en muchas ocasiones constituyen
la única fuente de ingresos para una parte de la población estable
del partido.
Mas allá de la promoción turística que merece un tratamiento
aparte debido a su importancia para los municipios en áreas de
veraneo en general y a las múltiples actividades vinculadas a
ella, existen otras acciones antrópicas llevadas a cabo en pos
de la comodidad del turista que repercuten en forma directa en
el sitio. Por ejemplo, en las playas, la avenida costanera que
limita el casco puede representar un peligro inmediato para la
estabilidad de los sedimentos que contienen las estructuras geológicas
de la costa. Teniendo en mente distintos casos en que la expansión
del casco urbano invade la zona costera (baste mencionar los ejemplos
de Lobería, Punta Lara, Quequén, Magdalena) y destruye este tipo
de estructuras, es necesario tomar precauciones administrativas
y legales que lo evite.
Si bien en casi todos los casos se realizan otras
actividades económicas, la principal fuente de ingresos de estos
municipios es la actividad turística. La valorización turística
del área llevó a la necesidad de proporcionar equipamiento e infraestructura
indispensables para la actividad (como calles peatonales, ramblas,
hoteles y edificios de departamentos), lo que da lugar a un proceso
de desarrollo urbano predominantemente de residencias secundarias
acompañado tanto por un crecimiento poblacional moderado como
por una gradual transformación del medio natural. Lamentablemente,
las condiciones de este crecimiento urbano originan una serie
de problemáticas que se relacionan con la conservación del paisaje
natural y con la calidad de la infraestructura disponible, lo
que influye tanto en el desarrollo de la actividad turística como
en las condiciones de vida de la población residente.
El desarrollo de una actividad turística sustentable
necesita para su mantenimiento cierta cantidad de personas que
en gran medida provienen del ámbito local y de zonas vecinas.
Estas personas se desempeñan en muy diversas actividades, desde
peones de albañilería y vendedores ambulantes a martilleros y
agentes de viaje. De ello se desprende que una importante parte
de los ingresos de la población depende de las actividades vinculadas
al turismo, con lo cual un aumento en la afluencia de visitantes
repercutiría en una mejora de la calidad de vida de las personas
involucradas.
Queremos recordar también que algunas de las actividades
desarrolladas por los visitantes y los promotores turísticos son
destructivas (como la colocación de sombrillas y el tránsito con
vehículos de gran peso sobre algunos sedimentos y biotopos) y
afectan directamente a los recursos. A ellas se suma la depredación
de monumentos y sitios arqueológicos para "llevarse de recuerdo"
alguna parte del recurso (por lo general, infructuosamente) y
la recolección de materiales arqueológicos en la zona. Lo importante
es hacer congeniar el desarrollo sustentable (Allen 1980) de la
comunidad con la existencia y el manejo a largo plazo de los recursos
naturales y culturales, para lograr un uso sustentable del recurso.
Por otro lado, los recursos culturales, entre ellos
los sitios arqueológicos, brindan la posibilidad de transmitir
diversos conocimientos sobre el lugar, tanto en lo que respecta
al ambiente y su formación como a las poblaciones que habitaron
allí. Por sus características particulares, los sitios arqueológicos
implican cierta profundidad temporal y en ocasiones, una continuidad
en el uso del espacio. Estas características incrementan la valoración
del lugar tanto en lo educativo como en la identidad de la población.
Pese a esta circunstancia favorable, las poblaciones locales suelen
mostrar un escaso interés en la conformación geológica, ambiental
y humana de la zona que se ve reflejado en el descuido de los
sitios, las pocas visitas a los museos y la falta de iniciativas
tanto públicas como privadas que incentiven la reconstrucción
y difusión de la historia general del lugar.
Las principales desventajas de las investigaciones de campo
son los daños destructivos provocados por las excavaciones y el
traslado de los materiales investigados fuera de la localidad.
Aún considerando los efectos negativos de las excavaciones
arqueológicas, es necesario evaluarlos en relación con las ventajas
que aportan tanto a la población local como a los visitantes.
Un fin evidente de las tareas científicas es la producción de
conocimiento, que debería abarcar tanto la esfera natural como
la cultural y la vinculación entre ambas. Sin embargo, es importante
destacar que para que el conocimiento sea válido no basta con
la comunicación del mismo a una acotada audiencia de especialistas,
sino que es necesario expandir la esfera de acción a todas las
personas involucradas con el lugar, tanto en forma permanente
como temporaria, interactuar con ellos y lograr una interpretación
y valoración en común en términos del desarrollo social. Ante
esta posibilidad atenta el traslado de los materiales, que deja
a la población del lugar sin objetos concretos mediante los cuales
puedan asociar la información con la evidencia material de la
misma y se les quita parte de su patrimonio. Ello dificulta la
generación de expectativas y conclusiones de los pobladores y
los visitantes de museos y exposiciones, que podrían constituir
una interesante fuente de debate sobre distintas problemáticas
(Woods 1995).
Finalmente, otro aporte de importancia que brinda la investigación
es la posibilidad de medir el deterioro de los sitios y lugares
de interés. Ante la generalizada falta de control y monitoreo
en la actualidad, la información obtenida en las investigaciones
es el único elemento que tenemos para evaluar la acción de los
distintos agentes a lo largo del tiempo y en momentos específicos
y para implementar alguna posible medida cautelar.
CONSIDERACIÓN DE LOS INTERESES INVOLUCRADOS
Ninguna propuesta de turismo sustentable
es viable sin un plan de manejo que considere el entorno social
y político en el que se inserta un bien. Aunque para llevar a
cabo el desarrollo, la ejecución y el seguimiento de un plan de
manejo es necesario considerar el apoyo financiero, creemos que
además deben tenerse en cuenta otros elementos que pueden afectarlo
positiva o negativamente.
Estos elementos están representados por diversos
actores nucleados en distintos sectores de la comunidad -tanto
públicos como privados- y poseen distinta injerencia o fuerza
en la toma de decisiones que involucran al partido. De aquí se
desprende que no todas las propuestas generadas por los distintos
participantes tienen el mismo poder de convocatoria o generan
el mismo grado de compromiso. Dentro de este contexto, nos encontramos
con la triste realidad de que el manejo de recursos culturales
dista de ser el tema que mayor interés genere.
En esta situación entran en juego
diferentes protagonistas que representan intereses particulares
y pertenecen a sectores específicos. Éstos son:
Intereses económicos
Si bien este tipo de intereses no es el único representado,
podemos afirmar que directa o indirectamente es el de mayor peso.
Tanto las autoridades locales como los particulares son conscientes
de que toda actividad económica real o con posibilidades de materializarse
conlleva no sólo beneficios inmediatos, sino que además genera
un movimiento económico importante que involucra a la comunidad
local como principal protagonista. Las actividades económicas
se desarrollan dentro de alguna de estas esferas:
§ Sector Público
Lo integran fundamentalmente las autoridades municipales
y nacionales establecidas en la ciudad. Es quien administra la
mayoría de las actividades económicas desarrolladas en el partido:
actúa como organismo fiscalizador, interviene en la concesión
de permisos, organiza eventos y apoya determinados emprendimientos.
Este sector en ocasiones impone obstáculos
a las posibilidades de promoción de proyectos que incentiven la
afluencia del turismo. Los municipios costeros a menudo proponen
diversificar la oferta de actividades con el fin de satisfacer
los variados intereses de los visitantes. Se organizan festivales,
ecoturismo, excursiones, ampliación de la infraestructura balnearia,
etc. Pero oficialmente los eventos sociales son tomados no como
una inversión -que redundaría en un incremento de los recursos
financieros de la municipalidad-, sino como un gasto que debe
ser solventado con los ingresos provenientes de las fuentes tradicionalmente
reconocidas por el organismo como las rentas, y las concesiones
y permisos comerciales.
Un análisis de lo expuesto nos lleva a señalar que incluso en
los casos en que existen buenos atractivos naturales y una variada
difusión de actividades recreativas, el turismo no suele ser considerado
oficialmente como una fuente de ingresos. Se piensa que la naturaleza
inconstante del turismo puede significar un alto riesgo ante una
inversión de gran alcance. Por ello existen pocas propuestas oficiales
de mejora de la infraestructura hotelera o fomento del cuidado
de lugares de interés.
§ Sector Privado
La diferencia con el sector público radica en que
sus inversiones persiguen un beneficio personal y no específicamente
comunitario. Las personas y emprendimientos involucrados son muy
diversos y van desde artesanos, pescadores, corredores turísticos
hasta comerciantes y empresarios hoteleros. Todos ellos son los
que, en diversos grados, financian la infraestructura apropiada
para recibir a los visitantes en la temporada turística. Cumplen
un papel relevante en la economía local ya que proveen la mayor
cantidad de puestos de trabajo en la población.
Predominan las actividades del sector terciario o "servicios"
por el auge del turismo. Por ejemplo, los hoteles y pensiones
son muy requeridos en temporada por quienes no cuentan de una
vivienda de verano propia. Asimismo, los restaurantes y puestos
de comida ambulantes (en la vía pública, playa, balnearios, etc.)
constituyen una fuente adicional a lo recaudado por el municipio:
a mayor número de permisos, mayores son los cánones recibidos
por el organismo gubernamental. Si bien es de carácter estacional,
esta última fuente de trabajo implica beneficios extra que suelen
ser utilizados por los lugareños durante el resto del año.
Recientemente, se han popularizado las excursiones, visitas
guiadas y actividades de carácter recreativo del estilo "turismo
aventura" o de "deportes extremos". La mayoría
busca alcanzar los paisajes menos urbanizados como la franja costera
cercana a los sitios arqueológicos. En el caso de la costa, las
excursiones se realizan en pesados vehículos 4x4 del estilo Unimog
o jeeps. Los enduros con motos cross se organizan
en los médanos. También concurren triciclones, quads y
automóviles comunes. El daño al entorno natural (combustión, tracción,
ruido, basura, gran cantidad de gente y actividad erosiva) es
desmedido.
Intereses culturales
Con "intereses culturales" nos referimos
a aquellas actividades, iniciativas, eventos, expresiones o acontecimientos
culturales que no sean de carácter científico y que estén protagonizados
por instituciones o individuos de la comunidad.
Intereses científicos
Con frecuencia, distintas disciplinas
tienen algún interés en el mismo recurso cultural-natural. Estas
áreas de investigación tienden a recortar la realidad (Bohm 1998;
Walsh 1992) de diferentes maneras para definir de allí su objeto
de estudio lo cual trae aparejado un conflicto entre los distintos
investigadores, provocado fundamentalmente por la idea de un registro
prístino, intacto, inalterado. Las condiciones pretendidamente
ideales para la investigación serían aquellas en las que se eliminara
el acceso de personas ajenas a las investigaciones en curso. Por
el contrario, la municipalidad y otras fuerzas vivas están interesadas
en la promoción de su ciudad, por lo tanto se busca mostrar el
trabajo de los científicos como una herramienta que les permitiera
desatacar la importancia del lugar no sólo como centro turístico
y foco de interés científico sino también como parte de la identidad
local. Un plan de manejo debería conciliar ambas posturas.
Intereses patrimoniales
Por último, la protección legal del patrimonio en todos los casos dista mucho
de ser aceptable. La depredación, la impunidad y el desinterés
no son síntomas positivos que puedan ayudarnos. Esta problemática
se desarrolla dentro de un contexto nacional en el que no nos
es ajena la precariedad con la que se sostienen las políticas
culturales. La comunidad que cobija las localidades arqueológicas
o que manifiesta algún tipo de lazo con las mismas, es quien tiene
mayores posibilidades de garantizar su existencia en el tiempo.
Por dicha razón, la comunicación entre los arqueólogos y la comunidad
debe ser fluida y bidireccional. Ambos deben comprender las necesidades
del otro y llegar a un acuerdo.
Esto nos posiciona ante una compleja coyuntura: diversas necesidades
e intereses, personajes de distintas inquietudes y variedad de
criterios, recursos frágiles en un ambiente de mucho riesgo, escasez
de medidas, falta de control y financiamiento de las actividades
recreativas y culturales, desinterés por el pasado americano,
etc. La conciliación de intereses es uno de los pasos previos
fundamentales a la ejecución de un plan de manejo, ya que, para
hacer un uso racional, rentable, participativo y sustentable en
su elaboración deberán participar todos los sectores involucrados.
VARIABLES A CONSIDERAR
Sólo un análisis de las características de
la región en que se encuentra un recurso de amenidad, donde se
incluya a la comunidad, la infraestructura y los intereses involucrados,
junto con la naturaleza y particularidad del recurso nos permitirá
planificar una propuesta sustentable a largo plazo. En base a
esta información es posible aislar una serie de variables pertinentes
para el tratamiento de una región particular. Una posible clasificación
sería la metodología del manejo global propuesta por Ferraro y
Molinari (1999) con las modificaciones necesarias para el caso
en cuestión. Además, creemos que es necesario tomar al ambiente
natural como un factor importante en la consideración de la puesta
en valor de los sitios.
Proponemos considerar las siguientes variables:
1. Ambiente natural: reúne tanto a los agentes bióticos
no humanos como los agentes abióticos que actúan y transforman
en forma directa e indirecta el conjunto de recursos arqueológicos
aquí mencionados y el área circundante a los mismos. Tanto el
ambiente del entorno como el microambiente pueden cumplir un doble
papel: destruir o conservar el recurso.
2. Tenencia de la tierra: se trata de la jurisdicción
en la cual se localiza el conjunto de los recursos culturales
y las autoridades bajo las cuales se encuentra su administración.
3. Actividades humanas: son todas aquellas tareas económicas,
recreativas o de carácter tradicional que se desenvuelven sobre
los recursos tratados en las proximidades a los mismos.
4. Accesibilidad: es el grado en que las personas pueden
llegar al lugar. No sólo incluye las características del entorno
sino que además se consideran las distancias, los medios de transporte
disponibles, la tenencia de la tierra y las vías de acceso que
conducen a este punto específico.
5. Visibilidad y obtrusividad: es el grado en que un
determinado elemento queda enterrado por sedimentos o por vegetación
y la probabilidad de descubrir un objeto arqueológico en función
a una determinada técnica de reconocimiento vinculada con características
del mismo.
6. Conocimiento: es el grado de información que poseen
las poblaciones locales y los visitantes y el tipo de información
que circula en relación con la presencia del recurso.
7. Control: es la disponibilidad de medios técnicos
y capacidad humana para cumplir una vigilancia efectiva sobre
el recurso.
8. Infraestructura: se trata de todo tipo de construcción
que funcione de soporte para el acceso, difusión de la información,
promoción, protección y puesta en valor del recurso arqueológico
y otros bienes patrimoniales del entorno.
Así, cada una de las variables es estimada en relación con la
amenaza u oportunidad que representan para la preservación del
recurso.
PROPUESTA DE MANEJO
Los planes de manejo son herramientas para asegurar la correcta
toma de decisiones en términos de la supervivencia a largo plazo
de los recursos patrimoniales (Price 1995).
Siguiendo el trabajo de Ferraro y Molinari (2001) planteamos
que una estrategia de manejo funciona en dos niveles. Hasta el
momento hemos enfocado el manejo técnico, la ponderación de los
agentes y variables involucrados en la evaluación de un recurso
desde uno de los sectores: los arqueólogos. Este nivel contempla
fundamentalmente las particularidades de la localidad y los distintos
recursos. Para que sea exitoso un plan de manejo se debe definir
el significado cultural de los sitios y luego conciliar las posiciones
de todos los grupos involucrados. Existen otros elementos de importancia:
la documentación de la historia de los sitios, la revisión de
la condición física del sitio y los problemas actuales de conservación
así como los factores legales, sociales y físicos que afectan
la toma de decisión para el manejo.
Al hablar de manejo también hablamos del patrimonio y de la
identidad de la comunidad que está involucrada en el plan propuesto.
Por ello, se hace necesario aquí considerar algunas cuestiones
vinculadas con estos temas.
Pero también es necesario considerar la otra esfera que es inseparable del aspecto
técnico: el manejo evaluativo. El enfoque holístico al que adherimos
supone que el manejo es exitoso si considera las interrelaciones
del recurso con el medio físico y social en el que nos incluimos.
En este sentido, dentro del manejo evaluativo somos un agente
más en la evaluación tanto del recurso, como de los valores e
intereses involucrados pero la preponderancia es la de las opiniones
de la comunidad. Consideramos que la conservación de un recurso
requiere de la identificación de la sociedad con el patrimonio
que posee (Ferraro y Molinari 2001), con lo cual la propuesta
que presentamos deberá considerar el intercambio de evaluaciones
y proyectos de todos los participantes para consensuar una estrategia
de manejo sustentable acorde a los intereses y a las necesidades
de la comunidad, y a la supervivencia a largo plazo del recurso.
Así, la comunidad científica participará en las distintas etapas
del plan de manejo en calidad de asistente técnico permanente
pero la toma de decisiones quedará en manos de un organismo local
con poder de aplicación.
Hemos tomado las etapas propuestas por UICN (1997): diagnóstico, metas, acciones,
resultados, monitoreo y evaluación para la planificación hacia
la sostenibilidad. A partir de este esquema diseñamos los
siguientes pasos que a nuestro criterio responderían a las necesidades
de una localidad arqueológica dentro de una comunidad litoral
dada.
§
Una de las primeras acciones a realizar es la presentación del
proyecto al municipio para obtener el apoyo de la institución.
§
Posteriormente se hará una convocatoria formal realizada por el
municipio a una conferencia abierta al público en general en la
cual las distintas personas y grupos de interés puedan establecer
vínculos en cuanto a las distintas problemáticas que atañen al
partido a partir de la presentación de los resultados técnicos
obtenidos. Esta actividad tendrá como objetivo la exposición de
diferentes problemáticas y aspectos que se tomaron en cuenta para
realizar la evaluación.
§
El objetivo aquí planteado será brindar herramientas tendientes
a ser utilizadas posteriormente en la recuperación de los valores
y a generar la capacidad para evaluar el estado de los recursos
y definir estrategias para su aprovechamiento sustentable. Los
temas podrían versar acerca de:
a)
La construcción del pasado y las distintas versiones de
la historia local: Los expositores comprenderán los representantes
de algunas dependencias de la Municipalidad, directores de museos,
representantes del Rotary Club, historiadores, arqueólogos, aficionados,
etc.
b) La relación entre el hombre y
el ambiente: Expuesto por paleontólogos, biólogos y representantes
locales.
§
La creación de comisiones consultivas y activas en las diferentes
temáticas que involucra la estrategia de manejo (APN-INAPL 2000).
Se intenta tomar aspectos de la vida de la comunidad relacionándolo
con la planificación para el desarrollo. Los temas serían: turismo,
educación, arqueología, legislación, comercio, actividades recreativas,
actividades culturales.
§
La realización de talleres periódicos para discutir distintas
ideas y propuestas para la elaboración de un plan de manejo del
área: definir la unidad mínima a manejar, los objetivos del manejo
y la metodología a implementar. Se trabajará en comisiones temáticas
intercambiando información y discutiendo las necesidades, medios
y posibilidades de cada una de las partes en el diseño y la ejecución
del plan. Se presentará un esquema de las acciones y medidas a
desarrollar y se propondrá una forma viable de trabajo constante
a la escala de la comunidad que concilie los intereses particulares
en una meta común.
§
Tanto en la conferencia como en el taller se garantizará la participación
de toda la comunidad sin establecer distinciones de ninguna clase.
Los mismos serán de carácter vinculante.
A manera de propuesta... algunas sugerencias
Finalmente, una vez consensuadas todas
las opiniones de la localidad en cuestión, se deberán tomar medidas
directamente involucradas con el recurso a valorar.
§ Determinar la totalidad bajo
manejo (Savory 1999): realizar estudios distribucionales reiterados
a partir de los cuales se puedan localizar e incluir todas las
ocupaciones antrópicas y recursos de interés hasta el momento
desconocidos en el área a demarcar.
§ Promover el desarrollo sostenible
de la comunidad y su ecosistema de pertenencia a través del uso
racional y rentable a largo plazo de sus recursos culturales y
naturales, diversificando la economía, promoviendo un desarrollo
turístico planificado que integre la localidad arqueológica con
los espacios linderos y así regularizar y mejorar la calidad de
visitación del recurso y otros lugares de interés.
§ Acciones
1. Gestionar subsidios ante
distintos organismos públicos y/o privados, nacionales y/o internacionales
para el financiamiento del proyecto.
2. Controlar los efectos de
la variable antrópica, imponiendo pautas al uso de la zona. La
regulación debería corregir ciertos usos actuales que atentan
contra la integridad física de los recursos. Las propuestas incluiría
la relocalización de actividades como: la creación de un nuevo
circuito de enduro para trasladar el tránsito de vehículos doble
tracción a otro lugar; el trazado de rutas alternativas; la modificación
del sistema actual de recolección de basura por medio de técnicas
menos destructivas; el establecimiento de una normativa urbanística
que tenga en cuenta la fragilidad del área.
3. Ampliar las investigaciones
de la dinámica del deterioro con actividades de control del ciclo
de erosión.
4. Considerar la viabilidad
de la difusión del lugar o el sitio arqueológico de acuerdo a
la evaluación técnica anterior. En el caso de que esta fuera beneficiosa
tanto para la comunidad local como para los visitantes y el recurso,
la difusión puede hacerse a través de un centro de visitantes
el cual debería construirse en una zona que asimismo permita el
control y vigilancia del recurso pero que no lo impacte. La muestra
puede estar acompañada de folletería y se la reforzará con el
mensaje de uso racional, rentable y sustentable de la localidad.
Por último, en la medida de lo posible se realizarán visitas interpretativas
guiadas al sitio con soporte de cartelería y/o se replicará un
sector representativo en el centro de visitantes para evitar una
aceleración del deterioro y contrarrestar los efectos negativos
de la escasa visibilidad.
5. Proponer un recorrido que
incluya sitios de diversa índole pero representativos o significativos
para la vida de la localidad. Estos lugares llevarán infografía
adicional que sitúe al visitante con respecto a los otros lugares
de interés.
§ Monitoreo
1. Evaluar
el deterioro y los agentes que actúan sobre el sitio de acuerdo
a un plan de monitoreo sobre los sectores visitados.
2. Elaborar
una planilla para el registro del seguimiento y capacitar a pobladores
locales para su llenado durante todo el año.
3. Elaborar
una breve encuesta para los visitantes que permita conocer sus
intereses y necesidades, para modificar o reforzar las medidas
tomadas hasta el momento.
4. Revisar
las etapas anteriores.
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